Por Luis Fernando García Forero.-La inmediatez de las redes sociales y los medios de comunicación han hecho posible desarrollar, tanto una visión más completa de los hechos que suceden en el mundo, como las interacciones que suscitan éstos. Este potencial de trabajo hace posible visualizar mejor los escenarios y los actores, los hechos y sus consecuencias.
Tal vez la esfera social más afectada por esta realidad del hecho noticioso ha sido la Política, porque a diferencia de otras décadas, las redes y los medios han hecho visible las más mínimas acciones e interacciones de los involucrados en este poderoso espacio.
Y precisamente esa cercanía a los hechos y a los actores ha posibilitado que la sociedad tenga una posición crítica, más allá de los aparatos propagandísticos de los partidos y gobiernos.
En este sentido, uno de los aspectos más discutido, en la actualidad, es la visible tendencia de los actores políticos a menospreciar el interés colectivo. Cuestión ésta que se hace evidente cuando se observan los niveles de vida de algunos políticos ante la inminente desigualdad social y pobreza galopantes.
Casos son muchos. Los más cercanos son los vinculados al peculado de uso, otros a las visiones de los problemas desde ópticas particulares y otros asociados a los paradigmas de clase.
Uno de ellos es preocupante en Colombia. La visión del proceso de paz. Ciertamente que un conflicto de las dimensiones y de la duración que tiene el colombiano hace imposible un resultado perfecto, porque sus causas generadoras son estructurales, pero no insuperables. Sus causas existen aún, pero el enfoque del proceso, que hoy exige una salida, superó sus propias expectativas.
Pero existen personalidades y grupos, de diversa índole, que no se ven representados en los próximos escenarios políticos, que no sienten que sus intereses sean complementarios a los acuerdos y temen que sus posiciones ya no sean las mismas.
Desde la esfera de lo individual, no se observa la enorme posibilidad de construir un país nacional en la Colombia de hoy, ni se puede visualizar lo que significa emprender un Postconflicto, que es un nuevo proyecto de país para todos.
Esta situación es una paradoja. Porque no hay posibilidad de una sociedad plena si no se supera el conflicto armado. Y esa sociedad es el mejor escenario de una verdadera democracia, en términos de pluralidad, alternabilidad y participación políticas.
En este sentido, el privilegio de lo individual está generando una reacción muy costosa a corto y mediano plazo. La gente no sólo se queja de la ausencia de buenas administraciones de lo público; la gente siente que no hay verdaderos liderazgos.