Opinión
Por Amylkar D. Acosta M*.- “Ni el bien ni el mal son duraderos y siendo que el mal ha durado tanto el bien debe estar cerca” El Quijote.
Después de un largo y tortuoso proceso, finalmente se cerró la subasta mediante la cual la Superintendencia de Servicios Públicos, después de haber intervenido y tomado posesión de ELECTRICARIBE con fines de liquidación, le buscaba reemplazo para operar el mercado del Caribe colombiano. Después de dos aplazamientos y 13 adendas, ajustando el Reglamento de presentación de ofertas vinculantes y enajenación de activos, a falta de propuestas para asumir todo el mercado, las dos únicas empresas que pujaron hasta el final, EPM de Medellín y el Consorcio Energía de la Costa, asumirán el control de Caribe Mar (Córdoba, Sucre, Bolívar y Cesar) y Caribe Sol (Atlántico, Magdalena y La guajira), respectivamente.
Esta es una buena noticia para el Caribe y para el país, toda vez que lo que está en juego no es asunto de poca monta, pues de lo que se trata es de relevar a ELECTRICARIBE en la operación de red que sirve a 2.7 millones de usuarios, el 23% del mercado eléctrico del país, a riesgo de que si ello no salía bien se expondría al país todo a un riesgo inminente y sistémico de la prestación de un servicio tan esencial como lo es la electricidad a todo el país.
Hay que reconocer que tanto el Gobierno Nacional como el Congreso de la República, así como la Superintendencia de Servicios Públicos han hecho ingentes esfuerzos para hacer posible y viable una operación de red regional que permita que los nuevos operadores presten el servicio como lo manda la Ley eléctrica, con calidad, continuidad y eficiencia. El compromiso que asumirán estas dos empresas no es menor: dejar atrás la pesadilla en que se convirtió ELECTRICARIBE para sus agobiados usuarios y recobrar la confianza pérdida a causa de la mediocridad del servicio que se la ha venido prestando la última década, caracterizado por los continuos cortes, interrupciones y oscilaciones de voltaje, con el consiguiente daño de sus electrodomésticos.
Se dispuso por parte de la CREG, a través de la Resolución 010 del 30 de enero de un régimen transitorio especial en materia tarifaria, se les entrega la operación sin el lastre de las deudas y los pasivos que venía arrastrando ELECTRICARIBE, pues la Nación terminó asumiéndolos. A través de la intervención por parte de la Superintendencia se logró estabilizar la prestación del servicio y con tal fin adelantó inversiones que superan los $4 billones. Pero, la mejoría sólo se verá cuando los dos nuevos operadores adelanten las inversiones a las que se comprometieron al hacer su apuesta por estos dos mercados: $5 billones por parte de EPM y $3.7 billones por parte del Consorcio de la Costa.
Además de las inversiones requeridas en infraestructura eléctrica, tendiente a superar el rezago histórico de las mismas, causa primigenia del permanente deterioro y obsolescencia en subestaciones, redes, instalaciones, transformadores, medidores, no dan espera. También tendrán que emplearse a fondo en la gestión de las pérdidas y la cartera. Gas Natural Fenosa, que controlaba a ELECTRICARIBE, siempre se escudó en la supuesta cultura del no pago de sus usuarios invocando su propia culpa de la falta de gestión. La muestra palmaria de que ello no pasa de ser un mito es que las demás empresas prestadoras de otros servicios (aseo, agua, gas, entre otros) no tienen los problemas de cartera que embargan a ELECTRICARIBE.
Lo propio podemos decir de la ineficiencia en la gestión comercial, es inadmisible que la exposición en Bolsa siga siendo el doble del promedio nacional con el 25%, porque esa ineficiencia, en última instancia, la asume el usuario pagando tarifas más elevadas. Sólo el músculo financiero de estos dos nuevos operadores puede garantizar superarla y evitar de paso estar expuestos también a los continuos racionamientos programados y no programados, disfrazados siempre como “mantenimientos”, que le sirven de mampara, por cuenta de las “limitaciones de suministros” por parte de XM, operador del Sistema.
Sólo resta que las empresas que ahora asumirán el control y la operación de estos dos mercados en los que se segmentó el mercado controlado y operado por ELECTRICARIBE estén a la altura del reto, en momentos en los que la región Caribe demanda una mayor confiabilidad y firmeza en la prestación del servicio de energía. Ello es tanto más necesario dada la creciente demanda de energía, en la misma medida en la que más y más empresas se están relocalizando en su territorio.
Además, dado el desarrollo del potencial de la región Caribe de sus fuentes no convencionales de energías renovables (FNCER), se requiere contar con una operación del sistema eléctrico regional que permita que la energía eólica y solar – fotovoltaica que allí se va a generar fluya, que no se quede atrapada y de esa manera se reduzcan también los costos de restricción y así sientan los usuarios un alivio en sus facturas. Bienvenidos a Caribe Mar y a Caribe Sol. Cipote responsabilidad!
