Opinión
Por Amylkar D. Acosta M*.- Según cifras del Banco de la República, en los primeros cuatro meses del año las exportaciones fueron del orden de los US $13.460 millones y las importaciones US $16.282 millones, elevando el déficit de la Balanza comercial en US $1.326 millones, al pasar de US $1.495 millones a US. $2.822 millones. Entre tanto, déficit en Cuenta corriente de la Balanza de pagos pasó de US $10.296 millones en 2017 a US $12.661 millones en 2018, pasando de representar el 3.3% al 3.8% del PIB, que no deja de ser alarmante. Dicho déficit en el primer trimestre de este año fue de US $3.158 millones, US $808 millones más con respecto al primer trimestre del año anterior. Por ello, no es de extrañar que para el 2019 se pronostique un déficit aún mayor, del 4.3% (¡!).
Es evidente, entonces, que la economía colombiana acusa una gran vulnerabilidad en su sector externo, en un entorno que la economista jefe del FMI Gita Gopinath calificó como “incierto y cambiante”. Es de anotar a este propósito que la tasa de cambio en Colombia se ha caracterizado por los cambios extremos, pues a la hora en que se deprecia el dólar el peso es la moneda más revaluada y cuando se aprecia es la más devaluada y esta vez no es la excepción. Junto con la moneda de Turquía y Argentina, el peso colombiano ha sido una de las más devaluadas del planeta en los últimos meses. Y no hay que olvidar que, como lo sostiene la revista Dinero, “la amenaza de un choque externo puede concretarse y, por la vía de la escasez de divisas para comprar importaciones, el aparato productivo sentirá un duro golpe”.
Como es bien sabido, de acuerdo con la Directora gerente del FMI Christine Lagarde, la economía global se encuentra ante una “coyuntura delicada” a consecuencia de la guerra comercial que el Presidente Donald Trump le declaró al resto del mundo. So pretexto de defender a la potencia del Norte de los demás países que, según sus desvaríos, se han “aprovechado” de ella, con su consigna “Estados Unidos primero” como gonfalón, ha venido implementando una política proteccionista hostil utilizando los aranceles como su arma principal. Aunque su blanco principal es China, con el que libra una rivalidad por el predominio tecnológico, ni los propios aliados históricos de EEUU han escapado a la estolidez del incómodo inquilino de la Casa Blanca, lo que no es de extrañar, habida cuenta que, como lo dejó sentado John Foster Dulles, Secretario de Estado de Dwight Eisenhower en los años 50 del siglo XX, “Estados Unidos no tiene amigos, sino intereses”!
La primera embestida de los EEUU en su declarada guerra comercial fue contra China, aduciendo que la balanza comercial entre EEUU y China estaba muy desequilibrada en su contra. Comenzó gravando con aranceles suplementarios al 25% de los productos importados desde China, avaluados en US $34.000 millones a comienzos de julio del año anterior y, como consecuencia del escalamiento de esta guerra comercial, el 10 de mayo de este año EEUU elevó dicho arancel del 10% al 25% y amplió su aplicación a más de 5.000 productos importados desde China, equivalentes a un monto de US $200.000 millones.
En concepto del FMI, esta guerra comercial podría llevar a una caída de 25% de las exportaciones chinas a los EEUU y un 36% de las exportaciones de EEUU a China. Ello conllevaría una reducción del crecimiento del PIB de 0.6 puntos porcentuales para EEUU y 1.5 puntos porcentuales para China, arrastrando consigo a la economía global, que ya muestra claros síntomas de desaceleración, malogrando la recuperación económica global en ciernes que ya se avizoraba para el 2019.
Según el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el mayor impacto sobrevendrá con la recesión económica global que puede provocar la contracción del intercambio comercial, la pérdida de confianza y la incertidumbre que ello genera. De allí que el FMI revisara a la baja su previsión de crecimiento del PIB global para este año desde 3.8% de enero al 3.3% en mayo; por su parte el Banco Mundial redujo su pronóstico a de 2.9% a 2.6%.
Es más, según Gita Gopinath, economista jefe del FMI, “las tensiones aumentaron la incertidumbre, todos los países que forman parte de la cadena de suministro global sentirán el impacto de las tensiones comerciales”. No faltan quienes se hacen ilusiones, pensando que Colombia puede sacar provecho de esa disputa comercial entre los dos gigantes. María Claudia Lacouture, Presidenta de la Cámara de Comercio Colombo – Americana, afirma que “se han identificado, en estos nuevos aranceles, al menos 740 productos que Colombia exporta a EEUU y que podrían aumentar sus ventas a ese mercado”. Pero, como lo advierte el Presidente de ANALDEX Javier Díaz, “muchos de los productos chinos que no pueden entrar a EEUU, ahora querrán traerlos a Colombia a precios excesivamente bajos”.
