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Jairo Gómez
Jairo Gómez

Por Jairo Gómez*.- Esta barbarie está pasando en Colombia: 45 homicidios presuntamente cometidos por la Policía; 380 víctimas de violencia física; 1139 detenciones arbitrarias de jóvenes manifestantes; 472 intervenciones violentas en el contexto de las protestas pacíficas; 33 jóvenes afectados ocularmente, es decir, uno de sus ojos lo perdieron por disparos a su cara; 146 casos de disparos con armas de fuego, léase revólveres; 18 víctimas de violencia sexual; 5 víctimas de violencia basada en género; y, lo más grave, de los detenidos hay cerca 300 jóvenes desaparecidos. De ellos las autoridades no dan información alguna.   

Detrás de cada uno de éstos ítems hay un ser humano, un joven, no es la mera estadística plausible, por supuesto, que publican la ONG Temblores e INDEPAZ. Lo más alarmante es que los hechos ocurrieron en 20 días de Paro Nacional. El responsable de esta barbarie tiene un nombre: Iván Duque Márquez, presidente de la República de Colombia. Por eso lo denunciaron ante la Corte Penal Internacional.

Ahora, no obstante esta barbarie, Duque, desbordado por el estallido social, sigue priorizando la represión al diálogo. Pasó de la tal “asistencia militar” a sacar a la calle toda la Fuerza Pública -Ejército, Policía, Armada y FAC-; es decir, lanzó una ofensiva policial y militar cuyas consecuencias pueden ser nefastas. El gobierno sigue montado en el manual de Uribe Vélez de que toda movilización social es “un ataque terrorista contra la democracia y las instituciones”.

Duque, no ha querido entender que la movilización no es coyuntural, es sintomática, que no surgió por generación espontánea. La movilización en Colombia trascendió los partidos políticos (derecha-centro-izquierda), las centrales obreras y demás organizaciones sociales como sucedió en Chile y la solución a este estado de cosas requiere de salidas complejas, nada prosaicas.

El escape no es la Zanahoria y el garrote; en este contexto, es una flagrante equivocación. No se puede estimular represión, y al mismo tiempo proponer subsidios para paliar coyunturalmente una crisis de desempleo juvenil sabiendo, como lo sabe la calle, que el  problema es estructural. 

Bendita pandemia, dicen, para justificar todo lo que hoy pasa en Colombia; sin duda, el virus tiene mucho que ver con en esta etapa de crisis, pero no hay que perder de vista que las movilizaciones comenzaron antes del virus y su contenido hacía prever en el horizonte que el estallido social se venía sin atenuantes. El origen de éste masivo descontento está en un neoliberalismo caduco, gastado y decadente.  

Esa es la complejidad que Duque y las élites colombianas no quieren entender. Esto no es el pasado en el que se responsabilizaba de todos los problemas a la guerrilla. Colombia cambió y tampoco es un país polarizado como lo pretenden etiquetar algunos manipuladores de opinión para desvirtuar lo que entraña la calle; al contrario, frente a una economía distorsionada como la colombiana, hay una reacción de los jóvenes que no quieren aguantar más hambre y reclaman oportunidades; es una movilización que impulsa revisar el modelo económico de libre mercado, las privatizaciones y la decisión política de reducir el gasto social como lo imponen los órganos multilaterales de crédito. Otra coincidencia con la expresión que protagonizaron los jóvenes chilenos.

Lamentablemente, Duque no da la talla. De una formación media y sin ninguna experiencia en términos políticos, esta realidad lo avasalló. Está pagando el error de hacer trizas el Acuerdo de Paz. Pensó que el país era ese pueblo manipulado y desinformado que le permitiría sobreaguar cuatro años con más de lo mismo, pero no. Una vez termine su mandato será un presidente de ingrata recordación que tendrá que invertir su onerosa y vitalicia pensión en abogados para defenderse ante los tribunales internacionales; además, con el riesgo de que algún día en algún aeropuerto internacional le echen mano. Ahora, está a tiempo de corregir. Lo debería hacer.   

Bogotá, D. C, 22 de mayo de 2021

*Periodista. Analista Político.  

@jairotevi