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Por: Johan Nassar Hower. - El presidente del Congreso de Colombia, Lidio García Turbay, destacó el desarrollo pacífico de la primera vuelta presidencial e hizo un contundente llamado a los colombianos a participar masivamente en la segunda jornada electoral para fortalecer la democracia y garantizar una amplia legitimidad al próximo mandatario del país.
De cara a la segunda vuelta presidencial García Turbay instó a los ciudadanos a acudir masivamente a las urnas y aseguró que el principal desafío del país es reducir la abstención para fortalecer la legitimidad democrática del próximo gobierno.
“Fue una contienda electoral tranquila, una contienda electoral donde no sucedieron cosas que pensamos que podían suceder y que todo transcurrió con la normalidad que soñábamos”, expresó García Turbay.
El jefe del Legislativo manifestó además su deseo de que el ambiente de respeto y tranquilidad se mantenga durante la recta final de la campaña presidencial. “Dios permita que continúe este debate y que la segunda vuelta finalice entregándonos un presidente como el que sueña siempre Colombia”.
García Turbay hizo énfasis en la necesidad de garantizar la seguridad de los candidatos y de todos los actores políticos que participan en el proceso democrático. “Hay que respetar la vida de todos, sobre todo de los actores políticos”, afirmó.
“Debemos doblar esfuerzos para que el pueblo colombiano salga a votar masivamente y en un alto porcentaje”, concluyó.
Bogotá. D. C, 4 de junio de 2026.
No hay que caer ni en el derrotismo, ni en el triunfalismo. En Colombia ya ha sucedido que el ganador de la primera vuelta es el perdedor en la segunda
Por Hubert Ariza*. - El resultado de la primera vuelta presidencial ha caído como un baldado de agua helada a la izquierda colombiana, que durante los últimos meses navegó en el triunfalismo, creyendo que eran ciertas las encuestas que daban como ganador a su candidato, el senador Iván Cepeda Castro. La izquierda no escuchó las alarmas y ha pasado lo inesperado: el outsider de extrema derecha, Abelardo de la Espriella, quien se reconoce como El Tigre, ganó el primer lugar del balotaje, a pesar de que en los últimos meses le explotaron múltiples escándalos mediáticos por su pasado como defensor jurídico de super poderosos delincuentes. Por ello, Iván Cepeda lo califica como “estafador de estafadores”.
Con el 43% de votación a su favor, con más de 10,3 millones de votos, se demuestra que a los electores poco le importó el pasado del candidato, su falta de experiencia en cargos públicos, la fragilidad de sus propuestas y la amenaza de futuros expedientes en Estados Unidos por su relación con el testaferro de Nicolás Maduro, el colombiano Alex Saab, preso en una cárcel norteamericana. Con tres puntos por encima de Cepeda y más de 600.000 votos de diferencia, el Tigre arranca la segunda vuelta desde una posición de ventaja.
Pero las elecciones son como un partido de fútbol de 90 minutos que se acaba en el pitazo final. Apenas han pasado 45 minutos del primer tiempo, y el Tigre lo ha ganado. Pero Cepeda aún no está derrotado. No hay que caer ni en el derrotismo, ni en el triunfalismo. En Colombia ya ha sucedido que el ganador de la primera vuelta es el perdedor en la segunda. Basta recordar la campaña de 1998, cuando el liberal Horacio Serpa Uribe le ganó por escaso margen al conservador Andrés Pastrana, y faltando ocho días para la segunda vuelta, la guerrilla de las Farc decidió, por gestión de Álvaro Leyva, apoyar al dirigente conservador, demoliendo la estrategia de que Serpa era el camino de la paz.
Fue un golpe de opinión demoledor que significó la derrota de Serpa, y la entrega de Pastrana, unos meses después, de cinco municipios y 42.000 kilómetros a las Farc, en un proceso de paz que esa guerrilla aprovechó para crecer y azotar a Colombia. De ese fracaso surgió el poder de Álvaro Uribe, como jefe de la extrema derecha, quien ganó las elecciones presidenciales de 2002 y 2006 en primera vuelta, con el 53% y 62%, respectivamente.