Bogotá, marzo 21 de 2020
*Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía
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Por: José Félix Lafaurie Rivera*.-Aunque no faltan críticas malintencionadas al Gobierno por lo que hace o deja de hacer frente a la crisis del coronavirus, yo aplaudo su combinación de mesura y determinación en las decisiones, y su llamado incesante a la unión y la corresponsabilidad. La comunicación del presidente con sus gobernados ha sido permanente y cercana, y el ministro de Salud proyecta conocimiento, aplomo y serenidad.
Aplaudo sus decisiones económicas. Es responsable declarar emergencia nacional; es responsable utilizar los ahorros del petróleo en sus años de vacas gordas, como será responsable revisar los topes de la Regla Fiscal, un instrumento para contener el gasto excesivo en épocas de normalidad, que debe replantearse con responsabilidad cuando está de por medio el estancamiento fatal de la economía y, sobre todo, la salud y la vida de los colombianos.
Aplaudo también la orientación del gasto para fortalecer el sistema de salud y priorizar ayudas efectivas, dinerarias, para que los más vulnerables puedan sortear la crisis con algún recurso en sus bolsillos.
Sin embargo, es lamentable que los esfuerzos gubernamentales no se vean siempre acompañados por la sociedad. Un conocido me relató su experiencia en un supermercado. Armado de tapabocas, enfrentó una larga la fila para pagar, mientras, continuamente, se pedía por altavoz guardar dos metros de distancia, pero, para su sorpresa, las personas parecían sordas y, a mi juicio, estúpidas. Nadie acataba la instrucción y él terminó insultado por exigirla. Eso se llama indisciplina social casi suicida.
Un periodista le pregunta al presidente Duque por qué tomó las primeras medidas 12 días después de aparecer el primer infectado. El presidente le explica el proceso de preparación y decisiones escalonadas, pero el periodista contraataca con el presunto choque entre el Gobierno Central y los departamentales y locales, sugiriendo lo que ya sugerían las redes: que hay confusión y falta de liderazgo. Las respuestas del presidente fueron claras, pero el mal estaba hecho, porque la pregunta no buscaba aclarar sino dañar. Eso se llama mezquindad y oscuras intenciones de sembrar cizaña, cuando el país necesita unidad.
Si el presidente hubiera decretado medidas drásticas desde el primer día y sin preparación, lo habrían calificado de improvisador. Días antes del decreto de coordinación del orden público, las redes criticaban la dispersión de medidas y los gremios pedían articulación. La posición inicial fue de respeto a la iniciativa regional y local, pero cuando las cosas se pasaron de raya, como la pretensión boyacense de cerrar carreteras nacionales, se produce el decreto y las redes y los medios inventan lo contrario: descoordinación y peleas que no existen.
Eso se llama “palo porque bogas y palo porque no bogas”, con tufillo de interés político de desprestigiar al Gobierno, alimentando las redes para que se burlen del presidente con voracidad “pirañera”; de ganar “rating” generando “terrorismo social” y minando la unión que hoy urge entre los colombianos. Es la peor forma de mezquindad, un delito de “lesa Colombia”.
Falta disciplina social, que debe ser uno de los grandes aprendizajes de este difícil momento, pero aun así, aunque suene a lugar común, los buenos somos más y, contra la mezquindad de pocos, el país se reencuentra en los valores de la solidaridad, la familia, la salud y la vida como bienes fundamentales. Nunca antes había sido tan válido que mis derechos terminan donde empiezan los de los demás; la preminencia del bien común, no como principio retórico, sino como necesidad de subsistencia individual y social. Hoy más que nunca, para todos es importante que todos, sin ningún distingo, estemos bien.
A mis lectores: ¡Cuídense!
Bogotá, D. C, 21 de marzo de 2020
*Presidente de FEDEGAN
Por Gabriel Ortiz*.- Una simpe gripa nacida en China, amenaza con destruir lo que queda de este planeta tan maltratado por el hombre que, llegó solo y quiere seguir solo, pero apoderado de todo. El ¨bípedo¨ fue rodeado por sus semejantes y unos pocos se fueron apoderando de todo. Un puñado de ellos gobierna, dirige, ostenta, maneja, ordena, compra, vende y ejerce el liderazgo. El oro es poco y totalmente nula su relación con el planeta. El brillo es su obsesión.
De la noche a la mañana, apareció rabiosamente un diminuto murciélago con la mayor de las amenazas para ese hombre solo. El volador mamífero devora dinero, riqueza, fama y salud. Con su aliado COVID-19, siembra el pánico a la humanidad y aterra al hombre solo.
