Opinión
Por Mons. Luis Fernando Rodríguez Velásquez* - Primero: Es común que cada que comenzamos el nuevo año hagamos las cábalas y los vaticinios sobre lo que esperamos para el año al que damos inicio, según el calendario civil. Es posible que cada uno reitere los planes de trabajar mejor, de cuidarse con los alimentos, de rebajar peso, de solucionar las desavenencias, etc. Eso está bien. Lo que produce preocupación es que posiblemente son los mismos propósitos de cada año y que seguramente no se han cumplido. Qué importante es que se haga el propósito de cumplir de la mejor manera posible lo que se ha de alcanzar, poniendo la confianza en Dios con una buena dosis de voluntad personal y disciplina.
Segundo: Por otra parte, la Iglesia ha comenzado desde semanas atrás el año litúrgico, con el adviento y la navidad. Un propósito clave debemos buscar alcanzar, de la mano de Dios, y es el que los ángeles cantaron en el portal de Belén, la paz: “Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a las personas de buena voluntad”.
Tercero: Con la fiesta del Bautismo del Señor comenzamos el tiempo llamado Per annum, o tiempo ordinario en la liturgia de la Iglesia. El color verde será el característico. Es el verde la esperanza, de la confianza, de la fe. Es el color también de la florescencia y de la alegría.
Así debería ser la vida de los cristianos católicos; ese debería ser el aporte que como ciudadanos deberíamos dar en momentos de crisis, incertidumbre y dificultades.
El Papa Francisco nos dirá: “Comprendo a las personas que tienden a la tristeza por las graves dificultades que tienen que sufrir, pero poco a poco hay que permitir que la alegría de la fe comience a despertarse, como una secreta, pero firme confianza, aun en medio de las peores angustias: «Me encuentro lejos de la paz, he olvidado la dicha […] Pero algo traigo a la memoria, algo que me hace esperar. Que el amor del Señor no se ha acabado, no se ha agotado su ternura. Mañana tras mañana se renuevan. ¡Grande es su fidelidad! […] Bueno es esperar en silencio la salvación del Señor» (Lm 3,17.21-23.26)” (Exhortación Evangelii Gaudium, 6).
Cuarto: El cristiano está llamado no a ser promotor de la desesperación, ni profeta de catástrofes, sino que está llamado a ser testigo de la esperanza, porque sabe muy bien que el Señor es el siempre vivo, el siempre actuante, que está con nosotros, está en medio de nosotros, está adelante mostrándonos el camino, y está atrás para protegernos.
Alegría y esperanza, dos palabras que se deben traducir, en un estilo de vida alegre y cargada de la confianza, en los tiempos nuevos que nos han sido prometidos.
+ Luis Fernando Rodríguez Velásquez
Obispo Auxiliar de Cali
Por Gabriel Ortiz*.- No alcanzó el país a recuperarse de la ley de crecimiento económico que benefició con creces a los ricos, cuando sin son ni ton, se anunció otro impuesto altamente discriminatorio, que se ensayará en Bogotá, como último “obsequio” dejado por el poco grato Peñalosa.
Según la Constitución, los impuestos solamente pueden imponerse por normas instituidas por leyes presentadas por el ejecutivo o legislativo y aprobadas por el Congreso.
La caótica ciudad que recibió Claudia López requiere con urgencia decisiones y obras que la desembotellen y le permitan una movilidad racional. Su antecesor, consideró que la solución era construir ciclorrutas y se enorgullecía haber entregado la red más grande del mundo en este tipo de vías. (Claro, parece que no conoce Copenhague)
Sin planeación alguna deterioró y limitó la capacidad de las pocas calles, avenidas y senderos para disfrazarlos como vías ciclísticas, con bolardos y trozos de cemento armado.
Nunca durante sus administraciones construyó algo parecido a una vía descongestionante o técnicamente capacitada para el creciente tráfico de la capital. Por ello se tuvo que acudir al pico y placa y a cuantas locuras se le ocurrieron a él y a sus despistados “moviliarios” funcionarios.
Y las ciclorrutas, si así puede llamarse a los obstáculos que colocó en las pocas vías, no han servido para nada. Son estrechas, interrupciones inexplicables, llenas de huecos, inseguridad, oscuridad, que casi nadie utiliza. Olvidó educar y acostumbrar a los ciclistas para usarlas. Todos van por las vías arterias, disputándose el espacio con las motos y los vehículos. Esa la razón para que haya aumentado el número de accidentes y muertos a lo largo y ancho de la capital. A Peñalosa solo lo salva la multimillonada que invirtió en publicidad para posar de eficiente. ¿Si hubiera invertido ese dinero en una sola avenidita?
