Opinión
Por: Martha Patricia Moreno Moreno*.- A veces tengo la sensación de que los periodistas, son como una especie de médium, que viajan en la metáfora de la cotidianidad, y no pueden evitar que, en su lógica perversa, se les dispare el undécimo mandamiento: Des~ confiar de sí mismo y del prójimo.
Como la leyenda de la reina del fuccia, una dama de altas campanillas, que supo consentir a sus partidarios con la elegancia de altos vuelos, y el blanco paréntesis de su sonrisa, pero que un día aciago, cuando paseaba con su pomposa cabalgata real, se le apareció un lacayo; el periodista que ella creía muerto, y quien, desde las emotivas barras, grito- ¡la reina va desnuda!
Ese grito lastimero, asfixio de ira justiciera a todo su sequito, quienes, como improvisados troncos, incitaron a la soberana a navegar de forma desconcentrada sobre la majestuosa corriente cristalina de la Norma Superior de la Constitución, pasándose por entre las líneas el Articulo 99, y se fueron a la deriva, sin esperar, sin obedecer, y de forma imprecisa por algún tiempo sobreaguaron, pero finalmente se ahogaron en las inhabilidades de la elección popular.
Los plebeyos con aire triste y dolorido, dijeron que no era su culpa, que cuando la reina metió su tímido piececito la aplaudieron, y que se entusiasmó con mayor oprobio para meter el otro pie, olvidándose del pandero y ¡zas! cayó sentada sobre el arroyo empañado de entuertos legales y muchos ríos de tinta. “Se cayó sola por intrépida”, como dijo el pertinaz periodista.
Para mi sobrecogida sospecha la reina del fuccia, va a coger el camino al resto de su vida, pero sus banderas nunca desperdiciarán el aturdimiento parroquiano, para mandar; pero yo, en vez de cometer la insolencia de juzgarla, prefiero fantasear con la ilusión de garrapatear desde una mirada provinciana, la caída de una soberana.
Glosa: La virtualidad nos volvió la vida más barata, ya no necesitamos corona, ni mucho menos zapatos.
Bogotá, D. C, 27 de abril de 2021
*Magister en educación- comunicadora social- periodista. Cronista, líder de opinión regional. Zona Boyacá.
Por Mauricio Cabrera Galvis*.- Un análisis completo sobre la reforma tributaria debe responder tres preguntas: ¿Se necesita? ¿Qué debe incluir? ¿Cuándo debe hacerse?.
Respecto de la primera no hay discusión: la coyuntura de la pandemia ha agrandado el hueco fiscal y se necesita recaudar ingresos adicionales. Eso sí, no se puede decir que se necesita para financiar los programas contra la pobreza y la desigualdad, porque estos no pueden ser la cenicienta del gasto público y si no hay impuestos nuevos hay que recortar otros gastos inútiles del Estado.
En cuanto a su contenido, hay consenso sobre la necesidad de una reforma estructural para que el régimen tributario cumpla los criterios constitucionales de equidad, progresividad y eficiencia. Esto quiere decir que se eliminen exenciones, que las rentas de capital de las personas naturales paguen más y que se disminuya la evasión y la elusión.
La tercera es más complicada, porque el gobierno enfrenta la presión de los mercados financieros para reducir el déficit fiscal, pero por otro lado el mismo presidente Duque dijo hace unos meses que hacer una reforma tributaria en medio de la pandemia era suicida, porque subir impuestos reduce la demanda agregada.
El presidente tiene razón, salvo en un caso específico, que se conoce como el “multiplicador del presupuesto balanceado”. Es “balanceado” porque ocurre cuando el gobierno sube los impuestos y aumenta el gasto en la misma cantidad, y no se disminuye la demanda agregada. Por el contrario se aumenta, porque para pagar los impuestos los particulares disminuyen su consumo pero también sus ahorros, de manera que el aumento del gasto público es mayor que la disminución del consumo privado. Por eso hay un multiplicador que estimula el crecimiento y el empleo.
La mala noticia es que ese no es el caso con el actual proyecto, y si se va a producir el suicidio pronosticado por el presidente. Según el Ministerio de Hacienda, la reforma aspira a recaudar $23.4 billones, pero el aumento del gasto será solo de $7.2 billones: $4.6 billones para el Ingreso Solidario, $1.8 billones para devolución del IVA y $0.8 billones para otros programas y subsidios.
