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La rebeldía del electorado francés ha sido fulminante contra la extrema derecha en la segunda vuelta de las elecciones regionales francesas. El Frente Nacional, el partido de la ultraderechista Marine Le Pen, fue el partido más votado en la primera vuelta y ganó en seis regiones, pero no logrará gobernar en ninguna. Se quedó para ser opositora.

La movilización, con una participación del 59,14% (frente al 49,9% hace una semana), ha dado la vuelta a los resultados de la primera vuelta de las elecciones regionales. Hay que remontarse a las presidenciales de 2002 para hallar una diferencia tan grande de participación entre una primera vuelta y la segunda. Entonces, con casi ocho puntos de distancia entre una y otra, Francia cerró el paso al fundador del FN Jean-Marie Le Pen frente al conservador Jacques Chirac.

El terremoto político del domingo 6 de diciembre, cuando el FN resultó el gran vencedor de las elecciones regionales, ha quedado neutralizado. El 6D, el FN no solo fue el partido más votado (27,73% de los votos), sino que ganó en seis regiones. La congregación del electorado le cerró el paso al FN, aun cuando el partido logró 800.000 votos más, es decir, 6,8 millones en toda Francia, un récord histórico, perdió totalmente estos comicios.

Asimismo, estas elecciones han demostrado que el bipartidismo es en Francia una cosa del pasado. "Ya no hay un abismo entre la derecha y la izquierda", ha declarado Marine Le Pen, "sino entre mundialistas y patriotas".

A nivel nacional, ya con datos oficiales al 98%, indican que el centro derecha ha obtenido el 40,75% de los votos, la izquierda (Partido Socialista, Verdes e izquierda radical), el 29,23%, y el Frente Nacional, el 27,44%.

Parte del éxito lo debe a la retirada de las listas socialistas en las dos regiones donde Marine Le Pen y su sobrina Marion Maréchal-Le Pen habían obtenido impresionantes resultados y al llamamiento de Manuel Valls a votar a los candidatos conservadores.

Estas son las últimas elecciones antes de las presidenciales de 2017 y su lectura se realiza también en clave nacional. "La izquierda ha resistido", ha dicho el primer secretario del Partido Socialista Jean-Christophe Cambadélis, que ha puntualizado: "Este es un éxito sin alegría". En efecto, el PS ha sido el perdedor de estas elecciones. Ahora gobierna en 21 de las 22 regiones actuales. Una vez reformado el mapa de las regiones (ahora son 13 metropolitanas más cuatro de ultramar), mantiene cinco.

La gestión de los atentados del 13 de noviembre, que ha elevado en 22 puntos la popularidad del presidente Hollande, y el rechazo a Nicolás Sarkozy, que se negó a parar al Frente Nacional, han influido probablemente en el resultado final.

Estas elecciones han estrenado un gesto inédito en la República Francesa. Por vez primera un primer ministro socialista ha pedido el voto, con nombre y apellidos, para los rivales de la derecha.