Opinión
Por Fabio Cifuentes*.- Estamos enfrentando una grave crisis que amenaza la vida y la estabilidad del mundo, pero ya está demostrado que con solidaridad, calma y aislamiento podremos vencer la pandemia del Covid-19.
Ahora no queda más que concentrarnos en las soluciones, acatar las recomendaciones, especialmente la del aislamiento y lavado de manos que sin duda son las más efectivas y comprobadas hasta el momento para controlar la pandemia.
Todos debemos estar unidos con un espíritu solidario y de responsabilidad con nuestra vida y la de los demás. Si hay conciencia de la gravedad de esta crisis vamos a salvar muchas vidas.
Aunque el gobierno ha tomado varías medidas para neutralizar el virus, todos debemos, conscientemente, quedarnos en casa y lavarnos las manos. No podemos destinar toda la fuerza pública a perseguir irresponsables.
La decisión del gobierno de aislar todo el país, es la más dura pero la más efectiva, por eso tenemos que apoyarla. Y lógico esto trae paralelamente muchos problemas para miles de colombianos.
Hay muchas personas que realmente viven con lo que ganan diariamente, adultos mayores solos, habitantes de calle, abriendo un gran boquete a este tipo de medidas, porque el hambre puede llevar a que el aislamiento fracase.
Por eso, acá es donde las autoridades deben reaccionar muy rápido para solucionar esta necesidad vital.
La unión de las familias y vecinos es esencial en estos momentos, los que tengan como ayudar deben apadrinar por lo menos a un hermano, sobrino, primo o una persona que esté sin recursos para adquirir productos básicos, mientras los gobernantes comienzan a distribuir la ayuda.
Es un tema de vida, y si nos unimos vamos a superar la crisis. Si no nos solidarizamos con los más necesitados el hambre los obligará a salir a las calles y ahí estaríamos fracasando en la derrota del coronavirus. Así de sencillo.
Debemos valorar de corazón que las plazas de mercado, supermercados y droguerías sigan operando, por eso debemos actuar con excesiva responsabilidad.
Solo debe salir una persona por familia y comprar lo necesario, porque si hay desabastecimiento dejaremos mucha gente sin alimentos y vamos a “reventar" al sector productivo y ahí si generaríamos una crisis mucho más grave.
La calma es VITAL en estos momentos, cualquier riesgo de pánico individual o colectivo nos estaría poniendo una lápida en el cuello a todos. Debemos expresar siempre tranquilidad a quienes nos rodean, no podemos llenar de miedo a nuestras familias.
Por eso no debemos enviar ni compartir por redes sociales noticias falsas, ni vídeos y nada que nos quite la tranquilidad. Que las redes y grupos de WhatsApp se usen solo para acciones solidarias y buscar soluciones, lo demás es basura que en nada ayuda en este momento.
La policía, que es la institución que tiene contacto directo con la población civil, debe iniciar ya una labor informativa y pedagógica de cómo van a salir a la calles y veredas las personas que van a comprar alimentos y medicamentos.
Hay incertidumbre y temor, especialmente en las zonas rurales, porque no saben cómo van a movilizarse, si les aclaramos evitaremos desplazamientos masivos que pueden ser muy riesgosos.
Sé que muchos están preocupados por sus empleos, empresas y propiedades, pero si reflexionamos por un instante lo que estamos viviendo uno entenderá que cuando está en riesgo la vida lo material es insignificante. ¡Primero la vida!
Bogotá, D. C, 25 de marzo de 2020
*Asesor en Estrategia de Comunicaciones. Se ha desempeñado como subsecretario de prensa de la Presidencia de la República, jefe de prensa de la Campaña Presidencial Juan Manuel Santos y Periodista Caracol Radio.
Por Gabriel Ortiz*.- Covid-19 despertó a los pensadores del mundo, que afanosamente trabajan para salvarlo de los depredadores que lo explotan sin cesar.
El virus, cuya vacuna buscan incansable y afanosamente los científicos de todos los países, ha dejado ver cierta debilidad cuando lo enfrentan a un barato jabón con su brillante espuma. No sucede lo mismo con la mente y con la actitud humanas. A ellas solo les importa lo material, lo que replete al hombre de bienes y riquezas, bien o mal habidos. Ahí es donde entra a jugar la desquiciada política.
Ruines, aciagos e infaustos líderes, surgen, penetran y se mantienen al pie de las contiendas, sin miramiento alguno por las matanzas y carnicerías, semejantes a las pandemias que con frecuencia castigan a la humanidad.