El resto del nuevo recaudo se dedicará a reducir el déficit fiscal y la deuda pública, objetivos necesarios pero no en medio de la aguda recesión económica que ha generado la pandemia y su manejo. Tal como está planteada esta reforma frenará la recuperación y aumentará el desempleo; por eso no es oportuna y debe aplazarse, sin que eso implique que se deba aplazar un programa de ingreso mínimo garantizado para los pobres y vulnerables
De todas maneras es urgente aumentar ya los ingresos del fisco, pero hay otras alternativas para hacerlo que afectan mucho menos la demanda, como la propuesta del presidente de la Andi de suspender los beneficios tributarios creados en la reforma de 2019, el Iva a las transacciones de finca raíz, y otros que analizaré en otra ocasión
Cali, 26 de abril de 2021
*Filósofo y Economista. Consultor.
Por Amylkar D. Acosta M*.- Según sentenció Nicolás Maquiavelo nunca se debe desperdiciar la oportunidad que ofrece una buena crisis, coincidiendo con el proverbio chino según el cual en el corazón de cada crisis se esconde una gran oportunidad. Lo traigo a colación para significar que el gran apagón que sufrió el país entre los años 1992 y 1993, que sumió al sector eléctrico del país en su más profunda crisis, fue la oportunidad para darle un revolcón a su estructura y funcionamiento. Este fue el origen de la Ley Eléctrica 143 de 1994, gracias a la cual el sistema eléctrico del país ha ganado en confiabilidad y firmeza. Aunque la Ley fijó un plazo de 20 años para alcanzar la cobertura universal de la prestación de este servicio esencial, esta es la hora que, según el ministro de Minas y Energía, Diego Mesa, 500.000 hogares carecen del mismo.
Posteriormente se expidieron las leyes 697 de 2001, que propenden por el uso racional y eficiente de la energía y la Ley 1715 de 2014, la cual, además de estimular la generación y el uso de energía a partir de fuentes no convencionales, incentiva y promueve la eficiencia energética, las cuales la complementan.
El Sistema Interconectado Nacional cuenta con 90 generadores de energía, entre centrales hídricas, que participan con el 68.2% de la capacidad instalada de generación, unidades térmicas a gas y carbón, que participan con el 29.8%% y plantas solares, eólicas, cogeneradores y autogeneradores, que participan con el 2% restante. 15 empresas transportan la energía a través de 27.459 kilómetros de redes de transmisión nacional y regional a 230 y 500 KV de tensión, amén de 39 operadores de red y de transmisión regional.
Pero sólo 11 años después de expedida la Ley eléctrica, mediante el Decreto 848 de 2005 del Ministerio de Minas y Energía se dio un paso fundamental para garantizar, como lo manda la Ley eléctrica, la prestación del servicio con calidad, eficiencia y continuidad, al crear la empresa XM, para esta asumiera la responsabilidad de operar y administrar el mercado eléctrico, en momentos en los que este había alcanzado su madurez. Dicha empresa nace como filial de ISA, que para aquel entonces tenía el monopolio del transporte de energía del país. Durante los 15 años cumplidos de XM, el sector eléctrico no ha parado de crecer: la capacidad instalada de generación pasó de 13.348 MW de potencia a los 17.462 MW. Entre tanto la demanda creció desde los 50.430 GWH a los 71.925 GWH.
Aquí hagamos una digresión para resaltar el hecho que, con antelación, la Ley eléctrica había facultado al ejecutivo para modificar el objeto social de ISA, así como la creación de una empresa de economía mixta (ISAGEN), la cual asumiría el control y manejo de los activos de generación que se escindieron de ISA. Para darle desarrollo a lo dispuesto por la Ley se expidió el Decreto 1521 de 1994, concretándose su constitución el 4 de abril de 1995, fecha esta en la que se firmó la escritura de escisión. A partir de entonces ISA se concentra en la actividad de transporte de energía y deja de lado la generación.
Al tener bajo su responsabilidad la administración y operación del mercado eléctrico, XM asumió también el control, la supervisión y el monitoreo permanente de todo el engranaje del Sistema, sirviendo de articulador e integrador de todos los agentes del mercado, constituyéndose en el eslabón que jalona la cadena. Desde luego, para cumplir su rol, XM se debe ceñir a la regulación y al reglamento que para tal efecto ha expedido la CREG.