Terror, miedo y espanto arropan a los poderosos del mundo. Los obliga a convocar a cerebros reales y posthumanos para que apoyados por la inteligencia artificial, eliminaran la plaga creada por los hematófagos patas peludas, que tienen al mundo en pleno distanciamiento social, en una cárcel global.
Los dueños del universo, los pensadores de Davos, los 5 propietarios de todo necesitan derrotar de inmediato el COVID 19, para recuperar la cúspide del poder, la justicia y la riqueza.
Las grandes potencias se acusaron mutuamente de la pandemia. Afanosamente buscan un culpable del deterioro de sus fortunas y su poder. Poco les preocupa la relación con el planeta, solo los afana la riqueza. El lugar donde se encuentre el dinero. ¿Dónde está el dinero? se preguntan. ¿En los bancos? ¡No! ¨Los bancos tienen mucho dinero, pero es nuestro dinero¨, responde Joan Antoni Melé, en hombre que creó la Banca ética, esa que no ha sufrido durante la crisis en que nos encontramos.
Los amos del mundo pueden aprender la lección que nos dejará la pandemia a la que buscamos sobrevivir.
Este planeta necesita que sus líderes, esos que avanzan hoy hacia el reino del hombre solo, reflexionen, recuperen y se sumerjan en el humanismo, la ética y los valores humanos. Solo así podremos ingresar al espacio que nos corresponde como seres humanos, con igualdad y oportunidades que nos abran el camino hacia una sociedad próspera y colmada de legalidad para todos.
Ese hombre que marcha hacia las tinieblas e irrespeta el planeta, no tiene relación alguna con el sitio en que habita. Lo exprime y lo abandona. En Colombia, secamos las fuentes de agua, tras sacar los metales y las materias primas, incendiamos los bosques para convertir ubérrimas tierras en potreros para producir una carne que dopa a nuestros deportistas, transformamos los ríos en cloacas y todo lo que nos deparó la naturaleza, en desiertos y tierra arrasada.
COVID-19, puede abrir los ojos a quienes nos manejan y dirigen para que, sin egoísmos, nos permitan avanzar hacia el progreso, la convivencia, la generosidad, el perdón y la paz, que sepulten al hombre solo.
BLANCO: Duque requiere el apoyo, pero su gente debe dárselo a los colombianos.
NEGRO: Aeropuerto Eldorado: tierra de nadie.
Bogotá, D. C, 21 de marzo de 2020
*Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
Por José G. Hernández*.- La emergencia generada por la pandemia denominada Coronavirus o Covid-19 es quizá la mayor en muchos años, con grave riesgo para la vida y la salud de millones de personas en Colombia y en el mundo, y ha puesto a prueba la eficiencia y la capacidad de los gobiernos, tanto en el campo sanitario como en el plano económico. Mientras en China -en donde tuvo su origen- la crisis parece superada, algunos gobiernos europeos se confiaron, y la situación terminó por salirse de su control, con las nefastas consecuencias que aún padecen.
La amenaza es grave y, aunque superable, no sabemos cuántas víctimas deje. El aislamiento, el alejamiento entre unos y otros -–en mutua protección-; las restricciones sobre viajes, eventos, actividad académica o ceremonias religiosas; los cambios en costumbres sociales inveteradas…son, sin duda indispensables.
Conductas como la de trabajar o estudiar fuera de los lugares a los que se acude regularmente, sustituyendo lo presencial por lo virtual, han resultado de la mayor importancia, y deben tomarse con toda responsabilidad y compromiso. No se trata de un juego, de una lejana posibilidad de contagio, ni de una injustificada búsqueda de vacaciones o descanso –lo que llamábamos en la Universidad, un pretexto para “capar clase” o para no laborar- , sino de una realidad y de un deber social. La pandemia va en serio y muy rápido. Se extiende a gran velocidad, como lo hemos visto en estos días, y está de por medio nada menos que la vida. Todos estamos en riesgo, en especial las personas de la tercera edad y las que tienen problemas respiratorios o presentan síntomas de asma o gripa.
Desde luego, el pánico no es aconsejable, pero sí lo es la responsabilidad personal, familiar, empresarial e institucional. Y se debe aplicar el principio constitucional de solidaridad.
Es necesario adoptar las medidas y cuidados que han indicado las autoridades de salud. Además del permanente baño de manos, es necesario evitar al máximo el contacto físico personal; las reuniones multitudinarias; las aglomeraciones.
El Consejo Superior de la Judicatura ha suspendido, con algunas pocas excepciones, los términos judiciales. Colegios, escuelas y universidades deben suspender las clases presenciales de pregrado y postgrado -es lo correcto- y acudir a los medios que ofrece la tecnología. Las iglesias deben contribuir, suspendiendo los oficios que impliquen concentraciones masivas. Las administraciones locales regular el transporte público para evitar el contagio por aglomeración.
