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Foto: Leonardo Vargas Mendoza
Foto: Leonardo Vargas Mendoza

Tras 34 años de trayectoria legislativa el expresidente del Congreso y senador, Efraín Cepeda, hace un balance de su vida parlamentaria, recuerda los proyectos que marcaron su carrera, reflexiona sobre el respeto institucional y explica por qué considera cumplido su ciclo en el Congreso de la República.

Efraín Cepeda, el dirigente y presidente del Partido Conservador, deja una huella histórica en el Senado y la Cámara de representantes por su defensa del Congreso, la defensa de la instituciones y el desarrollo de la democracia colombiana. Sobre su vida como político y legislador nos hace un balance de su gestión, sus recuerdos más significativos al servicio del país y deja reflexiones sobre los retos que enfrenta Colombia para salir de la polarización, pero también de transformaciones para el mejor futuro de la Nación.

¿Senador Cepeda, después de 34 años en el Congreso, qué siente al cerrar este capítulo de su vida pública?

Hay una mezcla de satisfacción y nostalgia. Fueron nueve períodos consecutivos en el Senado, más de tres décadas dedicadas al servicio público. Extrañaré las plenarias, los debates, los compañeros y el contacto permanente con los ciudadanos. Pero también creo que en la vida se cumplen ciclos. Me voy tranquilo porque di lo mejor de mí defendiendo a los colombianos, ejerciendo control político y trabajando por las instituciones.

 ¿Se va definitivamente de la política?

No. Seguiré sirviendo desde otra orilla. Mi oficina en Barranquilla continuará abierta para escuchar a la gente y participar en los debates nacionales. No conozco excuras ni expolíticos. Seguiré aportando al país desde distintos escenarios.

¿Qué recuerda de su primer día como senador?

Fue una anécdota que nunca olvidé. Llegué puntual a una plenaria convocada para las tres de la tarde y encontré el recinto vacío. Un funcionario me dijo: “Se nota que usted es nuevo senador; aquí las tres no siempre son las tres”. Esa experiencia me marcó y por eso siempre promoví la puntualidad y el respeto por el tiempo de los demás.

Usted presidió el Congreso en dos ocasiones. ¿Le correspondió llamar al orden a los senadores?

Sí, pero la mejor manera de hacerlo era con el ejemplo. Llegaba antes de la hora citada y pedía abrir el registro puntualmente. Creo que la disciplina institucional comienza por respetar los horarios y el trabajo de quienes integran el Congreso.

¿Qué le enseñó la presidencia del Congreso?

Que el liderazgo se ejerce con firmeza, pero también con respeto. Un presidente del Congreso debe garantizar el debate democrático, escuchar a todas las posiciones y defender la autonomía de la institución.

Entre tantos proyectos de ley, ¿cuál recuerda con especial orgullo?

Uno de mis primeros proyectos fue garantizar mejores recursos para la Universidad del Atlántico. También impulsé iniciativas de carácter social, económico y de salud. Siempre he tenido una especial sensibilidad por los temas sociales y por la educación.

Hablemos de Familias en Acción. ¿Qué significó para usted ese programa?

Fue una política social muy importante. Permitió apoyar directamente a madres cabeza de familia y ayudó a miles de niños y jóvenes en nutrición, educación y permanencia escolar. Considero que tuvo un enorme impacto social y contribuyó a generar oportunidades para muchas familias colombianas.

 ¿Qué tan difícil fue legislar bajo gobiernos de diferentes corrientes políticas?

Me correspondió trabajar con gobiernos de distintos matices. En la mayoría hubo coincidencias programáticas porque eran administraciones de centro o centro-derecha. También ejercí oposición cuando consideré que era necesario, como ocurrió durante los gobiernos de Ernesto Samper y Gustavo Petro. Siempre actué con independencia y defendiendo mis convicciones.

¿Cuál considera que fue el principal desafío del Congreso en los últimos años?

Defender la institucionalidad y la separación de poderes. El Congreso debe ser un contrapeso democrático y garantizar que las decisiones se adopten dentro del marco constitucional.

¿Qué le preocupa del debate político actual?

La pérdida de las formas y del respeto. Cuando llegué al Congreso los debates eran fuertes, pero se desarrollaban con argumentos y altura. Hoy vemos demasiadas descalificaciones personales y confrontaciones que afectan la imagen de la institución.

¿Cómo le gustaría que lo recordaran sus colegas y los colombianos?

Como un congresista comprometido, serio y respetuoso de las instituciones. Como alguien que defendió el Congreso, la democracia y la libertad, y que trabajó con dedicación durante más de tres décadas al servicio del país.

Finalmente, senador, ¿se va satisfecho del Congreso de la República?

Sí. Me retiro con la tranquilidad de haber cumplido mi deber. Siempre actué con la convicción de defender los intereses de Colombia, fortalecer el Legislativo y preservar la democracia. Esa es la mayor satisfacción que me llevo después de 34 años y medio de servicio público.

Bogotá, D. C, 13 de junio 2026

Fuente: Oficina de Información y Prensa-Senado.