Esta vez, cuando aparece el covid’19, el Secretario General de la Onu, Antonio Guterres, levantó su voz para pedir al mundo un cese global inmediato al fuego, porque hay que preservar a los civiles de los países en conflicto. ¨La guerra es una locura¨, ha dicho a los habitantes del globo. Ese lenguaje fastidia a muchos; a gobernantes y gobernados cuya única misión es el poder y la riqueza. ¨Silencio a las armas, detengan la artillería¨, les suplicó. Muchos pensábamos que la voz de Guterres era un grito en el desierto, que nadie lo acompañaría. El Alcalde de Dallas, Texas, cuando hizo un vehemente llamado a sus conciudadanos para luchar contra Covid-19, les solicitó apartarse de la política. ¨Olvidemos al rojo y al azul y enfrentemos unidos la pandemia, que es la menaza que se cierne contra nuestra población¨.
Durante esta emergencia son muchos los políticos que quieren cortar ramas del árbol seco. Aspirantes a altas posiciones que salen a la televisión a mostrar generosidad con las víctimas del virus, anunciando precarios mercados a cambio de futuros votos.
El camino es otro. Duque ha tomado medidas acertadas y a tiempo. Los resultados empiezan a observarse. El virus retrocede, gracias al aislamiento social, los planes de emergencia, las alertas y el humanismo.
El Fondo de Emergencias, actúa y busca impedir parálisis económica, aunque hay qué aclarar que el dinero que maneja -como se ha dicho- no irá para el sector financiero, al que la sufrida población colombiana, refinanció cuando estuvo al borde de la quiebra.
La gran empresa ha respondido, el gobierno, la gente. Falta el apoyo a los compatriotas que deambulan por aeropuertos internacionales, sin lograr un vuelo para su patria. Américan Airlines, suspendió vuelos anticipadamente, sin siquiera avisar a los viajeros. Y según se dice, esta hecatombe se prolongará un mes más. ¿La aeronáutica pedirá cumplimiento a Américan?
El planeta sigue en vilo. No aparece la vacuna, los colombianos rodean al gobierno, aunque algunos burlan las acertadas medidas, la guerra sigue, no se silencian las armas, coronavirus puede perderle el miedo al jabón.
¡El fuego y la política siguen unidos con cavid-19!
BLANCO: El acertado nombramiento de Luis Alberto Moreno como embajador en USA.
NEGRO: Los injustificados saqueos por las medidas contra la pandemia.
Atlanta 26 de marzo de 2020
*Periodista Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper
Por José G. Hernández*.- Quizá como nunca antes, está justificada la declaración del Estado de Emergencia previsto por el artículo 215 de la Constitución. La irrupción del virus Covid-19 en nuestro territorio constituye una verdadera calamidad pública y afecta de manera grave el orden público económico y social. Así que la decisión adoptada por el Presidente Iván Duque tiene pleno fundamento en los preceptos superiores y responde a una obligación básica de las autoridades: la de proteger a todas las personas residentes en Colombia en su vida, su integridad y su salud.
El Ejecutivo debe ser apoyado en esta materia. Todos estamos amenazados, y resulta imprescindible que todos aportemos, de buena voluntad, para superar las difíciles circunstancias que vive el país, como muchos otros, como consecuencia de la rápida expansión de la pandemia por la vía del contagio.
Desde luego, hubiéramos preferido que las medidas se adoptaran antes. El Gobierno esperó demasiado. Ha debido cerrar la frontera aérea de manera oportuna, y mucho se habría evitado, pues no cabe duda acerca de la puerta de entrada del virus: el aeropuerto Eldorado. Y era de esperar que nuestra administración hubiese aprendido algo de la experiencia vivida por países europeos, como Italia o España, en que la tardanza e irresponsabilidad oficiales desencadenaron una tragedia todavía vigente.
Aunque después fueron desautorizados mediante un decreto mal redactado y completamente alejado del objetivo en que ha debido ocuparse el Presidente, fueron los gobernadores y los alcaldes -en especial la burgomaestre de Bogotá, Claudia López- quienes tomaron las primeras decisiones con miras a la protección de la gente. La cancelación de eventos que congregaban a muchas personas -con el inmenso peligro que ellos representaban-; la suspensión de clases presenciales en establecimientos educativos; las justificadas restricciones a los actos de culto religioso; los cierres y toques de queda en los municipios; el ensayo colectivo sobre aislamiento voluntario… fueron medidas muy útiles y sirvieron para que el Gobierno Nacional tomara conciencia acerca de la necesidad de actuar con diligencia y rapidez.
