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Por Jaime Enrique Durán Barrera.- Es para Colombia y la Región, incluso sin ser modestos, para el mundo democrático, que el próximo año se desarrollen las primeras elecciones en el contexto de un Proceso de Paz, en su etapa del Postconflicto. Es un paso definitivo al logro de una nación más democrática, menos violenta y con posibilidades de un verdadero desarrollo sostenible.

En este escenario, el de buscar las opciones para la intensificación de las acciones orientadas a hacer del Postconflicto un profundo y real proceso de cambio sociopolítico para Colombia, en el seno del Partido Liberal, mi colectividad, de una forma espontánea y valiente, han surgido las precandidaturas de algunos líderes, de las diversas regiones de la geografía colombiana, que demuestra el talante democrático, plural y comprometido de los liberales colombianos.

Una de esas opciones, es la de Juan Fernando Cristo Bustos, ex Ministro del Interior, ex presidente del Congreso, ex Diplomático, de tradición y formación liberal, hijo de Norte de Santander y político de convicciones liberales modernas.

Soy de la opinión que el Proceso de Paz tuvo un poderoso equipo de líderes que, desde diferentes posiciones y escenarios, materializó su éxito. Uno de ellos fue Cristo Bustos, quien, desde la cartera del interior, no sólo recorrió la diversa geografía colombiana, tantas veces como fuese necesario, para llevar el mensaje de la necesidad de la reconciliación, sino  para propiciar y crear las condiciones desde las regiones, del desarrollo del posconflicto.

Este proceso requirió no sólo de la convicción de la necesidad de la Paz como ingrediente fundamental para una Colombia más justa, equitativa, menos violenta, sino, del convencimiento de la importancia del proceso hacía el futuro para mirarlo desde las necesidades, expectativas, debilidades, amenazas, oportunidades y fortalezas de las regiones, sobre todo desde aquellas donde el conflicto armado determinó su dinámica. 

Recordemos que el exministro Cristo y su familia fue profundamente golpeada por la violencia. El 8 de agosto de 1997, en la ciudad de Cúcuta, su Padre, el médico y político liberal Jorge Cristo Sahium, quien fue congresista, fue asesinado por el ELN. Juan Fernando Cristo no sólo logró, junto con su familia superar esa pérdida tan sentida, sino que se atrevió a seguir adelante, “perseguir sus sueños” con el perdón, cuando afirmó en medio del dolor que se requería perdonar para lograr la reconciliación y el éxito del acuerdo de paz con las Farc.

Como senador de la República tengo que reconocer que Juan Fernando Cristo fue el autor de una iniciativa liberal para construir la Ley de Víctimas  y que en forma brillante logró que el congreso la aprobara. Ley que fue el escenario para impulsar los diálogos que concluyeron con la firma del Acuerdo del Teatro Colón. También fue artífice de varias iniciativas que están implementando la arquitectura jurídica del Proceso de Paz y el desarrollo del posconflicto.

Juan Fernando Cristo tiene un liderazgo y ese es un patrimonio para los liberales. Más allá de sus cualidades personales y humanas, profesionales y políticas, pertenece a una nueva generación que lidera propuestas de avanzada en materia social y económica, a una nueva visión de país e inclusive del partido.

En este sentido, como liberal aplaudo su iniciativa de presentarse como precandidato de nuestra colectividad, al igual que las de los otros liberales, que levantan sus planteamientos como opciones de cambio, democracia, pluralidad y libertad. 

El Proceso Electoral del 2018 es la piedra angular de la nueva Colombia. Se requiere superar con urgencia todo lo que perjudique, desde la escena política, cualquier talanquera que atente contra el camino del posconflicto que es el que ilumina un solo objetivo: la verdadera convivencia y la paz entre todos los colombianos.