Otro ejemplo, son las elecciones de 2014, cuando el candidato del Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga, derrotó en primera vuelta al presidente Juan Manuel Santos, quien buscaba la reelección con la bandera de las negociaciones de paz con las Farc. Zuluaga obtuvo el 29,3% y Santos, el 25,7%. En segunda vuelta, ganó Santos con el 50,99%, mientras Zuluaga obtuvo el 45%.
A pesar de que el presidente Petro no reconoce aún los resultados electorales, la segunda vuelta presidencial comenzó ayer mismo. Aún faltan 21 días de campaña, movimientos estratégicos de ambos rivales, reacomodamiento de fuerzas, decisiones de grupos de poder, acciones determinantes del presidente Petro, quien no tiene límites para expresar su voluntad política. Y, por supuesto, gestiones de actores internacionales que buscarán imponer en Colombia un futuro de derecha como el de Argentina, con Milei; Ecuador, con Noboa; El Salvador, con Bukele; y Estados Unidos, con Trump. La agenda internacional será determinante para intentar incidir en la voluntad de los colombianos.
La gran incógnita es cuánto daño se hicieron los candidatos de la derecha y hasta dónde es posible que los votos de Paloma se trasfieran al Tigre. De hecho, el compañero de fórmula de Paloma, Juan Daniel Oviedo ya anunció que no apoyará al Tigre por ser “sucio, machista y homofóbico”. De tiempo atrás Sergio Fajardo y Claudia López anunciaron lo propio. Por ello, el Centro político adquiere en este momento un valor estratégico y es vital para asegurar la victoria de cualquiera de los candidatos en disputa.
El triunfo del Tigre significa, asimismo, un reacomodamiento del tablero político. El manto de duda del presidente Petro es un golpe de opinión contra ese hecho. Lo evidente es el nacimiento de una extrema derecha más radical, que tiene nuevo jefe y sepulta el liderazgo de Uribe, quien desde sus años de Gobernador de Antioquia se mantuvo como faro ideológico de ese espectro y carga con un lastre de violación sistemática de derechos humanos y corrupción de su círculo cercano.
El fin del uribismo tendrá un alto impacto en la política nacional, porque servía para ordenar el debate político. El surgimiento del abelardismo como jefe de la extrema derecha es un camino que apenas comienza, y cuyas claves están en su manera de entender la economía, los derechos humanos, la democracia, el medio ambiente, el fracking, las relaciones con Estados Unidos. De la Espriella es un hombre ambicioso, con tres nacionalidades, que busca incrustarse en los grupos de poder de la extrema derecha internacional y tiene como modelo a Trump, a quien copia en su particular manera de hacer dinero y exhibirlo; Bukele, de quien admira su desprecio por los contrapesos democráticos; y Milei, de quien copia su discurso económico.
Todos los ataques al Tigre, sin embargo, se han estrellado contra un teflón mediático, que lo ha hecho inmune a la izquierda, los influencer, las redes sociales, pero sobre todo del desdén de Uribe, su antiguo protector, y los ataques de Paloma.
La estrategia de Paloma fracasó en un caos permanente, la ineptitud de sus asesores y la deslealtad de sus seguidores. El 6 % obtenido la deja solitaria en el palomar, fuera del Congreso de la República, su espacio natural, y sin poder político para negociar. Solo le quedó la opción de claudicar ante el Tigre.
A estas alturas, más importante que entender lo que pasó es vislumbrar lo que viene. La segunda vuelta será una guerra total entre dos espectros ideológicos antagónicos. El triunfo del uno, es la derrota del otro. Y lo peor, el inicio de días difíciles para Colombia. Si ganara el Tigre tendría a Petro en la calle en primera línea haciéndole oposición. Si ganara Cepeda, tendría a la extrema derecha envalentonada cerrando todos los espacios para impedir las reformas que el país reclama. Visto desde ahora, pareciera inútil hablar de unidad nacional.
El resultado obliga, además, a Iván Cepeda a revisar a fondo su estrategia y tomar decisiones. La primera, es liderar con mayor ímpetu su campaña, atraer negociaciones con el Centro, librarse del sectarismo de su círculo cercano, propiciar debates, calibrar los ejes del discurso, apelar a las emociones y neutralizar el show de su adversario, que ha cautivado al electorado con un mensaje de revancha, que no escucha razones y se mueve por emociones. Ello significa recomponer la narrativa y profundizar el mensaje. Esa campaña necesita más autenticidad, más vida propia, transmitir emoción y una promesa de valor que le llegue a más colombianos, que hoy están embelesados con los gruñillos del tigre y sus juegos pirotécnicos.