Según el Foro Económico Mundial (FEM), Colombia figura en el top 10 a nivel mundial y encabeza Latinoamérica por su posicionamiento en el Índice Global de Desempeño de Arquitectura de Energía. Ello se debe tanto al marco normativo y regulatorio como al arreglo institucional, en el cual XM cumple una función muy relevante. Ello explica en gran medida la mayor resiliencia del Sistema eléctrico del país, al punto que ha podido sortear con éxito tres eventos de climatología extrema a causa del fenómeno del Niño, espantando el fantasma del racionamiento del servicio de energía. Gracias a las alertas tempranas emitidas por parte de XM se pudieron conjurar sus amagos recientes y la región Caribe se libró de un apagón.
XM tiene por delante el reto que le impone la Transición energética en la que está empeñado el país, para integrar las fuentes no convencionales de energías renovables (FNCER) a su matriz energética, la cual viene aparejada con la modernización y digitalización de todos los procesos inherentes a la operación del Sistema eléctrico. Ello se habrá de traducir en el mayor y mejor uso de herramientas tan imprescindibles en la nueva normalidad del sector como la Big Data, la inteligencia artificial y los algoritmos para registrar, procesar y analizar en tiempo real, el cúmulo de datos que a diario genera la operación del Sistema y de esta manera tomar las mejores y más oportunas decisiones.
Cabe advertir que XM se rige actualmente por un régimen corporativo, que garantiza su independencia y manejo técnico e imparcial por parte de sus directivas, encabezadas por su Gerente Nohemí Arboleda Arango, de los cuales da buena cuenta la excelencia de su desempeño y el reconocimiento por parte del sector.
Santa Marta, abril 24 de 2021
*Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía
Por Jorge Enrique Robledo*.- Hubiera sido mejor equivocarnos. Pero lamentablemente, tuvimos razón quienes hace un año advertimos que Colombia iba a estar entre los países a los que les iba a ir peor con una pandemia que provocaría grandes cifras de enfermos y muertos, al igual que graves daños económicos y sociales, en cada país y en el mundo, incluso superiores a los de la crisis iniciada en 1929. Y se confirmó que Iván Duque y la clase política que lo respalda no acertarían en las medidas que debían tomarse.
A la vista quedaron las notorias fallas del sistema de salud en la atención a los pacientes, las políticas oficiales contra las IPS públicas y privadas y el escandaloso maltrato a los trabajadores de la salud, quienes, con ejemplar patriotismo y espíritu de sacrificio, han hecho inmensos esfuerzos para suplir las muchas deficiencias de una organización diseñada para priorizar las ganancias de las EPS sobre las salud de los colombianos, al manejar los recursos públicos de la UPC –46,6 billones de pesos anuales– como si fueran de su propiedad. Además, el duquismo tramita la Ley 010, que empeorará el sistema de salud, como lo han denunciado diferentes agremiaciones del sector.
La vida ratificó asimismo los efectos negativos de tratar las vacunas como otro negocio más. Porque en el mundo aumentan quienes se enferman y mueren no por falta de conocimientos científicos, sino porque las potencias económicas, al servicio de la extrema codicia de las Big Pharma, se han negado a utilizar las cláusulas de la propia Organización Mundial del Comercio que permiten darles el trato de bienes públicos, para poder producirlas en cantidades suficientes y a costos menores.
Tan leonino es lo impuesto en vacunas por las trasnacionales que, temerosos de dar la cara y con la complicidad de los duques de todas partes, ocultaron los textos leoninos de los contratos. Y Colombia fue de los países que empezó a vacunar más tarde, pero es probable que sí quede entre los primeros en hacerlo con la mayor lentitud, incapacidad que no me alegra porque la evidencia demuestra que esa es un arma poderosa contra el coronavirus.
Mas lo peor, porque está en la base de todo lo que tan mal funciona en el mundo y en Colombia, fue que se confirmó que no era cierto que el neoliberalismo había muerto, que sus promotores renunciarían a sus concepciones, a pesar de que las tantas lacras sociales destapadas por la crisis demuestran una globalización de países ganadores y perdedores, con Colombia entre estos últimos, víctimas de un modelo económico tan regresivo que ni siquiera les permite darles empleo productivo a sus naciones, condenándonos al desempleo y a una economía de mercado subdesarrollada y pobre, exceptuando a pequeñas porciones de sus territorios y actividades, en las que nos movemos una parte muy menor de sus habitantes.
