Por Felicia Saturno Hartt.- La Cumbre de Seguridad Nuclear se realizó esta semana, en Washington, DC, con el objetivo de analizar y mejorar la seguridad nuclear y logró capitalizar que la comunidad internacional disponga todos los medios a su alcance, para impedir que Daesh pueda contar con armamento nuclear.
La cumbre se celebró, por primera vez, en 2010 como parte de una iniciativa impulsada por Barack Obama en 2009, con la finalidad de promover la cooperación internacional en materia de seguridad nuclear, es decir, buscar aprobar políticas y acuerdos para eliminar el material nuclear de los países, ratificar tratados, reforzar las regulaciones o mejorar la tecnología para aumentar la seguridad y desde esa fecha, más de 50 líderes mundiales se han dedicado a prevenir el terrorismo con armas nucleares y se han firmado más de 260 acuerdos entre múltiples naciones.
Los 50 líderes mundiales presentes en Washington respaldaron sin dudas el llamado del Presidente de los EEUU, Barack Obama, ante la mayor amenaza terrorista mundial que ha existido, el EI, que se resumió en esta frase: «Daesh ya ha utilizado armas químicas; si lograra hacerse con armamento nuclear, cambiaría el mundo».
El primer mandatario norteamericano culminó su aseveración con su convicción de que los yihadistas «utilizarían estas armas para causar el mayor número de víctimas posibles».
La advertencia de Obama no sólo atiende a la sangrienta realidad de los hechos, sino que se basa en la información facilitada por los expertos, que insisten en que «la amenaza es real». Motivo por el que Obama, pese a reconocer que «ha habido avances», reclamó a los demás gobernantes que no se caiga en la «complacencia».
Por primera vez, una cumbre de seguridad nuclear ha abordado una sesión sobre cómo afrontar una ataque terrorista en una ciudad y cómo responder al mismo. Las informaciones sobre la posible complicidad con Daesh de empleados de una planta nuclear belga han disparado las alarmas.
En el discurso que abrió las intervenciones de los líderes, Obama anunció que EEUU dará a conocer un inventario de sus arsenales nucleares. Se trata de una de las demandas que algunos países han expresado en reiteradas ocasiones a los norteamericanos, en especial de 2009, cuando Obama impulsó su estrategia de reducir el armamento nuclear en el mundo.
En la misma línea, el presidente precisó que el ejército norteamericano explicará pronto «los pasos que se están dando para proteger con garantías todas las armas y materiales nucleares».
Las medidas contra la amenaza yihadista y de reducción de arsenal nuclear compartieron protagonismo en la cumbre con un consenso en torno a las nuevas sanciones a Corea del Norte.
El presidente norteamericano arrancó el respaldo pleno de su homólogo chino, Xi Jinping. China, tradicional y único garante internacional del régimen de Pyongyang, quien confirmó ayer su progresivo distanciamiento, a medida que el presidente norcoreano Kim Jong-un ha redoblado su pulso a la comunidad internacional.
Obama, que el día anterior, cerró filas con la presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, y el primer ministro japonés, Shinzo Abe, quienes están siendo intensamente combativos frente a las continuas provocaciones de Corea del Norte.
Es importante mencionar que el acuerdo nuclear con Irán hizo un importante vacío en el encuentro internacional. El Presidente Obama aprovechó para ensalzar un pacto que consideró «el más razonable negociado nunca».
Sus palabras tuvieron lugar al término de la reunión del llamado Grupo 5+1, formado por EEUU, Rusia (la gran ausencia de la Cumbre), China, Francia y Alemania, además de la Alta Representación de la UE, quienes supervisaron el cumplimiento del pacto que lleva a cabo el régimen de Teherán. Para ello, contaron con la información facilitada por la Agencia Internacional para la Energía Atómica.
En un claro mensaje de respuesta al régimen de Teherán, que ha criticado recientemente que EEUU no haya facilitado aún el acceso de Irán al mercado del dólar americano, previsto en el acuerdo nuclear ratificado en diciembre, Obama reiteró que «aunque costará un tiempo reintegrarlo en la economía global, Irán se beneficiará de ello».
En función a ésto, el diario «The Wall Street Journal» revelaba que el tesoro norteamericano ultima las medidas para facilitar su acceso al dólar a través de las casas de cambio internacionales, que por ahora se limitará a los bancos europeos y asiáticos, pero no afectará a los americanos.
Se trata del principal logro del régimen chií a cambio de su renuncia a la bomba atómica, ya que la mayor parte del comercio mundial se realiza en dólares, en especial en los sectores del petróleo y el gas, estratégicos para Irán, enflaquecido a causa de los últimos diez años de sanciones internacionales.
La difícil situación de Libia formó parte de las reuniones colaterales. La comunidad internacional ha acordado imponer sanciones a los presidentes de los parlamentos de Trípoli y Tobruk y al llamado presidente del Gobierno de Trípoli, al tiempo que la UE valora cómo materializar su respaldo y garantizar la seguridad del nuevo presidente de Libia, Fayez Al Sarraj, recién llegado en un barco a Trípoli. En medio del caos y la fractura del país, la comunidad internacional intenta que Sarraj tome las riendas de la Administración libia.
La Cumbre de la Seguridad Nuclear ha logrado compromisos concretos de interés, sin insistir en la desnuclearización del mundo. Lo fundamental es el refuerzo de la estrategia para impedir que los grandes grupos terroristas se apoderen del armamento o combustible nuclear y lo usen en sus estrategias terroristas.
Asimismo, es otro logro de la cumbre la creación de un fondo financiero, para incrementar la seguridad nuclear y la vigilancia antiterrorista, iniciativa liderada por Canadá, que creará un grupo de contacto internacional de expertos en la materia, que será el enlace con la agencia internacional existente.
Desde Ecos aupamos el consenso concretado, pero aspiramos a la unanimidad con respecto al uso y control de este recurso. De la misma manera, convocamos a los líderes mundiales a trabajar diplomáticamente con el recelo de Rusia, importante liderazgo regional, para construir una estrategia para abordar la amenazante política de Corea del Norte.