Opinión
Por Lorena Rubiano.- Nuestros derechos van hasta donde inician los derechos de los demás. Nuestros derechos no pueden sobrepasar los límites que tenemos para respetar y acatar las leyes y las normas de convivencia. Nuestro derecho a la vida especialmente, a poder morir de viejos, tiene que ser respetado y acatado por todos los ciudadanos.
Y ese derecho a la vida y a respetar los derechos de los demás se sigue perdiendo en nuestra querida Colombia. Que dolor nos produce ver como un joven de tan solo quince años, asesina a otros por el solo hecho de portar una camiseta del equipo de fútbol contrario. Qué dolor oírlo, después diciendo que no lo quería matar, pero le propino una certera puñalada en el cuello. Qué dolor escuchar que nuestros soldados y policías caen en diferentes sitios cumpliendo con su deber, en atentados, francotiradores y sicarios, que dolor de patria escuchar a diario el asesinato de líderes sociales comunales, defensores de derechos humanos y profesores, defensores de restitución de tierras o líderes de sustitución de cultivos ilícitos por cacao, café o aguacate. Qué dolor que perdamos la cultura, el respeto por la vida, así de fácil.
Nos falta educación, control policial y ciudadano; nos falta Estado y decisión gubernamental, nos falta justicia para enfrentar este fenómeno criminal que sigue creciendo en nuestra nación, cuyas tierras y campos se siguen bañando de sangre.
Y qué decir de los vándalos, asaltantes y atracadores que se infiltran en las marchas pacíficas, para desdibujarlas y aprovechar para robar y asaltar a la gente.
Las autoridades se ven en serios apuros para judicializar a los vándalos que quieren descarrilar las protestas con violencia. La clave para que esto no ocurra está allí mismo, entre la gente que colabora para desenmascarar a los criminales agazapados en los manifestantes inconformes.
Ya vienen nuevas marchas, paros y protestas, y es el momento de mostrar cultura ciudadana, y fortaleza de las autoridades para hacer respetar el derecho a la protesta y evitar el caos la violencia y la destrucción de los bienes de los ciudadanos que inermes ven como se pierden a manos de encapuchados su patrimonio, logrado y construido con muchos años de esfuerzo y trabajo.
A raíz de todos estos desmanes se abre la discusión de la autorización para que en casos estrictamente necesario las autoridades entren a los predios universitarios cuando haya la percepción que desde allí se ataca a la ciudadana y se preparan ataques con artefactos explosivos contra las autoridades y el otro tema es prohibir la presencia de encapuchados en las manifestaciones. Hay que redactar bien las normas para evitar excesos y que sea como la actuación del Esmad en extrema necesidad, para proteger a la ciudadanía y que no sea con armas letales.
Necesitamos mejor actuación de la Policía y la Fiscalía general para que los jueces puedan actuar y judicializar a los vándalos, sin menoscabo del derecho a la protesta.
Bogotá, D. C 14 de febrero de 2020
Por Gabriel Ortiz*.- Tremendos trompos los que le cayeron en la uña al nuevo ministro del Trabajo. Debe afrontar nada más, ni nada menos, que las reformas laboral y pensional. Son las mismas que negó en todos los tonos, como candidato y como presidente, el actual mandatario.
Duque en todos los foros, en todos los debates, en todas las reuniones a las que asistió como candidato, negó que fueran puntos de vista durante su mandato. Cuando los colombianos convocaron la marcha del N21, fue enfático en reiterar que ese tema, no estaba entre los lineamientos de su mandato. La ministra Arango, ahora flamante titular del interior, negó esa posibilidad y atribuyó a una especie de ¨mala leche¨ lo que manifestaron los convocantes a la Marcha N21.
Como suele suceder en estos casos, Duque y sus colaboradores comieron buñuelos y natilla, escucharon las doce campanadas que abrieron el 2020, y salieron sin sonrojo a anunciar las dos reformas.
Como si fuera un caso de poca monta, la aún titular del trabajo, pregonó que el gobierno creará el trabajo por horas para los colombianos, en los precisos momentos en que el DANE divulgaba un brutal incremento del desempleo. Quiso decirle al país, que si se trabajaba por horas, a cada turno le cabrían ocho de las personas.
Los voraces empresarios se frotaban las manos dividiendo por ocho cada uno de los actuales salarios.
