Foto y texto de Luis Fernando García Forero.- Un nuevo colorido nocturno tomó la Casa Nariño. El amarillo de sus fachadas que refleja la luz natural del día, se transforma en un azul nocturno y sombreado, debido a los reflectores que desde la plaza de armas iluminan las columnas y el frente de la residencia presidencial.
Congresistas, funcionarios del Congreso, periodistas y visitantes, entre otros, desde el Capitolio Nacional, detienen y sostienen por un momento la mirada hacía la sede del Poder Ejecutivo, pero sólo perdura en la noche la visual de la estatua del expresidente Rafael Nuñez, que cambió el rojo para lograr consolidar la Constitución de 1886, que con gloria para la historia de Colombia, quedó pintada de azul.