El problema se lo dejó a Claudia, con un proyecto de decreto que de paso impone un nuevo e ilegal impuesto para poder transitar los días de pico y placa. Medida altamente discriminatoria. En Bogotá, gran parte de la población, especialmente la más pobre, vive del carro. Además quienes tienen derecho a transitar, pierden esa legalidad, porque deben soportar la mayor congestión, agravada por quienes con 4 millones escapan al pico y placa. Y así la contaminación de los vehículos particulares, agregada a la de las “chimeneas rodantes de transmilenio”, no tendrá tregua.
Es posible que la nueva alcaldesa, persona pensante y con mentalidad equitativa, archive la alcaldada que le dejó preparada su antecesor, que como el espíritu burlón, ríe, ríe.
Claudia, además, está bien rodeada, sus colaboradores, son gentes preparadas, con grados legalmente obtenidos y con experiencia para aportarle en la labor de le fue encomendada por unos electores que querían salir de Peñalosa, al que sí hay que ponerle pico y placa permanente.
BLANCO: La calificación de Colombia como el segundo país más atractivo para los inversionistas internacionales.
NEGRO: Parece que ingresó la propaganda negra a Casa de Nari.
Bogotá, D. C, 11 de enero de 2019
*Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
Por Amylkar D Acosta M*.-Sólo habían transcurrido cuatro días desde la sanción presidencial de la reforma tributaria 2.0, el 31 de diciembre del año anterior el Ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, previa autorización del Consejo de Ministros en sesión virtual realizada, expidió el Decreto 2412 de 2019, “por el cual se reducen unas apropiaciones en el Presupuesto General de la Nación de la vigencia fiscal de 2019”.
De qué se trata? Se trata de la reducción o recorte de las partidas aprobadas y apropiadas por parte del Congreso para la vigencia del 2019, aforado en un monto de $258.9 billones. Se aduce para este drástico e inesperado recorte presupuestal que es “para garantizar el cumplimiento de las metas de déficit establecidas por la Regla fiscal”. Y, entre las motivaciones del mismo se dice que “las proyecciones de la DIAN fueron tenidas en cuenta en la decisión” tomada.
Dicho de otra manera, pasamos de la euforia y del optimismo rebosante de la DIAN sobre el comportamiento del recaudo de impuestos en el 2019 y del sobrecumplimiento de la Regla fiscal del cual se ufanaba el Ministro Carrasquilla a la imperiosa necesidad de decretar un recorte presupuestal draconiano de $9 billones (¡!).
Cabe preguntarse en qué quedaron las declaraciones del propio Presidente de la República Iván Duque cuando anunció que en 2019 se obtendría “por primera vez en 8 años, desde que existe la regla fiscal, un superávit primario de carácter fiscal”. Acaso, como se ufanaba el Ministro Carrasquilla, el panorama fiscal no estaba “despejado”?
Los aprietos en que está el Ministro Carrasquilla para cuadrar caja ponen de manifiesto que los malabares a los que recurrió para hurtarle el cuerpo a la Regla fiscal simulando su cumplimiento, haciendo pasar como financiamiento gasto corriente y saldando deudas mediante la emisión de TES, pagando deuda con deuda, no le alcanzó. Ni siquiera contando con ingresos extraordinarios provenientes de las utilidades del Banco de la República del orden de los $8 billones y $3.2 billones que le giró Ecopetrol.
Como buen prestidigitador, el Ministro Carrasquilla lo que viene haciendo es un ejercicio de mímica presupuestal, que pone en riesgo la confianza y la credibilidad de las cifras oficiales. Recordemos que la agencia de calificación de riesgo Fitch Ratings le mantiene a Colombia la nota BBB, con una perspectiva negativa, que, según ella refleja “la incertidumbre sobre la capacidad del Gobierno para cumplir con los objetivos del presupuesto”.
Este es un mal presagio de lo que se espera para el 2020 - 2022, cuando se prevén los mayores efectos de la reforma tributaria 2.0, habida cuenta que, como lo sostiene Fedesarrollo la misma, en lugar de representar un mayor recaudo, estimado por la DIAN en $11.5 billones, aparejará mas bien una caída del recaudo de $5 billones en 2020 y entre $8 billones y $10 billones en 2021 y 2022. Amanecerá y veremos!