Así las cosas, Colombia lograría pleno empleo, con salarios de miseria. Y la ministra fue más allá al afirmar que esa sería la forma de lograr que los padres de familia pasaran más tiempo con sus hijos.
Esta señora le dejará a Colombia un programa de pleno empleo, con falsa unidad familiar y salarios de hambre. De paso se limitarán las marchas, porque la gente no tendrá zapatos para poder salir a las calles a reclamar sus derechos. La calle no será escuchada, como ya ocurrió el año pasado.
¿Habrá alguna esperanza con la llegada del nuevo titular del Trabajo Angel Custodio Cabrera? Es probable que no venga contaminado con las teorías ¨novedosas¨ de su antecesora, del ultrauribismo y de esos ejércitos de asesores que suelen asechar a los nuevos funcionarios.
Este país requiere normas modernas audaces y eficaces para generar empleo. Una industria que se oriente hacia los mercados externos, con producción eficiente, no subsidiada como la actual y una agricultura que dejen desarrollar los terratenientes, aprovechando la paz que se firmó y que requiere la implementación que Duque le niega.
Solo así escalaremos los peldaños que nos permitan un mejorestar y una equidad para nuestra gente.
Adicionalmente urge una acción gubernamental que nos saque del primer lugar mundial de la corrupción y, una reforma tributaria que elimine la inequidad que se acentuó con las dos de Carrasquilla.
¡Aún hay tiempo señor Presidente Duque!
BLANCO: Legamos a los 50 millones a los que hay que emplear.
NEGRO: Increíble que las ¨bodegas¨ de internet para desacreditar periodistas independientes, las pague el propio gobierno.
Bogotá, D. C, 14 de febrero de 2020
*Exdirector de Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper
Por Alonso Ojeda Awad.- Escribo esta columna con un dolor empozado en mi alma. Los asesinatos sistemáticos de los líderes sociales que ocurren en toda la geografía nacional, me llenan de dolor. No soporto, como mujeres y hombres buenos como el pan, serviciales a sus olvidadas comunidades son todos los días asesinados con sevicia, frente a sus agobiadas e indefensas familias, sin que se escuche una sola voz de protesta desde el alto gobierno. Hasta allá no llegan estas desgarradoras noticias.
Pienso mucho en estos líderes auténticos de la sociedad. Pienso en sus preocupaciones diarias y, sobre todo, pienso en ese temor que les atenaza la garganta cuando cae la noche en sus humildes viviendas, situadas en la soledad terebrante de los campos y zonas suburbanas. Los pienso y los veo tan solos, tan indefensos, olvidados de un Estado cobarde e impotente que poco le importa su suerte.
Esa es parte de nuestra gran tragedia. Esta sociedad tiene catalogados a unos colombianos como de buenas familias a quienes brinda todo su apoyo y protección. Pero, por otro lado, tiene catalogados a otros colombianos como de familias pobres, necesitadas, para quienes no brinda ningún apoyo ni protección. Esto algún día, óigase bien, se tendrá que acabar así tengamos que pagar con ingentes sacrificios. Pero no más colombianos de primera y segunda clase. La Constitución Política es muy clara en este sentido y concede los derechos inalienables de todos y todas las colombianas.
Es realmente pasmosa la indefección en que se encuentran los líderes sociales y de Derechos Humanos, olvidados por el gobierno de Duque que poco interés muestra por sus dificultades y amenazas. Hasta la Solidaridad Internacional, tan efectiva y preocupada por su suerte y sus investigaciones, en otros tiempos, ya parece cansada y doblegada por la arremetida brutal y sanguinaria de los asesinos contra los líderes sociales.
Ahora pienso en la estructura mental de los asesinos. En los intereses patológicos que los asisten y guían. Es la ausencia profunda de los valores éticos que dependen de las condiciones específicas de la persona y del ambiente en que vive y se desenvuelve. El ambiente donde se desarrollan los asesinos de líderes está marcado por el abuso en sus primeros años, seguido de una autoridad perversa, marcada por castigos corporales exagerados y terribles, sin ninguna educación en la niñez y con una vida familiar disfuncional que impide el desarrollo de habilidades para socializar, tomar decisiones y enfrentar dificultades.
Este es nuestro drama como una sociedad que está enferma. Que crea y recicla constantemente a sus propios asesinos que han aprendido el camino del crimen y la violencia. ¿Dónde están las estructuras médicas y pedagógicas para tratar este cáncer social que nos consume a diario?
