Logo Ecospoliticos
Cecilia López Montaño
Cecilia López Montaño

El hecho de que en Colombia pueda darse un magnicidio es inconcebible. Eso fue lo que pudo pasar ayer cuando el helicóptero donde iba el presidente Duque, dos de sus ministros, un gobernador, un alcalde y, según algunos medios, el hermano del presidente. Cuando esto sucede después del también inexplicable ataque en Cúcuta a uno de los sitios que debían tener la mayor seguridad, se demuestra que algo muy grave está fallando en un país que no logra salir de sus graves problemas de violencia e inseguridad. Precisamente por nuestra terrible historia, las luces rojas nunca se pueden apagar y menos cuando se trata de la vida del primer mandatario y de parte de su equipo. Las preguntas obvias ya saltaron a la luz en los medios de comunicación y en la mente de muchos y por ello muchas respuestas se requieren conocer lo más pronto posible.

En primer lugar, sobre lo acontecido también en Cúcuta en el atentado en el batallón de la Brigada 30, hay serias sospechas de que hubo complicidad interna que no se acaba de aclarar. Un caso de fallida seguridad nacional a manos de las Fuerzas Militares del país y ahora el ataque al helicóptero presidencial también bajo su responsabilidad. Gracias al tipo de nave y a la pericia de sus pilotos no sucedió lo que se quiso causar, una terrible pérdida que desataría una conmoción inimaginable.  Ya se plantean inquietudes sobre fallas con respecto a “la eficiencia de seguridad” como pregunta el diario El Tiempo, en dos temas concretos. Primero: definitivamente no funcionó el perímetro de seguridad alrededor del Camilo Daza, aeropuerto ubicado en una zona caliente del país porque es un área donde operan milicias del Eln y de otros grupos cuyo interés en causar desestabilizaciones de inmensa magnitud que ya son reconocidas por el mismo gobierno. Se agrega la duda de esta falencia cuando se sabe que este tipo de naves tiene que volar bajo cuando van a aterrizar.

Una segunda pregunta tan inquietante como la primera, es por qué solo atacaron el helicóptero donde iba el presidente y no los otros que eran su escolta. La conclusión obvia es que quienes dispararon sabían perfectamente dónde estaba el equipo presidencial, lo cual implica que hubo filtración interna de información. Se concluye, obviamente, que “las previsiones que se tomaron fueron insuficientes”.

No son estas simples especulaciones sino dudas sustentadas que implican investigaciones mucho más contundentes que las que hasta ahora se han hecho sobre el caso del Batallón. La misma área y cuya seguridad está en manos de quienes tienen esa inmensa responsabilidad en el país dejan muy serias preocupaciones que no se pueden quedar en que fue un atentado criminal. Que es lo que está pasando en este país donde ya ni los miembros de un Batallón y, peor aún, ni el presidente de la República pueden estar seguros. Una pregunta clara: ¿a quién le interesa tener éxito en un atentado contra la vida del presidente? No al grueso de este país que entraría en un caos peor que el que vivimos.

Barranquilla, 29 de junio de 2021

*Economista y exministra de Estado.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.