Cepeda ha sido un candidato demasiado cerebral para un país de gente apasionada, que busca fetiches y salvadores. Es el momento de la movilización, de la seducción y las grandes propuestas. El éxito del Tigre se entiende, asimismo, en el voto castigo de millones de colombianos a la corrupción de quienes traicionaron a Petro. La promesa de valor de Cepeda tiene que superar el tema del ELN, que traicionó los anhelos de paz de los colombianos y le ha hecho la campaña a la derecha.
La primera vuelta presidencial, en síntesis, ha significado el fin de la burbuja de un triunfo en primera vuelta de la derecha o la izquierda. Colombia tiene ante sí dos modelos definidos de política de Estado. La continuidad del Gobierno de Petro, a través de Iván Cepeda, o el regreso al poder de una extrema derecha revanchista que llegará a imponer las recetas que se aplican en otras latitudes, que comenzarían, como en Chile, con cientos de decretos presidenciales para revocar los avances sociales de Petro en los últimos cuatro años. En conclusión, el Tigre ya no es un dummy, tiene rayas y dientes grandes, pero aún no ha ganado. Iván Cepeda no está derrotado y Petro sigue siendo el presidente. La batalla continuará hasta el 21 de junio. La política arde.
Bogotá, D. C, 1 de junio 2026
* Periodista, internacionalista y analista político.
Tomado de El País.
La polarización política, el avance del narcotráfico, la persistencia de la pobreza y el deterioro de la confianza ciudadana en las instituciones, han convertido el debate presidencial en un escenario de confrontación extrema. Colombia enfrenta una crisis democrática que exige algo más que discursos: reclama un nuevo acuerdo nacional capaz de reconstruir la relación entre Estado, mercado y sociedad.
Por Luis Fernando García Forero*. – La democracia colombiana atraviesa uno de sus momentos más complejos en las últimas décadas. Aunque el país mantiene elecciones periódicas y una estructura institucional vigente, el desgaste de la confianza ciudadana en el sistema político refleja una fractura profunda entre los ciudadanos y quienes ejercen el poder.
La corrupción continúa siendo uno de los factores más devastadores. Escándalos en los distintos niveles del Estado han debilitado la legitimidad de las instituciones y alimentado la percepción de que la política dejó de responder al interés general, para favorecer redes clientelistas y burocráticas. A ello se suma la influencia persistente y criminal del narcotráfico, que sigue infiltrando territorios, economías ilegales y escenarios políticos, alterando la gobernabilidad, profundizando la crisis y la violencia.
La desigualdad y la pobreza también erosionan la democracia. Millones de colombianos sobreviven en condiciones precarias mientras crece la sensación de exclusión, frente a las oportunidades económicas y sociales. Una realidad relevante que genera frustración, descontento y un ambiente propicio, sobre todo en estos días, para discursos radicales que encuentran eco en una sociedad cada vez más polarizada.
No hay duda, el proceso electoral hacía la presidencia de la república evidencia precisamente esa fractura nacional. El debate político ha pasado de la confrontación de ideas a la descalificación permanente, alimentando tensiones ideológicas y sociales que dificultan la construcción de consensos mínimos. Es perfectamente visible que la polarización se convirtió en combustible de campaña, mientras el país sigue esperando respuestas concretas frente a problemas estructurales.
Superar esta crisis exige más que reformas aisladas. Colombia necesita avanzar hacia un acuerdo nacional que permita construir un verdadero contrato social. Un pacto que debe restablecer la relación entre mercado, Estado y sociedad civil, fortaleciendo las instituciones públicas sin desconocer el papel del sector privado en la generación de desarrollo y bienestar colectivo.
El desafío para quien gane las elecciones presidenciales será precisamente liderar esa gran convergencia nacional. La tarea no será únicamente gobernar, sino reconstruir confianza, garantizar reglas claras, combatir la corrupción con resultados efectivos y promover una agenda social capaz de reducir brechas históricas.