Bogotá, D. C, 8 de diciembre de 2020
*Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía
Wwww.amylkaracosta.net
Por: José Félix Lafaurie Rivera*.-Comienzo deseándole a Colombia un próspero año 2020, pero tengo claro que no será mejor o peor por nuestros deseos, que de ellos, como reza un viejo proverbio, “está hecho el infierno”, sino por nuestros propósitos y, lo más importante, por la voluntad que pongamos en alcanzarlos.
Para la ganadería, la prioridad es la recuperación del estatus de país libre de fiebre aftosa, perdido cuando el gobierno Santos decidió dividir al país entre amigos y enemigos de la paz, y abandonando toda prioridad se dedicó a premiar a los unos y castigar a los otros. Con el Ministerio de Agricultura y el ICA, esperamos alcanzar esa meta en el primer trimestre.
Sin embargo, el estatus sanitario no es un fin en sí mismo, sino que permitirá mejor calidad en el mercado interno y, sobre todo, acceso a mercados internacionales como el chino, lo cual representará un punto de quiebre hacia el crecimiento sostenido de la ganadería, con el propósito de convertirla en renglón definitivo en la política de diversificación de exportaciones, con una meta de 500 millones de dólares anuales para 2022.
En septiembre de 2019, en la Cumbre sobre Cambio Climático de la ONU, el presidente Duque anunció al mundo que, como parte de su política ambiental, durante su gobierno se establecerán 100.000 hectáreas en Sistemas Silvopastoriles Intensivos, asumiendo una de las metas de FEDEGÁN en su Hoja de Ruta 2018- 2022, lo cual representa un espaldarazo y el comienzo de una gran transformación productiva y de responsabilidad social ganadera.
En esa misma línea, la Fundación Colombia Ganadera, como expresión del compromiso ético que le corresponde a toda actividad frente a su entorno, reanudará su programa “Una Vaca por la Paz”, que benefició a más de 6.000 familias rurales pobres con la donación de una vaca lechera y su cría, al tiempo que reanudaremos nuestros esfuerzos por visibilizar a las victimas ganaderas de la violencia y por acompañarlas en la reivindicación de sus derechos.
Pero sin duda, uno de nuestros grandes propósitos es consolidar la “Comunidad Ganadera Virtual” a partir de una realidad contundente: Somos 700.000 ganaderos que producimos un millón de toneladas de carne y más de 7.000 millones de litros de leche, generando un millón de empleos rurales. En otras palabras, “no estamos pintados en la pared” y, por el contrario, somos importantes para el campo y el país.
Necesitamos mostrar la unidad y la fuerza de la ganadería; viralizar” esa importancia a partir de “la conectividad” en las redes, para defendernos de quienes nos estigmatizan, para compartir información, para que nuestras voces sean oídas, nuestras ideas difundidas, nuestros derechos defendidos y nuestra imagen presentada con justicia ante la sociedad.
La seguridad ha vuelto a ser preocupación ganadera. Por ello, dentro del contexto de conectividad y con el apoyo del Ministerio de Defensa, ofreceremos a los ganaderos un servicio de vigilancia de sus predios con cámaras de alta tecnología, monitoreo permanente y articulación con la Fuerza Pública.
El mejoramiento genético es otro de nuestros propósitos a través del programa Embriogán, para que la genética de calidad deje de ser privilegio de grandes ganaderos, haciéndola asequible a los medianos y buscando programas subsidiados para los pequeños, con la asesoría técnica de FEDEGÁN.
Volviendo a los deseos, sí tengo uno muy concreto: que logremos derrotar la mezquindad de quienes, persiguiendo oscuros intereses, desprecian el propósito de unión del presidente Duque para construir un mejor futuro, y por el contrario, le apuestan al fracaso del Gobierno, la desestabilización y el caos. De ellos sí que, de verdad, está hecho el infierno.
Nota bene: A mis lectores que semana tras semana los encarto con mis escritos, lo mejor del 2020; que todos sus propósitos se cumplan.
Bogotá, D. C, 6 de enero de 2020
*Presidente de FEDEGAN
@jflafaurie
Por Jorge Enrique Robledo*.- ¿Dónde? En las economías familiares y en las empresariales, en todas partes, y, al mismo tiempo, crear más empleo, crear más empleo y crear más empleo, estable y bien remunerado. Por una actitud democrática frente a la vida y porque el capital, pequeño, mediano y grande, si no pasa por las manos del trabajo, del simple y del complejo, no crece, exceptuando lo invertido en distintas formas de corrupción y especulación, en las que unos pocos se embolsillan la riqueza que crea la inversión y el trabajo de muchos.