Ahora bien, aunque muchas decisiones han debido ser tomadas mucho antes, ya el Gobierno ha adoptado medidas muy importantes, pero es necesario que se adopten otras. Por ejemplo, impedir la llegada de vuelos provenientes de los países en donde se ha extendido más el Coronavirus. Y un llamado especial: el Ejecutivo debe coordinar con las autoridades venezolanas que ejercen el poder efectivo, para controlar la expansión del virus en la zona fronteriza. La situación allí puede tornarse muy grave, y el cierre de frontera sin acuerdo con Venezuela por razones políticas -con ingreso ilegal de personas por las trochas- es muy peligroso y sobre él no hay control. Y, aunque nuestro presidente insista en eso, Juan Guaidó no puede hacer nada al respecto.
Bogotá, D. C, 18 de marzo de 2020
*Expresidente de la Corte Constitucional
Por Víctor G. Ricardo*.- La llegada del coronavirus, una enfermedad viral que antes sentíamos lejana y ajena a nosotros por haberse propagado en el otro extremo del mundo, ha penetrado ya a más de 145 países y conllevado a que todos estén tomando medidas preventivas para intentar controlar el contagio y evitar que sigan incrementando las víctimas de forma exponencial.
Lo que ahora es una pandemia tiene a la población global encerrada en sus casas, en una cuarentena que lucha por acabar con el contagio y, por ende, con el virus en sí, mientras otros luchan por crear una vacuna lo más rápido posible. Este virus puede, como ha sido evidente, llegar a todos los lugares, estratos sociales, razas, géneros, edades y religiones.
En cada país los gobiernos tratan de expedir las mejores medidas preventivas que en su concepto son las adecuadas para evitar que se expanda. Aunque muchas cosas pueden ser especulaciones, pánico y voz a voz, queremos cuidar de nuestros seres queridos y buscamos mantener la cuarentena, evitando contactos innecesarios, manteniendo la higiene y siguiendo las recomendaciones.
La impotencia es absoluta. Las potencias militares no pueden usar sus armas contra el virus y cada uno desde su propia conciencia y capacidad de reflexión, poco a poco tendrá que cambiar sus costumbres y entender que la naturaleza nos supera y trae a relucir la debilidad del ser humano ante circunstancias como estas.
Con esto, hemos aprendido que la edad convierte al ser humano en un blanco más débil que, aunque sea más fuerte en sabiduría y experiencia, la desperdicia por su irresponsabilidad ante circunstancias como estas.
Los medios cuestionan si las medidas de control por parte del Gobierno quizás llegaron muy tarde, si Opain o Migración Colombia se equivocan al no cerrar desde el primer momento el aeropuerto y el tránsito aéreo. Resaltan las noticias que la mayoría de casos han surgido en personas que han viajado. De cualquier forma, si bien las medidas del Estado son necesarias para el control de esta crisis que afecta la salud del mundo entero, la economía global, la educación y todos los aspectos de la vida del hombre, todo esto será inútil si la ciudadanía no colabora, si no nos concientizamos respecto a la necesidad de controlar nuestros instintos antes de que sea muy tarde y atender las instrucciones impartidas por las autoridades.
Mi llamado es a la sensatez y a que todos velemos por el bien de nuestros co-ciudadanos, de nuestros familiares, hijos y abuelos, quedándonos en casa, y trabajando desde casa.
Hasta ahora van más de sesenta casos, pero también sabemos que hay muchos portadores silenciosos que pueden -inocentemente y sin quererlo así- estar contagiando otras personas.
Todas las decisiones de restricción de movilidad, prohibición de encuentros de más de 50 personas y cierres de establecimientos sociales son molestas e incluso traen problemas económicos. Pero lo peor sería perder la vida, pues ella no la reemplaza nadie.
Refugiémonos en nuestras casas y solo dejemos que las personas estrictamente necesarias cumplan las labores que son necesarias para el transcurrir de la vida.
Pasado el riesgo que estamos viviendo podremos regresar a nuestras actividades normales.
Bogotá, D. C, 18 de marzo de 2020
*Excomisionado de Paz
Por: Guillermo García Realpe*.- Los últimos acontecimientos en Colombia y a nivel global relacionados con la expansión geométrica y exponencial del coronavirus o COVID-19 que se originó hace escasos tres meses en China, ha puesto al mundo entero, a los países, a los poderosos, a los gobernantes, contra la pared; en situación de absoluta vulnerabilidad y debilidad.
