Por Clara López Obregón.- Una cadena de decisiones adoptadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene a sus aliados y contendores en vilo y a muchos expertos en temas de seguridad proclamando que el mundo es hoy menos seguro, por los virajes y el estilo impulsivo del Presidente que las produce.
El presidente Trump ha antagonizado a sus socios de la OTAN y al Gobierno de Corea del Sur exigiendo que asuman una mayor proporción de los gastos en seguridad, bajo la amenaza de retirar las tropas estadounidenses. Tomó la decisión de trasladar la embajada de Estados Unidos en Israel a Jerusalen, sin obtener ningún compromiso hacia la solución del conflicto palestino israelí y se retiró del acuerdo atómico con Irán en contra del criterio de sus principales aliados europeos quienes insistieron e insisten que desconocer el acuerdo que esta funcionado solamente conduce a exacerbar las tensiones internacionales.
Tal vez una de las decisiones más polémicos ha sido el anuncio de retirarse del Tratado de armas nucleares intermedias, INF, por su sigla en inglés, que de llevarse a cabo podría desencadenar una nueva carrera armamentista, con nuevos actores como China, Irán, Corea del Norte, India y Paquistán. Más aun, algunos funcionarios de la administración estadounidense han manifestado que otro tratado de limitación de armas nucleares, el New Start Treaty, puede dejarse expirar sin solicitar nueva renovación en 2021. No es de poca monta un comentario hecho por el Presidente Trump que alguno de sus asesores filtró a la prensa: Para qué tenemos armas nucleares si no es para usarlas.
Los últimos días han registrado una escalada de críticas por la intempestiva renuncia y salida de James Mattis, el Ministro de Defensa, considerado uno de los últimos, sino el último, funcionario de la administración Trump que podía refrenar las decisiones impulsivas del Jefe de Estado. Su salida fue motivada por la orden de retiro de las tropas estadounidenses de Siria y la reducción a la mitad de las que operan en Afganistán, sin aviso previo a los aliados y mucho menos una estrategia para afrontar las consecuencias. Alemania, Gran Bretaña y Francia ya han manifestado su desacuerdo y en Estados Unidos, incluso, voces autorizadas de su propio partido han cuestionado la medida.
Con motivo de la crisis con Corea del Norte del año pasado, el senador republicano de Tennessee, Bob Corker, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos, había afirmado que las amenazas de Trump podrían desencadenar la tercera guerra mundial. “Dependemos de Rex Tillerston (Secretario de Estado), Jim Mattis (Secretario de Defensa) y John Kelly (Secretario General de la Presidencia) para ayudar a separar a nuestra nación del caos,” dijo en ese momento.
Esa palabra “caos” ha aparecido estos días en boca de comentaristas y exfuncionarios refiriéndose al proceso de toma de decisiones en la Casa Blanca. También la preocupación de que la decisión de usar las armas nucleares reposa exclusivamente en manos del Presidente de los Estados Unidos. En la actualidad, ninguno de esos tres hombres de contención continúa al servicio del Gobierno.
Quien sí está, es el asesor de seguridad nacional, John Bolton, de quien un editorial del New York Times afirmó: “Sí, John Bolton sí es así de peligroso”. Con treinta años de carrera, su talante es bien conocido. Tiene poco respeto por la diplomacia y los compromisos internacionales y favorece soluciones unilaterales, como su jefe. En lo que atañe a nuestro vecindario, apoya la intervención militar en Venezuela que el presidente Trump promovió durante reuniones con varios presidentes latinoamericanos y que no descartó cuando fue abordado por un periodista.
El mundo puede estar llegando a un punto de inflexión en materia de seguridad global. Los acontecimientos recientes en la Casa Blanca son un mal augurio, tanto para la paz mundial como para la regional. La chispa que prenda la pradera puede producirse en cualquier parte, incluso en la frontera colombo-venezolana. No hay duda, el mundo es más inseguro hoy que en cualquier momento de la Guerra Fría.
Bogotá, D. C, 26 de diciembre de 2018
*Precandidata a la Presidencia y Excandidata a la Vicepresidencia de Colombia. Exalcaldesa de Bogotá y Exministra de Trabajo.