Lo mismo creían en México, su vecino y su principal socio comercial; Ken Smith Ramos, negociador principal por parte de México del TLCAN en la renegociación forzada del mismo con EEUU manifestó que “no cabe duda de que la disputa entre EEUU y China representa una oportunidad para México”. Y sólo cinco días después México tuvo que firmar un Acuerdo humillante para el para el país Azteca, impuesto por el camorrista Trump dizque para que México se convierta en el muro que él ofreció en campaña para contener la avalancha de migrantes hacia EEUU. Y conociendo de las veleidades y los caprichos de Trump, Colombia está a un solo trino de ser descertificado por EEUU pretextando el aumento de las áreas de cultivos de coca en su territorio. Bien dice el adagio, cuando las barbas de tu vecino ves arder, pon las tuyas en remojo!
Bogotá, julio 7 de 2019
Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía
www.amylkaracosta.net
Por Juan Camilo Restrepo*.-Las cifras divulgadas la semana pasada por el Dane sobre la situación del mercado laboral en Colombia confirman las voces de alerta que ya venían escuchándose. El desempleo se ha convertido, incontrovertiblemente, en el principal problema nacional. Y más le valdría al Gobierno que lo reconozca a tiempo cuando aún puede haber tiempo para tomar medidas correctivas.
Creo que la razón de fondo (hay por supuesto otras muchas) por la cual el Presidente Duque no levanta cabeza en las encuestas es precisamente ésta: a pesar de su admirable movilidad y de su asistencia a cuanto foro lo invitan, la gente -consciente o inconscientemente- está percibiendo que la situación del mercado laboral va mal, que puede ir peor, y que si ya no lo ha afectado directamente lo puede tocar muy pronto.
Las cifras divulgadas para mayo confirman un progresivo agrietamiento del mercado laboral. Como no se había presenciado desde hace mucho tiempo.
En primer lugar: adiós a las cifras de un solo dígito. El desempleo en las grandes ciudades está alcanzando el 12% y a nivel nacional anda por el 10,5%. Por supuesta, si las cifras de desempleo se miran a nivel de mujeres o de jóvenes son muchísimo más altas que los agregados nacionales, como siempre sucede.
Entre abril de 2018 y abril de 2019 se destruyeron 774.000 empleos, y entre mayo del año pasado y el mismo mes de 2019 se perdieron 287000 puestos de trabajo.
Como la tasa de participación no está subiendo, sino que más bien se ha desacelerado, hay que concluir que lo que se está presentando es una crisis de oferta laboral. La economía no está creando nuevos trabajos.
Más que una crisis de demanda, pues no se nota una excesiva solicitud por nuevos empleos ni siquiera tomando en cuenta la llegada de venezolanos, lo que se observa es pues un decaimiento fuerte en la oferta de nuevas plazas de trabajo. La gente parece estar empezándose a cansar de buscar infructuosamente trabajo. De ahí la caída en la llamada tasa de participación.
La situación del mercado laboral luce tan preocupante que bien valdría la pena que el gobierno, dentro de los planes que diariamente anuncia, incluyera uno grande y sonoro sobre qué lo va a hacer para revertir esta preocupante tendencia que trae el mercado laboral.
Los franceses dicen: “cuando la construcción va bien, todo va bien; pero cuando va mal, todo comienza a ir mal”. Los últimos datos sobre crecimiento trimestral del PIB mostraron que el sector económico más postrado es el de la construcción. Con crecimientos negativos inclusive, aunque en el último trimestre mejoró algo.
El gran plan nacional de empleo que se impone debería comenzar por tomar medidas para revertir la inquietante situación que se observa en el sector de la construcción de vivienda y, en general, en el mercado inmobiliario.
Por ejemplo, la última reforma tributaria conocida como ley de financiamiento le impuso a todas las transacciones de inmuebles un impuesto del 2%, que ha enredado inmensamente el mercado de vivienda. ¿No valdría la pena pensar en eliminar este impuesto ante tan grave emergencia laboral como la que estamos viviendo?
En el sector agrícola debemos tener también mucho cuidado en focalizar las ayudas hacia aquellos sectores que son grandes generadores de empleo en el sector rural. Pienso por ejemplo en los productores de panela que, junto con los cafeteros y arroceros, son los mayores generadores de empleo en el campo colombiano. Sus marchas aún incipientes representan una dosis gigantesca de justos reclamos. ¿Cómo se explica que un sector tan crucial en la generación de empleo rural lo tengamos desde hace más de un año vendiendo la carga de panela a la mitad de lo que son sus costos de producción?
En la agenda nacional debe aparecer pues en lugar preeminente un plan importante para reactivar el mercado laboral. Que debe incluir no solo medidas nuevas sino la descalificación de otras como la “prima uribista” al salario mínimo que, de aprobarse, no va a hacer otra cosa que complicar las cosas encareciendo aún más la generación de nuevos frentes de trabajo en Colombia.
Bogotá, D. C, 7 de julio de 2019
*Abogado y Economista. Exministro de Estado.
Por Mauricio Cabrera Galvis*.- Erradicar o no erradicar, esa no es la cuestión. El filósofo Pambelé diría que es mejor no tener miles de hectáreas sembradas de coca que tenerlas, y todos estaríamos de acuerdo. Tampoco el debate sobre si se debe o no usar glifosato es la cuestión relevante; es tan solo un distractor para no enfrentar la pregunta crucial: ¿qué hacer con los miles de campesinos que hoy viven de sembrar coca?
