Redacción Ecos. Foto: Globelia.- La Oficina de la ONU para los refugiados en Colombia (ACNUR) advierte "una llegada silenciosa de mucha gente" desde Venezuela, donde buscan principalmente seguridad y atención médica ante la crisis que atraviesa su país.
"Es una llegada silenciosa de mucha gente que precisamente cruza la frontera y se queda del lado colombiano con estatus irregular", así lo aseguró el Representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Colombia, Martin Gottwald, sobre el ingreso masivo de venezolanos pese al cierre de los pases limítrofes vigente desde hace casi un año.
La medida, decretada por Caracas y que ahora autoridades de ambos países buscan revertir, no ha impedido el paso de miles a Colombia, donde además han "aumentado significativamente" las solicitudes de asilo de venezolanos, señaló.
Para Gottwald, esto podría incluso complicar la aplicación del acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que el gobierno colombiano negocia para acabar con más de 50 años de conflicto armado.
“En los últimos meses, debido a la escasez, a la situación humanitaria en Venezuela, han llegado cada vez más venezolanos. En Colombia el número de solicitantes de asilo ha aumentado significativamente. La Cancillería por día recibe solicitudes de unas cuatro personas de Venezuela pidiendo información sobre el procedimiento de asilo, al que si tú aplicas esperas muchos meses por la decisión. Al mismo tiempo, según la sociedad civil, el número de asentamientos de venezolanos del lado colombiano ha aumentado” expone el Representante de ACNUR.
Gracias a la apertura temporal de la frontera estos últimos fines de semana, han cruzado miles de personas por alimentos, medicamentos, repuestos y demás productos escasos. “Es posible que un cierto porcentaje de esta gente luego no regresara a Venezuela. Si uno toma en cuenta que el fin de semana más de 100.000 personas cruzaron la frontera para abastecerse en Cúcuta, si un porcentaje mínimo se queda, por ejemplo el 10%, ya estamos hablando de cifras bastante importantes” señala Gottwald.
Según lo que ONGs, Iglesia y otros actores en la frontera cuentan, esta avalancha ya ha empezado, no es más un potencial. Es una llegada silenciosa de mucha gente que precisamente cruza la frontera y se queda del lado colombiano con estatus irregular.
Un poco lo que ha pasado durante décadas con los colombianos que se fueron a Venezuela y luego se quedaron. La avalancha va a seguir aumentando muy probablemente, con o sin apertura de la frontera.
En cuanto a las motivaciones del asilo, hay diferentes perfiles, explica ACNUR. “Hay personas que indican que tienen un problema por la situación de derechos humanos en Venezuela, luego hay personas que simplemente refieren a la situación humanitaria: viene la mujer que está embarazada y no quiere dar a luz en Venezuela, porque el riesgo le parece demasiado elevado, luego hay una niña que viene con un problema de diálisis, donde los padres dicen que como ella no consigue tratamiento adecuado existe un riesgo para su vida (...) y la Convención Americana de Derechos Humanos dice que no puedes devolver a una persona a su país si allá su vida está en peligro”.
Además, no se está hablando sobre un sector de la sociedad, se habla de todos los sectores: el defensor de DD.HH. o la familia del barrio humilde.
ACNUR, ante esta situación, está pidiendo al gobierno de Colombia una preparación conjunta con planes de contingencia. “Hay que establecer un régimen especial de protección, sea acceso a la protección de refugiados, sea acceso a visas humanitarias, pero no solamente la garantía de no devolución” señala Gottwald.
Es una buena práctica establecer mecanismos tripartitos, que no solamente sean los dos gobiernos bilateralmente que negocian, que también sea con la presencia del ACNUR. Y dado que hay flujos mixtos en las fronteras, es necesario que la Organización Internacional de Migraciones esté en este mecanismo. Si la situación sigue deteriorándose obviamente vamos a reforzar las dos oficinas (de ACNUR) en la frontera.
El peor escenario implica la llegada de miles de venezolanos. Y llegarían a áreas que son unas de las regiones más violentas, donde los grupos irregulares han estado operando en las últimas décadas y la llegada de gente desplazada pues muy probablemente sería un factor de desestabilización.