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Por Luis Fernando García Forero.-Cambios, señales y sorpresas, son las tres palabras que pueden definir la semana política. Si bien la Política es impredecible, en la Era Digital es, no sólo vertiginosa, sino cambiante.

Por ello, ser político, dirigente o líder, va a ser aún más difícil o quién sabe si más divertido o retador, porque los giros en el escenario y rumbo político de hoy  son sorprendentes.

Nos levantamos con una excelente noticia que trae el País de España. La crisis de investidura del parlamento, que es realmente un grave problema de gobernabilidad y puede entrañar la celebración de comicios a finales de abril, que ha exigido que los líderes de las diversas bancadas muestren sus verdaderas caras e intenciones, cosa difícil si aún se está en ese período que llaman los politólogos de “luna de miel” con los electores, en España ha producido una respuesta de la sociedad que hay que considerar.

 Tras el debate fallido de investidura, los votantes siguen rechazando las mayorías absolutas y el bipartidismo, como lo ha mostrado la encuesta realizada por Metroscopia, que pueden leer y analizar en este link que publica el País http://elpais.com/elpais/2016/03/11/media/1457723545_169295.html.

En este sentido, el largo debate que no ha construido acuerdo general para la Presidente del Parlamento Español ha definido qué tipo de liderazgo desean los españoles para conducir su destino.

El debate realizado entre los diferentes partidos hizo rodar caretas y mostró el carácter de cada bancada. Como lo expresa Rafa de Miguel: “la actitud de los diferentes líderes políticos desde la tribuna permitió a los ciudadanos valorar los esfuerzos de cada uno de ellos para dar una salida a la actual situación de bloqueo político”.

Y gracias a los medios interactivos y la redes sociales que difunden el debate, en pleno desarrollo, democratizando el acceso a la tribuna parlamentaria, pudo cada quien observar, no lo que dicen los analistas o sus pares de a pié, sino los reales intereses de cada formación política, en un problema de interés nacional.

Ojalá, deseo al abrigo de un tinto matinal, que este bloqueo se resuelva prontamente, porque el parlamento ya tiene una mora de más de 60 días con la administración de un país empobrecido, con desahucios y paro, entre otros problemas, como la corrupción.

De regreso a la escena política de América Latina, como lo señala Elsa Cardozo, en El Nacional de Caracas, existen giros en el rumbo político de países como Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador y Venezuela.

Giros que hablan también de la decadencia de las hegemonías políticas, construidas al abrigo del populismo mediático, que han asqueado a los ciudadanos.

Es risible escuchar cómo atribuyen estas administraciones sus crisis políticas al final del ciclo de altas demandas de materias primas o la injerencia de los gringos en sus asuntos internos, sin sincerarse con la pésima gestión de los escenarios internos.

Todas estas naciones sufren el desgaste de administraciones incapaces, con discursos políticos manipuladores, basados en promesas de participación traicionadas y expectativas de prosperidad insostenibles.

La actitud autocrática e insensible a las necesidades fundamentales de la población y el irrespeto de los DDHH de los opositores, incluso no partidistas, son hechos comunes en estos países.

Una prueba más de ello, es el irrespeto a la voluntad popular que se evidencia en el irreconocimiento de la mayoría absoluta ganada por la oposición en el parlamento venezolano, las trabas del justicialismo para la toma de posesión del presidente Macri en Argentina, la persecución de los medios de comunicación social por Correa en Ecuador, la actitud de Evo Morales ante la inminente pérdida del  plebiscito hace unas semanas y la intervención pública de Lula Dasilva y sus simpatizantes, luego de ser llevado a declarar, en el marco de la Macro operación anticorrupción Lava Jato.

Sólo mencionamos un caso por país, porque son muchos los  hechos que ratifican lo planteado. Y lo peor de esta escena, es que las perjudicadas son las instituciones públicas, porque los ciudadanos ya no creen en ellas.

Colombia merece un análisis aparte y por lo extenso de mis apreciaciones no podrá ser en esta oportunidad. Pero es sano para el debate, a las puertas de la firma del acuerdo de paz, observar y observarnos a la luz de las menospreciadas hegemonías, a ver si nos salvamos.

Feliz semana Colombia y el resto del mundo.