Porque fumigar con glifosato es la solución fácil y de corto plazo para atacar el eslabón más débil de la cadena de valor del negocio de la cocaína, que además es el que más fácil se reproduce como la hidra de Hércules a la que le brotaban dos cabezas por cada una que le cortaban.
La cadena de producción y distribución de la cocaína es un proceso complejo con muchos actores. El campesino que siembra coca es tan solo el primer eslabón: vende la hoja que cosecha al intermediario, quien se la recoge en su misma finca para llevarla a las cocinas donde extraen la base de coca.
De allí pasa a los laboratorios o cristalizaderos donde, usando insumos “legales”, es transformada en clorhidrato de cocaína, el cual es empacado y transportado por las rutas de los narcotraficantes a los centros de consumo.
La contraparte de esta cadena es el flujo del dinero que sale en dólares del bolsillo de los consumidores, se mancha en las manos de los traficantes, mediante sofisticadas transacciones de lavado de activos se mueve en el circuito legal de la banca internacional y solo una pequeña parte llega a Colombia. La ONU estimaba que en 2010 el mercado mundial de cocaína movía unos USD85.000 millones, de los cuales menos de USD 3.000 millones ingresaban Colombia, y solo USD 300 millones a los cultivadores de coca.
Esta compleja cadena de valor y la distribución tan sesgada de los ingresos muestra la inutilidad de concentrar la lucha contra las drogas en los campesinos cocaleros. Las enormes utilidades del negocio se quedan en otros eslabones de la cadena que si se controlaran sería mucho más contundente el golpe a los traficantes. Más efectivo que fumigar unas cuantas hectáreas es destruir un laboratorio que procesa la hoja de miles de hectáreas; y todavía más efectivo controlar las rutas de los narcotraficantes y los mecanismos de lavado de dinero.
Además, otra razón económica refuerza la ineficiencia del glifosato y la erradicación forzosa de los cultivos de coca: la imperiosa necesidad de la resiembra. Los campesinos cocaleros son más víctimas que delincuentes. No siembran coca por gusto, ni por enormes ganancias, sino porque es la única alternativa de subsistencia en territorios donde el Estado no está presente, donde no hay vías ni facilidades para vender otros productos.
Cali, 7 de julio de 2019
*Filósofo y Economista. Consultor
Por: José Félix Lafaurie Rivera*.- O mejor, un “*burlesque*”, ese estilo decimonónico, abundante en equívocos para burlarse de algo; como de los colombianos se han burlado Santos, las Cortes, la JEP, las Farc y la Farc, la izquierda y el centro con nostalgias de izquierda, y por supuesto, Santrich. Veamos los principales actos.
Abril/18: *captura*. Santrich es detenido con fines de extradición a solicitud de Estados Unidos por narcotráfico. Para iniciar el sainete, se victimiza con huelga de hambre.
Mayo/18: “*chambonada*”. La JEP ordena suspender el proceso cuando ni siquiera se ha recibido la solicitud de Estados Unidos…, y La Fiscalía obedece.
Julio/18: *sensatez*. Por iniciativa del Centro Democrático, la Ley de procedimientos de la JEP precisa que, ante una solicitud de extradición, la Sección de Revisión solo verificará que los hechos sean posteriores a la firma del Acuerdo y que “No” podrá practicar pruebas.
Agosto/18: *obstinación*. En el control de constitucionalidad al proyecto de Ley estatutaria (artículo 150), la Corte conserva el término de “evaluará” y no prohíbe la práctica de pruebas.
Octubre/18: *Inaudito*. La JEP pide a Estados Unidos pruebas imposibles y, como en un buen sainete, en enero de 2019 se produce el show de la carta refundida.
Febrero/19: *Soberanía*. La justicia norteamericana responde que no aportará más pruebas, porque en el indictment están las necesarias.
Marzo/19: *cambiazo*. En respuesta a una demanda contra la Ley de Procedimientos, la Corte cambia la palabra “verificará” por “evaluará”, y retira el término “No”, permitiendo con ello la práctica de pruebas.
*Principios*. El presidente objeta el artículo 150, porque contradice la Ley de Procedimientos y porque la extradición es un acto de naturaleza administrativa, sin valoración de pruebas ni cuestionamiento de la autoridad extranjera.
Mayo/19. *El chiste*. La JEP ordena liberar a Santrich, porque Estados Unidos no remitió las pruebas y, por ello, no pudo determinar la fecha precisa del delito. La Procuraduría apela.
*La recaptura*. La Fiscalía se toma su tiempo y, como el sainete continúa, Santrich sale a escena para victimizarse como suicida frustrado. Al final, es liberado y la Fiscalía lo recaptura con nuevas evidencias.
*La “fuerza mayor*”. El Consejo de Estado deja en firme la investidura de Santrich porque no se pudo posesionar por “razones de fuerza mayor”. Claro: estaba en la cárcel.