No pudimos entender las razones de funcionarios como la Ministra del Interior, quien sostenía que lo indicado era esperar a que llegara el virus a un municipio para proceder a su cierre, o al toque de queda. Ni tampoco la negativa a establecer contacto con las autoridades venezolanas para luchar de común acuerdo y con mayor eficacia contra la extensión de la enfermedad en la frontera. Haciendo prevalecer la política sobre la urgencia, querían pactar los procedimientos de control sanitario con el señor Guaidó, que nada hace ni puede hacer a ese respecto.
Lo cierto es que ahora el Presidente y sus ministros tienen en las manos la herramienta constitucional con la que pueden actuar. Pero hay que advertirlo: los decretos legislativos que puede dictar deben guardar relación directa, exclusiva y específica con las causas de la perturbación, y estar dirigidos a sofocar la crisis y a impedir la extensión de sus efectos. Se trata de proteger a toda la población, respetando las normas constitucionales y evitando disposiciones tan negativas como la reciente -contenida en Decreto 444 de 2020- , que quita recursos a los municipios para trasladarlos a las instituciones financieras, en vez de exigir a los bancos su solidaridad y apoyo para los más necesitados.
Bogtá, D. C, 25 de marzo de 2020
*Expresidente Corte Constitucional
Por Víctor G. Ricardo*.- Hace solo tres meses nadie en Colombia o en el resto del mundo se imaginaba que íbamos a vivir una crisis tan grande como la que estamos enfrentando con la llegada del coronavirus. Ningún país, ni siquiera los más avanzados, estaba preparado para manejar un problema de salud pública como el que se ha venido generando.
Pocas personas alcanzan a dimensionar el mal que está causando esta pandemia. Lo que a todos nos ha quedado claro es lo frágil que es el ser humano ante un virus como este. Ni las grandes potencias económicas, ni los países “del primer mundo”, en su poderío militar, ni los más desarrollados en tecnología han podido dar una respuesta inmediata al control y exterminación a este virus.
La China, por su parte, nos ha dado ejemplo y una lección al mundo entero de cómo comportarse, del cuidado que se debe tener, para que un virus de esa naturaleza no se propague a la velocidad que lo ha venido haciendo en otros países. Además, ha dado ejemplo de cómo reaccionar ante una emergencia de esta naturaleza, montando hospitales para poder atender a los infectados y tomando las medidas de control ciudadano necesarias para hacer que el daño que causa el virus no sea tan grande. Hasta el momento, gracias a todas las medidas tomadas, China está controlando la situación.
Otra cosa muy diferente es lo que ha ocurrido en Europa, fundamentalmente en países como Italia y España e incluida Alemania en menor escala, en los cuales las muertes a diario superan las 600 y hasta 750, como ha acontecido en los últimos días y, no han podido controlar que siga expandiéndose la infección. Colombia ya tiene más de 250 infectados y, a través de medidas extraordinarias, como es la del aislamiento de la personas, la prohibición de reuniones, la prohibición de traslados de una ciudad o municipio al otro, la suspensión tanto de vuelos nacionales como internacionales, está tratando de contener que el virus se expanda más rápido y que haya menos infectados.
Al principio veíamos contradicciones entre los distintos niveles de la administración pública, pero ahora estamos presenciando que pasada las tormentas entre estas y las vanidades de quien hace mejor la tarea que el otro, nos estamos poniendo de acuerdo en que para el bien de la salud de todos los colombianos. Antes que controversias lo que necesitamos es unirnos para a través del cumplimento de las medidas de contención podamos afrontar en gran problema de salud pública que proteja vidas, tratando de organizar a la mayor brevedad una ampliación de las camas hospitalarias que permita atender a los infectados y así procurar que la lista de muertos, victimas del virus, sea la menor posible aunque sabemos que desafortunadamente irá creciendo la mortalidad.
También tenemos que ser conscientes que al igual que en una guerra hay que tomar decisiones muy drásticas en el aspecto económico y que, seguramente, vamos a quedar al final de toda esta pesadilla, que ojalá sea lo menos grave, y frente a la cual debemos pedirle a Dios que nos ayude, golpeados y muchas empresas o personas en condiciones difíciles y angustiantes. Pero lo primero es que podamos mantener nuestras vidas para continuar luchando por nuestro desarrollo y futuro.
