Por Felicia Saturno Hartt.- Los países que representan casi el 60 por ciento de la producción petrolera mundial se reunirán en Doha, Qatar, el próximo 17 de abril para debatir si congelan su producción en los niveles de enero en un esfuerzo de estabilizar los precios.
Rusia, Arabia Saudita, Qatar y Venezuela firmaron un acuerdo preliminar en febrero y se proponen sumar a más productores y extender la reciente recuperación de los precios.
A esta cumbre petrolera, además de los cuatro signatarios del acuerdo preliminar, asistirán Angola, Argelia, Azerbaiyán, Colombia, Ecuador, Indonesia, Irán, Irak, Kazajstán, Kuwait, México, Nigeria, Omán y los Emiratos Árabes Unidos.
Algunos de los productores más grandes del mundo como los Estados Unidos, Canadá, China, Brasil y Noruega no estarán presentes. De los 13 países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), sólo Libia (con la producción deteriorada por conflictos) ha descartado ir a Doha.
El miembro clave de la OPEP que se resiste a congelar la producción es Irán. Aunque enviará un representante en calidad de observador a la reunión de Doha, ha insistido en que no limitará su producción antes de que ésta vuelva a los niveles previos a las sanciones.
Cuarenta operadores y analistas consultados por Bloomberg esta semana se dividieron por partes iguales respecto de la posibilidad de un acuerdo en Doha con respecto a los precios del crudo, situación que está afectando de forma alarmante las economías monoproductoras de América Latina.
En tanto el ministerio de Energía de Rusia es "optimista" y el de Qatar tiene un "sentimiento positivo", Arabia Saudita explicó que sólo limitará su producción si también lo hace Irán, idea que Teherán consideró "ridícula".
El impacto de un congelamiento en los precios del petróleo sería polémico. El crudo referencial (WTI y Brent) se recuperó más de un 30 por ciento sobre 40 dólares el barril, desde que el acuerdo preliminar de congelar la producción a mediados de febrero generó un cambio de sentimiento en el mercado.
Un acuerdo definitivo podría mantener ese aumento o incluso ampliarlo hasta 50 dólares, predice the Bank of América.
De todos modos, un congelamiento no conseguirá eliminar la saturación, dado que los mayores productores mundiales de crudo, Arabia Saudita y Rusia, ya están bombeando cerca de los niveles récord.
Ante las perspectivas de un límite a la producción, el experto Morgan Stanley ha dicho que su “pronóstico a la baja para el crudo se mantiene sin cambios”.
Los productores que confirmaron que analizarán la posibilidad de sumarse al congelamiento producen unos 47 millones de barriles de crudo al día. Muchos de esos países ya bombeaban a toda máquina en enero, con escaso margen para elevar la producción.
La producción de los 11 miembros de OPEP que avalan el acuerdo, porque su producción es casi medio millón de barriles más baja que en enero.
Y en este contexto, cabría hacerse la siguiente interrogante: ¿Cambiaría algo el congelamiento?
Se supone que la mayoría de los participantes en Doha mantendrá la producción estable, pero es mucho más importante para el mercado petrolero lo qué ocurre en los Estados Unidos e Irán.
Se prevé que la disminución en la producción de petróleo Shale constituirá la mayor parte de la reducción de 710 mil barriles diarios, en la producción de los países no pertenecientes a OPEP este año, según la Agencia Internacional de Energía (AIE).
Irán proyecta aumentar la producción unos 700 mil barriles diarios este año respecto de los 3.3 millones bombeados en marzo.
Cualquier acuerdo que haga subir los precios sería "contraproducente" porque permitiría una reactivación de la perforación para los productores estadounidenses de Shale, que pueden trabajar a 55 dólares el barril, según Goldman Sachs Group.
Esto no haría más que posponer las reducciones del suministro que, según los analistas, se necesitan para reequilibrar los mercados globales sobrecargados.
Durante reducciones anteriores del suministro, la OPEP monitoreó el cumplimiento de sus miembros utilizando datos sobre su producción aportados por fuentes externas como agencias de noticias y localizadores de buques.
En la actualidad, la OPEP tiene motivos para dudar de la sinceridad de sus socios. La última vez que firmó un acuerdo con proveedores rivales fue a fines de 2001, cuando Rusia, México, Omán, Angola y Noruega prometieron reducir el suministro 50 mil barriles diarios.
No obstante, a mediados del año siguiente, Rusia en realidad había aumentado la producción y las únicas reducciones en la producción se dieron en México y Noruega.
Y la pregunta capital es: ¿Qué pasa si no se llega a un acuerdo en Doha?
En tanto las expectativas aumentaron en la última semana, los operadores petroleros se embarcaron en una ola de compra que empujó al crudo hasta un máximo en cuatro meses. Si los ministros no llegan a un acuerdo, los precios verán un “impacto negativo severo”, predice Citigroup.
Como lo plantea el analista Enrique Campos “el peligro es del tamaño de las expectativas”. La caída de los precios puede generar nuevos episodios de inestabilidad tan pronto como la próxima semana.
Así que hay que estar preparados por si la famosa cumbre petrolera no se convierte simplemente en la trampa de Doha, que vuelva a generar una enorme volatilidad.