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La Berlinale otorgó su Oso de Oro a "Fuocoammare" (Fuego en el Mar), el desgarrador filme del italiano Gianfranco Rosi, sobre el drama de los refugiados que día a día arriesgan su vida por alcanzar la isla de Lampedusa, entre 18 filmes en competencia, hecho a medida de un festival, que cumplió sobradamente su disposición de apadrinar el cine político.

La tragedia de un Mediterráneo convertido en una inmensa tumba, "la mayor catástrofe desde el Holocausto", en palabras de Rosi- obtuvo la máxima distinción, mientras que el resto del palmarés se salpicó de mensajes de alerta a otros conflictos del presente, en los Balcanes o el Magreb.

"Fuocoammare" es un grito de alerta, desde la situación de una isla de 20 kilómetros cuadrados a la que llegaron, vivos o muertos, hombres, mujeres y niños, 400 mil refugiados en los últimos años. Rosi, quien hizo subir al escenario al médico de la isla en que basa su relato, Pietro Bartolo, triunfó con una película que combina la parte documental y la ficción cinematográfica.

Además del Oso de Oro, "Fuocoammare" obtuvo varios premios de los jurados independientes, como el de de Amnistía Internacional y el de los lectores del diario "Berliner Morgenpost", entre otros.

"Smrt u Sarajevu" ("Muerte en Sarajevo"), del bosnio Danis Tanovic y sobre las heridas abiertas en esa parte de Europa, obtuvo el Premio Especial del Jurado, mientras que la tunecina "Hedi" logró el de la mejor ópera prima y el Oso de Plata a su actor, Majd Mastoura, con un personaje arrancado de la transformación iniciada con la primavera árabe.

No fue una sorpresa tampoco el Especial del Jurado a Tanovic, cuyo filme convierte el Hotel Europa de la capital bosnia en un microcosmos del hervidero balcánico, en plenos preparativos para el centenario del atentado contra Francisco Fernando de Austria, el 28 de junio de 1914, hecho histórico que desencadenó la I Guerra Mundial.

Su retrato del conflicto aún vigente en esa parte de Europa ganó además el premio de la crítica internacional FIPRESCI y era el regreso de Tanovic a un festival donde en 2013 obtuvo ya el Especial del Jurado y un Oso de Plata para el actor Nazif Mujic con "An Episode in the Life of an Iron Picker" .

El director de la Berlinale, Dieter Kosslick, había convertido la migración en el eje temático del certamen 2016. La temática estuvo muy presente en toda la gala, con insistentes referencias a esa tragedia por parte de los sucesivos premiados del festival, durante el cual se recogieron donativos para los refugiados al final de cada sesión.

El jurado presidido por la actriz estadounidense Meryl Streep se ciñó así a las reglas del juego de la Berlinale, cuya selección estuvo dedicada, con muy pocas singularidades, a diseñar un mapa geopolítico de los conflictos del presente o sus raíces.

La Plata a la mejor actriz fue para la danesa Trine Dyrholm por "Kollektivet" (La Comuna), una nostálgica visión de la utopía libertaria de los setenta. Es además un tributo indirecto a su director, Thomas Vinterberg, representante de una cinematografía, la escandinava, mimada por el festival.

El Oso de Plata a la dirección lo obtuvo la realizadora Mia Hansen-Løve (Francia, Alemania),  por "L"avenir" (Things to Come), quien dedicó el galardón a su intérprete femenina, Isabelle Huppert, en el papel de una mujer que, desengañada de su marido y de muchas otras cosas, decide buscar respuestas refugiándose en lo interior.

Los latinos solo fueron premiados en las diferentes secciones del festival, donde se repartieron galardones como el Oso de Cristal de la sección Generation 14Plus para "Es esmu seit" de Renars Vimba (Letonia); el Gran Premio del Jurado y mención especial del jurado juvenil de Generation 14 Plus para "Las plantas", de Roberto Doveris (Chile); el Oso de Cristal de la sección Generation KPlus para "El inicio de Fabrizio", de Mariano Biasín (Argentina); el Gran Premio del Jurado de la sección Generation KPlus para "Rara", de Pepa San Martín (Chile); y una Mención especial de la sección Generation KPlus para "Aurelia y Pedro", de Omar Robles y José Permar (México).

Destacó que el Premio Alfred Bauer, en memoria del fundador del festival, se le concediese a la filipina "Hele Sa Hiwagang Hapis", , un galardón que reconoce el coraje cinematográfico de este bellísimo filme, el más extenso de la historia de la competición en Berlín, con ocho horas.

Tras la gala de hoy, la Berlinale dedicará una última jornada al Día del Espectador, una costumbre de la casa que sirve para recordar que, a diferencia de lo que ocurre en el elitista Cannes, el público común es la identidad del festival.