Es aquí donde quiero expresar que en el marco de tan malas noticias y angustia en que nos encontramos, los colombianos ha sido, en su mayoría, disciplinados y están acatando las instrucciones que el Gobierno nacional y los regionales han venido dando. Y es que si nos las cumplimos, la cuenta de cobro nos es otra que un resultado mayor de víctimas.
Solo la actitud coordinada y responsable de todos, bajo el liderazgo del Gobierno nacional y el cumplimiento de la ciudadanía hará que podamos tener mejor atención a los infectados y menos víctimas.
Estamos en la etapa de la contención al virus tratando que no se extienda a mayor velocidad, pero los días más graves están por venir. Si así entendemos lo que estamos viviendo y seguimos cumpliendo las instrucciones, tendemos menores sufrimientos.
Bogotá, D. C, 25 de marzo de 2020
*Excomisionado de Paz
Por Clara López Obregón*.- “La estructura de la sociedad como la conocemos dejó de ser viable desde el punto de vista planetario". Estas palabras de una entrevista del año pasado me las recordó María Fernanda González por su contenido premonitorio de la vulnerabilidad de los distintos gobiernos y poblaciones ante la pandemia del coronavirus. La segregación social de la desigualdad discrimina en materia de acceso a servicios de educación, salud, agua potable y nutrición y, desde luego, ingresos; pero la propagación de la enfermedad toca a todos, hasta los más encumbrados.
Esa circunstancia niveladora explicaría por qué la pandemia del coronavirus, a diferencia del cambio climático o la exacerbación de la desigualdad, podría llevar a repensar el modelo de sociedad. Durante los últimos treinta años, el Estado social o de bienestar quedó a la deriva en medio de la imposición de un modelo globalizado de mercado puro, sin mayores intervenciones del Estado para morigerar sus nocivas consecuencias distributivas y sociales.
Mediante una envolvente estrategia comunicativa hizo carrera la idea de responsabilizar al Estado por el atraso y demás males lo que facilitó la incorporación normativa de la ideología del libre mercado. Así, de manera casi imperceptible, el vicio individual del egoísmo fue avanzando hasta reemplazar la solidaridad como sentido común de la sociedad. La intervención estatal para corregir las fallas del mercado se reemplazó con débiles regulaciones a los monopolios y la carga tributaria de los más poderosos fue reducida mientras se elevaban los impuestos regresivos como el IVA para financiar a un Estado debilitado en sus funciones de arbitraje social. El resultado: una desigualdad inverosímil y la incapacidad del Estado para responder a las demandas sociales.
Como sustrato de la sociedad de mercado se instaló la insolidaridad, no solo de los más pudientes, sino de amplios sectores de la sociedad. Con todo, de manera dialéctica, la solidaridad está resurgiendo en medio de la pandemia. Esa solidaridad, base de la reciprocidad humana es la que debemos cultivar para transformar la sociedad en una que sirva a todos y todas por igual.
En esta difícil coyuntura, la solidaridad exige acciones impostergables de parte de sectores enfrentados. Existen dos situaciones que reclaman humanidad en medio de la emergencia: la confrontación interna en Colombia y las sanciones impuestas a Venezuela. Respecto de la primera, muchas organizaciones sociales y ciudadanas han hecho una exhortación a la insurgencia del ELN, a los grupos armados ilegales como el Clan del Golfo y la Nueva Marquetalia y al Gobierno Nacional para hacer un cese humanitario de las hostilidades. “La situación de emergencia humanitaria amerita distensión y concentrarnos como país y como sociedad en asumir este enorme desafío pues continuar las hostilidades entre actores armados contribuye a la expansión y contagio del virus con enormes pérdidas de vida,” reza la declaración (texto completo: Solicitud ciudadana de Cese Humanitario por Covid 19 ).
De otra parte, el presidente Iván Duque tiene la oportunidad de avanzar la causa de la solidaridad humana propiciando desde el Grupo de Lima un llamado a los Estados Unidos para que levante las sanciones punitivas impuestas a Venezuela. Estas están causando estragos en la población por falta de alimentos e insumos de la salud, y por extensión a Colombia, con sus 2.000 kilómetros de frontera porosa.
El gobierno de Maduro y la oposición de Guaidó, a su vez, deben entablar un diálogo como el que plantea el economista Jeffrey Sachs en entrevista a la BBC en la que denuncia la tragedia humanitaria de las sanciones. En ella afirma: “El mundo necesita una calibración precisa de la situación y entender que no hay una solución en la que el ganador se queda con todo, tiene que haber un compromiso.” Este compromiso negociado constituiría una expresión elevada de la solidaridad. De la solidaridad nacen la confianza y la colaboración necesarias para la nueva sociedad que debemos construir colectivamente.
