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El ambicioso acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) aspira a convertirse en uno de los mayores tratados de libre comercio. Fue suscripto por 12 países en Nueva Zelanda.

El primer ministro neozelandés, John Key y el representante de comercio estadounidense Michael Froman lideraron la ceremonia de firma del acuerdo, que incluye países como México, Chile, Perú, Canadá y Japón, y representa un 40% del Producto Interior Bruto mundial.

El "TPP dará mucho mejor acceso a bienes y servicios a los 800 millones de habitantes de los doce países firmantes" que representa un 36% del Producto Interior Bruto Mundial, añadió el jefe de Gobierno neozelandés.

Las naciones suscriptoras tienen un plazo de dos años para ratificar el acuerdo, que fue alcanzado en octubre de 2015, tras una maratoniana sesión de cinco días en Atlanta y que puso fin a siete años de complejas negociaciones.

Además de Estados Unidos, Canadá, México, Perú y Chile, son signatarios Australia, Brunei, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur y Vietnam.

En el Gobierno mexicano la canciller, Claudia Ruiz Massieu, había dicho hace algunas semanas en una entrevista con la AFP que este acuerdo "es un complemento a nuestra estrategia de consolidarnos como una de las economías más abiertas del mundo a través de tratados de libre comercio".

El presidente estadounidense, Barack Obama, celebró la noche del miércoles 3 desde Washington la firma del acuerdo. "El TPP permite que EEUU -y no países como China, que esta fuera del acuerdo- escriban las normas de circulación comercial en el siglo XXI, lo cual es especialmente importante en una región tan dinámica como Asia-Pacífico", señaló Obama en un comunicado.

En un intento de que el tratado forme parte de su legado presidencial, Obama almorzó con los líderes republicanos del Congreso el martes 2, con el TPP entre las cuestiones objeto de debate. Sin embargo, el líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, se negó a comprometerse con la celebración de una votación sobre el acuerdo comercial antes de las elecciones de noviembre.

La ratificación del tratado sería una gran victoria para la política exterior de Obama, por lo que los republicanos son reacios a facilitarlo.

"Voy a seguir trabajando con demócratas y republicanos en el Congreso para promulgarlo como una ley tan pronto como sea posible, para que nuestra economía pueda comenzar de inmediato a beneficiarse de las decenas de miles de millones de dólares en nuevas oportunidades de exportación", dijo Obama.