Solo los gobiernos que entiendan la debacle social que vivimos podrán orientar sus mejores esfuerzos y presupuestos para corregir, desde la cuna, el vacío ético y moral que presentamos como sociedad.
Ese día sobrarán las cárceles y No tendrán que seguir muriendo injustamente nuestros líderes sociales, que tanto necesitamos como sociedad, al decir del sacerdote jesuita Francisco de Roux.
Bogotá, D. C, 13 de febrero de 2020
*Doctor en Medicina y Cirugía. Ex embajador de Colombia en Hungría y Vicepresidente del Comité Permanente de Defensa de los DD.HH.
Por Clara López Obregón*.- En las discusiones de la Comisión codificadora de la constituyente a la que asistía como delegada de Jaime Castro, surgió una polémica sobre la utilización del término habeas data para consagrar el derecho a conocer, actualizar y rectificar las informaciones que se hayan recogido sobre las personas en bancos de datos y archivos públicos y privados. El exmagistrado Ciro Angarita, llamado a resolver las dudas, desde esa época explicaba que las nuevas tecnologías de la información y de las comunicaciones exponían al ciudadano como a “un pez en un acuario,” para subrayar la urgencia de consagrar este derecho fundamental.
De ese tiempo para acá han transcurrido casi treinta años y el habeas data se ha quedado corto frente a la manipulación a que están siendo sometidas las personas con las tecnologías invasivas de la privacidad que la profesora emérita de la escuela de negocios de Harvard, Shoshana Zuboff, ha denominado “Capitalismo de vigilancia.” La experiencia viva de las personas se recoge, acumula y empaqueta en productos predictivos del comportamiento humano que son utilizados en actividades comerciales y políticas sin su consentimiento y conocimiento informado.
La materia prima de los productos predictivos consiste en la infinidad de datos sobre los gustos, compras, lecturas, visitas, llamadas, salud, educación y demás preferencias y actividades que se registran en redes sociales, cámaras de vigilancia y celulares con los que se arman dosiers individuales que permiten convertir a cada persona en blanco de manipulación. La experiencia digitalizada del diario vivir se acumula y procesa con algoritmos que perfilan a cada consumidor, votante o blanco de cualquier finalidad ajena a su conocimiento o deseo, al extremo de llegar a predecir e incluso dirigir su conducta para aumentar ventas, votos o el control social.
Para dar una idea de lo invasivo del acuario en que se está convirtiendo la sociedad, analicemos los alcances de la vigilancia a la que nos sometemos con el omnipresente celular. Cada uno de esos aparatos tiene tres dispositivos de ubicación, más cámaras y micrófono. No basta con desconectar el GPS. Los otros dos dispositivos permiten ubicar al portador a centímetros de distancia de cada locación, durante cada segundo de cada hora del día. También recoge el número de pasos, el ritmo cardiaco, las emociones, la huella digital, entre tantos datos que alimentan los apps que nos hacen cómoda la vida.
Un estudio del Massachussetts Institute of Technology (MIT) comprobó que tres meses de información sobre la ubicación de una persona a través de su celular son suficientes para que los algoritmos puedan predecir su accionar diario con un alto grado de confiabilidad. El Gran Hermano contemporáneo de las plataformas digitales de Facebook, Amazon, Microsoft y Google (Alphabet), lo ve, lo oye y lo acumula todo para venderlo procesado al mejor postor.
Las implicaciones para la libertad individual y la democracia son realmente escalofriantes. Quienes manejan la información han descubierto el poder de manipular y modificar el comportamiento humano para garantizar resultados. Se trata de un poder susceptible de abuso que cambia los supuestos mismos de la economía y de la política, al transformar la conexión digital de un medio de liberación, conocimiento y expresión, en un fin de control por parte de terceros cuyas motivaciones, objetivos y métodos nos son ajenos.
La instrumentación económica convierte la información, que desapercibidamente soltamos, en productos predictivos que después nos condicionan a consumir determinados bienes y servicios. La instrumentación política puede condicionar al ciudadano a votar de acuerdo con la voluntad de quien pague por el acceso y procesamiento del big data. Ya sucedió con la empresa Cambridge Analitica contratada para influenciar las elecciones en favor de Trump y del brexit con base en pilotos experimentales realizados previamente en Bogotá con Enrique Peñalosa y en Filipinas con Duharte. Así lo divulgó el documental Nada es privado dirigido por Karim Amer y Jehane Noujaim y difundido en Netflix.
