El Tribunal Penal Internacional (TPI) en La Haya emprendió por primera vez un proceso penal por la destrucción del Patrimonio Mundial de la Unesco con un caso de Tombuctú, en Mali.
Según lo señaló la fiscal jefe Fatou Bensouda, el islamista Ahmad Al Faqi al Mahdi, líder del grupo rebelde Ansar Dine, destruyó diez tumbas sagradas en 2012 y una mezquita.
La destrucción de estas obras, que datan de la Edad Media, provocó una gran consternación en todo el mundo.
"Aquí no se trata de muros y piedras", dijo la fiscal jefe. "Se trata de un frío ataque contra la dignidad y la identidad de la población y sus raíces históricas".
Los jueces tendrán que decidir en la vista preliminar, si las pruebas presentadas son suficientes. El acusado, también conocido como Abu Tourab, había planeado la destrucción, la preparó y la ejecutó, según la acusación.
Tourab, que tiene unos 40 años, fue detenido el año pasado en Níger y entregado a la corte. La ciudad de Tombuctú, en el desierto, fue durante siglos un importante centro cultural del islam.
Desde Ecos aplaudimos que la destrucción del Patrimonio, asi sea éste histórico, artístico o biodiverso, se castigue no sólo procesado moral y éticamente, sino llevado a tribunales y condenado penalmente, con el objeto de crear un precedente, ya que muchas de estas acciones han sido más que destrucción, tráfico de obras de arte.