No ha servido ni los avances científicos, ni las investigaciones y los estudios, ni las comunicaciones, ni toda la logística que se ha presentado con la modernidad en materia bélica y de otro tipo, unas fortalezas que hoy resultaron absolutamente insustanciales para afrontar un virus que se generó en la naturaleza con ocasión de unas malas costumbres que ha tenido el hombre al consumir animales silvestres que no tienen ningún control de sanidad o de otro tipo para que exista tranquilidad en el consumo de productos animales. Lección hacia adelante, pero también lección de que el hombre ha sido agresivo con la flora, con la fauna sin ninguna medida.
Esto marca comportamientos hacia adelante, como en su momento lo marcó todas las indicaciones que se hicieron alrededor del SIDA, del VIH, que si bien fue controlado o por lo menos su crecimiento no fue tan marcado, eso le sirvió al hombre del mundo entero a cambiar sus comportamientos, sus costumbres para tener sexo más seguro y de esa manera evitar esa grave amenaza a nuestra vida.
Por lo tanto, nos queda esa gran lección, de que definitivamente el mundo entero, los países, los gobernantes tienen que atender esta alarma, este llamado de la naturaleza, como en su momento lo hizo con el cólera, el ébola y otro tipo de pandemias que mataron millones de habitantes en el mundo, tanto en el viejo como en el nuevo continente. Hoy tenemos que buscar la manera cómo se suspenden el consumo de especies, de animales silvestres, suspender la cacería para consumo humano, ya esa etapa de la vida pasó en la era del homo sapiens, definitivamente ya no somos los cazadores del pasado , hoy somos hombres que debemos respetar la naturaleza y conservar y mantener unas buenas costumbres, un cambio de tercio en nuestro comportamiento, en nuestra cultura, en nuestra manera de ver y por lo tanto respetar la naturaleza animal, vegetal y de cualquier tipo.
Ahora bien, en materia económica y social, el coronavirus tiene arrinconado al mundo entero, incluso las naciones más poderosas hoy son las más vulnerables, recordemos que China fue el epicentro de la enfermedad y hoy registra el crecimiento económico más bajo de las últimas tres décadas, el crecimiento de la nación asiática fue del 6,1% , la caída de las exportaciones y el decrecimiento interno fueron los grandes responsables del bajonazo del gigante asiático en el último año y por si fuera poco, ahora, el coronavirus los tiene contra las cuerdas.
Ni que decir del Reino Unido, Alemania, Italia, España, Rusia, naciones pujantes de Europa que hoy están azotadas y arrinconadas por esta pandemia que amenaza gravemente la salud pública de los países.
En éste lado del mundo, Estados Unidos, el coloso de occidente, ya muestra síntomas de graves afectaciones económicas, ex profeso el gobierno norteamericano suspendió las operaciones aéreas desde y hacia Europa durante un mes como medida preventiva, a eso se le suma la caída en las bolsas del mundo y el desbordado pique de los precios del petróleo en todo el globo.
El coronavirus enfermó la economía del mundo y así lo vemos todos los días en las noticias, sectores como la industria automotriz, las aerolíneas, las navieras, el comercio, en fin, todos los sectores hoy presentan síntomas en sus ingresos y contra eso aún no hay remedio porque se viralizó el brote, incluso los eventos deportivos más importantes del mundo han sido cancelados como medida preventiva y el turismo nacional e internacional totalmente destruido.
Mientras tanto la recomendación es no entrar en pánico, debemos acatar todas las indicaciones de los organismos de salud, el lavado continuo de manos, consumir mucha agua, evitar el contacto social al máximo y el saludo físico con otras personas, así podremos combatir que el virus se propague y afecte a más personas.
Pasto, 16 de marzo de 2020
Senador Liberal
Por Amylkar D. Acosta M*.- El 31 de diciembre del año anterior, sin vísperas, las autoridades de la República popular China admitieron la aparición en la ciudad Wuhan las primeras veintisiete personas diagnosticadas de Síndrome Respiratorio Agudo Grave (COVID -19), causado por un nuevo virus de la familia de los coronavirus. El contagio con este agente patógeno no se hizo esperar y se ha venido propagando sin dique de contención, al punto que la Organización Mundial de la Salud declaró este brote como pandemia. En la Aldea global en la que convivimos 7.770.615.400 almas, todos estamos expuestos a contraerlo.
Las medidas extremas a las que han tenido que recurrir los países, empezando por China, considerada la fábrica del mundo, ha frenado el ritmo de crecimiento de la economía global y amenaza con una recesión global. De hecho la guerra comercial que el Presidente de EEUU Donald Trump le declaró al resto del mundo le había infligido un duro golpe al comercio internacional, afectando de paso las cadenas de valor, ralentizando el crecimiento de todos los países involucrados, empezando por sus protagonistas, China y EEUU, que pasaron de crecer entre el 2018 y el 2019 del 6.6% al 6.1%, el más bajo registrado desde 1990 y del 2.9% al 2.3%, respectivamente.