La legislación mundial está en pañales ante tan grave amenaza. Debemos abandonar el espacio de confort, cuidarnos de divulgar nuestros datos y exigir regulaciones adecuadas que nos protejan de esta megamanipulación que atenta contra nuestra autonomía y la democracia. Para mañana es tarde.
Hecatombe humanitaria. Con la muerte de Fernando Quintero Mena el 26 de enero, en Convención, Norte de Santander, van 25 líderes sociales y 6 excombatientes asesinados en 2020. Hace una semana (18 de enero) iban 23 líderes sociales y 3 excombatientes. Sigue el exterminio. Uno es demasiado. (Fuente Indepaz y SEMANA).
Bogotá, D. C, 13 de febrero de 2020
*Exalcaldesa de Bogotá y Exministra de Trabajo.
Por José G. Hernández*. - Muy importante el fallo de la Corte Constitucional mediante el cual se definió con carácter de cosa juzgada constitucional que las infracciones de tránsito no las debe asumir el propietario del vehículo porque sí o por dificultad probatoria, sino el conductor, es decir -como es natural- quien iba conduciendo el vehículo en el momento de la infracción, esto es, el infractor.
La decisión de la Corte es acertada. Es lo que resulta del principio de legalidad y del debido proceso. Porque imponer la sanción al propietario, sin que se tenga certeza sobre si él cometió o no la infracción -porque no se tiene una prueba- es algo sencillamente injusto. Es presumir su culpabilidad, contrariando el postulado fundamental de presunción de inocencia que señala el artículo 29 de la Constitución, e ignorar el principio básico sentado por el artículo 6 de la Carta Política, a cuyo tenor “los particulares sólo son responsables ante las autoridades por infringir la Constitución y las leyes”, no porque otro las haya infringido, o porque el Estado no tiene una prueba acerca de quién las infringió.
Es como si -valga la comparación- se condenara penalmente, sin oírlo, al propietario de un inmueble desde el cual alguien -no se sabe quién, porque no se tiene su fotografía- disparó un arma de fuego e hirió o mató a una persona. “Como no sabemos quién lo hizo, y alguien tiene que responder, sancionemos a quien figure como propietario”. Un argumento que no resiste el más leve estudio jurídico.
Bien dijo el magistrado Alejandro Linares que "el sistema de fotomulta debe identificar quién comete la infracción. Es muy importante identificar, a través de la tecnología, quién comete la infracción. No se puede imponer responsabilidad sancionatoria sobre la persona que no ha cometido la falta". Agregamos: o que pudo haberla cometido (porque el propietario puede ir conduciendo), pero no se tiene prueba alguna en su contra.
Mediante comunicado, el Ministerio del Transporte sostuvo que respeta el fallo de la Corte Constitucional. Pero agregó a renglón seguido: "Sin perjuicio de la inexequibilidad del artículo en mención, la Corte Constitucional refiere que el sistema de fotomultas de que trata la Ley se mantiene vigente, pero exhortó al Congreso a legislar frente a los aspectos declarados inexequibles".
De acuerdo, pero, por cuanto las razones de la inexequibilidad de la norma que consagraba el esperpento fueron de fondo y no de forma, lo que no podrá hacer el Congreso será reproducir la disposición inconstitucional, según lo establecido por el artículo 243 de la Carta, que dice: “Los fallos que la Corte dicte en ejercicio del control jurisdiccional hacen tránsito a cosa juzgada constitucional. Ninguna autoridad podrá reproducir el contenido material del acto jurídico declarado inexequible por razones de fondo, mientras subsistan en la Carta las disposiciones que sirvieron para hacer la confrontación entre la norma ordinaria y la Constitución”.
Ahora bien, reiteramos lo que hemos expresado en otras ocasiones: que la Corte debe divulgar pronto el fallo firmado por los magistrados y los salvamentos y aclaraciones de voto. El comunicado no es sentencia, ni tiene efecto jurídico alguno. Solamente sirve para informar.
Bogotá, D. C, 12 de febrero de 2020
*Expresidente de la Corte Constitucional
Por Víctor G Ricardo*. - En Colombia están sucediendo hechos que muestran que como decía Carlos Lleras Restrepo ‘el país está descuadernado’ y si no se toman correctivos con prontitud, fácilmente llegaremos a una anarquía de la cual no será fácil salir.