*El afán*. ¡Al día siguiente!, la Sala Penal de la Corte Suprema decide que el fuero se obtiene con el reconocimiento del CNE y no con la posesión. Es como si el presidente obtuviera sus atribuciones con la elección y no al posesionarse el 7 de agosto.
*La liberación*: El 30 de mayo Santrich queda en libertad en cumplimiento de la orden de la Corte.
Junio/19: *respeto*. El presidente Duque acata la orden de la Corte Constitucional y sanciona la Ley Estatutaria.
¿*Ingenuidad*? La Corte Suprema abre investigación, pero no ordena captura sino que lo cita a indagatoria el 9 de julio. Debe ser –digo yo– que no lo consideraba un peligro para la sociedad ni que pudiera fugarse.
*Doble rasero*. Se posesiona en la Cámara y, como rechazo a su presencia, levantan la sesión los mismos que, paradójicamente, negaron la objeción presidencial.
*La fuga*. El 29 de junio, en la noche, Santrich se vuela con evidentes complicidades.
Julio/19: *Destino seguro*. Cuando termino estas líneas, los medios informan que Santrich está a buen resguardo en Venezuela.
*Fin del sainete*. El 9 de julio la – ¿ingenua? – Corte Suprema se quedará esperando a Santrich. ¿Lo pedirán en extradición a Maduro? Quizás, quizás, quizás.
Concluirá más de un año de sainete, de burla a las instituciones, a las víctimas y a la paz.
Bogotá, D, C, 7 de julio de 2019
Presidente de Fedegan
@jflafaurie
Por Jorge Enrique Robledo*.- Los hechos comprueban que el encubrimiento fue el aspecto fundamental de la Fiscalía de Martínez Neira.
Como lo reveló W Radio, en Declaración Jurada ante la Fiscalía, Andrés Sanmiguel confesó que su empresa firmó un contrato falso –que nunca se ejecutaría– con el Concesionario Constructor Ruta del Sol, Consol –sociedad de Odebrecht y el Grupo Aval–, fruto del cual Consol le consignó 3.894 millones de pesos para financiar la segunda vuelta de la campaña presidencial Santos-Vargas Lleras 2014. Según Sanmiguel, él le pasó 3.800 millones en efectivo a Esteban Moreno, jefe de la candidatura de Santos en el Valle del Cauca y gerente de la campaña al Senado y la Cámara del Partido Liberal en 2014. Por la confesión, la Fiscalía le compulsó copias al Consejo Electoral y citó a descargos a Moreno y a Sanmiguel y David Portilla, su compañero en estas andanzas.
Vale resaltar que las acusaciones de Andrés Sanmiguel son afirmaciones sustentadas en documentos de su empresa que él le aportó a la Fiscalía, entre los que están la copia del contrato ficticio por el que Consol le consignó los 3.894 millones de pesos, al igual que las copias de los cheques con los que él convirtió en dinero efectivo la plata que personalmente le entregó a Esteban Moreno. El relato de los detalles de cómo se desarrolló la operación, incluido que Moreno recogía la plata en una camioneta blindada y protegido por veinte guardaespaldas, pueden leerse en el siguiente enlace (http://bit.ly/32dHbi0).
Estos hechos también comprueban –aunque por estas revelaciones alguien confundido pueda pensar en algo diferente– que el encubrimiento fue el aspecto fundamental de la Fiscalía de Martínez, en contra de su deber de investigar a fondo los sobornos por treinta millones de dólares con los que el Consorcio de la Ruta del Sol II –Odebrecht-Grupo Aval– se quedó con el enorme negocio de esa vía.
Porque Andrés Sanmiguel confesó el 12 de junio de 2018, pero la Fiscalía solo le compulsó copias al Consejo Electoral el 14 de marzo de 2019, ¡nueve meses después! Y apenas les imputarán cargos a Sanmiguel, Portilla y Moreno el agosto que viene, si es que ello ocurre, ¡14 meses después de conocerse en detalle de estas maniobras corruptas!, hechos sobre los que el Fiscal Martínez había recibido otras denuncias formales en agosto de 2017, por la suma mencionada y por otros 3.920 millones de pesos también entregados a Moreno con el mismo fin. Llama la atención que esta pueda ser la única pieza de este proceso filtrada tanto tiempo después de generada, y solo luego de que la lucha anticorrupción de los colombianos expulsara de su cargo al Fiscal Néstor Humberto Martínez, el famoso Rey del tapen-tapen.
De otra parte, la corrupción en la Ruta del Sol II a favor de Esteban Moreno había sido denunciada en 2015 por Jorge Enrique Pizano, quien le explicó a Rafael Neira, vicepresidente contralor del Grupo Aval, pagos irregulares a RGQ Logistics –la firma de Moreno– por 2.477 millones de pesos, hechos que también conoció Néstor Humberto Martínez, en ese momento abogado de Sarmiento Angulo. Y el senador Bernardo Noño Elías confesó: “Mi interés era ayudarles a los de Odebrecht a que sacaran rápido el otrosí Ocaña-Gamarra, para que ellos entregaran recursos con destino a la campaña presidencial de Juan Manuel Santos, reelección primera y segunda vuelta”, prueba que tampoco llevó al Fiscal Martínez a investigar como debiera la campaña y el gobierno de Juan Manuel Santos, cuando ya estaba de sobra establecido que Odebrecht financiaba campañas –las que fuera y en cualquier país– con el propósito de recibir a cambio contratos de obras públicas con los que pagaba los costos de los sobornos y hacía grandes utilidades.