En el caso de Venezuela como en el del ELN, no hay salida viable distinta a la negociación basada en criterios de solidaridad y humanidad, no de ventajas desmedidas a costa de la contraparte. Mientras tanto, la pandemia hace indispensable el cese humanitario.
Bogotá, D. C 25 de marzo de 2020
*Exalcaldesa de Bogotá, Exmnistra de Trabajo.
Por Guillermo García Realpe*.- Desde finales del año pasado el mundo empezó a conocer de un virus que se propagó rápidamente en la ciudad de Wuhan, capital de la provincia de Hubei en China central, y que poco a poco fue contagiando a sus ciudadanos dejando una estela de muerte y desolación a lo largo del gigante asiático.
Después de superada la emergencia que llegó a su punto máximo, las muertes en ese país bordea los tres mil y el número de personas infectadas superó las 80 mil, y a nivel mundial más de 13 mil muertos.
Pero de China, ese enemigo silencioso, que no vemos, pero que está ahí, se trasladó rápidamente a países importantes de Europa como Italia y España, naciones del viejo continente que hoy están confinadas y alarmadas por la cifra de muertos que todos los días deja el coronavirus en sus territorios.
Y como era de esperarse, el coronavirus llegó a Colombia y hoy (al momento de escribir éste artículo) la cifra de compatriotas contagiados ya supera los 235 casos y lo peor, según un estimativo del Ministerio de Salud, en nuestro país la cifra podría alcanzar los cuatro millones de casos, de los cuales más de 500 mil serían críticos, ambas cifras astronómicas que desbordaría sin duda, nuestro débil sistema de salud.
Para muchos las medidas preventivas y de contención del virus en Colombia han sido tardías, el Gobierno Nacional ha sido poco efectivo desde el momento en que se declaró la pandemia y desde entonces han ingresado al país miles de personas provenientes de países focos del brote, esos ciudadanos son los que han expandido el virus a personas de su núcleo familiar, a amigos y a personas con contacto social cercano, sin duda, una irresponsabilidad mayúscula de quienes aún sin saber que eran portadores no se sometieron a la cuarentena obligatoria y hoy las consecuencias las vemos todos los días en las noticias. Otra debilidad que permitió la expansión del coronavirus en el territorio nacional, son los pocos controles sanitarios por parte de las autoridades respectivas en terminales aéreas y de transporte terrestre permitiendo que ciudadanos infectados no fueran identificados a tiempo para su aislamiento preventivo.
A raíz de esto y ante el desespero por la falta de directrices para mitigar esta contingencia, los mandatarios locales empezaron a tomar decisiones en sus territorios como decretar los toques de queda, cerrar las fronteras interdepartamentales y en fin una serie de medidas adicionales que finalmente fueron derogas por el Presidente de la República una vez se dio cuenta que eran más efectivas las decisiones locales que las mismas nacionales.
Todo esta situación ha repercutido en el sistema económico y productivo de las naciones de manera gravosa, hoy por ejemplo el barril del crudo está a menos de 25 dólares, por supuesto hay una guerra comercial entre Rusia y Arabia Saudita en temas de OPEP, pero eso lo que indica es la vulnerabilidad de los países que como Colombia dependemos demasiado de la producción petrolera. Es un momento para generar una gran reflexión sobre la diversificación de la producción en Colombia, tenemos que basarnos más en los procesos productivos de largo plazo, no del plazo inmediato como es el tema minero y petrolero.
También es de largo plazo, por ejemplo, la producción agropecuaria, agroindustrial, la misma economía naranja si eso realmente funciona, no podemos seguir dependiendo ni la economía, ni las exportaciones, ni los ingresos del país de los dólares del petróleo en la medida en la que hasta ahora hemos dependido. Definitivamente tenemos que diversificar la producción y soportarnos en energías renovables, alternativas, limpias, verdes, amigables con la naturaleza.
Ahora, respetuosamente como mecanismo de salvaguardar la economía familiar de los colombianos, respetuosamente solicite al Presidente de la República, que se permita reprogramar las fechas de los pagos del impuesto predial en los municipios, también el impuesto de comercio, el de renta y pago de créditos, entre otros en todo el país como medida de alivio económico para quienes hoy enfrentan deudas con el sector financiero.
Proteger a nuestra gente en momentos de crisis es tarea del Gobierno Nacional y protegernos del coronavirus, es tarea también nuestra.