Para nadie es desconocida la inseguridad que se vive tanto en las ciudades como en el campo. Ahora incluso muchas veces no se habla de atracos o robos a una persona, sino que si la víctima se defiende puede poner en riesgo su vida. Si nos vamos a ver lo que está pasando con algunos líderes sociales y defensores de derechos humanos, encontramos cifras espeluznantes de todos los que han sido asesinados. Lo mismo encontramos en quienes eran guerrilleros de la Farc y se acogieron al acuerdo de paz, quienes también han caído bajo las balas de asesinos. Comentábamos en un artículo hace pocos días que en los primeros veinte días de este año en Colombia se habían robado 70.000 celulares, es decir 3.500 diarios, sin contar muchos que también se han robado pero sus dueños no han presentado la respectiva denuncia.
En materia de corrupción no hemos logrado medidas severas que acaben con esta delincuencial acción y, aún peor, tampoco hemos logrado que la justicia muestre resultados eficientes y contundentes ante tantos casos con los que todos los días nos encontramos. ¿Qué paso con “todos” los responsables de los actos de corrupción de Odebrecht, Reficar, estupefacientes, el carrusel de los contratos, el cartel de la Toga, etc?
Y mientras esto sucede, la gente decente, los amenazados y aquellas que son objetivo o blanco de grupos alzados en armas, desprotegidos de la seguridad del Estado, tampoco pueden lograr obtener sus salvoconductos para el porte de armas para su defensa personal porque la institución encargada de hacerlos simplemente los somete a procedimientos interminables o por sus periodos de vacaciones, como si los delincuentes o asesinos estuvieran también de vacaciones o esperaran que los organismos del Estada den los permisos o salvoconductos requeridos.
Y así también pasa con quienes por obligación deben desplazarse en carros blindados. Después de haber pedido toda clase de conceptos sobre su buen comportamiento de vida, sus amenazas, y antecedentes se analizan sus situaciones de manera individual y es la entidad especializada, de acuerdo con la Ley, la que aprueba la utilización del vehículo blindado. Pero resulta que un funcionario de nivel municipal, como es el caso del Secretario de Movilidad de Bogotá, resuelve restringir el tránsito de estos vehículos a su antojo e incluso ponerles un impuesto especial y hasta obligar a sus dueños a hacer un trabajo social que, por supuesto nos es indigno, pero que va en contravía de su propia seguridad. Es decir, se atribuye funciones que la Ley determina a la Superintendencia de Vigilancia y atropella las normas sin que las entidades de fiscalizadoras lo castiguen o lo obliguen a cumplir las normas que establece un Estado de Derecho
O el gobierno toma acciones correctivas o serán muchos los colombianos que les tocará acudir a los organismos internacionales para pedir medidas especiales o simplemente abandonar el país.
Bogotá, D. C, 12 de febrero de 2020
*Ex Comisionado de Paz
Por Jairo Gómez*.- Para nadie es un secreto: los partidos tradicionales en Colombia agonizan y, para impedirlo, acuden a la respiración artificial que les da la mermelada; no tienen otro antídoto para tratar de detener el deterioro que les ocasionó la inveterada epidemia clientelista que, durante décadas, difuminó cualquier rastro de ideología que les quedaba.
En el país se respira una evidente impugnación a la política tradicional, pero también contra las élites económicas, similar al descontento que el pueblo chileno expresó en las calles; una presión social que los obliga a navegar sobre las contradicciones políticas que creen resolver cada cuatro años cuando hay elecciones a punta de compra de votos, clientelismo y manipulación del escrutinio.
Mientras más espeso el ambiente, más crítica es la realidad de esos partidos que como Cambio Radical y la U (siete u ocho senadores) prefirieron abandonar su independencia (según el Estatuto de la Oposición) para declararse partidos de gobierno; es decir, prefirieron alejarse del centro para mezclarse en el extremo derecho del espectro político no solo para promover el conformismo, sino imponerlo.