De otra parte y como he venido insistiendo, en la base de todas las lacras de Colombia -sin faltar ninguna- está que se produce muy poca riqueza por habitante: escasos 6.400 dólares al año, poquísimos 553 al mes, en tanto los países capitalistas exitosos contabilizan de 30 mil para arriba -40, 50, 60 mil y más-, cifras, las de aquí, que se hallan en la base del desempleo y el rebusque, dolorosas fallas nacionales.
Hay que aumentar el empleo decente y el ingreso y disminuir la desigualdad social en Colombia, de las peores del mundo, primero, por obvias consideraciones sociales y políticas. Pero también porque el desempleo y el rebusque no crean riqueza o crean muy poca y porque la pobreza, por su escasa capacidad de compra, no estimula la producción y el trabajo. Dejo constancia de que estas son verdades del primer curso de economía, solo que los gobernantes del país nunca han sido coherentes con ellas. Cero concesiones entonces al extremismo neoliberal, que en los hechos se opone a que la gente acceda a mejores empleos e ingresos, para concentrar la riqueza hasta el absurdo en cada vez menos manos, entrabando incluso el propio crecimiento económico. Ningún país puede desarrollar en serio su economía sin ampliar y vigorizar su mercado interno. ¡Si no, que muestren uno!
¿Crear riqueza y empleo en qué sectores y con quiénes? En general, en todos y con todos y sin que por ningún motivo falten el agro y la industria. En el agro pueden convivir la producción campesina, indígena y empresarial, con todas respaldadas y protegidas por el Estado. Y las confecciones y los textiles ilustran que igual puede ocurrir con productores industriales de todos los tipos.
Los poderes que les tiran la línea a los encargados de uniformar el pensamiento de la opinión colombiana se han vuelto célebres presentándose, al mismo tiempo, como defensores del fracasado modelo económico neoliberal y como adalides de crear riqueza en la economía empresarial, insinuando que sus contradictores somos enemigos de las empresas, pirueta argumental que no resiste la prueba de los hechos.
Pues si algo ha provocado una masacre de empresas en Colombia son la apertura, los TLC y el conjunto de las recetas del Consenso de Washington, al empobrecerlas y arruinarlas con las importaciones o porque los monopolios -por normas trasnacionales- les arrebatan el mercado interno de bienes y servicios, generándose una inmensa desigualdad en el reparto nacional de las utilidades empresariales. Tanta, que Colombia con razón se considera muy desigual en general con un Gini de .51, pero el Gini de las utilidades de las empresas es de .82 (!). Y tan cierto es el sesgo anti pequeñas y medianas empresas que su tasa de impuesto de renta es igual a la de las mayores -nominal de 32 por ciento-, cuando, por mandato de la Constitución, debería ser progresiva, es decir, escalonada, con porcentajes ascendentes. ¡Y qué tal que el Ministerio de Hacienda se atreviera a publicar el grado de concentración, en manos de poquísimos, del crédito bancario a las empresas!
A quienes -sensibles ante los sufrimientos de la gente- les parece que en economía solo debe hablarse de distribuir la riqueza, toca recordarles que aún no ha aparecido nadie capaz de repartir una riqueza inexistente. Y a los que aplauden cuando se cierra una empresa porque, dicen, “un rico menos”, toca recordarles que quienes más sufren en estos casos son los trabajadores, que pasan del empleo formal a la desocupación y al rebusque.
Y si la Revolución Industrial es sinónimo de máquina de vapor fue porque encontró recursos productivos centralizados y mayores mercados en los cuales aplicar esa nueva y poderosa potencia, por el paso de las economías campesinas y artesanales a las asalariadas. Pero no es necesario además enfrentar las producciones familiares con las colectivas, pues en Colombia caben las dos y las dos tienen mucho que aportarle a la creación de riqueza y trabajo nacionales.
Martes 7 de enero de 2020
*Senador del Polo Democrático Alternativo
@JERobledo
Por Juan Camilo Restrepo*.- Este fin de año es época propicia para hacer pronósticos de lo que será el año entrante.
Nos espera en Colombia un año de razonable crecimiento económico, que, aunque no es para echar la casa por la ventana, estará entre 3%-3,4%. Uno de los mejores de la región, pero muy similar al que tuvimos en el año que termina.
