El Presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Eduardo Cunha, autorizó la apertura de un impeachment, un juicio político con fines de destitución, a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, tras considerar procedente una acusación contra la mandataria por irregularidades fiscales ocurridas en 2015.
Cunha anunció su decisión en una rueda de prensa en la que aclaró que no encontró ninguna objeción para rechazar la acusación presentada por la oposición, y en la que dijo lamentar haber autorizado un proceso al que, en su opinión, el país necesitaba enfrentarse.
De las numerosas solicitudes que Cunha ha recibido en los últimos meses para enjuiciar políticamente a Rousseff, finalmente se ha basado en la de los juristas Miguel Realle Júnior y Hélio Bicudo por irregularidades contables, dejando al margen la corrupción en Petrobras.
Los partidos de oposición que buscan desbancar a la presidenta brasilera presentaron su solicitud en septiembre. Acusan a la ahora impopular presidenta de violar las leyes fiscales de Brasil y de manipular de las finanzas públicas para favorecer su reelección el año pasado.
El diputado Cunha, del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB), ha dado este paso poco después de que el oficialista Partido de los Trabajadores (PT) acordara votar a favor de que el Consejo de Ética le siga investigando por sus cuentas secretas en Suiza, algo que a la larga podría apartarle del cargo.
Sin embargo, el jefe de la sede legislativa ha subrayado que la decisión sobre el impeachment no guarda relación con este tema. “No hay ninguna motivación política. Lo habría rechazado si no fuera conforme a la Ley”, ha sostenido, según ha notificado al diario brasileño O Globo.
Luego de este acto, Cunha debe notificar oficialmente su denuncia a Rousseff para que ésta conteste, tras lo cual se creará una comisión especial formada por miembros de todos los partidos para que dé su opinión sobre su juicio político.
Su dictamen tiene que ser aprobado por una mayoría de dos tercios del pleno de la Cámara de Diputados (342 votos), para después pasar al Senado, donde se tomará la decisión definitiva.
Tras este anuncio, que puede ahogar a Brasil en un marasmo político, los mercados de Brasil lo acogieron con una moderada alegría. La Bolsa de Valores de São Paulo abrió al alza (un 3,34% en menos de 15 minutos) un día después del anuncio, pero los expertos en finanzas reclaman prudencia.
Una hipotética salida de Rousseff, reelegida en octubre de 2014, contribuiría a la incertidumbre a corto plazo en un momento en el que la recesión se ha agravado (la economía se desplomó un 4,5% este año) y la crisis política persiste.