Por Felicia Saturno Hartt. Foto: FMI.- El Fondo Monetario Internacional advirtió, este martes, en Washington, en el arranque de su reunión anual, de que las dificultades económicas alientan una tendencia populista contraria a la inmigración y al comercio internacional —sobre todo en los países ricos— de muy difícil retorno.
El crecimiento mundial sigue a media asta ocho años después de Gran Recesión y las clases medias se han empobrecido. El adiós de Reino Unido a la Unión Europea en el referéndum en junio es según un claro aviso de que no hay unión irreversible.
Las jornadas arrancan con el reciente triunfo del "no" en el referendo del acuerdo de paz con las FARC en Colombia; el proceso de Brexit empezando a dibujarse y la posibilidad de que un candidato outsider, contrario a los actuales tratados comerciales y muy duro con la inmigración, gobierne Estados Unidos en 2017: Donald Trump. Ninguno de estos tres fenómenos tienen otra cosa en común que el hecho de que ha tomado a las grandes instituciones de todo el mundo con el paso cambiado y destilan rebeldía contra el discurso de las élites.
Hay preocupación en Washington. El informe de previsiones del Fondo ha dado un duro tijeretazo a la primera economía del mundo: calcula un crecimiento del 1,6% para este año en Estados Unidos, seis décimas por debajo de lo que esperaba en julio, y un 2,2% para 2017, tres décimas menos. A Reino Unido ya le aplicó un ajuste por el resultado del referendo en su actualización de julio: esta vez le sube una décima el pronóstico de 2016 (hasta el 1,8%) , pero recorta otra décima a 2017 (1,1%).
El PIB mundial avanzará un 3,1% este año, lo mismo que se esperaba en julio, que es una décima menos que el año anterior, ya de por sí débil, si bien países en mala racha como Brasil y Rusia se reactivarán permitirán mejorar el ritmo hasta el 3,4% en 2017. China, el gigante asiático, también afloja el paso respecto a 2015: avanzará un 6,6% y un 6,2%, según los cálculos del FMI.
Aun así, la languidez de la economía mundial lleva preocupando al Fondo desde hace años. Lo que ha venido después de la Gran Recesión, una reactivación anémica y en alarma permanente por los vaivenes políticos, dura tanto que puede mutar en algo más grave.
El Fondo alerta del “fantasma” de que este persistente estancamiento, sobre todo en las economías avanzadas, “pueda alentar más las llamadas populistas para restringir el comercio y la inmigración”.
“El voto del Brexit refleja un resentimiento contra la migración transfronteriza que ha alimentado el nacionalismo en Europa y puesto en tela de juicio la integración europea”, dijo este martes el economista jefe, Maurice Obstfeld. “Tensiones similares afectan al escenario político de Estados Unidos —continuó— donde la retórica anticomercio y antinmigración han sido prominentes desde el principio de la campaña electoral”.
“Retrasar el reloj en cuanto a comercio solo puede agravar y prolongar el abatimiento de la economía”, señaló Obstfeld este martes. Pero la globalización ha favorecido la deslocalización industrial a países con mano de obra más barata y la clase media de las economías avanzadas (y, por tanto, más caras) ha sufrido la destrucción de ese otrora bien pagado empleo.