Si a esas contradicciones le sumamos el tsunami Merlano, el futuro político de toda esa politiquería regional y nacional está más que amenazada; pero si además a esas incoherencias les agregamos políticas de gobierno como la delación (red de informantes), espionaje (la bodeguita uribista) y la intimidación como estrategia de control social para chantajear a quienes no votan por ellos, podemos vaticinar lo peor en 2022; por supuesto que el país les cobrará esas contradicciones e incoherencias, no lo duden.
Sin embargo, lo anterior debe tener una consecuencia: ¿Cómo deben reaccionar los partidos de oposición? ¿Qué estrategia adoptar? Me aventuro a formular dos propuestas. Una: que los partidos de oposición asuman la Constitución Política, aún sin desarrollar en un 60 por ciento, como un cinturón de seguridad que garantice las reformas que reclama el país y que la derecha, gobierno tras gobierno, aplaza. Y dos: que los partidos de izquierda y de centro izquierda se conecten con los trabajadores formales e informales, los estudiantes, los sindicatos, en fin, con la calle, esa que protesta para que la ecuación social, económica y política del país cambie. No es mucho pedir, si se entiende que la única polarización auténtica es la desigualdad.
Claro que no es mucho pedir, el discurso está servido: es abrirle la posibilidad real al acceso a la vivienda, al empleo, a la educación, a mejorar la calidad de vida y la de millones de familias colombianas que no tienen cómo llegar a fin de mes. En Chile lo que había comenzado como una protesta contra el aumento del pasaje en el metro, se convirtió en una sublevación masiva contra el régimen neoliberal que no pudo ocultar más el desbarajuste social que es el mismo que padece el pueblo colombiano.
Hubo un avance cualitativo en las pasadas elecciones que no se puede despreciar; se eligieron alcaldes y gobernadores por fuera de las castas políticas que inspiran una lectura premonitoria para el 2022. Una buena gestión de estos mandatarios locales y regionales debe redundar en un debate político que confronte a la vieja clase política.
Inadmisible error sería si de entrada se critica la tarea de estos mandatarios independientes sin valorar sus orígenes; es necesario que los líderes de las propuestas alternativas que piensan comandar ese cambio se despojen de rencillas personales, de egoísmos innecesarios que derivarían en divisiones presuntuosas que es lo que en últimas buscan los partidos tradicionales y las élites económicas acostumbradas en pescar en río revuelto.
Por ello a manera de llamado de atención les dejo la siguiente reflexión: como dice el poeta y maestro Juan Manuel Roca en su último libro Manténganse Lejos de los Tibios. De acuerdo con Roca no es hora para los tibios si quieren estar de este lado del espectro político: es el momento de asumir posiciones sin temor a expresar el discurso valiente, no obstante, los epítetos descalificadores de una derecha hirsuta y trasnochada que hoy se ahoga en sus propias contradicciones.
Bogotá, D. C, 12 de febrero de 2020
*Periodista y Análista Político.
@jairotevi
Por Guillermo García Realpe*.- Días después de las declaraciones desafortunadas de la nueva Ministra del Interior, Alicia Arango, le quieren bajar el tono manifestando que, lo que ella no quiso decir lo dijo y que se trataba de formalizar y de promover la cotización para pensión o para temas de aportes de salud.
La ministra fue clara en manifestar de manera directa en que para qué se contrata un ingeniero de sistemas por un día o por tiempo completo si lo que se necesita es por dos horas al día.
El “capitalismo salvaje” fue un término de contenido social y económico que se acuño hace largos años y se nos estaba olvidando de utilizarlo, pero hoy se confirma que definitivamente en la relación capital-trabajo para los empresarios y para los gobiernos que atienden intereses empresariales siempre el trabajo cederá ante el capital, ante los inversionistas, ante los intereses privados y no colectivos.
No por otra cosa hay una larga discusión sobre el reajuste del salario mínimo porque practicamente ahí quieren señalar la base de fijación de las cifras para los años nuevos en materia de inflación y otro tipo de índices, quiere decir que el salario mínimo es el gran responsable de temas de inflación en países como Colombia.
Pero de la misma manera ha habido manifestaciones crudas en temas de materia pensional y laboral por parte de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras de Colombia –ANIF-, por parte del Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo –BID-, pero también por algunos sectores del gobierno nacional, en aspectos como que va a haber reforma laboral y pensional y esa va a hacer por cuenta de conculcar muchos de los derechos de los trabajadores. Pero, además de eso, la reforma tributaria pasada la Ley 2010, estableció privilegios para el sector empresarial y financiero y no hubo prácticamente un tratamiento de estímulo y equidad, de progresividad y de redistribución de los sectores populares y medios.