Si Colombia fuera Alemania u otro de los países capitalistas desarrollados, Duque y Carrasquilla propondrían más cambios en la orientación económica y social del país. Pero no. Insisten en lo mismo que ha fracasado, porque a ellos –a la alta burocracia estatal, a la clase política y al puñado que favorecen– sí les va muy bien, en medio del océano de desempleados y pobres y de clases medias y empresarios que no progresan como podrían progresar. Cada día se confirma la aguda frase del ingeniero australiano que dijo: “Colombia progresa en las noches; cuando los gobiernos duermen”.
La reforma tributaria confirma el mal gobierno. Porque al sacarles 27,3 billones de pesos a los pobres y a las clases medias no solo los maltratan aún más. También debilita la economía al reducir la capacidad de compra y de venta del país. Al agro lo golpea por partida doble: al encarecerle sus productos y promover mayores importaciones de alimentos. Tras la falacia de presentarlo como “verde”, un alto impuesto al carbón térmico le encarece sus productos a la industria, lo que facilita importar y contrabandear.
Coletilla: entre los demócratas cayó muy bien que el Consejo Nacional Electoral, con estricto apego a la Ley 1475 (Art.14), le reconociera personería jurídica a DIGNIDAD, partido que defiende los intereses de los sectores populares, clases medias y empresarios que promueven el progreso del país. DIGNIDAD respalda además el gran proyecto unitario de la Coalición por la Esperanza 2022 que promovemos con Humberto de la Calle, Sergio Fajardo, Juan Manuel Galán, Ángela Robledo, Juan Fernando Cristo y la Alianza Verde. Bienvenidos los colombianos y colombianas que desean el auténtico progreso del país.
Bogotá, D. C, 25 de abril de 2021.
*Senador Partido Dignidad
@JERobledo
Por José Félix Lafaurie Rivera*.- Cuando escribo estas líneas, Bogotá, con ¡89,9! de ocupación de camas UCI, se acerca a la temida cifra a partir de la cual se dispara la alerta roja y se desata la angustia de cientos de pacientes tras una cama que solo estará disponible si alguien sana… o si alguien muere; a partir de la cual hay filas en los hospitales…, pero también en los hornos crematorios, como ya sucede en Medellín; a partir de la cual los médicos enfrentan el drama del triaje ético, el dilema surrealista de a quién darle la oportunidad de vivir y a quién negársela.
Medellín y Cali ya cruzaron esa línea roja, pero la situación más amenazante está en Bogotá, con más del doble de población que Medellín y mayor velocidad de contagio, al punto que la ocupación pasó de 83,7% a 89,9% en cuatro días. Con esa tendencia, 196 camas disponibles ya no lo estarán mañana, y el temor no será el 90% en que ya estamos, sino el colapso del sistema hospitalario, que la alcaldesa ve venir cuando anuncia que “vienen tiempos muy muy difíciles”.
Frente a tan dantesco panorama, ¿qué explicación tienen los alcaldes “alternativos” de estas ciudades? No basta la advertencia de que lo peor está por venir, mientras no solo callan frente a las marchas del 28 de abril y las del 1º de mayo, que no faltarán, sino que las permiten y habilitan.
¿Por qué cierran el comercio, lesionando el derecho al trabajo, pero permiten las marchas protegiendo el derecho a la protesta? ¿Por qué ese ejercicio discrecional e ideológico de la autoridad?
Ahora más que nunca la ciudadanía exige autoridad. ¡Autoridad!, para impedir la amenaza homicida de las movilizaciones durante 24 horas el 28 de abril, convocadas por sindicatos y centrales obreras contra la Reforma Tributaria; 24 horas que al senador Bolívar le parecen insuficientes, porque su jefe Petro lo mandó a exigir movilización permanente, sin importar contagiados ni muertos, mientras ellos y sus compinches de la izquierda en el Congreso, esquivan el debate asertivo con el Gobierno y prefieren jugar, desentendidos y alegres, al cacerolazo irresponsable y sin tapabocas.