Es imperativo destacar que la recuperación democrática también pasa por fortalecer la educación cívica, recuperar la independencia institucional, proteger la libertad de prensa y garantizar, verdaderamente, una justicia más rápida y eficaz. Sin instituciones fuertes y ciudadanos que vuelvan a creer en ellas, la democracia seguirá expuesta a la incertidumbre y al desencanto.
Hoy, más que una disputa electoral, Colombia enfrenta una discusión de fondo sobre el tipo de país que quiere construir: uno atrapado en la confrontación permanente, o uno capaz de reencontrarse alrededor de un proyecto común de nación.
Bogotá, D. C, 18 de mayo de 2026.
*Fundador y director www.ecospoliticos.com
"Esperamos que nuestra presencia y nuestro informe ayuden a los colombianos a evaluar la credibilidad de las elecciones y que contribuyan a la transparencia del proceso electoral", afirmó La jefa de la misión y asesora principal del Centro para América Latina y el Caribe, Jennie Lincoln.
Revisar el marco jurídico y administrativo del proceso electoral colombiano con miras a las elecciones presidenciales en Colombia, es uno de los objetivos fundamentales de El Centro Carter, fundado por el expresidente de Estados Unidos Jimmy Carter que ha realizado 128 misiones de observación electoral a nivel mundial.
La delegación que iniciará su misión a partir de este 12 de mayo, iniciará con el marco electoral, jurídico y administrativo bajo el cual se desarrollarán los comicios. Significa que harán un análisis y seguimiento a las reformas recomendadas por la organización tras las elecciones presidenciales de 2022. Según informó la entidad, el equipo está conformado por especialistas procedentes de España, Alemania, Dinamarca, Brasil y Estados Unidos.
El equipo visitará algunos puestos de votación el día de la jornada electoral y su labor no consistirá en una evaluación exhaustiva de la votación ni del proceso en su totalidad. La misión se centrará en el cumplimiento de las obligaciones internacionales de derechos humanos y los estándares para elecciones democráticas.
La presencia de la organización responde a una invitación formal extendida por las autoridades electorales colombianas en julio de 2025. Durante su estancia, que se prolongará incluso hasta una eventual segunda vuelta el 21 de junio, los expertos mantendrán encuentros con actores clave como la Registraduría Nacional del Estado Civil, el Consejo Nacional Electoral (CNE), partidos políticos, candidatos y organizaciones de la sociedad civil.
El Centro Carter presentará un informe público con sus hallazgos y recomendaciones ante el Gobierno Nacional y la opinión pública. Esta misión se rige bajo la legislación colombiana y la Declaración de Principios para la Observación Electoral Internacional adoptada en las Naciones Unidas en 2005
Bogotá, D. C, 12 de mayo 2026
Redacción Ecos Elecciones.
El presidente del Congreso, Lidio García Turbay, encabezó las manifestaciones de condolencia de congresistas de diferentes sectores políticos tras el fallecimiento del exvicepresidente Germán Vargas Lleras, destacando su trayectoria pública y su influencia en la vida política nacional.
Por: Yanith Rueda Navarro. - Senadores de distintas bancadas lamentaron el fallecimiento del exvicepresidente de Colombia y expresidente del Congreso, Germán Vargas Lleras, y resaltaron su legado político, su participación en los grandes debates nacionales y su aporte a la democracia colombiana.
El presidente del Senado, Lidio García Turbay, expresó su pesar por la muerte del exvicepresidente y destacó su compromiso con el país y las instituciones democráticas.
“Con profundo dolor recibo la noticia del fallecimiento del doctor Germán Vargas Lleras, un hombre que dedicó su vida al servicio público, a la democracia y a Colombia”, manifestó.
Asimismo, resaltó el papel que desempeñó durante décadas en la vida política nacional.
“Pocas figuras participaron con tanta intensidad en la vida nacional. No hubo gran debate o controversia pública que no se viera enriquecida por sus argumentos, su carácter y su compromiso con el país”, agregó.
Por su parte, el senador Efraín Cepeda destacó la huella institucional y política que deja el exvicepresidente.