La inflación, que es definitivamente el mejor indicador de que disponemos, seguirá bajo control y dentro de las metas-franjas del Banco de la República: entre 3%-4%.
Será el 2020 otro año de insatisfactorio comportamiento del mercado laboral: el desempleo seguirá alto y estadísticamente seguiremos viendo destrucción de empleo como se presenció a lo largo del año que termina.
El problema laboral seguirá siendo de baja oferta laboral (poca generación de nuevos puestos de trabajo) más que de alta demanda por empleos. La tasa de participación seguirá a la baja. La gente se empieza a fatigar de buscar trabajo.
El déficit en la cuenta corriente seguirá alto: entre 4%-5% del PIB. Este es quizás el nubarrón más inquietante de la economía colombiana.
Soy muy escéptico de que el gobierno logre sacar adelante la reforma laboral y, sobre todo, la pensional de la que tanto ha hablado. Su idea de concertar estos temas en el seno del comité tripartito (trabajadores, empresarios y gobierno) puede resultar una vana ilusión. O una mera “lluvia de ideas”.
El gobierno debe llevar sus propuestas al Congreso y allí buscar unas mayorías suficientes para aprobar estas dos reformas fundamentales. Al gobierno lo cogió la noche para ello. El haber tenido que postergar por cerca de un año estas reformas cruciales para abrirle espacio parlamentario a la ley de financiamiento resultó nefasto.
No puede descartarse que a lo largo del 2020 se desnude la grave crisis fiscal que estamos viviendo, aún con la aprobación de la ley de financiamiento. Hasta el momento ha estado asordinada. Pero las agencias de calificación internacionales están muy alerta y no podemos descartar una desagradable sorpresa en este frente.
El gobierno sigue aturdido y desorientado sobre cómo manejar el malestar social que explotó en el país con gran fuerza durante el segundo semestre del 2019.
No se ve claro que el paro (que arrancará el 2020 vivo) y la famosa “conversación nacional” vayan para ninguna parte. El tema está “amorcillado” como se dice en el leguaje taurino. Corremos el riesgo de caer durante el año que despunta en el marasmo de un “estado dialogante”, estéril e ineficaz, como decía Álvaro Gómez.
A nivel internacional casi todos los observadores pronostican una desaceleración aunque no una recesión de la economía Norteamericana para el año entrante. Que será, recordémoslo, de elecciones en Estados Unidos.
El 60% de los bancos centrales a lo largo y ancho del mundo están practicando una política de bajas tasas de interés. Ello denota un temor generalizado a una desaceleración mundial que sigue sombreando en el horizonte internacional. Sobre todo, si el contencioso comercial entre Estados Unidos y China no se soluciona definitivamente.
Mis agradecimientos a los pacientes lectores de esta columna; y a todos ellos los mejores deseos para un próspero año 2020.
Bogotá, D. C, 29 de diciembre de 2019
*Abogado y Economista. Exministro de Estado.
Por Mauricio Cabrera Galvis*.- “Páselas por inocentes”. Era la frase que más se decía cada 28 de diciembre cuando los niños, y también los adultos, nos divertíamos con bromas, chanzas y mentiras piadosas que se hacían creer a la víctima de la inocentada. Era una extraña manera de celebrar el día de los santos inocentes en conmemoración de la masacre de todos los niños de Belén mandados a asesinar por orden del rey Herodes con el fin de desaparecer al niño Jesús, a quién consideraba una amenaza para su trono pues unos magos de oriente le dijeron que venían a adorar al recién nacido rey de los judíos.
Tal vez esa costumbre popular de inventar mentirillas era una forma de negar la realidad de esa masacre porque, así estuviera relatada en el Evangelio de Mateo, en nuestra mente infantil no cabía la posibilidad de un gobernante tan perverso que mandara asesinar niños inocentes cuyo único delito era haber nacido en el lugar y el tiempo equivocado, tan solo porque había oído un rumor, propagado por unos reyes magos que no tenían Facebook ni redes sociales.
Se dice que muchas veces la realidad puede ser peor que la ficción y así se acaba de comprobar con la fosa común recién descubierta en el cementerio de Dabeiba donde amontonaron cuerpos de víctimas de los mal llamados “falsos positivos”, esos asesinatos de inocentes presentados por algunos militares como guerrilleros para ganarse unos pesos o unos días de vacaciones.