Bogotá, D. C, 24 de marzo de 2020
*Senador de la República
@GGarciaRealpe
Por Giovanni Décola*
Cuánto te amo, pandemia amada,
que te expandes como luz de astro,
abrazando ciudades desoladas
y despidiendo vidas, dejando tú rastro.
Multitudes te huyen, llenas de miedo,
igual tratas al jefe, al guarda y al labriego,
confinarnos en casa, fue tú mandato sagrado,
y ni te imaginas cuántos hogares has salvado.
Me asomo por la ventana en pleno amanecer,
me sorprende, mi amada con su cálido abrazo,
y mi alma se vuelve a estremecer…
el amor sonrió y yo lo hacía en el ocaso.
Mirando los árboles y los edificios de rojo escarlata,
ante el bello trinar de los pájaros cantores,
recordamos la última y lejana serenata,
se confundieron las miradas y llegaron los vítores.
Eran los niños que bulliciosos nos abrazaron,
habían crecido y casi ni cuenta nos damos,
encendieron computadores, y clases recibieron,
nosotros…nosotros no queríamos salir del cuarto…
Llegada la hora del almuerzo,
calderos y ollas parecían sonreír,
cocinamos juntos sin esfuerzo,
y todos queríamos repetir.
Había tiempo para siesta, películas y juegos,
desempolvamos dominós, cartas y ajedrez,
disfrutamos y olvidamos nuestros egos,
y nos sentíamos mejor que en San Andrés.
Nos acordamos más de papá y mamá,
la llamada diaria se hizo recurrente,
estaban intranquilos, pero en paz,
por fin, otra vez nos sintieron presente.
La economía en el mundo,
sus cimientos se estremecieron,
se aborrecieron los apetitos inmundos,
y la equidad y solidaridad crecieron.
La política retomó su pedestal,
volvió a ser el arte de servir,
y no de robarse el dinero estatal.
La pandemia entró en agonía y habrá de esfumarse,
a muchos les quitó la vida, pero a la humanidad
¡¡¡le recordó la necesidad de amarse!!!
*Abogado, Periodista y Poeta.
Por Mario Ramírez Arbeláez*.- En medio de esta pandemia covid-19 creada para generar pánico y efectos económicos de impredecibles consecuencias, además de que cobrará millones de vidas alrededor del mundo, no podemos olvidar y menos dejar pasar desapercibidos hechos políticos que afectan la región latinoamericana.
El 3 de mayo, los bolivianos regresarán a las urnas por segunda vez en menos de siete meses para elegir un presidente en reemplazo de Evo Morales, quien duró casi 14 años en el poder, pero que, tras una ola de protestas ciudadanas y denuncias de fraude en los comicios de octubre de 2019, renunció y se fue del país.
La presidenta encargada, Jeanine Áñez a quien como diputada le correspondió, por orden de sucesión, asumir la presidencia desde el 12 de noviembre, anunció desde el comienzo de su gestión que quería llevar al país a una elección en la que no participaría, pero el 24 de enero, cambio de parecer, dejo de ser imparcial y notificó que se presentaría como candidata a los comicios.
Ahora como candidata está tratando de eliminar el recuerdo de Evo Morales entre la población con dos fines: el primero, “porque es la manera de presentarse como alternativa válida y nueva, que, además, denuncia y acusa de narcotráfico y corrupción al gobierno anterior, y por otro lado es una manera de tratar de mantener cohesionada a la opinión pública para que al evaluar negativamente a Morales no dude en votar por ella, a sabiendas de que es la candidata impuesta por los Estados Unidos.
Analistas han criticado este hecho y cuestionan el cambio de opinión de la presidenta encargada, que aprovecha su cuarto de hora para hacer proselitismo desde el gobierno provisional.
Y además, le achacan su intento de construir una candidatura sobre el desprestigio y la destrucción de la figura de Morales, dado que este mantiene altos niveles de popularidad.
Una investigación del MIT no encontró razón para sospechar de un posible fraude en las elecciones presidenciales de Bolivia de octubre de 2019, en las que Evo Morales había reclamado la victoria.
El expresidente boliviano Evo Morales ganó con «alta probabilidad» sin cometer fraude los comicios presidenciales de octubre pasado, tras los cuales fue obligado a abandonar el poder por los militares, según un análisis estadístico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, en inglés).
La OEA calificó de «cambio drástico y difícil de justificar» los resultados tras la interrupción y denunció «irregularidades» y «manipulaciones» que hacían imposible saber el margen real entre Morales y Carlos Mesa.
