Por Luis Fernando García Forero.-El acuerdo de Paz de Colombia es un proceso sin precedentes. Por ello, encarna uno de los desafíos más intensos de nuestra historia como nación. Un reto a las ideas, a la innovación, a la creatividad y a la observación de nuestra realidad.
Ver y sentir a Colombia sin el Conflicto Armado es advertir un mapa de nuevos desafíos. Y creo no equivocarme al expresar que uno de los más monumentales, es derrotar la falta de equidad. Procurar esa condición que nos hace iguales ante la ley y merecedores de lo que es nuestro, no debe nunca dejar de ser un objetivo innato.
Porque hablar de equidad es hablar de Derechos Humanos, desde los fundamentales hasta las novísimas formas de resguardo de garantías, como el derecho a la recreación y el trato respetuoso de las manifestaciones artísticas populares.
Equidad es una virtud de la Justicia. Porque no somos justos ni legales cuando existe tanta desigualdad a lo que ya es fundamental o cotidiano. Y en nuestro amado país se siente necesario alcanzarla para poder consolidar la paz, que haya todo un cambio de actitud, incluso de paradigma.
Porque la equidad es asunto de todos. No es sólo el Estado que debe garantizar esos derechos, sino el ciudadano, el empresario, el maestro, el conductor, entre miles de personas. A la hora de vulnerar, el maltrato al consumidor, la discriminación al vecino, la lección mal dada, las tarifas que aumentan sin mesura, son expresiones de inequidad.
El éxito de esta tarea, que es de titanes, de edificar la Paz en Colombia, requiere de un acuerdo entre todos. Aprender la Paz es un proceso que parte de observar a nuestros semejantes, a sus requerimientos, sus necesidades, sus sueños, sus miserias.
No hay una verdadera democracia con desigualdades tan tangibles. Porque la inequidad es producto no sólo de vulnerar los derechos, sino de una actitud hacia la gente, hacia su participación, sus propuestas, su vida, su destino.
Lo que Colombia no tiene de equidad afectará su futuro. Porque jamás una nación caminará a un progreso sostenido sino existe la formación de todos, la meritocracia y el buen ejercicio de la ley, aparte de un gobierno que proteja lo que Domicio Ulpiano determinó como uno de los principios del derecho, la justicia como la continua y perpetua voluntad de dar a cada quien lo que le corresponde.
Sin equidad, asi de corto y sencillo, no alcanzaremos una paz duradera y verdadera.
Ahora sí amables y respetados lectores Feliz 2016. Colombia merece la paz. Feliz Domingo. Bomba Cámara...