¡Autoridad!, para prevenir, y no estaríamos contando los muertos de la minga que nunca debió entrar a Bogotá, ni los de las fiestas de la final Cali – Santa Fe, permitidos con indolencia, ni los de las protestas callejeras por el garantismo populista frente a derechos innegables, pero postergables cuando del interés general se trata, ni los del despelote navideño sin control en San Victorino, ni los de la Semana Santa.
¡Autoridad!, para sancionar de verdad, con trabajo comunitario siquiera, porque los muertos duelen más cuando la Policía nos informa por televisión de 13 ciudadanos de fiesta en un prostíbulo bogotano, que salieron orondos con su comparendo en el bolsillo.
¡Autoridad!, clama la ciudadanía. Es cierto que la disciplina social se estrella contra la pobreza y la lucha por la subsistencia, pero aún en esa condición vulnerable el autocuidado es posible y necesario, porque hay que estar vivo para tener afán de subsistencia.
La principal estrategia sigue siendo el autocuidado, que es hijo de la disciplina social, pero este planteamiento no releva al gobernante de sus responsabilidades, pues cuando falla la disciplina, como aprendimos en casa, la autoridad debe llenar ese vacío, para detener el espectáculo grotesco, si no fuera mortal, de “ciudadanos” haciendo lo que les viene en gana y sancionados con comparendos que son “rey de burlas”.
¡Autoridad! Los habitantes de Bogotá, Medellín y Cali tenemos derecho a la vida, y sus alcaldes la obligación de garantizarlo.
Bogotá, D. C, 25 de abril de 2021
*Presidente de FEDEGAN
@jflafaurie
Por Martha Patricia Moreno Moreno*.- Que Dios no lo quiera, pero no quisiera estar en el pellejo de los ninguneados de la vacuna en la provincia de Sugamuxi, como les ocurrió a los mayores de 70, quienes, en una citación fallida de la Nueva EPS, se quedaron cual penitentes en las filas despiadas de un colegio, y cuando la entidad se apareció con solo 192 dosis, se manifestó la precariedad, la ofuscación y el miedo de los viejitos, que abrían sus brazos como crucificados, suplicando por su dosis en un domingo triste de abril.
En el santuario de la desigualdad, nunca he sabido si, la periferia de la periferia es un lugar, pero aquella escena con olor a formol y respiración mañanera, visibilizo de tajo al desnudado; su carencia y el sufrimiento de los setentones cansados de mirar el mismo cielo en sus ventanas, porque quizá se mueran en el aislamiento sin vacuna; dicho de otra manera, los ilusionaron con la salida, pero ¡no!
Con la roña de las vacunas, serán miles las almas condenadas al olvido; empañadas por la luminosidad de unos pocos, como el científico español Vicente Larraga, del Laboratorio de Parasitología Molecular, quien desarrolla una vacuna anticovid, y sin ruborizarse dice que, para testear no tiene problemas, porque para eso “sirven los pobres”, los de Latinoamérica, la región con más rápido crecimiento de ancianos y en donde hay muchos sin vacunar.
No tengo reparo en mostrar el desencanto por la improvisación; la falta de organización de las EPS; de la administración y hasta de la misma iglesia, que, con arranque de apasionamiento desde sus tribunas, les envían el mensaje embozado de la canción: “No te pintes que no vas, porque tu tiempo ya pasó”.
Tal vez la futilidad de esta crónica urbana, lo único que me permita es contar, que todos seguimos mirando para otro lado, porque justo cuando el semáforo cambió, crucé la avenida y me alejé con la mirada puesta en los veteranos, que cargan sus tinieblas, mientras yo me echo encima todas las mías, con el frio panorama geopolítico de la inequidad, de acceso a la salud y su disputa global. ¿Será que es mejor olvidarse de todo, como dice la canción y salir del pueblo antes de morir por el virus?
Glosa: Mi pacto con la vida es morirme joven lo más tarde posible.
Sogamoso 24 de abril de 2021
*Experta en el área de las comunicaciones; diseño, planeación y gestión en proyectos sociales, con énfasis en opinión pública, medios de comunicación y Liderazgo. Catedrática universitaria durante 25 años en las facultades de Comunicación social, Administración de Empresas y Negocios internacionales.
