Por Iván Diaz Mateus.-En el artículo anterior, mal titulado por cierto, examinamos algunos aspectos de la ideología Conservadora y nos comprometimos a continuar esta línea de debate sobre el Plebiscito a los acuerdos con la Farc.
Edmund Burke, filósofo conservador en la Inglaterra del siglo XVII, definió los partidos políticos como: “un grupo de hombres unidos para promover el interés nacional mediante acciones conjuntas sobre la base de algún principio determinado en el que todos están de acuerdo”, no creemos que ningún partido serio escape a esta precisa interpretación y menos que la coyuntura actual no sea la propicia para pensar en ese sentido, ya que la responsabilidad de las colectividades frente a lo que está por decidirse es inexcusable y debe afrontarse con claridad y coherencia.
La Corte Constitucional al ocuparse del examen a la Ley estatutaria que regula el plebiscito a los acuerdos con las FARC, dijo que el Acuerdo Final es: “…la definición de una política pública de un proceso de negociación entre el Gobierno y un grupo armado ilegal, lo cual dista de ser un articulado concreto.”, en otras palabras el acuerdo final no necesariamente es la concreción de hechos (dejación de armas, desmovilización, reinserción, etc.), es, según lo precisado, el convenio sobre el modo, sobre la forma para llegar a esos fines y nada más. Eso es lo que ha presentado el miércoles pasado el Gobierno en conjunto con las Farc, una clara intención de paz y la forma como se llegará definitivamente a ella.
Sabemos que la mayoría tiene una inquietud fundamental: ¿Qué es lo que aprobaremos o dejaremos de aprobar con nuestro voto, el próximo mes de Octubre?, la respuesta es: aprobaremos o improbaremos los acuerdos sobre el camino para llegar a la paz.
A renglón seguido nos cuestionamos, ¿qué sucede si gana el SI al plebiscito?, si gana el SI al plebiscito el presidente queda habilitado legal, constitucional y políticamente para implementar dichos acuerdos, es decir tomar las decisiones de su competencia para hacer realidad lo pactado o presentar al Congreso las reformas necesarias con el mismo fin. En sentido contrario, si el plebiscito pierde, o sea gana el NO, simplemente el presidente no estará habilitado para continuar el proceso.
También ha dicho la Corte Constitucional que los acuerdos deben ser publicitados ya que según la sentencia: “…por medio de esa información las personas podrán conocer de manera suficiente lo relacionado con las condiciones negociadas entre el Gobierno y el grupo armado ilegal y con base en ello decidirán libremente si apoyan o no la decisión política del Presidente vinculada al Acuerdo Final”.
En resumen, nuestro Partido, una vez tenga claro el contenido de los acuerdos, que son la hoja de ruta para llegar a la paz, deberá definir si invita a sus militantes a apoyar con el SI la continuidad de los mismos, o con el NO el final de ellos. En cualquier caso todos y cada uno de nosotros podrá definir libremente que hacer. Pero un Partido de la trascendencia nuestra no habrá de quedarse en silencio. En ese contexto intentaremos en la próxima oportunidad resumir con la mayor precisión posible qué fue lo que se acordó y así seguiremos consolidando las bases para pensar, lo que debemos hacer los Conservadores.