Son impresionantes los relatos de los militares arrepentidos que se han sometido a la Justicia Especial para la Paz (JEP) y han relatado con lujo de detalles todo el macabro proceso. Desde la escogencia de las víctimas, el engaño para llevarlas al matadero lejano para que no hubiera quien los reclamara, la ejecución y los tiros de gracia, la disfrazada de los cadáveres con uniformes de guerrillero, cuidando que los orificios de las balas coincidieran, el entierro en fosas comunes y las estrategias de silenciamiento para ocultar la verdad y evitar que nadie la contara.
Ante tanta sevicia, diseñada y ejecutada con total precisión, el rey Herodes quedaba como un villano aficionado. Lo que tienen en común es el total desprecio por el valor de la vida humana, el “Todo Vale” para defender un trono o para mostrar el éxito de la estrategia de seguridad democrática para acabar con la guerrilla.
Lo que ha cambiado frente a los juegos infantiles es que la festiva frase de “páselas por inocentes” fue reemplazada por la tenebrosa consigna “páselos por culpables”. No importaba que fueran discapacitados, jóvenes con retraso mental o habitantes de la calle; todos inocentes, pero se trataba de mostrarlos como culpables de ser peligrosos guerrilleros que no estaban recogiendo café.
Muy importante la labor de la JEP y la Comisión de la Verdad para destapar y reconstruir esas dolorosas tragedias, motivar el arrepentimiento de los victimarios y la reparación de las víctimas, que por lo menos van a poder dar sepultura a los restos de sus familiares, y así avanzar en la necesaria reconciliación nacional.
Lo preocupante es que la historia se sigue repitiendo como en el caso del desmovilizado Dimar Torres, asesinado por un cabo del ejército, o de los cientos de líderes sociales y defensores de derechos humanos, todos inocentes asesinados frente a la pasividad de un Estado que se muestra impotente para defenderlos.
Cali 29 de diciembre de 2019
*Filósofo y Economista. Consultor.
Por: José Félix Lafaurie Rivera*.- Mientras usted y yo, querido lector, disfrutamos las fiestas de fin de año, otros colombianos ejemplares, nuestros soldados y policías, en todos los rincones de la patria, en ciudades y poblados, día y noche, se privan de esos gratos momentos para cumplir su misión constitucional de salvaguardar la soberanía y de garantizarnos, a usted, a mí y a todos los colombianos, un bien público y derecho fundamental por excelencia: la seguridad; la protección de nuestros bienes, nuestra libertad y nuestras vidas.
Es posible que no lo logren plenamente; en principio, porque la seguridad total, hasta en Suiza, es un deber ser, un objetivo permanente; pero también porque, a pesar de su valor y dedicación, los efectivos de nuestra Fuerza pública no son suficientes, no solo frente a la extensión territorial y el tamaño de la población, sino a la diversidad y peligrosidad de las fuentes de violencia, todas relacionadas con un gran enemigo: el narcotráfico.
Aunque el país se tape los ojos, engañado por los intereses de la desestabilización y el caos, la inseguridad y la violencia están asociadas en el campo al narcotráfico, y en las ciudades al microtráfico que, además, envenena a nuestros jóvenes y erosiona los valores ciudadanos.
Es el narcotráfico el enemigo número uno de nuestra Fuerza Pública, protegido durante el gobierno Santos por unas negociaciones extorsivas con la principal organización narcoterrorista, las cuales lograron impedir la fumigación aérea que estaba acabando con su negocio, necesario para financiar violencia, atizar el odio, la inconformidad y el imperio del caos, con el fin último de desestabilizar la democracia e imponer en su lugar el proyecto “salvador” del Socialismo Bolivariano.
Así que lo de nuestra Fuerza Pública no es cosa de poca monta; esos hombres y mujeres que juraron ante una bandera proteger a los colombianos, libran una guerra peligrosa y permanente, contra un enemigo de mil cabezas, multimillonario, con inmensa capacidad de violencia y, por supuesto, interesado en deslegitimar a la Fuerza Pública ante la sociedad para disminuir su capacidad de respuesta.
Por eso el montaje mediático, primero, contra el general Nicasio Martínez, con el taimado apoyo de un periodista extranjero que escuchó lo que quiso escuchar, y de unos expertos en Derechos Humanos que, sin visitar el país, entendieron lo que quisieron entender para revivir el estigma de los falsos positivos, que los hubo, más no como una práctica institucional y, menos aún, como política de gobierno.