Por Gabriel Ortiz*.- Las calamidades azotan a Colombia. Estamos al borde de un abismo que nos obliga a tomar decisiones que hubiéramos podido eludir o aplazar, si no nos hubiera invadido la arrogancia.
De la noche a la mañana, nos la ha cobrado el falible manejo que le ha imprimido este gobierno a una economía acicateada por el despilfarro, la corrupción, y lo que el uribismo calificaba de “derrochón”.
La nómina oficial está inundada de vices, altos consejeros, jefes, asesores, gerentes y cuanto aspirante quiere engrosar la plantilla gubernamental, con solo mostrar el rótulo de la hegemonía. Hay otros que recorren el mundo buscando negocios, mientras un fiscal, utiliza aviones costeados por el Estado, para conocer San Andrés. Es el mismo que conformó un costoso aparato para divulgar su imagen como el segundo hombre más importante de Colombia.
Y qué tal el desaforado ministro de defensa, “mostrándole los dientes” a Maduro, con estrafalarios, babilónicos y amenazantes desfiles militares en la frontera. Esos despliegues son acompañados de delirantes promociones en los medios de comunicación, difundidos por un aparato de propaganda, que a incalculable costo, acompaña a Molano. Los excelentes periodistas que se ocupaban de difundir la imagen del ejército, fueron despedidos.
Maduro se burló de semejante despliegue Molano-militar, montando un ejército de descamisados, que enfrentaría a nuestras Fuerzas Armadas, con armas de juguete y caucheras.
Esos ingentes costos que debemos absorber, llegaron en plena pandemia. El fanatismo “trumpista”, hizo que nuestras autoridades desestimaran los peligros del covid-19. El Presidente Duque quiso aprovechar políticamente la ocasión, con un oneroso teleprograma en el que se autoelogia y lava sus manos, mientras desperdiciaba tiempo para buscar vacunas.
Otros países tomaron las cosas en serio. Israel, vacunó oportunamente a sus habitantes, les quitó los tapabocas y emprendió la recuperación. Si se llegase a “desclasificar” los contratos de Colombia y se descorre el velo de las confidencialidades, quedaremos perplejos, ante semejante descalabro, que nos ha dejado a merced de las vacunas que matan, que no existen, que no llegan y que nos dejan en poder del covid-19. Los biológicos, no se logran a través de programas políticos de TV. Hay que buscarlos.
De impuestos ni hablar. El ministro Carrasquilla, el inventor de los bonos de agua, que arrasaron con las finanzas y los acueductos de 117 municipios, sigue riendo, mientras sus utilidades recorren los paraísos fiscales, como lo denunció El Espectador. El líquido vital, con el que se ha enriquecido, ahora será arrebatado a los colombianos. El agua tendrá impuesto del 19%, y los niños morirán de enfermedades estomacales, mientras Carrasquilla se engolosina con las mieles de la burocracia internacional en la CAF.
BLANCO: La oposición de un pueblo a las fumigaciones. Con el covid es suficiente.
NEGRO: El gobierno no respalda a 175 líderes y premios Nobel, que piden liberar las patentes de las vacunas, para que lleguen a todos por igual, porque en esa lucha se encuentra nuestro Nobel Santos. Qué odio, qué envidia, que arrogancia.
Bogotá, D. C, 23 de abril de 2021
*Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
Por Paloma Valencia*.- Nuestra Canciller Claudia Blum expresó lo que muchos pensamos ante la asamblea de la ONU: “debe considerarse la existencia de disidencias de Farc como un incumplimiento de la antigua guerrilla, convertida ahora en partido político”. Inmediatamente, los integrantes desmovilizados de la organización exigieron una retractación. ¿Cómo puede retractarse de algo que es absolutamente cierto?
¿No fue acaso jefe negociador por parte de las Farc Iván Márquez; el mismo que lidera las disidencias llamadas la Nueva Marquetalia? ¿Acaso es el mismo Iván Márquez nombrado senador por las Farc el que hace alocuciones armado y amenaza con terrorismo? ¿No fue Santrich parte de la delegación de las Farc que negoció los acuerdos? ¿no es también jefe de las disidencias? ¿No es el mismo Santrich quien fuera nombrado Representante a la Cámara por las Farc, el que sale con fusil a amenazar al Presidente de Colombia? ¿No son esas disidencias los primeros asesinos de lideres sociales de nuestro país?