“Su trayectoria pública deja una huella imborrable en la vida nacional. Desde distintos escenarios del Estado defendió con firmeza sus convicciones y trabajó por un país más seguro, más moderno, más equitativo y más democrático”, expresó.
También se pronunciaron los senadores Paloma Valencia y María Fernanda Cabal, quienes resaltaron el liderazgo político y la trayectoria pública de Germán Vargas Lleras.
El senador Mauricio Gómez Amín aseguró que Colombia “despide a un hombre que dedicó su vida al servicio público, a la defensa de la democracia y a la construcción de un mejor país”.
A su turno, el senador Carlos Fernando Motoa recordó las enseñanzas y el legado político del exvicepresidente. “Su carácter, independencia y compromiso con Colombia dejan una huella importante en la vida pública del país”, señaló.
La senadora Paola Holguín expresó sus condolencias a familiares, amigos y seguidores de Vargas Lleras y destacó su amor por Colombia.
El senador Iván Cepeda manifestó su solidaridad con la familia del exvicepresidente y aseguró que, pese a las diferencias ideológicas, mantuvieron una relación respetuosa y cordial.
El senador Gustavo Moreno Hurtado resaltó la visión de estadista y el compromiso democrático de Germán Vargas Lleras.
El presidente de la Comisión Quinta del Senado, Edgar Diaz destacó que “Colombia pierde al más importante político del último tiempo, estadista, demócrata y un caballero a carta cabal…perdimos un verdadero baluarte de la democracia.
“Lamento la muerte del Sr Exvicepresidente Germán Vargas Lleras. Colombia siempre lo recordará como un buen estadista y gran ejecutor, sinceras condolencias a su hija Clemencia, su familia y amigos, a quienes lo acompañaron en su vida pública como militante del partido liberal y CR”, señaló en su cuenta de X el senador liberal Fabio Amín.
“Más allá de las diferencias políticas, expreso mi solidaridad con él, su familia y seres queridos en este momento de duelo. QEPD”, afirmó la senadora del Pacto Histórico María José Pizarro, entre tanto la senadora Clara López señaló: “Lamento de corazón el fallecimiento de Germán Vargas Lleras. Su carácter y seriedad en el debate fueron ejemplo en la política colombiana. Sentido pésame a su familia y seguidores”.
Las distintas reacciones coincidieron en reconocer la trayectoria pública y la influencia que Germán Vargas Lleras ejerció en la historia política reciente del país.
Bogotá, D. C, 10 de mayo (2026).
Fuente: Prensa Senado.
Paloma Valencia (Centro Democrático) e Iván Cepeda (Pacto Histórico), senadores y aspirantes a la presidencia, han convertido el Capitolio Nacional en el principal escenario de debate político del país a pocos días de las elecciones de mayo.
Por: Catalina Silva. - Con las elecciones presidenciales de mayo en el horizonte, el Senado de la República dejó de ser solo un recinto legislativo para convertirse en el principal ring de debate político del país. Allí, los senadores Paloma Valencia (Centro Democrático) e Iván Cepeda (Pacto Histórico) han cruzado argumentos sobre el rumbo de Colombia.
Ambos legisladores, quienes hoy lideran importantes sectores de la opinión pública según los recientes sondeos, han utilizado la tribuna del Senado para exponer sus tesis, transformando las sesiones en un ejercicio de pedagogía política para la ciudadanía.
Confrontación de ideas en la "Casa de la Democracia"
La presencia de dos aspirantes presidenciales en un mismo recinto y con posibilidades de llegar a la Casa de Nariño, ha generado una dinámica de control político y discusión legislativa de alto nivel. Los debates han girado en torno a temas estructurales como:
- Seguridad y Justicia: Las visiones contrapuestas sobre el modelo de paz y la autoridad estatal.
- Economía y Tierras: Las propuestas de reforma agraria y el fomento a la inversión privada.
- Institucionalidad: El fortalecimiento de las ramas del poder y el respeto al Estado de Derecho.
Esta interacción, que ha sido replicada ampliamente por medios de comunicación y redes sociales, resalta el papel del Senado como el espacio donde el pluralismo cobra vida y donde la confrontación dialéctica sustituye a la polarización sin argumentos.
