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Redacción Ecos. Foto: Editorial Angosta. El escritor Héctor Abad Faciolince  y un grupo de los alumnos de su taller de escritura, hoy sus aliados, han asumido la aventura de lanzar la Editorial Angosta.

Como lo reseña Sally Palomino, en El País, “Después de varios años de leer y volver a leer, el autor de El olvido que seremos (Planeta, 2006) le propuso a uno de los asistentes a sus talleres que crearan una editorial. Abad Faciolince encontró que había muchos autores nuevos que no reciben apoyo. José Ardila (hoy editor de Angosta) aceptó. A ellos se unió más gente y decidieron apostar por ser la “puerta amplia por la que pasan los rechazados. Los que son rechazados por las grandes editoriales, los que no tienen respaldo”.

El escritor colombiano tenía los ahorros de algunas traducciones de sus obras y, en lugar de comprar una casa en Madrid (como cuentan que lo tenía pensado), se los dio a Angosta. “Está claro que es una empresa con ánimo de quiebra, que tiene claro que su objetivo no son las ganancias”, dice Ardila, el editor. Tiene 30 años y asegura que el taller, que terminó convertido en una editorial, le ha dado la posibilidad de descubrir el complejo camino que se debe seguir para hacer un libro y lo difícil que resulta para los autores inéditos conseguir apoyo.

Héctor Abad expresó que quiso tener una editorial porque había participado en todos los procesos del libro menos en el de fundar una editorial”. La idea es publicar al menos 10 veces al año.

Después de escribir, traducir, corregir y vender libros, intentará ahora buscar nuevos escritores en castellano y rescatará libros de otras lenguas y otras épocas. “Queremos hacer libros que la gente pueda comprar, nuestro principal objetivo es que sea bueno, pero que sean comprables. Nuestra tarea es sacar buenos libros y que estén a disposición de un lector”, asegura Ardila.

El sello también espera aportar al momento que vive Colombia. “Más que hablar de paz, creemos que esta clase de proyectos culturales abre campos y siembran semillas. El solo hecho de buscar talentos jóvenes ya es empezar a formar parte de ese nuevo momento”, agrega.

Cuentan que la elección del nombre, al que se llegó por descarte, “recoge, aunque sea por accidente, la esencia del proceso editorial: el de los autores es una senda angosta, un paso para unos pocos. Angosta, así suene estrecha, es capaz de albergar a todas estas líneas de trabajo. Es una Angosta que aspira a respirar, a ampliarse”.

En los próximos días abrirán una convocatoria pública para recibir propuestas y a la que mejor esté escrita editarle un libro.