De allí que, según el reporte anual de la ONU se pronosticaba una ligera recuperación del crecimiento de la economía global, pasando del anémico 2.3% en 2019, el más bajo en una década, al 2.5% en 2020. Pero, advirtiendo que “la reanudación de los conflictos comerciales, una crisis financiera o una escalada en las tensiones geopolíticas, podrían obstaculizar la recuperación, reduciendo el crecimiento a tan sólo 1.8% este año”. Es decir, que la economía global seguía anclada en la “nueva mediocridad” a la que hacía referencia la ex directora del FMI Christine Lagarde.
Las perspectivas de la economía global, entonces no eran las mejores, al punto que la nueva Directora del FMI Kristalina Gueorguieva, recién elegida en tan alto cargo, afirmó categóricamente que “las señales de alarma están encendidas y posiblemente muy pronto la situación pondrá a prueba qué tan preparados estamos”. En su concepto, “la economía mundial se encuentra ahora en un período de desaceleración sincronizada” en el que las cadenas de suministros están rotas, averiadas por cuenta de una guerra comercial en la que, como afirma el FMI “todos pierden”. De hecho, según sus cálculos, las pérdidas en lo que va corrido del 2020, superarían los US $700.000 millones.
El economista turco, doctorado en la Universidad de Harvard, célebre por advertir con dos años de anticipación la crisis financiera de 2008, Nouriel Roubini, pronostica una nueva recesión en 2020. Él la atribuye a tres posibles shocks de oferta negativos y afirma que “todos ellos son reflejo de factores políticos que afectan las relaciones internacionales; dos involucran a China y EEUU está en el centro de cada uno de ellos. Además, ninguno admite tratamiento con la herramientas tradicionales de la política macroeconómica anticíclica”. De manera que la economía global venía transitando por la cornisa de la estagnación, con una alto riesgo de precipitarse al abismo de una prolongada recesión.
Y él no está sólo en su vaticinio, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) advirtió en septiembre pasado sobre el peligro de una recesión mundial para 2020. Como quien dice, al finalizar el año anterior estábamos ad portas de una nueva recesión, debido a que “las perspectivas de la economía mundial actualmente se ven envueltas en una densa niebla de tensiones comerciales internacionales y conflictos geopolíticos”. Los mismos amagos a los que aludía la Directora del FMI.
Las palabras de la Directora del FMI fueron premonitorias, los conflictos comerciales se reanudaron por la terquedad aragonesa de Trump, por la misma razón la escalada en las tensiones geopolíticas persisten y a falta de una crisis financiera sobrevino el COVID - 19, que viene haciendo estragos en el mundo entero, que se debate entre el pánico y la paranoia. Al fin y al cabo, el flujo y reflujo del comercio y de los capitales sirven de vasos comunicantes entre las naciones y encauzan el conocido “efecto mariposa”. De allí que todos los organismos internacionales vienen revisando a la baja su previsión de crecimiento de la economía: la OCDE prevé un crecimiento del PIB por debajo del 2.9%, con una pérdida de 0.5 puntos porcentuales con respecto al 3.4 anterior, por su parte de Economist acaba de bajar su pronóstico del 3% al 2.5% y a 1.9% como peor escenario.
Bogotá, marzo 14 de 2020
*Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía
www.amylkaracosta.net
Por Mauricio Cabrera Galvis*.- ¿Habrá una bonanza exportadora con el dólar por encima de los $4.000? ¿Nuevas exportaciones incentivadas por la devaluación compensarán la caída de los ingresos petroleros? Son preguntas relevantes para entender que tan grave puede ser la crisis de la balanza de pagos con el desplome del precio del petróleo.
Ante todo una distinción importante. Una cosa son los ingresos en pesos de los exportadores, es decir la cantidad de pesos que reciben por sus ventas en dólares, y otra los ingresos en dólares que recibe el país por las exportaciones
Respecto de los primeros, no hay duda que una tasa de cambio a $4.000 les generaría una cuantiosa ganancia ocasional. Por ejemplo, si los cafeteros exportaran a esa tasa la misma cantidad de café que vendieron el año pasado (unos USD 2.700 millones) tendrían ingresos adicionales por $1,9 billones. Aumentos proporcionales tendrían bananeros, floricultores y los demás exportadores, siempre y cuando el precio internacional de sus productos no disminuya, que es lo que le pasa a otros productos como la palma de aceite y, por supuesto, al carbón y el petróleo, en los que el ingreso puede disminuir.