Garantías para el equilibrio democrático
La Mesa Directiva, en cabeza del presidente del Senado, Lidio García Turbay, ha ofrecido plenas garantías para que todos los candidatos y bancadas expresen sus posiciones con libertad, lo que ha permitido que los debates entre Valencia y Cepeda se mantengan dentro de los cauces de la institucionalidad, brindando a los colombianos una oportunidad única de contrastar posiciones políticas en tiempo real.
Para el Senado de la República, el hecho de que sus integrantes lideren la conversación nacional es una muestra de la relevancia del Congreso en la vida pública y ejemplo del desarrollo de nuestra democracia.
El Capitolio sigue siendo, hoy más que nunca, el foro donde se diseña el futuro del país a través de la palabra y el debate democrático.
Bogotá, D. C, 12 de abril 2026.
Fuente Oficina de Información y Prensa, Senado de Colombia.
En el Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas, el presidente del Senado Lidio García Turbay fue contundente en afirmar: “Hoy este Congreso no puede limitarse a conmemorar. Tiene que reconocer que tenemos una deuda. Una deuda histórica, moral y jurídica con las víctimas”.
Por: Johan Nassar Hower. - En la apertura de la sesión en pleno del Congreso de la República este 9 de abril, en el marco del Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado, el presidente del Senado de la República, Lidio García Turbay, hizo un llamado contundente al país para transformar la memoria en acciones concretas que garanticen verdad, justicia y reparación integral.
“Hoy no es un día más en el calendario. Hoy es un día que nos obliga a detenernos. A bajar la voz. A escuchar lo que durante años muchos no quisimos o no supimos o no pudimos escuchar”.
El presidente del Senado, García Turbay, enfatizó que esta fecha trasciende lo protocolario y constituye un compromiso moral con las víctimas: “Hablar hoy no es un acto protocolario. Es un acto moral. Porque este día no le pertenece al Estado. Le pertenece a quienes han cargado el peso más duro de nuestra historia”.
Recordó que Colombia registra más de diez millones de víctimas: “La violencia no se mide solo en estadísticas. Se mide en silencios. En sillas vacías. En historias interrumpidas. Cada cifra es un nombre. Cada nombre es una vida”.
El máximo líder del legislativo, Lidio García Turbay, destacó la resiliencia de las víctimas del conflicto: “Las víctimas no son solo dolor. Son dignidad… han convertido el sufrimiento en una forma de resistencia moral” y fue enfático en señalar la deuda del Estado con las familias que han perdido a sus seres queridos por la violencia: “Hoy este Congreso no puede limitarse a conmemorar. Tiene que reconocer que tenemos una deuda. Una deuda histórica, moral y jurídica con las víctimas”.
Ante sus colegas y las familias de las víctimas se refirió a los retos en la implementación de la Ley 1448 y la Ley 2421 de 2024: “No podemos ignorarlo. Aún hoy, millones de víctimas siguen esperando una reparación efectiva… reparar no es una opción, es un deber”.
Hizo un llamado a poner a las víctimas en el centro de la construcción de país: “No hay país posible si no ponemos a las víctimas en el centro. No hay reconciliación sin verdad. No hay paz sin justicia”.
El presidente del Senado presidió casi toda la sesión dando toda la relevancia a escuchar el clamor de las víctimas por justicia. “La memoria sin acción se convierte en repetición. Y Colombia ya ha repetido demasiado su dolor”, Afirmó García Turbay.
Recordó al poeta Paul Éluard: “Si el eco de su voz se debilita, pereceremos”, por eso concluyó señalando: “Que el eco de las víctimas no se apague en Colombia. Que su voz siga guiando nuestras decisiones. Que su memoria sea el cimiento de un país distinto”.
Bogotá, 9 de abril de 2026
Un símbolo de inclusión y humildad.
Durante el rito de Jueves Santo y en un emotivo gesto, el cardenal y Arzobispo Primado de Colombia, monseñor Luis José Rueda, lavó los pies a mujeres trans y trabajadoras sexuales en el barrio Santa Fe, en pleno centro de la capital de Colombia.
