El ministro de justicia de Colombia, Yesid Reyes Alvarado, aseguró que quienes exigen mano dura como única estrategia contra las drogas, “pretenden reproducir una receta que no ha dado resultados”.
Fue claro en señalar que “una política de drogas pensada para períodos de paz no puede darse el lujo de repetir los errores del pasado’, por eso aseveró que el cambio hacia una nueva política de drogas ha comenzado y no tiene marcha atrás.
Al concluir el foro organizado por la Fundación Buen Gobierno, que dejó como reflexión final la necesidad de reformular la política mundial contra las drogas desde perspectivas más inteligentes y efectivas, el ministro Reyes sostuvo que “el camino hacia la paz requiere no solo poner fin al conflicto armado con la guerrilla, sino también dejar atrás el concepto de ‘guerra contra las drogas’, entendido como la utilización prioritaria de métodos represivos como herramienta casi exclusiva para enfrentar el mundo de las drogas ilícitas”.
El alto funcionario indicó también que ello no significa dejar de perseguir las estructuras criminales, sino reconocer que este esfuerzo es insuficiente para superar toda la problemática que rodea el mundo de las drogas.
“Las voces que exigen cada vez más mano dura y el uso generalizado del derecho penal, centrando sus esfuerzos en el aumento de las sanciones y en la adopción de medidas severas para todos los eslabones de la cadena, pretenden reproducir una receta que no ha dado los resultados esperados”, aseveró.
Reyes Alvarado señaló que alrededor de 24 mil personas en Colombia están privadas de la libertad por delitos relacionados con las drogas; sin embargo, explicó que la cifra es representativa en términos de hacinamiento, pero no constituye indicador alguno de que se esté ganando la guerra en contra de las drogas.
“Una política de drogas pensada para períodos de paz no puede darse el lujo de repetir los errores del pasado, midiendo su efectividad por el número de capturas o limitando la presencia estatal a ofensivas esporádicas de la Fuerza Pública”, señaló.
Igualmente, el Ministro calificó como un paso histórico el acuerdo en materia de drogas al que llegaron el Gobierno y las Farc en la Mesa de Conversaciones el 16 de mayo de 2014 y señaló que ese acuerdo abre la posibilidad de que las Farc, que se han lucrado de las drogas, dejen de ser parte del problema para contribuir a su solución.
“En este escenario, el acuerdo del Gobierno Nacional con las Farc sobre el problema de las drogas, constituye un paso histórico. Por primera vez la guerrilla reconoció la existencia de una conexión entre la confrontación armada y el narcotráfico, y lo que es más importante, se comprometió a poner fin a cualquier relación suya con esta economía ilegal”, dijo.
Al finalizar el foro, en el que participaron el Presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, varios de sus ministros, y expertos como Michael Cox y John Collins, del London School of Economics, el titular de Justicia señaló la importancia de que en un nuevo enfoque de la política de drogas se trabaje de la mano de las autoridades locales y de las propias comunidades con acento en el desarrollo rural, en la participación de las comunidades, en la integración de los territorios y en la generación de capacidades locales.
“Dicho de manera muy sintética, es indispensable asfixiar a los grupos criminales con intervenciones inteligentes y estratégicas, pero a la vez oxigenar a las regiones con la presencia integral y sostenida del Estado”, concluyó el Ministro de Justicia.