La negociación no se firmó con unos individuos, sino con una organización. La organización se comprometía a entregar las armas y desistir de la lucha armada; y solo una parte cumplió. Es evidente que la organización incumplió. Las disidencias son sólo uno de los varios incumplimientos. A esas disidencias – que es tal vez el incumplimiento más grave- hay que adicionarle los bienes que debieron declarar –pues declararon muy pocos. Y de esos escasos entregaron un bajo porcentaje aduciendo que las disidencias se habían llevado buena parte. ¿Qué decir sobre el aporte a la verdad? Poco o nada ha avanzado. Las Farc se han limitado a esperar que les imputen y reconocer sólo eso. La promesa de la verdad completa y el tribunal que recibiría los testimonios está muy lejos. Dependemos de unos informes que debieron hacer las victimas, que sin recursos, sin organización; hicieron lo que pudieron. La JEP ha sido una simulación de justicia que ofende y duele.
Además las Farc nada han dicho sobre el negocio del narcotráfico. Si quisieran aportarle a la paz, podrían hacerlo develando los secretos del perverso negocio. El narcotráfico sigue siendo el motor de todas las violencias; son los recursos para financiar ejércitos ilegales. Si las Farc desmovilizadas contaran sobre los socios, las rutas, los mecanismos mediante los cuales funciona el narcotráfico; si ayudaran al Gobierno a combatirlo le aportarían mucho a esa Colombia de las regiones que sufre con las consecuencias.
Nota final sobre la reforma tributaria: Colombia hoy tiene mas de 40% de la población en la pobreza. Hay una responsabilidad política de atenderlos y un deber ético de impedir que haya colombianos pasando hambre. No tenemos los recursos. Urge una drástica reducción del Estado. Simbólicamente es muy importante, la señal y los ahorros ciertos. Sabemos sin embargo, que no será suficiente, por eso los colombianos que puedan deben contribuir, aunque sea con un pequeño aporte. En medio de una pandemia, muchos han sufrido; pero el principio de solidaridad nos obliga a esforzarnos un poco más para solventar la pobreza. No se trata de asistencialismo, se trata de que, en medio de la pandemia, del desempleo, no puede haber colombianos que no tienen nada, frente a un Estado y una sociedad indolente.
El gobierno debe asumir el compromiso de que esos nuevos recursos irán exclusivamente a los más pobres. Se podría crear un fondo con destinación precisa y cierta al que vayan esos nuevos recursos, de manera que todos los que paguen los impuestos sepan que están ejerciendo solidaridad con quienes lo necesitan.
Bogotá, D. C, 23 de abril de 2021
*Senadora del Partido Centro Democrático
Por Lorena Rubiano*.- A Colombia definitivamente la están asfixiando. En primer término, el gobierno y sus acciones encaminadas a apretarle el cinturón con más impuestos a nuestros compatriotas y en segundo término la crisis originada por la pandemia del covid-19.
Esta situación nos tiene sumidos en la desesperanza, en el pesimismo, por no ver una salida al final del túnel. Al presidente Duque le han faltado asesores o también puede ser que no le guste que lo asesoren; o puede ser que le estén, desde dentro y desde afuera, imponiendo políticas y comportamientos a seguir, incluso contra su voluntad.
El ministro de Hacienda, el señor Carrasquilla, es una rueda suelta dentro del gobierno, o por lo menos así lo sentimos. Sus políticas económicas son absurdas, inoportunas, impopulares, duras contra las clases media, populares y blandas con los que pueden aportar, sin tener que quitarse una comida de las tres diarias.
En medio de la crisis que estamos padeciendo les da por cambiar el color del uniforme de toda la Policía Nacional, por uno más clarito o seguramente con florecitas, comprar aviones de guerra supersónicos, obsoletos y extremadamente costosos, seguramente para ir a guerras intercontinentales, dar la plata a los bancos que no las necesitan, cosas que no son prioritarias para ayudar a superar la crisis y más bien si la ahondan y nos hunden en la desgracia. Pero claro, como estrategia, nos traen fútbol, para entretenernos, para que no pensemos en la crisis humanitaria que estamos viviendo.