Además de otras platas de Odebrecht a la campaña de Santos que literalmente no cabe mencionar en este artículo, también está la declaración del senador Armando Benedetti en 2017, que nadie refutó, sobre unas reuniones en mayo de 2014, a una de las cuales asistió Eleuberto Martorelli –Presidente de Odebrecht–, en la que Juan Manuel Santos, Germán Vargas Lleras y Néstor Humberto Martínez le pidieron a cada uno de los treinta invitados que respaldara con cuatro mil millones de pesos la candidatura presidencial.
Y nada indica que la Fiscalía de Martínez haya investigado en serio las acusaciones de financiación de Odebrecht a la campaña Zuluaga-Trujillo 2014, a pesar de que Duda Mendoza denunció transferencias por 1,5 millones de dólares de Odebrecht a dicha campaña y que los directivos de la trasnacional, Mameri y Martorelli, confesaron que acordaron el arreglo con Daniel García Arizabaleta, directivo de la candidatura y del Centro Democrático (http://bit.ly/32brkkk).
Bogotá, 5 de julio de 2019.
Senador del Polo Democrático Alternativo
@JERobledo
Por: Mons. Víctor Manuel Ochoa Cadavid - En dos ocasiones, cada año, todos los Obispos de Colombia, de las distintas arquidiócesis y diócesis, así como de los Vicariatos Apostólicos, provenientes de todas las zonas de Colombia nos encontramos fraternalmente en la Sede de nuestra Conferencia Episcopal en Bogotá para revisar la situación de la realidad nacional y entrar en temas que son de fundamental importancia para la evangelización y la actividad de la Iglesia de Cristo en nuestra Patria, para animar y fortalecer el camino de nuestras comunidades.
Este año, en la semana del 1 al 6 de julio 2019, celebraremos la (CVIII) Centésima octava Asamblea Plenaria, para estudiar el tema: La Economía al servicio de la dignidad humana y el bien común. Estamos dedicando tres años al estudio de la incidencia de la evangelización en los distintos ambientes sociales. La Iglesia quiere entrar en lo profundo de la realidad social y, desde el Evangelio de Cristo, tratar de comprender e iluminar el camino de nuestra acción social y de anuncio de las verdades de la fe.
Esta temática nos hace entrar en lo profundo de la Doctrina social de la Iglesia, en la lectura que se hace desde el evangelio de los distintos temas que se han ido creando en el último siglo, para comprender la lectura que los cristianos han hecho de los distintos temas que tocan la vida humana y las realidades del hombre, que vive en común con otros hombres y tiene particulares modos de reflexión y vida.
La Doctrina social de la Iglesia se ha desarrollado a partir del Magisterio de los Pontífices desde el papa León XIII, con la publicación de la Encíclica Rerum Novarum (1891) y que ha continuado a lo largo de los decenios con enseñanzas muy precisas y claras para los cristianos, orientando su forma de comprender las realidades sociales. En los últimos años hemos tenido dos Encíclicas sociales de mucha importancia, Caritas in Veritate (Caridad en la verdad) de Benedicto XVI y Laudato si (Alabado seas) del Papa Francisco. Ellas nos han hecho entrar en el tema de la caridad y el servicio a los hermanos y la vivencia de la caridad en primer lugar y, en el cuidado de la casa común y del entorno en el cual vive el hombre.
El objeto de nuestro encuentro nos hará entrar en una dimensión muy importante de la Doctrina social de la Iglesia, la Dignidad de la persona humana. La Iglesia en su enseñanza a lo largo de los siglos, no ha dejado de indicar al hombre, su realidad, sus derechos, su ser, como objeto de la reflexión y de las respuestas que deben darse desde la fe. El hombre, su ser, ha alcanzado una respuesta clara y precisa en el evangelio de Cristo, en la misión y tarea que se le ha confiado y en el horizonte para el desarrollo de su ser, según la voluntad de Dios.
La dignidad humana surge de la acción de Dios, pues el hombre es creatura de las manos del Altísimo, habiendo recibido del creador su alma y su cuerpo, además de una tarea y una misión concreta en la realidad y en el mundo. El hombre fue creado de las manos de Dios y de su acción, recibiendo ser “imagen” de El (Génesis 1, 26).
En virtud de su dignidad el hombre ha recibido una tarea una misión, que realizar en el mundo, tanto en sus relaciones interpersonales, como en el cuidado y el desarrollo, además del aprovechamiento de lo creado. Este es uno de nuestros grandes retos en la humanidad que vivimos y experimentamos hoy.
