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Según Luis Fernando Ramírez, decano de Economía de la Universidad de La Salle, “la desaceleración en los tres primeros meses de 2012 es producto de las medidas que ha tomado el Banco, como el retiro gradual del estímulo monetario que hizo desde febrero de 2011”.

No obstante, si bien el Banco Emisor metió la mano a través de sucesivas alzas en las tasas de intervención tratando de “enfriar” la economía, que según ellos estaba “recalentada”, es indudable que la desaceleración que acusa la economía colombiana está determinada en muy buena medida por la turbulencia de la economía global.

Es bien sabido que la Eurozona en particular y la Unión Europea (UE) en general está atravesando por una crisis de enormes proporciones. El diagnóstico de la Comisión Europea, el brazo ejecutivo de la UE, es muy claro: estamos en presencia de "un círculo negativo entre la debilidad de los deudores soberanos, la fragilidad de los mercados financieros y una economía real en desaceleración no parece haberse roto". A poco andar, la crisis de la deuda soberana, que tuvo en Grecia su detonante, devino en una profunda crisis financiera que puso a tambalear el Euro, mientras las bases mismas de la Unión empezaron a crujir.

Los resultados de su insensatez saltan a la vista: la UE está abocada a su segunda recesión en apenas tres años; de hecho, con Gran Bretaña, suman 11 las economías europeas que se encuentran en recesión, además de Bélgica, Chipre, Dinamarca, Eslovenia, Grecia, Holanda, Italia, Irlanda, Portugal y República Checa. El Nobel de economía Paul Krugman llamó la atención a la UE en el sentido que la caída de España podría desencadenar un escenario similar a lo ocurrido en 1931. Y a consecuencia de esta recesión el desempleo alcanzó en la zona Euro una tasa de desempleo abierto record de 11.1 y de 10.3% para toda la UE, elevándose la cifra de desempleados a la friolera de 17.5 millones en la Eurozona y 24.8 millones en la UE. Los más afectados, desde luego, por el flagelo del desempleo son Grecia con el 21.9% y España con el 24.6%, aunque el “paro”, como catalogan ellos el desempleo. Entre los jóvenes menores de 25 años es del 52.1% (¡!). Este es el nido de los indignados!

Por fortuna, con el relevo del obsecuente Sarkosy en Francia por el díscolo socialista Francois Hollande empezaron a soplar otros vientos. El nuevo inquilino del Palacio del Elíseo no estaba dispuesto a dejarse imponer la cartilla de parte de la dama de hierro de Alemania y entró pisando duro. De entrada, en su discurso de posesión fue claro en que "no puede haber cada vez más sacrificios para unos y más privilegios para otros", que estos tenían un límite que no se podía traspasar y abogó por medidas tendientes a buscar la reactivación de la economía. En la Cumbre del G – 20 en Los Cabos, México, el Presidente Hollande y el Presidente Obama encontraron no uno sino dos aliados inesperados, los presidentes de España Mariano Rajoy y de Italia Mario Monti.

Obama ha sido reiterativo que no se puede salir de la crisis sólo con medidas de austeridad, que estas deben acompasarse con estímulos fiscales que contribuyan al crecimiento. Y esta posición ha terminado por imponerse, al punto que el Banco Central Europeo (BCE) acaba de anunciar un recorte de 25 puntos básicos en su tasa de refinanciamiento, para llegar a su punto históricamente más bajo de 0.75% y de esta forma inyectarle circulante a la economía para reanimarla.

La Banca central está convencida que el abaratamiento del crédito induce a las empresas y a los hogares a tomar préstamos y así poder invertir y gastar más galvanizando la economía. No obstante, como lo afirma Bruce Kasman, economista Jefe de J. P. Morgan Chase & Co., “estamos en un ciclo de relajación global, pero en uno particularmente limitado” y, además, el mensaje del cual es portador esta medida es de exasperación ante la gravedad de la crisis y da la sensación de que las autoridades económicas están quemando los últimos cartuchos.

 

Bogotá, julio 28 de 2012

 

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