El caso de las remesas que mandan los colombianos en el exterior es significativo: el año pasado se recibieron USD 6.800 millones, de manera que la devaluación representaría $2,9 billones más en los bolsillos de las familias receptoras. El problema es que con el freno a la economía y la pérdida de empleos en Europa y USA por el Coronavirus, los primeros perjudicados serán los inmigrantes y entonces es posible que disminuya el volumen de remesas enviadas a Colombia, lo que anularía parte del impacto positivo del aumento del precio del dólar.
La situación es muy diferente respecto de la posibilidad de nuevos ingresos en dólares por un aumento de las exportaciones. Un dólar más caro debería incentivar las ventas de productos colombianos en el exterior, pero para que eso ocurra se tienen que cumplir simultáneamente tres condiciones: primera, que tengamos la capacidad de producir más, pero con calidad de exportación; segunda que haya quien le interese comprar nuestros productos, y tercera que no aumente la competencia de otros países productores.
No es fácil que se cumplan esas tres condiciones al tiempo. En el sector industrial hay capacidad instalada para producir más, por ejemplo textiles, confecciones, autopartes y algunos productos químicos, pero la demanda externa ha caído sobre todo por la crisis de nuestros vecinos, o es más dura la competencia de países como Brasil o México que han devaluado más sus monedas. En el sector agrícola hay posibilidades pero toman años en madurar, como es el caso del aguacate, o la competencia mundial es grande como sucede con el café de Vietnam o Brasil.
Cali 15 de marzo de 2020
*Filósofo y Economista. Consultor.
Por Jorge Enrique Robledo*.- En tono de reclamo, Procurador, Contralor y Defensor del Pueblo les exigieron al ministro y al superintendente de Salud cumplir con las leyes de Colombia y decidir, de forma inmediata, la “Intervención Forzosa administrativa para liquidar a Medimás EPS”. En su reclamo les recuerdan que “las acciones y omisiones” de Medimás vulneran los derechos a la salud y a la vida de los colombianos y por ellas se pierden sumas enormes de recursos públicos de la seguridad social.
También les llaman la atención porque la “vigilancia especial” de la Supersalud a Medimás ha resultado tan ineficaz que la medida se tomó por seis meses –en octubre de 2017, recién creada la EPS– y, por sus incumplimientos, se la ha prorrogado cuatros veces hasta hoy (!), convirtiéndola en una burla.
Entre sus denuncias contra Medimás aparecen:
1. De los siete indicadores financieros que la EPS debe cumplir, tres “no se cumplen”, tres están en “estado crítico” y uno es “insuficiente”.
2. Según el balance general, los pasivos aumentaron de 2,037 billones de pesos a 2,726 billones entre 2018 y 2019, es decir, 700 mil millones más.
3. El patrimonio negativo creció de 161.283 millones de pesos a 964.578 millones en el mismo lapso.
4. Entre agosto de 2017 y noviembre de 2019 la empresa ha perdido 803.295 millones de pesos.
5. También denuncian el desvío de 635.655 millones de pesos principalmente a favor de los propios accionistas de Medimás EPS agrupados en Prestnewco SAS y Prestmed SAS. Entre ellos aparecen pagos con sobrecostos y sin legalizar, medicamentos con sobreprecios, servicios irregulares a otras EPS, pagos superiores a las facturas, atención a usuarios no afiliados a Medimás y a muertos.
6. Y aunque la ley solo autoriza gastos de administración de 10 y 8 por ciento del valor de la UPC en el régimen contributivo y el subsidiado, Medimás se ha cobrado el 12,96 y el 9,45 por ciento, respectivamente, con grandes pérdidas de recursos públicos de la salud.
Por su pésimo funcionamiento, a diciembre de 2019, Medimás aparece como la EPS que acumula más PQRD (Peticiones, quejas, reclamos y denuncias) en Colombia. Y para agosto de ese año ya llevaba 23.664 tutelas en su contra, con el espectáculo escandaloso de haberlas tornado en ineficaces al hacerles “fraude a las decisiones judiciales”, timo que en 2018 produjo 71.691 incidentes de desacato y a junio de 2019 ya llevaba 35.256, generando enfermedad y muerte entre los colombianos (bit.ly/2vV4OAY).
Los amables lectores de esta columna pueden recordar que con José Roberto Acosta y la Procuraduría hicimos nuestros mayores esfuerzos para evitar que este torcido de Medimás se concretara en 2017 (bit.ly/39QO6kC y bit.ly/2w5QsNV). Pues no podía salir bien una maniobra especulativa en la que unas clínicas privadas adquirían a Saludcoop EPS y a Cafesalud EPS con facturas que no les habían cancelado, más sus cédulas de ciudadanía, ilegalidad que ordenó revocar al Tribunal Administrativo de Cundinamarca, que además responsabilizó al ministerio de Salud de ese este error garrafal. Ojalá que en la apelación de la EPS al fallo, el Consejo de Estado no invalide la correcta y valerosa decisión del Tribunal y no perpetúe el gran daño que se le está haciendo a la salud de los colombianos.
