Por Felicia Saturno Hartt. Foto. H. Punz.- Luego de un escrutinio de votos inusualmente emocionante, las autoridades electorales de Austria anunciaron que su nuevo presidente federal es el candidato del Partido de la Izquierda Liberal, el profesor Alexander Van der Bellen, tras el recuento del voto por correo.
Van der Bellen ganó con el 50,3 % de los votos, según confirmó el ministro del Interior, Wolfgang Sobotka. Aunque el recuento del voto en urna de las elecciones celebradas el domingo dio a Hofer una ventaja del 51,9 % frente al 48,1 % del candidato progresista, el recuento del voto por correo completado hoy ha dado la vuelta al resultado.
Con ello se disipó el temor de muchos a que la nación alpina se convirtiera en el primer socio de la Unión Europea en tener a un populista de derecha como jefe de Estado. Por otro lado, los comicios de este 22 de mayo dejaron entrever un alto grado de polarización política y el hecho de que Van der Bellen se haya impuesto con un margen de votos tan pequeño sigue siendo motivo de preocupación para los europeístas.
"Por supuesto que hoy estoy triste. Me habría encantado haber podido velar por nuestro maravilloso país como presidente federal", indicó el político ultranacionalista Hofer en su cuenta de la red social Facebook, quien ya no ya no quiere presentarse como un populista de derecha.
La victoria final de Van der Bellen se había ido anunciando a lo largo de las últimas horas conforme avanzaba el recuento de los últimos votos, aunque el Ministerio del Interior aún no ha dado los resultados definitivos. Se espera que la diferencia sea de apenas unas decenas de miles de votos.
Van der Bellen ha programado una declaración a los medios para esta tarde, mientras que Hofer había anunciado que no comparecería hasta mañana, otro indicador del reconocimiento de su derrota.
"Por favor, no os desalentéis. La movilización para esta campaña electoral no se ha perdido sino que es una inversión para el futuro", señaló Hofer, candidato del ultranacionalista Partido Liberal (FPÖ).
El voto castigo imperó en el país alpino.
En Austria, estas elecciones presidenciales se sintieron como un terremoto. Los votantes castigaron a los partidos –los socialdemócratas (SPÖ) y los conservadores (ÖVP)– que integran la coalición de Gobierno. El centro político se desmoronó. Sólo quedaron los candidatos en los extremos del espectro, obligando a muchos a respaldar a aquel que a sus ojos era “el menor de los males”.
Van der Bellen recibió muchos votos, pero no por ser verde, sino por ser el único que podía evitar el ascenso de un ultraderechista a la presidencia. Estos comicios también demostraron lo fuerte que se han vuelto los euroescépticos, los islamófobos y los xenófobos en el ámbito nacional-conservador de Austria. Aunque perdió, el FPÖ va a aprovechar el apoyo recibido.
Primeras reacciones de otras naciones europeas.
El Presidente de Francia, François Hollande, y su primer ministro, Manuel Valls, celebraron hoy la victoria electoral del ecologista Alexander Van der Bellen en las presidenciales celebradas este domingo en Austria.
Mientras Hollande felicitaba "muy cordialmente" a su nuevo colega centroizquierdista por su elección, en un comunicado del Palacio del Elíseo, sede de la presidencia francesa, Valls, de viaje oficial en Israel, mostraba su "alivio" en un tuit.
"Alivio al ver a los austríacos rechazar el populismo y el extremismo. Cada cual debe extraer las lecciones en Europa", resumió el jefe del Ejecutivo desde la red social Twitter.
Una advertencia para Europa
“De momento, las instituciones de la Unión Europea respiran aliviadas”, expresa Bernd Riegert, desde Viena (ERC/ERS). Por ahora, los ataques a su integridad no provendrán de Hofburg, sede de la presidencia federal de Austria.
De hecho, Van der Bellen quiere más Europa y no menos; el político verde, hijo de inmigrantes, está a favor de una política de asilo más solidaria y en contra del cierre de fronteras como estrategia para repeler a los refugiados. No obstante, en Bruselas saben que la derrota de Hofer no frenará el auge de los populismos de derecha e izquierda en el bloque comunitario. Ellos ocupan altos cargos en los Gobiernos y los Parlamentos de Finlandia, Polonia, Hungría, Eslovaquia, Grecia e Italia. En Francia crece el Frente Nacional y en tierras vecinas se fortalece la Alternativa para Alemania.
Si el FPÖ hubiera ganado en Austria, le habría dado un espaldarazo virtual a quienes promueven la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea. En el Reino Unido se vota dentro de un mes a favor o en contra del “Brexit”. Los populistas británicos ya han logrado lo que sus homólogos continentales sólo sueñan; sin embargo, es posible que los resultados del plebiscito evidencien una polarización similar a la que se acaba de registrar en Austria.