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Martha Patricia Moreno Moreno
Martha Patricia Moreno Moreno

Por: Martha Patricia Moreno Moreno*.-Dicen que el optimismo debe ser la lectura de un periódico, mientras que el pesimismo es el territorio de la novela, y para no apenar su domingo intentaré dejarlo a término, para contarles que las protestas de los comerciantes en Sogamoso, tuvieron su eco en este semanario. El gobernante local dio reversa a sus delirantes decretos que viernes tras viernes expide, y que por su puesto debe firmar en contra de su voluntad lacerada por tanta injusticia, y la urticaria que le producen los medios de comunicación, no obstante, hay que reconocer que un personaje así, es importantísimo en una democracia.

Los males, dice la sabiduría popular, no vienen solos, y la pandemia como en tantas dificultades, son la excusa de los dioses. Ya nadie sabe qué hacer con los pobres, pues mayo ha sido una suerte de mes espantoso para los habitantes de la ciudad del sol y su habitual desempleo de 16,7%, donde los sectores con mayor pérdida en puestos de trabajo, corresponde al comercio, en razón que el 86.5 % de las empresas son organizaciones de familia, entre las que caben los centros de educación para el desarrollo. Aquellos Institutos que han capacitado por años la fuerza laboral de esta región, y que del estado solo recibe destemplados y cortantes decretos de prohibición. Nunca un auxilio.

¿Un decreto de suspensión del plan de alternancia? …. Que deja pálidos cómo relámpagos a los 33 directores de los institutos, que funcionan en Sogamoso, pues entre Academia en técnicos en Diseño de modas, la que conozco muy a mi talla, y otros institutos de belleza, enfermería, informática, criminalística, soldadura, secretariado, panadería, automovilismo, cocina y electrónica tendrán que cerrar, y como los treinta y tres clavos de cristo, desaparecer, gracias al folclor oficial. Como dijo el crucificado: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

¡Por los clavos de Cristo!  Absurda suspensión del plan de alternancia, para las Academias que tienen grupos burbuja con aforos de ocho estudiantes; el modelo concertado en tiempos de Covid por la UNESCO que propone la escuela abierta, como la medida de conciliación laboral familiar, por cuanto lo que tenemos es que aprender a vivir con el virus.

Con un sistema de salud tan pobre y su versión que todos van a contagiarse, lo más fácil es: “Cerrar, confinar prohibir”. En situaciones desesperadas, medidas desesperadas. No hay desgracia que no se sufra, cuando el populismo es un atajo que acaba en el despeñadero.

Queda dicho señor mandatario, que a veces la vida se descarrila en un parpadeo; que los periodistas son “viceraligeros”, y que la única disciplina de los periodistas es que no tienen ninguna. Concédales la gracia de su voz hecha pascuas, pues la palabra es la única arma, que existe para derrumbar muros.

Punto aparte: El cierre no tardará en llegar, y cuando llegue, a nadie le dolerá, solo a los vecinos de siempre, a los de toda la vida, porque agarrarán sus condados, bajaron las rejas, quitarán sus avisos y hasta nunca, mientras que sus empleados en la calle, cubrirán los andenes de la mendicidad, para retorcerse   en el suelo de la impotencia.

Sogamoso, 1 de junio de 2021

*Magister  en educación-  comunicadora social- periodista. Cronista, líder de opinión regional. Zona Boyacá.