Logo Ecospoliticos

Por Edward Rodríguez.La decisión del Gobierno del presidente Juan Manuel Santos de salir a apagar el incendio provocado por el derroche de los dineros públicos gastados en el  maquillaje de su  gestión, revelados por  la oposición,  puso en evidencia el despilfarro de sumas astronómicas que podrían servir para la construcción  de viviendas de interés social, construcción de obras públicas, infraestructura de acueducto y alcantarillado, mitigación del impacto ambiental, programas de infancia y adolescencia y mejoramiento  en educación que brinde verdaderas oportunidades para la juventud.

Una muestra del llamado “Gobierno derrochón”, que puso como impronta lanzar proyectos y propuestas en medio dela publicidad, amarrando algunos medios a través de la pauta para hacerse con su favorabilidad,  pero como dicen los viejos, les “salió el tiro por la culata”.

Por eso hoy cuando miramos al Ministro de Hacienda dando tumbos  y tratando de enmendar la plana a través de los titulares de los medios,  haciendo aspavientos desde los atriles y los micrófonos, anunciando un recorte de un billón de pesos en el gasto, cuando ya la opinión sabe que en los dos últimos  años se despilfarraron más de2 billones en publicidad, no queda más que llamar al gobierno al orden, pues la vida sibarita y la vanidad de nuestro actual mandatario con sus corbatas a la usanza  europea  y sus fiestas cocteleras, derrochando los dineros públicos de los colombianos y a reglón seguido, saliendo con cajas destempladas a anunciar una nueva Reforma tributaria y aumentos en los impuestos al patrimonio.

Una cosa si es cierta y  aunque  traten de disimular los gastos y darle la vuelta a las cifras lanzando nuevas  y pomposas propuestas, la oposición les destapó la olla y aunque  el presidente como su ministro han tratado de disimular diciendo que el recorte al gasto es una de sus nuevas medidas de austeridad, ya ni sus propios socios y seguidores les creen por más que estén embadurnados hasta los tuétanos de su mermelada.

Pero si Colombia es una fiesta para el derroche de nuestra clase dirigente, la Habana es el teatro de la ramplonería y la desfachatez donde los viejos lobos desdentados de la guerrilla caminan como los nuevos salvadores vestidos con guayabera y exhibiendo sus prominentes abdómenes, mientras  se recrean con la historia de la isla en medio de la nostalgia de una revolución que les fue esquiva porque se desviaron del camino y terminaron presos de sus propios ideales y salpicados de la sangre de sus víctimas.  

No puede ser que estemos tan confundidos y que la publicidad y los medios de comunicación bailen al son de la misma música habanera, cuando los destinos del país siguen a la deriva y a la espera de un acuerdo de paz que no sea otra entelequia.

Coletilla para Reflexionar

Al Ministro Juan Fernando Cristo se le acabó el teflón en apenas dos meses,  la bochornosa rechifla durante un foro por las víctimas de las FARC, muestra que su discurso se convirtió en un desgastado libreto que ya no conmueve auditorios.