Me preocupa muchísimo las consecuencias que puede traer la Reforma Tributaria, que obviamente será para atender menesteres y compromisos políticos, creando costosas nóminas en entidades de bolsillo, con fines electorales. Nada de eso se necesita en estos momentos, así sigan haciendo escaramuzas en la frontera con Venezuela para crear caos y zozobra y abrirle el paso a compra de armamentos con la excusa de que debemos armarnos contra el vecino país.
Ya faltan menos de once meses para los comicios en los cuales elegiremos al sucesor de la Casa de Nariño y a los congresistas, habrá las costosas consultas interpartidistas y los partidos un poco maltrechos saldrán a buscar los votos. Dios quiera sea una campaña sin agravios personales, con propuestas serias y pensando más en Colombia que en los intereses personales.
Lo preocupante es que la pandemia no para, no llegan todas las vacunas y no hay para segunda dosis y el endeudamiento del gobierno es a borbotones y sin control, además de que el tema venezolano, va a tener mayor mucha resonancia, porque nos quieren meter en una guerra que no es nuestra.
Nota: El covid-19 se está llevando mucha gente, amigos familiares y personas serviciales, por lo cual recomendamos extremar medidas de bioseguridad. Y oramos por la pronta recuperación del amigo, periodista y director de Supernoticias del Valle, Humberto Pava Camelo.
Bogotá, D. C, 23 de abril de 2021
Por Robinson Castillo*.- La salud en Colombia se encuentra con pronóstico reservado. Su urgente reforma debe estar en el centro de la acción política. Ya comenzó el trámite de un proyecto con 65 artículos distribuidos en 10 capítulos, de origen parlamentario y con aval del gobierno, reforzado con mensaje de urgencia.
Casi todo viene muy mal en el sector salud. Para solicitar un servicio especializado, se requiere casi siempre interponer una tutela, cualquier cita médica tarda días, la entrega de medicamentes es un calvario, cobertura deficiente, calidad en deuda, traslado de una institución a otra, imposible. Es un caos que desespera.
Y ni hablar de los trámites para acudir a los servicios. Es una cascada interminable de papeleos y firmas sin compasión. En vez de agilizar buscan la manera de aplicar una vacuna de lentitud para todo. Convierten a los pacientes en impacientes. IPS y EPS parecen tener anestesia permanente contra las quejas de los usuarios.
Los dolores de cabeza no terminan ahí. El personal médico, en su gran mayoría está vinculado por prestación de servicios, sin vacaciones ni derecho a una incapacidad y sometidos a jornadas extenuantes de trabajo. En pandemia es aún peor.
Los medicamentos para mejorar el sistema, se encuentran en todos los artículos del proyecto actualmente en discusión en el Congreso. De acuerdo con uno de sus autores, se pretende transformar y ajustar la salud en nuestro país.
Se destaca que se enfatizará en la salud comunitaria, regional y familiar. Es un modelo que le permitirá al prestador primario, atender la gran mayoría de patologías, de esta manera se garantiza la atención de los pacientes, no importa el grado de complejidad que tengan. Es un gran paso.
El talento humano del sector será tenido en cuenta. La ley busca eliminar la tercerización, sin duda uno de los más persistentes reproches de médicos, enfermeras y especialistas, que se han evidenciado aún más, en la crisis sanitaria mundial por cuenta del Covid.
Otro punto clave es devolverle al país, la capacidad propia de producción de vacunas, medicamentos e insumos. Es decir, prepararnos de mejor forma para futuras pandemias. Para tal fin, se dispondrá del 5% del Fondo para Investigación en Salud y se permitirán alianzas con la empresa privada para lograr ese objetivo en tecnología sanitaria. Avance significativo.
“Habrá cambios en el modelo de atención, la dignificación laboral del talento humano en salud y la depuración de las empresas prestadoras de salud y aseguramiento ” sentenció uno de los coautores y coordinador ponente del proyecto, senador Fabián Castillo.
Otro de los coordinadores ponentes, el representante a la Cámara Jairo Cristo, definió el alcance de esta reforma: “ Es tapar las goteras del actual sistema de salud”
La salud se encuentra en una cirugía legislativa. Ojalá este enfermo salga pronto de cuidados intensivos.
La pregunta incómoda
Ante la agresividad del tercer pico de la pandemia: ¿Inevitable otra cuarentena estricta nacional?
Bogotá, D. C, 23 de abril de 2021
*Comunicador Social - Periodista.