Las ías concluyen reiterándole al Ministerio y a la Superintendencia que no sigan ignorando “el vertiginoso declive de las condiciones de operación de Medimás” contra la salud, que está incursa en las causales de liquidación que determina la ley y que, ¡desde su creación!, incumple, “flagrante e ininterrumpidamente”, las condiciones legales que en Colombia debe cumplir una EPS para poder existir. Aunque parezca imposible, ¡en los gobiernos de Santos y Duque va para tres años operando por fuera de la ley!
Coletilla 1. Sobre este desastre de Medimás citaré a debate en el Congreso. Será mi quinto debate sobre el pésimo funcionamiento del sistema de salud.
Coletilla 2. Colombia se hunde en medio de los escándalos. Además del de Aída Merlano, ¡qué tal el del Ñeñe Hernández!, en el que aparecen giros por mil millones de pesos para comprar votos a favor del candidato Iván Duque, el Fiscal Martínez engavetando las grabaciones legalmente obtenidas, el Ñeñe pavoneándose entre los poderosos como un ciudadano ejemplar y el famoso cartel del tapen-tapen de los mismos con las mismas imponiendo: “aquí ni ha pasado nada”.
Bogotá, 13 de marzo de 2020.
*Senador del Polo Democrático Alternativo
@JERobledo
Por Gabriel Ortiz*.- Los votos en las elecciones colombianas han llegado a unos niveles insospechados, que se convierten en peligros mortales para quienes compran, venden, canjean, o hacen buen uso de los sufragios.
Antes los votos se conquistaban con programas, promesas y ofertas futuras de los gobiernos que salieran triunfantes. Ello ponía a temblar a los perdedores, porque las barridas eran implacables cada 8 de agosto. Godos y cachiporros suplicaban a sus parientes y amigos acudir a las urnas, para asegurar la “lata” y la supervivencia de sus familias.
Con el tiempo, a las “chanfas” o “corbatas”, se les fueron sumando otras prebendas y privilegios, para quienes lograran llevar el mayor número de votantes.
Esta práctica se mantiene, de acuerdo con el número de personas que decidan en congresos, asambleas o concejos. La repartición del poder se maneja con eso que últimamente llaman mermelada. El azucarado manjar se traduce en posiciones en el alto gobierno, contratos, embajadas, consulados y cuanta gabela se atraviese.
Algo trascendental es el poder que los jefes amasen y ejerzan sobre la tropa, porque ese dominio depende, regularmente, del “voltearepismo” de cada dirigente.
Así las cosas, el gran imperio va quedando en muy pocas manos. Surgen unos autócratas que se convierten en amos, dueños y señores de territorios, departamentos, ciudades, barrios, veredas, grupos, ñoños y ñeñes. A través del abusivo poder, en medios, redes y bodegas; de amenazas, promesas, puestos, contratos y demás actos corruptos, manejan a la perfección los hilos del Estado, de la sociedad, de los buenos, de los malos y en general de todo lo que signifique supremacía, dominio o autoritarismo.
Y hay grupos que a través del dinero -regularmente sucio- se proyectan por encima de la ley, de las normas y se burlan de los resultados electorales.
Así se gobierna este mundo moderno y corrupto. Se abusa de todo. Sin sonrojo, a través de telefonemas, se imparten perentorias órdenes, que modifican los resultados electorales, sociales y judiciales.
Cuando el billete no alcanza simplemente se ordena: “hay que trabajar mucho. Hay que buscar una plata para pasar bajo la mesa y soltarla en los departamentos. Esta vez no está la plata que robaron a Vargas”.
Esto contrasta con agradecimientos cuando las cosas salen bien: ¨agradezco a Mama Franca, a la que saludo a distancia, con enorme afecto…¨
Al final, la plata llega, unos pocos saben de dónde y… ¡las elecciones se ganan! Lo importante es triunfar… ¨eso después se paga¨, como ocurrió con una “fiel” servidora pública que renunció cuando descubrieron su participación en un ¨manejo¨ electoral del Ñeñe Hernández y que, aunque estaba comprometida en el tema, salió del país, como suelen hacerlo los miembros de ese movimiento cuando son investigados. Para completar la hija de la implicada, recibió jugoso nombramiento en el consulado de Miami.
Así, funcionan las cosas cuando gobierna el dinero, bien o mal habido.
BLANCO: Lo que más preocupa a los jóvenes es el desempleo.
NEGRO: No solo los carros contaminan. Pilas alcaldesa.
Bogotá, D. C, 13 de marzo de 2020
*Exdirector del Noticiero Nacional, de Telematinal y de Notisuper.