Por eso la persecución mediática, ahora, al general que dio de baja a Raúl Reyes y, sin disparar un solo tiro, liberó a una candidata presidencial, a tres extranjeros y a miembros de las Fuerzas bajo su mando. Mientras la izquierda ya condenó al general Mario Montoya ante la sociedad, con el apoyo casi entusiasta de “algunos medios”, la JEP parece haberlo condenado de antemano, en un proceso con un tufillo -¿hedor?- a clara animadversión y segura venganza.
Por eso la exigencia de desmantelar el ESMAD; por eso la escandalosa manipulación mediática de las exhumaciones en Dabeiba, calificadas de “falsos positivos”, porque “algún medio” lo afirmó como cierto. ¡No!; a otro perro con ese hueso. Las bajas en combate, verdaderas o falsas, se entregan a la Fiscalía y a Medicina Legal, no se entierran a escondidas en una fosa común.
Alguien miente para enlodar a la Fuerza Pública. Los soldados y policías no están ahora mismo preparando la fiesta de Año Nuevo; están defendiéndonos. Defendámoslos también. Por eso, el “personaje del año” es nuestro ESMAD, en nombre de toda la Fuerza Pública.
¡Un próspero 2020 para todos los colombianos!
Nota bene: Al general Nicasio Martinez nuestro agradecimiento a su honesta y patriótica gestión.
Bogotá, D. C, 28 de diciembre de 2019
*Presidente de FEDEGAN
@jflafaurie
Por Gabriel Ortiz.- Tremendo reto el que recibe este año 2020 la juventud colombiana, que tiene en sus manos como misión sacar este país adelante, conseguir la implementación de los acuerdos, liberarlo de la corrupción, de las maldiciones que lo agobian y de tantos vicios que frenan la paz, la democracia, el desarrollo, la equidad y tantas malas energías.
La “Juventud 2020”, actuará con sus pacíficas marchas, con sus cacerolas, con sus cantos por Colombia, con la sensatez, la sabiduría y la reflexión. Los adversarios de la “Juventud 2020” los sitúan en el izquierdismo y supuesta anarquía Rusa, porque se les agotó el castrochavismo.
Estamos en la antesala del nuevo año durante el cual son muchas las cosas que hay que remediar en esta patria, que ha visto con horror tantas cosas que transcurren y que impunemente son toleradas sin pudor. Ascensos militares y de policía “rifados” por un Congreso trasnochado y apadrinados por un Ejecutivo, que no entienden la deshonra en la que colocan a nuestro cuerpo armado “tapando” la corrupción con inexplicables y misteriosas vacaciones de los investigadores para enterrar corruptelas de superiores en el mando.
La “Juventud 2020” quedará perpleja desde esta misma semana, ante una reforma tributaria aberrante, repleta de injusticias para los pobres, pero servilmente ahíta de canonjías para los poderosos.
La nueva mermelada, ha jugado papel trascendente desde el 7 de agosto de 2018. Con ella evacuaron leyes, opacaron normas, impidieron mociones de censura y escondieron actos administrativos nocivos y ultrajantes para la sociedad y para la “Juventud marchante”. Falsos positivos, lobby parlamentario, asesinato de líderes, minería ilegal, injusticia, restitución de tierras, etc.
Es probable que el Presidente Duque tome un camino abierto, despejado y de esperanza para un país que reclama otro rumbo. No se trata de golpes de Estado. Muchos critican su manera de manejar la nación, que sus partidarios defienden a morir, para defender la lonchera.
La institucionalidad colombiana tiene capacidad suficiente para superar las adversidades y es allí a donde debe llegar el Jefe del Estado para alcanzar los objetivos prometidos en campaña, pero malogrados por sus íntimos partidarios.
Por ello son esperanzadoras las palabras de su mensaje navideño, rubricadas por la Primera Dama. Invitaron a Colombia a “ponerse en los zapatos del otro. Si logramos pensar en el otro, escuchar su historia y entender su argumento, partiremos de la mejor base para que, entre todos, sigamos construyendo mejores hogares y un mejor país” Esa ha sido la meta de la Juventud marchante y del país entero: ¡que el Presidente escuche! y se ponga en los zapatos de todos, no de una parte de los colombianos.
Si se ponen en práctica esos propósitos, la “Juventud 2020” y esta nación, estaríamos entrando por la puerta de la grandeza. Si se remedia lo mal actuado, pisaríamos firme el derrotero de la paz, la equidad y el desarrollo para toda una nación próspera.
BLANCO: Duque le prometió a Felipe González implementar los acuerdos.
