Por Luis Fernando García Forero.-El proceso legislativo en torno a los Acuerdos de Paz ha sido intenso. Ley de víctimas y de tierras, marco jurídico para la paz, la justicia transicional, entre otros, demuestra que la sociedad colombiana y sus representantes en la rama legislativa del poder público, buscan a toda costa acabar, a través de una solución política, una violencia que durante más de 50 años nos carcome y nos entierra.
Los diálogos en La Habana, demuestra que el Congreso le ha dado herramientas jurídicas viables al Gobierno y a las Farc, con miras a alcanzar el fin del conflicto, que tal como está planteado, será posible en marzo de 2016.
El Presidente Juan Manuel Santos quiere ir más allá, luego de la firma de los acuerdos. Los colombianos definirán si están de acuerdo con lo que se firme. Para ello están los mecanismos de participación ciudadana plasmados en la constitución: referendo, plebiscito, consulta popular, entre otros.
El plebiscito es uno de los mecanismos participativos más antiguos. Se cree que se usó para definir las deliberaciones del pueblo con el tribuno de Roma y su expresión era estimada ley. Es el padre de muchas formas consultivas, por lo simple y directo.
Presente, junto al Referéndum, en casi todas las constituciones de los Estados, el Plebiscito es un recurso efectivo para determinar cuál es la voluntad popular. Es una definición de un rumbo a seguir.
Uno de los retos de los actores involucrados en el Plebiscito para la Paz de Colombia, es el desarrollo de una estrategia comunicacional, que explique el escenario donde se desarrollan los acuerdos y el papel de la decisión del Pueblo para el futuro.
Los medios de comunicación, las redes sociales y todos los medios informativos tienen un papel fundamental para generar una opinión pública autónoma, capaz de realizar un examen crítico a la realidad del conflicto y las opciones de un país con mayores posibilidades que permitan proteger a los ciudadanos de la desinformación y de un evento plebiscitario manipulado por las posiciones de los diversos actores políticos, no sólo los que apoyan el proceso de paz, sino aquellos que lo critican.
La iniciativa del plebiscito es práctica y sencilla. Es la oportunidad democrática más concisa y directa para refrendar un acuerdo, que es un paso trascendental, para lograr el verdadero camino de la reconciliación nacional, en un escenario nacional sociopolítico, diverso y complejo.
Se ve en el horizonte el plebiscito, como mecanismo para ratificar la firma de lo que salga de la negociación en La Habana. Las fuerzas mayoritarias en el Congreso, representadas en la Unidad Nacional, están dando la señal de viabilizar esa propuesta.
Bienvenido el plebiscito. Lo que se decida, Si o No, o votarlo en blanco, tendrá un carácter jurídico y el Gobierno, así como todos los colombianos, deberá respetar lo que resulte en las urnas.
Colombia decide, es una oportunidad para que los ciudadanos participen y logremos una paz por la vía democrática. Aunque algunos sectores saldrán a negar el acuerdo, el pueblo de Colombia es superior a los enemigos del proceso.
La paz está cerca, bienvenida la reconciliación nacional.