El Concilio Vaticano II, en la Constitución pastoral Gaudium et Spes (Gozo y esperanza) nos enseña: «Todos los bienes de la tierra deben ordenarse en función del hombre, centro y vértice de todos ellos (…) La Biblia enseña que el hombre ha sido creado «a imagen y semejanza de Dios» (…) y que por Dios ha sido constituido señor de la entera creación visible para gobernarla y usarla glorificando a Dios (…) Pero Dios no creó al hombre en solitario (…) El hombre es, en efecto, por su íntima naturaleza, un ser social y no puede vivir ni desplegar sus cualidades sin relacionarse con los demás» (Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 12).
Precisamente en este orden es que queremos revisar y estudiar el tema de la economía, de las distintas relaciones sociales que se establecen en torno al trabajo, a la compensación justa y necesaria para el trabajo humano, en la propiedad a la cual tiene derecho el hombre y, también al acceso que todos tienen como derecho fundamental al uso de los bienes materiales.
En este contexto social en el cual vivimos, la economía a veces parece algo lejano, destinada a ser estudiada y dirigida por unos pocos técnicos, que establecen normas y leyes que nos alejan de la justicia y de los derechos de las personas.
La Doctrina social de la Iglesia ha enseñado siempre que hay unas cuestiones fundamentales en la lectura del orden social (base de la economía). Ya el Papa León XIII en la Encíclica Rerum Novarum, había puesto tres valores fundamentales que debían ser tenidos en cuenta: el uso de los bienes materiales para todos; el valor del trabajo -su respeto, fortalecimiento, justa compensación-; y los derechos de la familia en la justicia y la garantía de salarios y derechos justos (Este tema es ratificado por San Juan XIII en la Encíclica Mater et Magistra (Madre y Maestra) n. 42.
En nuestros días se va fortaleciendo la propuesta de una nueva economía, que tenga al hombre y sus derechos como fundamento, con la propuesta de un nuevo modelo alternativo de economía y de sociedad. La Iglesia en Colombia ha valorado y apoyado en muchos momentos estos temas, con el fortalecimiento del cooperativismo; con la creación y fortalecimiento del SENA, como oportunidad de formación de los jóvenes; con la creación de un comercio equitativo, solidario y respetuoso de la naturaleza y de los bienes comunes.
El tema de la economía, de los parámetros sociales de lectura de los bienes económicos, de los medios de producción y de sus ganancias, tiene que pasar necesariamente por el bien común y destino social que estos bienes tienen, la Iglesia lo ha llamado una hipoteca social (San Juan Pablo II, Encíclica Sollicitudo Rei Socialis (Solicitud por las cosas sociales, n. 42).
Los bienes, la propiedad privada tienen también su valor y deben ser respetadas, pero es necesario que se fortalezca un camino de justicia y de participación de los bienes para todos, sin distinción, evitando la inequidad y la injusticia para muchos.Es necesario proponer una respuesta a la realidad social, en el ejercicio y cumplimiento de cuanto la Iglesia ha enseñado que es la justicia social, el derecho a todos a acceder a los bienes de la naturaleza, de la producción económica, al satisfacer sus necesidades primarias y fundamentales. El Evangelio de Cristo, está claramente en la base de estas opciones y de estas respuestas que son tan necesarias. Les pido queridos lectores de LA VERDAD que pongan esta intención en sus oraciones, pidiendo las luces del Espíritu Santo sobre el trabajo que realizaremos.
Bogotá, D. C, 5 de junio de 2019
*Obispo de Cúcuta
Por Gabriel Ortiz*.- Ya nadie sabe en este mundo qué es verdad, qué es mentira, ni mucho menos para donde van las fake news que se arman, cuidadosa, o graciosamente, pero con funestos propósitos.
Lo cierto es que una gran parte de la población mundial cae en las trampas que tienden los “supremacistas” de todos los países. Esos anarquistas, de extrema derecha que quieren implantar gobiernos de opinión, xenófobos, misóginos, conspiradores, infiltrados en ejércitos y cuerpos de seguridad, para manejar unas supuestas mayorías fundamentalistas que engatusan y aprovechan a los incautos.
En nuestro medio una secta quiere entrar por la llamada puerta del estado de opinión y acude a todo. Quienes no piensen igual, son de extrema izquierda y la paz es un embeleco de esos pensamientos que nos convierten en una Venezuela castrochavista.
Los “supremacistas” de nuestro medio, criollos, mestizos o mulatos, no son blancos, como los norteamericanos. En todas partes ven conspiraciones o las fabrican para favorecerse. Proceden en forma abierta y pública para construir odio político, racial y religioso. Han tomado la paz, para afianzarse en sus propósitos. La ven como un estandarte propicio para torcer el pensamiento de quienes por tantos años han sufrido el yugo de una violencia demencial, atroz y destructiva. Para ellos, esta paz es mala e inconsecuente. No le encuentran sentido, porque han apoyado la guerra que tantas víctimas ha dejado por más de medio siglo en esta sufrida Colombia. Esa que propiciaron los viejos partidos, los paramilitares, los despojadores de tierras y los desplazadores de campesinos.
