Por Felicia Saturno Hartt. Foto: Times.- La Primera Ministra Británica, Theresa May, activó el "Brexit", la negociación de la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), a través de la invocación del Artículo 50 del Tratado de Lisboa de la UE (TUE), que regula la retirada voluntaria de un estado miembro.
Luego que el embajador del país en la UE, Tim Barrow, entregara el documento firmado por May, al Presidente del Consejo Europeo Donald Tusk, comenzará la espera para el retiro del Reino Unido, que se dará en el plazo de dos años siendo la primera ruptura de la UE desde 1957 que se creó.
Con este hecho se fijan los términos de la separación al desligar una relación entre el Reino Unido y la UE desde hace más de 40 años.
El Jefe del Consejo Europeo declaró que “el 23 de junio el pueblo del Reino Unido votó por salir de la UE, esa decisión no es un rechazo a los valores que compartimos como europeos” y en este sentido destacó que “no hay ninguna razón para pretender que este sea un día feliz para los europeos y los británicos”.
Mientras se desarrolla el procedimiento de salida, la UE seguiría funcionando y adoptando decisiones. Pero el Reino Unido no participaría en las deliberaciones ni en las decisiones del Consejo Europeo o del Consejo de Ministros que le afecten.
En cuanto a los eurodiputados británicos, el Presidente de la Eurocámara, Martin Schulz, ha dicho que éstos podrían completar su mandato hasta el fin de la legislatura (2019), aunque apuntó que los euroescépticos del UKIP quizás optarán por abandonar el PE antes.
Con la retirada del Reino Unido, este país se convertiría en un tercer Estado frente a la Unión. Esto supondría, según los expertos, la pérdida de acceso al mercado interior para las empresas británicas y afectaría también a las relaciones económicas exteriores, la libre circulación o la recepción de fondos europeos.