La administración de Jeanine Áñez ha estado realizando un inventario de las obras, programas, subsidios y los compromisos que dejó acordados el gobierno de Morales con el objetivo de continuarlos o cancelarlos.
Morales gobernó durante más de una década en la que el país andino obtuvo logros económicos y sociales indudables, pero también fue cuestionado por su alianza con el socialismo del siglo XXI que el entonces presidente venezolano Hugo Chávez implantó en Venezuela.
Otros proyectos que al menos se suspendieron para analizar su viabilidad jurídica fueron los de desarrollo de energía nuclear para usos pacíficos como la salud. Morales hizo varios acuerdos con firmas de Rusia y Argentina por más de 350 millones de dólares. El argumento del gobierno de Áñez es que no pasaron el filtro parlamentario que requieren los contratos estatales en Bolivia.
La intención de Áñez de borrar el recuerdo de Morales sí es una realidad, según el relator de las Naciones Unidas Diego García-Sayán, quien manifestó su preocupación por la “persecución política” a exfuncionarios de la era de Evo Morales en el país y el “uso de las instituciones judiciales y fiscales en Bolivia con fines políticos”.
Aprovechando la popularidad de Morales, el MAS designó a su exministro de Economía Luis Arce como candidato presidencial. Y así, todos los que se oponen al expresidente, de momento, buscan llegar solos a la cita en las urnas, pero con bajos números en las encuestas de intención de voto.
Al final estarán Arce, la presidenta Áñez, el expresidente Carlos Mesa y el dirigente Luis Fernando Camacho.
La situación más peligrosa, para la estabilidad democrática Boliviana, puede ocurrir en el caso del fracaso de la candidata Jeanine Añez por su falta de experiencia y capacidad para gobernar con autonomía , u otros opositores pro estadounidenses, quienes, si no hay vigilancia y observadores internacionales en las elecciones , podrían tomar medidas alternativas para presionar a la población indígena de Bolivia, y adoptar normas antidemocráticas , violando los derechos de la población ancestral Boliviana . En la república no hay fuerzas militares poderosas y bien armadas, y tal confrontación tendrá un impacto negativo en todo el continente, agregando problemas a Colombia, tanto con los refugiados como con la inestabilidad general en la región.
Evo Morales vive exiliado en Argentina y pretendía presentarse al Senado en los nuevos comicios programados para mayo, pero su candidatura fue inhabilitada por los nuevos miembros del Tribunal Supremo Electoral nombrados por Añez.
Bogotá, D. C, 24 de marzo de 2020
*Abogado y Periodista.
Por Jairo Gómez*.- Más allá del coronavirus, comenzaron a inocular otro germen con el que pretenden eliminar la verdad. Es decir, liquidar la JEP. Y para lograrlo, el Centro Democrático (CD) ya cuenta con un aliado estratégico: el director de noticias de Blu Radio Néstor Morales. Sí, el cuñado del presidente Iván Duque, quien aún no renuncia a su propósito de volver trizas el acuerdo de paz.
Blu Radio y su director Néstor Morales en las noticias de la mañana decidieron unirse a los propósitos del partido Centro Democrático de eliminar la Jurisdicción Especial para la Paz.
La propuesta del CD y Uribe Vélez es legítima y no se discute pues tienen representación parlamentaria. Lo que si no es baladí es que a esa propuesta adhiera un medio de comunicación pues rompe con su imparcialidad y equilibrio informativo, con un agravante adicional, le abre una autopista digital a las llamadas “bodeguitas uribistas” para que manipulen la cuenta y logren, como ocurrió, un apabullante sí a favor de eliminar la JEP contra el no.
Probablemente su director Morales, insisto, cuñado del presidente uribista Iván Duque, se lavará las manos, no para neutralizar el Covid/19 sino para disfrazar de inquietud periodística una pregunta manipulada y con claros intereses políticos. Pero la carga perversa no radica ahí, lo grave es que Blu Radio se suma al coro de voces (Álvaro Uribe, sus amigos militares en retiro y terceros civiles no agentes del estado financiadores de la guerra) que quieren que en este país no se sepa la verdad de lo acontecido durante el conflicto interno armado. ¡Qué paradoja! un medio cuyo prestigio y credibilidad debe cabalgar sobre la verdad y la transparencia en la información, se opone a que la verdad sobre la guerra en Colombia salga a flote. Creo que entre Darío Acevedo y Néstor no hay ninguna diferencia.
