Colombia es uno de los países con mayor disponibilidad de agua en el mundo, alberga cerca del 50% de los páramos del planeta, sin embargo, enfrenta serios desafíos.
Por Luis Fernando García Forero. - Las naciones del mundo conmemoran este 22 de marzo el Día Mundial del Agua, una fecha impulsada por la ONU para recordar que este recurso es la base de la vida, pero también uno de los más amenazados.
En 2026, la alerta es más fuerte que nunca: el planeta enfrenta una crisis hídrica global agravada por el cambio climático, la contaminación y la sobreexplotación de los ecosistemas.
Una crisis global que pone en riesgo la vida, de acuerdo a las cifras dadas a conocer, que son contundentes y preocupantes: más de 2.100 millones de personas no tienen acceso a agua potable segura, mientras que cerca del 75% de la población mundial vive en condiciones de escasez o inseguridad hídrica, destaca la ONU.
Eso indica que el mundo avanza hacia un escenario crítico: El 31% del PIB global podría estar en riesgo por estrés hídrico hacia el 2050.
Se establece que más de 3.400 millones de personas carecen de saneamiento adecuado, en ese sentido, se advierte una “bancarrota hídrica global”, donde se consume más agua de la que la naturaleza puede reponer.
El cambio climático intensifica el problema con sequías, inundaciones y pérdida de reservas naturales como glaciares y humedales.
El calentamiento global es una amenaza directa a los páramos, fuentes de nacimiento de agua dulce. No hay duda, el aumento de la temperatura está provocando reducción de glaciares en más del 30% desde 1970.
También se destaca el maltrato y la pérdida masiva de humedales, sobre todo por el desarrollo y abuso de la infraestructura en las urbes, que ha llevado a la degradación de los suelos.
Los científicos sobre el tema alertan con preocupación la alteración del ciclo hídrico natural, que está llevando a escases cada día del líquido vital para la existencia de la humanidad.
Es preocupante el detrimento de los páramos, funcionan como “fábricas de agua”. Su deterioro pone en riesgo el abastecimiento de millones de personas, especialmente en América Latina.
Países afectados
Según estudios a nivel mundial, la crisis hídrica no impacta por igual a todos. Las zonas más vulnerables incluyen Oriente Medio y África: escasez extrema estructural. Asia meridional y central: alta demanda y agotamiento de acuíferos. Norte de China, México, EE.UU. y Australia: sobreexplotación y sequías prolongadas.
En estas regiones, el acceso al agua ya genera tensiones económicas, migratorias y políticas.
¿Qué se está haciendo en el mundo?
Frente a este panorama, gobiernos, empresas y organismos internacionales avanzan en soluciones: Tecnología y eficiencia hídrica. Empresas en el sector privado ya desarrollan sistemas para reducir consumo industrial y agrícola.
También se propugna por el reúso y tratamiento de aguas: impulso al reciclaje de aguas residuales.
Se incluye la protección del ecosistema cuidando y conservando humedales, cuencas y páramos.
Las naciones se reinventan tratando de establecer políticas globales para garantizar agua y saneamiento antes de 2030.
Sin embargo, expertos advierten que el ritmo actual es insuficiente y se requiere multiplicar la inversión y la cooperación internacional.
¿Cómo ven a Colombia?
Nuestro país es visto como una riqueza hídrica, sin embargo, destacan grandes brechas que ponen en alerta ese potencial en agua, que privilegia a nuestro país.
Más de 5 millones de colombianos no tienen acceso a agua potable. La cobertura urbana ha mejorado, pero las zonas rurales siguen rezagadas. El 27% de los hogares carece de acceso seguro al agua.
Se establece que la disponibilidad per cápita de agua, ha disminuido por contaminación y cambio climático lo que conlleva a una paradoja: abundancia natural del preciado líquido, pero desigualdad en su acceso y creciente presión sobre sus ecosistemas, especialmente los páramos.
¿Peligra la vida en la Tierra?
La evidencia científica apunta a que no es una amenaza futura, sino una crisis en desarrollo.
La degradación del agua afecta la producción de alimentos, la salud pública, la biodiversidad y estabilidad económica.
Si no se toman medidas urgentes, el agua podría convertirse en uno de los principales factores de conflicto global en las próximas décadas.
El agua puede convertirse en un elemento ‘rapiña’ para sobrevivir y llevar a conflictos entre las naciones, de peor escala que lo ocurrido con los hidrocarburos, que si bien es cierto son fuente del motor para mover la economía en el mundo, la falta del agua, disminuye la vida y la supervivencia en el planeta Tierra.
La solución a esta crisis está en desarrollar políticas que conlleven a cambios en los modelos productivos y una conciencia global que entienda que el agua no es infinita. Lo advierten expertos internacionales, que señalan que el mundo ya no está ante una escasez: está al borde de una quiebra hídrica.
Desde Ecos, en esta fecha, Día Mundial del Agua, hacemos un llamado a que no seamos pasivos ante esta conmemoración, sino a que actuemos cuidando y ahorrando el agua.
No hay duda, la humanidad tiene ya en el horizonte una encrucijada: proteger sus fuentes de agua o afrontar una crisis que compromete la vida misma en el planeta.
Bogotá, D. C, 22 de marzo 2026.