Logo Ecospoliticos

Por Felicia Saturno Hartt. Foto AFP.- En una breve ceremonia realizada este sábado (07.05.2016) en la Catedral de Southwark, a orillas del río Támesis, el político laborista Sadiq Khan asumió como nuevo alcalde de Londres, en reemplazo de Boris Johnson, quien a partir de ahora liderará la campaña de los conservadores que defienden la salida del Reino Unido de la Unión Europea. El trabajo que tiene por delante Khan será arduo, específicamente en áreas donde su antecesor fracasó rotundamente.

«Nunca me imaginé que pudiera estar aquí como alcalde. Solo lo he conseguido gracias a las oportunidades y a la mano que nuestra ciudad me tendió a mí y a mi familia», recordó Khan sobre su pasado como diputado nacional laborista por la circunscripción de Tooting, nacido en el seno de una familia humilde de origen paquistaní y que ahora tendrá bajo su mando una ciudad de 8,6 millones de habitantes.

Una de las principales promesas de campaña de Khan, que carga sobre sus hombros con la responsabilidad de ser el primer musulmán en asumir el puesto, es convertir a Londres en una ciudad con precios más asequibles para sus propios habitantes, que durante el mandato de Johnson vieron encarecerse los alquileres, aumentando de forma explosiva el número de personas sin casa. Además, se amplió visiblemente la diferencia entre ricos y pobres.

Khan dijo durante la ceremonia que gobernará “para todos los londinenses”. Añadió que “Londres es la ciudad más grande del mundo” y reconoció que la elección no estuvo exenta de polémicas, en referencia a las acusaciones que vertieron los conservadores en su contra, intentando equipararlo con los musulmanes radicales y asegurando que la elección de Khan sería un peligro para la ciudad. “Al final la esperanza se impuso al miedo”, dijo el nuevo alcalde.

Sobre el Corán

Hijo de inmigrantes paquistaníes, Khan ganó con un 57% de los votos a su rival, el conservador Zac Goldsmith, procedente de una familia rica y que tuvo el 43%de los apoyos. El diario The Guardian celebró la elección de Khan como “la peor pesadilla para los terroristas”, pues a su juicio no hay mejor arma contra la radicalización de los musulmanes británicos que el ascenso social y laboral.

La campaña fue muy dura, con acusaciones mutuas. Incluso políticos conservadores criticaron que se haya intentado vincular a Khan con extremistas musulmanes por su actividad como abogado de derechos humanos. “Eso rompió puentes”, reconoció el conservador Andrew Boff. “No quiero que volvamos a hacerlo”, exigió. Khan ya había sido protagonista político como ministro de Transportes del premier Gordon Brown, ocasión en la que juró el cargo sobre el Corán.

Una de las frases del discurso de Khan, sería la base de cualquier gestión veedora de los ciudadanos de la capital británica: “La ambición que me quema por dentro y guiará mi mandato consistirá en que todos los londinenses disfruten de las oportunidades que la ciudad me dio”.

En un mundo signado por el resurgimiento de las derechas con ingredientes populistas, este sería un paso adelante por el derecho de los inmigrantes a una vida segura como verdaderos ciudadanos.