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Jairo Gómez
Jairo Gómez

Por Jairo Gómez*.- El lenguaje es una herramienta crucial que saben utilizar ciertos poderes para marginar el disenso político. Y esto es lo que ha querido hacer el presidente Duque, el antipopular alcalde de Bogotá, Peñalosa y algunos medios de comunicación con la marcha del 21N y los espontáneos cacerolazos.

Producto de las acciones violentas reprochables de una minoría, han querido desde el poder desacreditar cualquier divergencia -aunque sea justa- respecto del pensamiento de quienes marcharon diversamente para exigir cambios de fondo y estructurales en una   sociedad sumida en la desigualdad -el cuarto país más desigual del mundo, según la OCDE-, pero el establecimiento, inmerso en una ceguera infinita, la descalifica acusándola de fomentar el odio y la anarquía; no es conveniente en estos momentos de movilización permanente, marginar cualquier discusión posible y reforzar tercamente los límites de lo aceptable en el debate político, es un craso error que Duque y sus aliados en el Congreso no pueden fomentar.

La estrategia no es ignorar las voces disidentes, y menos responder con una acción violenta a través del ESMAD (Escuadrón Móvil antidisturbios de la Policía) que parece más un brazo armado de las élites que una fuerza cuyo deber es proteger la vida de todos los colombianos sin distingo de clase y restablecer el orden dentro los cauces del respeto a los Derechos Humanos.

Duque, comandante en jefe de las Fuerzas Militares, que prometió construir la obra de su gobierno sobre la premisa de la “paz con legalidad y el emprendimiento”, se decantó por coquetear con el autoritarismo; mal aconsejado, le dio más poderes a la Fuerza que a la política al permitirle al ESMAD reprimir las marchas pacíficas violando el derecho fundamental a la protesta. La consecuencia de esa torpe decisión fue el proyectil que un agente del ESMAD disparó contra Dylan Cruz y lo mató. 

Es tal la desconexión del gobierno que no quiere entender que la diversa marcha del 21N es la expresión auténtica de una sociedad sumida en la desesperanza y la inconformidad; no es una movilización convocada para instaurar el socialismo del siglo XXI o el comunismo, es una masa inconforme que reclama soluciones a la crisis social, económica, política y de justicia que distorsiona la calidad de vida de los colombianos y los saca del engranaje de un auténtica democracia; no quiere entender Duque que la gente lo asocia a una camarilla de funcionarios arrogantes (Minhacienda Carrasquilla) que desprecian a las clases bajas y medias de la sociedad. En eso tiene razón la alcaldesa electa de Bogotá, Claudia López, al sugerirle al presidente y a la clase política tradicional más humildad, menos soberbia para rectificar y más disposición para escuchar las demandas del pueblo que marchó.  

Claro, el debate es mucho más de fondo y cuando se trata de corregir en estas circunstancias surgen preguntas: ¿hasta dónde está dispuesto a rectificar el gobierno? ¿Con qué celeridad lo debe hacer? Porque de una cosa sí debemos estar seguros, las reformas no dan espera y el ambiente de frustración es generalizado; esto no se soluciona con tibias conversaciones y propuestas como dejar de pagar el Iva durante tres días. Las reformas que reclama el 21N son urgentes, estructurales e incluyentes. 

No hay dudas de que el sistema privilegia a los poderosos y ese estado de cosas hay que cambiarlo. Por eso son muchos los interrogantes los que agobian a los colombianos que salieron el 21N a marchar: ¿Quién tiene secuestrada la democracia colombiana? ¿El establecimiento? ¿Los poderes económicos? ¿Los políticos que legislan a espaldas del país? ¿Una justicia inoperante que sólo se le aplica a los de ruana? ¿Los empresarios, ganaderos y banqueros que dirigen la economía?  ¿Los miembros de las fuerzas militares y de policía que imponen el orden para proteger los privilegios de las castas que gobiernan al país? O ¿Los narcos que con su poder corruptor sobornan a todos los anteriores? Preguntas sin respuesta que a diario martirizan la realidad nacional.

Bogotá, 26 de noviembre de 2019

*Periodista y Analista Político

@jairotevi