Por Mauricio Cabrera.- Lamentable espectáculo la manifestación de los congresistas del Centro Democrático pidiendo la renuncia del presidente Santos. Lamentable por lo lánguida y falta de respaldo popular, pero sobre todo por el motivo que era acusar al Presidente de una persecución política a su grupo por la detención del hermano del expresidente del todo vale. Es parte del ADN del uribismo tratar de desprestigiar a los jueces cuando sus sentencias le son adversas y tratar de revocarlas acudiendo a las mayorías de la opinión pública. El problema es que ya no tienen esas mayorías que los respalden. Por eso resultó patético ver en los noticieros al excandidato del CD arengando a un minúsculo grupo de simpatizantes pidiendo la libertad del hermano acusado de vínculos con el paramilitarismo y la renuncia del presidente.
Pero más allá del hecho anecdótico, se debe analizar con cabeza fría si realmente existe una persecución política orquestada por Santos y el Fiscal contra los allegado cercanos al expresidente del Ubérrimo. Para ello es conveniente recordar quiénes son los “buenos muchachos” de ese gobierno que han sido condenados.
Fueron Jueces Penales los que condenaron a Luis Guillermo Giraldo, por fraude en la promoción del referendo reeleccionista, a Rito Alejo del Río por asesinato, y a Salvador Arana, embajador en Chile, por desaparición forzosa y homicidio agravado. La Corte Suprema profirió las condenas contra el primo del expresidente por vínculos con los paramilitares, contra dos exdirectores del DAS, Jorge Noguera por la infiltración de paramilitares y María Pilar Hurtado por las chuzadas y contra Manuel Cuello, Superintendente de Notariado, por repartir prebendas entre congresistas. Varios ministros también fueron condenados: Andrés Felipe Arias, por el caso AIS; Diego Palacio y Sabas Pretelt, por la yidispolítica, lo mismo que al exsecretario de la presidencia, Alberto Velásquez, mientras que otro exsecretario, Bernardo Moreno, fue condenado por las chuzadas.
La lista es larga y se necesitaría otra columna para incluirlos a todos. Pero con los pocos casos citados basta para constatar la diversidad de delitos y sobretodo de jueces que condenaron, lo que demuestra que la acusación del CD de que se trata de una persecución de Santos y el Fiscal es otra calumnia sin pruebas, que aspiran a que sea aceptada como verdad.