No contentos con eso, se escuchan voces de que se suspendería o eliminaría los intereses de las cesantías para los trabajadores en Colombia, eso es un beneficio para el sector financiero, para quienes guardan las cuentas respectivas. El sector financiero y el sector bancario que luego prestarían a intereses esos recursos que son de los trabajadores, también en la reciente reforma tributaria a los ricos se les constituye descuentos de los pagos del 4 x1000, impuesto de ICA, exenciones de IVA y otros tipos de beneficios para que su renta líquida y renta gravable sea tan bajas para unos impuestos muy irrisorios. Y en contraste con ello, las rentas de los trabajadores si están por las nubes “clavados” con impuestos que no tienen esos descuentos, ni gavelas.
Este marco de puntos hace que definitivamente el capital en la relación con el trabajo siempre va a hacer privilegiado por este tipo de gobiernos y el aporte de los trabajadores siempre va a hacer el sacrificado como efectivamente se pretende ahora con la precarización de las condiciones laborales en el tema que la contratación sea por días y por horas. Esas no puede ser la norma, podrá haber casos excepcionales, en situaciones de pleno empleo o sectores de profesionales exitosos que puedan prestar servicios a muchos de sus clientes, bien sean abogados, contadores, ingenieros, en fin, pero de ahí a que como norma se pueda contratar por horas y se precarice la vinculación laboral y por ende se ahorren gastos los empresarios, pues es absolutamente descalificante de la relación del trabajo, es un exabrupto lo opinado por la nueva Ministra del Interior, es el capitalismo salvaje 20/20.
Cuando se privilegia el capital por encima del trabajo se agudiza la inequidad económica y social de los países, por eso, Colombia es el segundo país más inequitativo de Latinoamérica y el cuarto más desigual en el mundo, porque las políticas en los últimos años de los gobiernos ha sido de favorecer la concentración de capital en unos pocos, en el caso más extremo como lo es el de Luis Carlos Sarmiento Ángulo que, tiene todo el sistema bancario, construcción de vías, administración y mantenimiento de vías, cobra los peajes, también administra las cesantías y pensiones de los trabajadores en Colombia, es decir, una cooptación de un solo conglomerado económico de casi toda la economía nacional.
Por lo tanto, la conclusión es que el capitalismo salvaje conlleva a concentrar mucho más la inequidad en materia de ingresos, no hay ninguna redistribución.
Bogotá, D. C, 11 de febrero de 2020
*Senador Liberal de Colombia
@GGarciaRealpe
Por Óscar Villamizar Meneses*.- La cifra no puede ser más preocupante: 330 años necesita un colombiano de 9 de edad para salir de la pobreza; 11 generaciones se requieren para superar la marginalidad, la precariedad laboral, la desigualdad, según la Organización de Cooperación y Desarrollos Económicos (OCDE), en un estudio publicado en 2018 y que analizó la situación de 20 países, durante 4 años.
El estudio así mismo recalca que la alta concentración de ingresos impide la movilización social y nos convierte en el país más desigual de América Latina y el cuarto del mundo.
El informe igualmente concluyó que en países como Dinamarca un niño tendría que esperar 2 generaciones, en Finlandia 3 y en Estados Unidos 5 para vencer la pobreza.
¿Qué es lo que está pasando y qué estamos haciendo mal?
Tradicionalmente, los jóvenes de nuestra población han padecido la exclusión, la falta de oportunidades, la incapacidad de construir condiciones para el ejercicio pleno de la ciudadanía y del establecimiento de las garantías sociales e institucionales que requieren para garantizar el futuro.
Como líder político entiendo los reclamos y las movilizaciones sociales recientes, donde los jóvenes han expresado su inconformismo y la necesidad de espacios de participación y de oportunidades que les permitan tener un horizonte claro e impidan que la pobreza se siga reproduciendo de generación en generación.
Capítulo aparte y mención especial merecen los desmanes y los actos de violencia que cobraron la vida de varios colombianos y que dejaron perdidas y destrozos de los bienes públicos del estado y daños a ciudadanos que nada tenían que ver.