NEGRO: La salida del Minsalud Uribe. El sobresaliente.
Bogotá, D. C, 28 de diciembre de 2019
*Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
Por Guillermo García Realpe.-La reforma tributaria que esta semana aprobó el Congreso, con excepción del voto de los liberales, es una iniciativa que ya tiene un año de prueba, es decir, ya está vigente por determinación de la Corte Constitucional que moduló su vigencia hasta el próximo 31 de diciembre.
¿Pero en qué ha operado y en qué ha fracasado esta reforma? Se propuso nuevamente la reducción del impuesto de renta del 33 al 30% que equivale a una caída de 1.2 billones de pesos y creará un hueco fiscal para el Estado y para el gobierno, en primer lugar, no solamente reducción de tres puntos en impo renta, sino que, también equivale a una reducción adicional de la base gravable, que según estudios de la misma DIAN en el año 2016 cuando determino el marco fiscal de mediano plazo en Colombia existen 229 gabelas tributarias, de exclusiones, deducciones y descuentos para el gran empresariado y se agregan para la vigencia de los próximos años muchas más.
Hoy no solamente se cae el ingreso en nueve o diez billones según los analistas, sino que ya existen alrededor de 70 billones de pesos en gabelas, especialmente para el sector empresarial en Colombia, pero resulta que menos del uno por ciento del gran empresariado concentran esas deducciones en el más alto grado, es decir, aún en las deducciones y descuentos hay concentración en el gran empresariado en un altísimo porcentaje. En el descuento del IVA para bienes de capital, los grandes empresarios concentran la totalidad prácticamente, el ICA que descuenta el 50% en 2020 y para el año 2023 va a causar un hueco fiscal de 7 billones de pesos, y ese desfase económico lo va a pagar el próximo gobierno, esto es vigencias futuras pero a la inversa.
En materia de crecimiento éste año, es cierto que ha habido un crecimiento calculado para un promedio de 3.2, 3.3, pero no corre este crecimiento por cuenta de la industria, del sector energético, del sector agropecuario, sino que otra vez, el crecimiento de la economía corre por el sector financiero que se lleva todas las más grandes utilidades, como es el sector bancario. Claro que ha crecido la economía por cuenta del sector financiero que es el sector privilegiado.
El sector financiero que se lleva las grandes utilidades de la economía nacional y que estaba creciendo no genera empleo ya, como lo genera la industria, la producción agropecuaria o el sector energético, porque el sector financiero está altamente sistematizado, ya funciona a través de plataformas, ya no genera empleo y por lo tanto el empleo por más crecimiento que tenga este sector no va a dar muestras de repunte, ni crecer.
Nos vendieron una reforma enfocada al crecimiento económico y a la generación de empleo, nada más falso que eso, el empleo ha caído y vertiginosamente, para la muestra cifras de la Universidad Externado que indican que en el trimestre de abril a junio de éste año se han destruido 360 mil empleos y del trimestre de julio a septiembre 470 mil empleos, quiere decir esto, que ni es ley de crecimiento, ni es ley de empleo y le genera muy pocas conveniencias al país.
Por todo esto y más, el liberalismo en pleno manifestó su total rechazo a esa iniciativa, y por ende ni en Cámara ni en Senado se dio un voto de la bancada a favor de esta reforma tributaria y para rematar esta ley sí va a afectar a la clase media, según el Observatorio del Trabajo de la Universidad del Rosario, manifiesta que un profesional o un contratista independiente sea del sector público o privado que gane 8.2 millones de pesos mensuales va a tener que tributar tres millones 700 mil pesos al mes, es decir, el 43% de su salario en materia de descuentos de salud y pensiones, de retención en la fuente, de reteIca y del IVA del 19% de los profesionales sea de cualquier caso, del sector de la albañilería, el sector de la construcción, y la pequeña industria en nuestro país.
En todo caso, desde el liberalismo nos vamos con la frente en alto, le cumplimos al país, a la población que se movilizó en el gran paro nacional y sobre todo a los colombianos más vulnerables, lo intentamos hasta el final, pero las mayorías lograron imponerse y avalar esta iniciativa del Gobierno Nacional que va a impactar de manera gravosa a las clases sociales menos favorecidas y va a brindar enormes dividendos al gran empresariado, a los ricos y a las multinacionales con presencia en el territorio nacional.
Bogotá, D. C, 24 de diciembre de 2019
*Senador Liberal de Colombia
@GGarciaRealpe