Los ¨supremacistascd¨, observan con temor, pánico, miedo, odio y hasta cobardía, cómo más de diez mil hombres de las antiguas Farc, cumplen con los acuerdos. Cómo están alejados de la violencia y cómo soportan el ajusticiamiento de sus líderes.
Por ello, buscan elementos que les servan de acicate para sembrar el odio y desprestigiar el proceso de paz. Y han encontrado violadores de los acuerdos que dan a diario ¨papaya¨. Algunos están desaparecidos. Dicen que se encuentran en Venezuela. Otros en la clandestinidad. Y desde luego el ¨papayero mayor¨, Santrich que como saltimbanqui aparece y desaparece como por encanto. Nuestros ¨supermacistas¨, lo graduaron de único elemento de la paz que estamos formando, cimentando y fortaleciendo, pero solo para torpedear el proceso. Si llega al congreso -con la arrogancia que lo hizo- lo desechan y censuran y lo insultan. Lo utilizan para esconder nexos de un fiscal renunciante, con Odebrecht. No ha ocurrido así con otros especímenes de igual o peor calaña. Si Santrich se esconde, si ni usa escoltas, si se desconoce su paradero, está violando la paz.
Ni la paz es Santrich, ni Santrich es la paz. Esa es la dura realidad que no admiten los ¨supramarcistas¨ criollos, mestizos y mulatos.
BLANCO: El despiste de Vargas Llosa, elogia a Uribe por ¨haber firmado la paz con las Farc.
NEGRO: El despiste de Uribe: Vio a Santos en París, durante la operación Jaque.
Bogotá, D. C, 5 de julio de 2019
*Exdirector del Noticiero Nacional y de Notisuper.
Por José G. Hernández*.- Como hemos escrito en otras ocasiones, en el Estado de Derecho es imperativo que se respeten las competencias y los ámbitos de cada órgano. De lo contrario, el Estado de Derecho resulta teórico e inoficioso.
A la vez, debe hacerse efectiva la libre expresión del pensamiento. Ella ha de ser facilitada y estimulada tanto por los organismos estatales como por instituciones privadas, toda vez que resulta inherente a la naturaleza de la persona humana participar en la toma de decisiones que puedan afectar sus propios intereses o los de su comunidad.
Pero la participación y la libre expresión no pueden ser ejercidas de cualquier manera sino dentro de reglas establecidas, y sin invadir órbitas reservadas a ciertas autoridades. Y además, el uso de estos derechos no puede conducir a una sustitución de las leyes por las opiniones de la mayoría.
En esta ocasión nos referimos a la práctica frecuente de algunos medios de comunicación, en especial de radio y televisión, según la cual someten todo asunto -sea el que sea- a consulta con el público, al dictamen de la opinión mayoritaria.
Desde luego, en la mayor parte de los casos, esa medición es útil para la sociedad y también para las autoridades, que pueden establecer el rumbo de la opinión, la aprobación o rechazo de la ciudadanía sobre ciertas actividades, decisiones o medidas; el concepto general o preferencia en temas políticos, culturales, artísticos, costumbristas o de otra índole.
Pero hay cosas que no corresponden a la opinión, y que, si se consultan, en vez de servir o beneficiar, causan daño, bien a la gestión pública o a los derechos de las personas.
Así, por ejemplo, preguntar a la opinión pública si alguien es penalmente responsable; si es culpable o inocente; si debe ser condenado o absuelto, es algo que, en el Estado de Derecho, no depende de la opinión mayoritaria, sino de las decisiones de los jueces competentes, adoptadas después de haberse tramitado un debido proceso, con observancia de la totalidad de las garantías constitucionales. Es decir, la presunción de inocencia -según lo estipula la Constitución y lo declaran los tratados internacionales sobre Derechos Humanos ratificados por Colombia- solamente puede ser desvirtuada mediante sentencia judicial en firme.
Someter eso a la opinión, sin que el público tenga conocimiento del proceso, ni conozca de Derecho Penal, ni haya examinado las pruebas, ni tenga autoridad para calificarlas y valorarlas, es algo contrario al Estado de Derecho; puede causar daño a la honra y el buen nombre de las personas, o al interés colectivo; y además implica presión indebida sobre los jueces y tribunales.
En ello se necesita criterio de los comunicadores.
Bogotá, D. C, 3 de julio de 2019
*Expresidente de la Corte Constitucional
Por Victor G Ricardo*.-Hace unos días soñé que estaban pasando cosas maravillosas y que nuestro país iba creciendo en todos los sentidos.
Con el liderazgo del gobierno, había pasado la Ley anticorrupción y ya los parlamentarios que habían incurrido en actos delictivos, eran procesados y enviados a prisión como cualquier otro criminal, sin condiciones especiales en batallones militares, guarniciones de policía o pabellones exclusivos en cárceles comunes. Pero además, también se había integrado un comité interinstitucional para tomar medidas que garantizaran la debida y pronta aplicación de justicia a todos los personajes involucrados en los escándalos que ha habido por actos de corrupción, como es el caso de Odebrecht, Reficar, el cartel de la Toga, la Fiscalía donde jefe anticorrupción preso en los Estados Unidos iba a contribuir a la justicia contando quiénes más estaban vinculados en tan despreciable y lamentable escándalo en el cual se vio vinculado. En Bogotá, el carrusel de corrupción específicamente en la Administración de Samuel Moreno, o los terribles actos ilícitos que se cometieron en la dirección nacional de estupefacientes. Y qué decir de los escándalos en los departamentos y municipios.