En la parroquia local arrodillándose frente a las participantes, el prelado conmemoró la Última Cena de Jesús con sus discípulos, enviando un claro mensaje de acercamiento a las poblaciones tradicionalmente excluidas de la sociedad, como lo son las trabajadoras sexuales y LGTB.
Ante el tradicional rito de lavatorio de los pies que se celebra cada semana santa y que recuerda a Jesús con el humilde servicio a sus apóstoles, el cardenal y arzobispo Rueda Aparicio llevó a cabo la ceremonia destacando que la iglesia católica sigue su compromiso con los más vulnerables, e integrando a las comunidades marginadas de Colombia.
La ceremonia contó con la presencia de líderes comunitarios, representantes de organizaciones sociales y habitantes del sector, quienes acompañaron el acto en medio de las actividades de Semana Santa en la capital del país.
Imágenes del momento capturaron un abrazo de agradecimiento de una de las participantes al arzobispo, un detalle que rápidamente se viralizó en redes sociales, donde generó amplias reacciones destacando la humildad y el espíritu inclusivo del arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, cardenal Luis José Rueda Aparicio.
La ceremonia de lavatorio de los pies en plena semana mayor, sorprendió no solo a la opinión y sociedad en Colombia, sino que cruzó las fronteras del mundo católico a través de las redes sociales, por tratarse de un mensaje y reconocimiento de la máxima autoridad católica del país, demostrando que tenemos que perseverar por ser más incluyentes en el desarrollo de la nación.
Bogotá, D. C, 3 de abril de 2026
Por Johan Nassar. - El asesinato del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay volvió a estremecer a Colombia y encendió una intensa confrontación política en plena carrera hacia la Casa de Nariño.
A pocos meses de las elecciones presidenciales de 2026, el crimen no solo revive los fantasmas de la violencia política que marcó décadas pasadas, sino que también se convirtió en el nuevo epicentro de la polarización entre la derecha, el oficialismo y los sectores alternativos.
La investigación judicial dio un giro en los últimos días luego de que la Fiscalía ordenara la captura de siete mandos de la Segunda Marquetalia, entre ellos alias Iván Márquez y Zarco Aldinever, señalados como presuntos responsables intelectuales del magnicidio.
Sin embargo, el caso trascendió rápidamente el plano judicial y pasó al terreno político. Las declaraciones cruzadas entre el expresidente Álvaro Uribe Vélez y el candidato presidencial Iván Cepeda Castro elevaron la tensión nacional.
Uribe responsabilizó políticamente a Cepeda y al gobierno por el clima de confrontación que, según él, terminó desembocando en el crimen. Cepeda, por su parte, rechazó de manera tajante los señalamientos y exigió que cualquier acusación sea llevada ante la justicia con pruebas.
La controversia también alcanzó a la senadora Paloma Valencia, una de las figuras más visibles de la derecha, quien ha cuestionado duramente la cercanía de algunos sectores políticos con antiguos jefes de las disidencias de las FARC, particularmente con alias Calarcá. Sus declaraciones reavivaron el debate sobre la seguridad democrática, la paz total y el rumbo de la campaña presidencial.
Analistas consideran que el crimen de Miguel Uribe se convirtió en un punto de quiebre en la contienda electoral, al transformar el debate programático en una lucha de narrativas sobre responsabilidad política, violencia y gobernabilidad.
“Este hecho radicaliza aún más la política colombiana y tendrá un impacto directo en las elecciones”, coinciden varios observadores del escenario nacional.
En redes sociales y plazas públicas, el país vuelve a dividirse entre quienes piden justicia sin instrumentalización política y quienes consideran que el asesinato refleja el fracaso del Estado para proteger a sus líderes.
Mientras la Fiscalía avanza en la identificación de los autores intelectuales, la campaña presidencial entra en una nueva fase: la de la confrontación abierta, donde el crimen de Miguel Uribe amenaza con definir el tono de las elecciones más polarizadas de los últimos años.
Esta Semana Santa, recuerda que el verdadero lugar al que quieres llegar es a tu familia. No hay afán que valga más que un reencuentro seguro. 🚗✨
Conduce con cuidado.
Respeta cada norma de tránsito.
Haz de la prevención tu mejor copiloto.
Que el mejor recuerdo de este viaje sea volver a casa. 🕊️
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