Por Felicia Saturno Hartt. Foto: Ecos Media.- De nuevo el régimen populista y hegemónico de Erdogan arremete contra la Prensa Turca, con el apoyo de la Fiscalía de ese país. Hecho no extraño para la comunidad internacional, ya que el año pasado, el anterior Director de Cumhuriyet y un periodista del medio fueron acusados y sentenciados por el órgano instructor a cárcel por 5 años, para luego ser anulada tal sentencia.
Murat Sabuncu, Director del Cumhuriyet y otros ocho periodistas, en esta ocasión, han sido acusados de "ser miembros" o "patrocinadores" del PKK, el Partido de los Trabajadores de Kurdistán y ser afines a Gülen, enemigo de Erdogan y, por ende, coparticipes del Golpe de Estado del pasado 15 de julio.
Un tribunal turco dictó este sábado prisión preventiva para el Director del mencionado diario opositor, el más antiguo y quizás el más prestigioso del país, así como para otros ocho periodistas y directivos del mismo.
Cinco días después de la detención de 13 miembros del diario, acusados de terrorismo, el Director, Murat Sabuncu, así como el Caricaturista Musa Kart y el Columnista Kadri Gursel figuran entre los nueve periodistas y directivos enviados a prisión preventiva, mientras que cuatro miembros de su junta directiva han sido puestos en libertad.
Los periodistas detenidos están acusados por la Fiscalía de "ser miembros" o "patrocinadores" tanto del PKK, la guerrilla kurda marxista, como de la cofradía islamista fundada por el predicador exiliado Fethullah Gülen.
Ambos movimientos, que defienden planteamientos ideológicos antagónicos, están muy alejados y no son afines de la línea editorial de Cumhuriyet, de centroizquierda laica. Pero Erdogan quiere callar a la prensa libre que muestra sus actuaciones como buen dictador populista.
La Comunidad Internacional repudia la Prisión de Cumhuriye
Asociaciones de periodistas nacionales e internacionales, así como numerosos países, desde EEUU a Alemania, han criticado los arrestos como una señal de una creciente represión de la libertad de prensa en el país, ya sacudida por el cierre de un centenar de medios en el último año. Desde la intentona golpista el pasado julio, 170 medios han sido clausurados, se han cancelado las tarjetas de prensa de 777 periodistas, 105 informadores se hallan entre rejas en este momento y más de 2.500 han perdido su trabajo.
En Turquía rige además un estado de emergencia que otorga al Gobierno poderes adicionales, después del fallido golpe, y que la oposición considera que se está utilizando para eliminar a críticos con el poder.
La policía detuvo ayer a una docena de diputados del Partido Democrático de los Pueblos, entre ellos, los dos líderes de la formación prokurda de izquierda, Selahattin Demirtas y Figen Yüksekdag, en una operación criticada también por la Unión Europea y EEUU.
El anterior director de Cumhuriyet, Can Dündar, se encuentra exiliado en Alemania después de haber pasado tres meses en prisión preventiva. Dündar y el periodista Erdem Gül fueron condenados a cinco años de cárcel por "revelación de secretos de Estado", en un reportaje que documentaba un envío de armas de Turquía a Siria, pero la sentencia fue más tarde anulada por el Tribunal Supremo.
Y complementariamente Erdogan y su partido ha convocado a vigilias nocturnas para defender su régimen. Dos millones de personas se manifestaron en Estambul y 10.000 en Ankara. En otras 78 ciudades, los seguidores del AKP celebraron el aborto del golpe de estado.
Las concentraciones pro-Erdogan recibieron respaldo integral del gobierno, mientras que otras manifestaciones han sido prohibidas. Los seguidores del AKP tuvieron acceso gratuito a agua y alimentos. De hecho, para estimular las movilizaciones, también el sistema de transporte público ha sido gratuito en Ankara y Estambul. “Esta es una suerte de socialismo temporal”, sostienen los politólogos turcos.
Las redes sociales, bloqueadas durante las emergencias nacionales, han tenido un auge desde el golpe. La alocución de Erdogan via FaceTime, que fue memorable para sus seguidores y le fue políticamente útil, por el poder de expansión de esta red, tiene su contrapartida, ya que ahora circulan hasta vídeos de Periscope en las redes, que muestran episodios de violencia policial. Para la oposición, el Gobierno apenas tolera la actividad en las redes sociales, porque le conviene usarlas en este instante.