También soñé que el Gobierno estaba haciendo una gran tarea y un gran trabajo; que había hecho un pacto de gobernabilidad convocando algunas fuerzas políticas para llegar a un acuerdo programático y una alianza que permitiera sacar adelante la reforma a la justicia, la reforma pensional, la reforma tributaria estructural que dé estabilidad jurídica al país, la Ley anticorrupción y todas aquellas que necesitamos para poder construir un mejor Estado.
No me lo van a creer, pero soñé que los dirigentes políticos preferían votar las leyes apartándose de los intereses personales o políticos y dándole prioridad al interés nacional. Soñé que uno podía caminar por las ciudades sin preocupación por ser atracado y podía dejar su vehículo parqueado sin preocuparse de que se lo robaran y que en las calles podían andar los automóviles con vidrios abajo sin riesgo de que algún delincuente despoje a sus ocupantes de su reloj o su celular, las carteras de las señoras o sus billeteras.
Me desperté y estaba tan emocionado que cerré los ojos para seguir durmiendo. Pude hacerlo y continué soñando que en nuestro país se respetaba la vida de los líderes sociales, de quienes se habían sometido al Estado de Derecho y que teníamos una policía que garantizaba la seguridad ciudadana y el respeto por la vida y los bienes de todos los habitantes del territorio nacional. Había paz en las ciudades y el campo y así los campesinos que habían tenido que emigrar a los centros urbanos estaba regresando a sus tierras y de esta manera se estaba dinamizando la economía campesina; estábamos incrementando nuestras exportaciones y logrando mayor desarrollo y equidad en las zonas rurales. Las carreteras se terminaban con una calidad extraordinaria como sucede en Estados Unidos o Europa sin caerse los puentes o producirse derrumbes por falta de construcciones de terraplenes adecuados.
En el sueño sentía una gran alegría de ver cómo los valores de la ética y la moral los habíamos rescatado y estábamos educando a las nuevas generaciones con mayor calidad en sus estudios y adecuando la enseñanza a las necesidades tecnológicas que él futuro nos exigirá.
Cuando me desperté del todo, seguía lleno de felicidad, aun sabiendo que era tan solo un sueño.
Pronto llego el periódico, prendí el radio e inevitablemente mi alegría se fue al piso. ¿Será que estos sueños nunca podremos volverlos realidad?
Bogotá, D. C, 3 de julio de 2019
*Excomisionado de Paz
Por: Jairo Gómez *.-No es extraño que alias Jesús Santrich haya abandonado el proceso de paz; tampoco me parece extraño que le sacara partido a su libertad para desaparecer, seguramente con la cómplice participación de su carnal amigo alias Iván Márquez. Destinos entrelazados, caminos cruzados y vidas paralelas unen a estos dos personajes, en su momento protagonistas en la mesa de negociación en Cuba.
Ni a Santrich ni a Márquez les interesó respetar el documento que se acordó en La Habana; llenos de justificaciones y supuestas razones, siempre cuestionaron el eventual cumplimiento del acuerdo final, al tiempo que conspiraron sistemáticamente para ahondar las diferencias en el seno del partido Farc, pues nunca dejaron de reprochar a quienes asumieron el compromiso de respetar la firma que estamparon en el contrato de paz con el Estado colombiano.
Estos dos alias, junto al Paisa y Romaña, no volverán a la JEP y, de paso, perderán todos los beneficios sin importar el monumental daño que le hacen al proceso de paz con la subyacente torpeza de concederles a sus enemigos los argumentos necesarios para desprestigiar una negociación que, con todos sus defectos, arrojó resultados positivos para el país, como lo revela la sustancial disminución de la confrontación y el número de víctimas que dejaba a diario el conflicto armado.
Da rabia que estos señores le mamen gallo al país entero de esa manera; no es entendible argumentar incumplimientos para no dar la lucha desde la civilidad; para nadie es un secreto, y así lo han documentado analistas e historiadores durante décadas en sus investigaciones, que las élites políticas y económicas de este país prometen y no cumplen; sin embargo, ello no ha sido óbice para que otras fuerzas alternativas que comparten los mismos objetivos sigan en la lucha en busca de cambios estructurales de manera pacífica y democrática.
Esa lectura ya no hace parte de sus códigos; el relato al que le apuestan con la decisión de abandonar el proceso de paz es al de la guerra: ¿Cómo la harán Márquez y su banda? ¿Con el apoyo del gobierno bolivariano? ¿Buscarán los cambios vía armada? ¿Con el apoyo de quién? ¡Eso sí es mear fuera del tiesto! Su incompetencia política civilizada los llevó de nuevo al fusil, no tienen otra manera de hacer proselitismo.