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Marta Patricia Moreno Moreno
Marta Patricia Moreno Moreno

Por Martha Patricia Moreno Moreno*.- Que Dios no lo quiera, pero no quisiera estar en el pellejo de los ninguneados de la vacuna en la provincia de Sugamuxi, como les ocurrió a los mayores de 70, quienes, en una citación fallida de la Nueva EPS, se quedaron cual penitentes en las filas despiadas de un colegio, y cuando la entidad se apareció con solo 192 dosis, se manifestó la precariedad, la ofuscación y el miedo de los viejitos, que abrían sus brazos como crucificados, suplicando por su dosis en un domingo triste de abril. 

En el santuario de la desigualdad, nunca he sabido si, la periferia de la periferia es un lugar, pero aquella escena con olor a formol y respiración mañanera, visibilizo de tajo al desnudado; su carencia y el sufrimiento de los setentones cansados de mirar el mismo cielo en sus ventanas, porque quizá se mueran en el aislamiento sin vacuna; dicho de otra manera, los ilusionaron con la salida, pero ¡no!

Con la roña de las vacunas, serán miles las almas condenadas al olvido; empañadas por la luminosidad de unos pocos, como el científico español Vicente Larraga, del Laboratorio de Parasitología Molecular, quien desarrolla una vacuna anticovid, y sin ruborizarse dice que, para testear no tiene problemas, porque para eso “sirven los pobres”, los de Latinoamérica, la región con más rápido crecimiento de ancianos y en donde hay muchos sin vacunar.

No tengo reparo en mostrar el desencanto por la improvisación; la falta de organización de las EPS; de la administración y hasta de la misma iglesia, que, con arranque de apasionamiento desde sus tribunas, les envían el mensaje embozado de la canción: “No te pintes que no vas, porque tu tiempo ya pasó”.

Tal vez la futilidad de esta crónica urbana, lo único que me permita es contar, que todos seguimos mirando para otro lado, porque justo cuando el semáforo cambió, crucé la avenida y me alejé con la mirada puesta en los veteranos, que cargan sus tinieblas, mientras yo me echo encima todas las mías, con el frio panorama geopolítico de la inequidad, de acceso a la salud y su disputa global. ¿Será que es mejor olvidarse de todo, como dice la canción y salir del pueblo antes de morir por el virus?

Glosa: Mi pacto con la vida es morirme joven lo más tarde posible.

Sogamoso 24 de abril de 2021

*Experta en el área de las comunicaciones; diseño, planeación y gestión en proyectos sociales, con énfasis en opinión pública, medios de comunicación y Liderazgo. Catedrática universitaria durante 25 años en las facultades de Comunicación social, Administración de Empresas y Negocios internacionales. 

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