Estoy comprometido y decidido a perseverar y liderar iniciativas que les brinden mejores condiciones de vida. Celebro la decisión del Gobierno Nacional al expedir la directiva 01 de 2020 con el propósito de impulsar y acelerar la contratación de jóvenes entre los 18 y los 28 años, aun cuando no tengan experiencia laboral. Se del compromiso del gobierno y la determinación de crear puestos de trabajo para 120 mil jóvenes en 37 entidades del Estado, pero considero que debemos ir mucho más allá y proponer reformas profundas al sistema educativo que posibiliten el acceso a la educación, a espacios de participación donde los jóvenes sean actores estratégicos en la vida política y social de sus comunidades y en la generación de riqueza.
No podemos seguir mirando hacia la pared mientras “casi 3.2 millones de jóvenes de las clases más bajas, que viven en las ciudades colombianas enfrenta precariedad laboral, situación que los aboca a permanecer en condiciones de pobreza de por vida” y entre tanto, se dispara el consumo de narcóticos, de alcohol; la delincuencia juvenil; la paternidad prematura; el suicidio; la violencia; la pobreza y la marginalidad.
Como sociedad estamos obligados a una transformación nacional que nos permita salir del sinsentido social al que nos hemos ido acostumbrando. Es necesario tener presente siempre que sobre los niños y jóvenes descansa el futuro de esta patria.
Bucaramanga, 9 de febrero de 2020
*Representante a Cámara
Primer Vicepresidente.
Por Mauricio Cabrera Galvis*.- El Hay Festival es una verdadera fiesta de la palabra donde la literatura se pasea por las calles de Cartagena, mientras que en los auditorios se descubren nuevos escritores y se renueva el gusto por los ya leídos. Pero además de la literatura cada año hay conversatorios sobre otros temas de actualidad en historia, economía, política o ciencia. Este año uno de los destacados fue el cambio climático y la crisis del calentamiento global.
Uno de los platos fuertes era la presentación del libro “El Planeta Inhóspito”, del periodista neoyorquino David Wallace. Por circunstancias familiares no pudo participar, pero su mensaje aterrador y apocalíptico sobre lo que puede ser la vida después del calentamiento fue el punto de referencia de las conversaciones.
Lo que Wallace describe es un escenario muy probable de un planeta donde la vida dejará de ser sostenible por el aumento de la temperatura producido por la desenfrenada emisión de CO2 en aras del crecimiento y el desarrollo. “Es peor, mucho peor de lo que imaginas”; así comienza el libro donde describe lo que nos va a pasar: el nivel de mar subirá y desparecerán cientos de ciudades, inundaciones bíblicas pero también sequías que dejarán sin agua a miles de millones de personas, hambrunas y masivas migraciones de refugiados climáticos y nuevas guerras por los recursos naturales, ya no para enriquecerse sino para sobrevivir.
El mensaje es un llamado, casi desesperado, a cambiar los patrones de comportamiento antes de que estas predicciones se conviertan en realidad y lleguemos a la extinción de nuestra especie. Desde una perspectiva distinta hacen el mismo llamado otros autores como Andrea Wulf y Wade Davis, quienes ya habían participado en ediciones anteriores del Hay. Wulf es la autora de la ya clásica biografía de Alexander von Humboldt, en la que muestra como el gran científico alemán fue el primero en entender la naturaleza y los ecosistemas como un sistema interconectado donde todas las especies dependen de las demás, y ya había vislumbrado hace 200 años las consecuencias negativas de la destrucción de la naturaleza por prácticas como la deforestación, los monocultivos o la ganadería.
Más allá de la visión histórica y los argumento científicos, Wulf coincide en que la situación es de pánico, pero reivindica la necesidad de ponerle emoción y pasión a la lucha contra el cambio climático, tal como lo está haciendo la joven Greta Thumberg; es, dice ella, la única forma de mover a la humanidad para que cambie el rumbo y evite el desastre.
En el mismo registro vivencial, el antropólogo y etnobotánico Wade Davis, conocido en Colombia por su participación en la película “El Sendero de la Anaconda” y su libro “El Río” sobre la exploración del Amazonas, rescata la sabiduría de las tradiciones ancestrales indígenas en su relación con la naturaleza. De ellos tenemos que aprender y crear un nuevo sueño donde el progreso no se mida por el consumo y la abundancia de nuevo artefactos, sino por la conservación de nuestro planeta azul. Es el único que tenemos.
Cali 9 de febrero de 2020
*Filósofo, Economista. Consultor