Es tal el engreimiento de Morales y su emisora que les importa un comino lo que representa la JEP: verdad. Y no entienden que esa institución de Justicia Transicional tiene como objetivo auscultar en detalle lo ocurrido durante las seis décadas de guerra para que las más de ocho millones de víctimas sepan que sucedió con sus seres queridos, les devuelvan lo que les pertenece y las dignifiquen.
Que una emisora, además de utilizar su cadena radial a nivel nacional, ponga a disposición su plataforma en las redes sociales para promover una campaña contra una institución que busca asegurar una paz estable y duradera, es estar contra la verdad y, peor aún, a favor de la guerra. Así de claro.
“Cuando se descubrió que la información es un negocio, la verdad dejó de ser importante”, decía el reportero de reporteros Ryszard Kapuscinki. En este caso para este medio, que se autocalifica como la “Nueva Alternativa”, cae como anillo al dedo pues representa un gran negocio para el Grupo Santo Domingo. Y Morales, un perrito faldero del poder, no tiene problemas morales y éticos para ajustarse las rodilleras.
Todo cabe en la villa del señor y si para sostener la cuota publicitaria hay que unirse al diablo pues que venga la cosecha. Ese es el perverso pragmatismo de Blu Radio y su Director de Noticias que ha hecho de un panel mañanero un supuesto escenario democrático para la opinión libre, pero no hay tal: todo lo borra con alianzas estratégicas como esta que solo buscan meterle un puñal al corazón de la verdad representada en la Jurisdicción Especial para la Paz -JEP-.
*Periodista y Analista Político.
@jairotevi
Por Mauricio Cabrera Galvis*.- ¿De donde van a salir los billones de pesos que se necesitan para atender la mayor emergencia económica y social que ha enfrentado el país en toda su historia? El Ministro de Hacienda ya explicó que los $14.8 billones que costarán las primeras medidas anunciadas por el gobierno (antes de implantar el aislamiento obligatorio de dos semanas para todo el país) saldrían de los ahorros que se tienen de regalías y del Fonpet. Pero eso es solo la cuota inicial y se va a necesitar muchísima más plata.
La cuarentena obligatoria y el cierre de fronteras son absolutamente necesarios para que no lleguemos a la situación de Italia o España, y si algo se puede criticar al gobierno es que no las haya decretado antes como lo hizo la alcaldesa de Bogotá. Pero tiene un enorme costo económico y social que solo puede ser compensado con una intervención masiva del Estado.
El mayor impacto será sobre el empleo y los ingresos de la mayoría de la población: muchas empresas van a parar y no van a poder pagar a sus empleados; los trabajadores independientes también van a perder sus ingresos y como todos van a comprar menos productos comenzará una espiral de baja de ventas de las empresas, cierre de plantas y reducción de trabajadores que perderán sus ingresos y comprarán menos, y así crecerá la bola de nieve hasta llegar a una recesión generalizada.
El secretario del Tesoro de EE.UU. dijo que el desempleo en su país podría llegar al 20%. Para evitar tamaño desempleo y la recesión en varios países se están preparando monumentales programas de gasto público que analizaré en otras columnas: 2 billones de dólares en EE.UU, (10% del PIB) y cuantías similares en Europa, sin contar las emisiones monetarias que ya han anunciado los bancos centrales para dar liquidez a sus sistemas financieros.
Se estima que el monto del estímulo fiscal puede ser más del 3% del PIB mundial, mayor que el que hizo para combatir la gran recesión de 2008. Si ese fuera el caso en Colombia –y puede que sea inclusive mayor-, de dónde vamos a sacar $30 billones, que equivalen al 20% de los ingresos tributarios? Se necesitarían 4 o 5 reformas tributarias, o presionar el mercado de capitales para endeudarse por ese monto.
Situaciones extraordinarias requieren remedios extraordinarios, y este es el momento de aplicar el artículo 373 de la Constitución que permite que el Banco de la República otorgue créditos al gobierno, contando con la aprobación de todos los miembros de su junta directiva.
Dos objeciones se plantean contra la emisión de dinero para financiar a los gobiernos: una, que es una operación heterodoxa que perjudica la imagen del país, y dos, que se puede alimentar la inflación. La primera fue superada en la crisis del 2008 donde los principales bancos centrales del mundo no solo hicieron cuantiosos préstamos a sus gobiernos sino que compraron bonos y hasta acciones de empresas privadas.
Cali, 22 de marzo de 2020
*Filósofo y Economista. Consultor.