Opinión
El gobierno ha seguido gastando desenfrenadamente, sobre todo en burocracia y contratos adjudicados a dedo aceitando su maquinaria electoral.
Por Amylkar D. Acosta M*. - En un hecho inédito el Ministro de Hacienda y Crédito público (MHCP) Germán Ávila renunció a seguir participando en la Junta del Banco de la República, por no compartir su decisión de incrementar la tasa de intervención 100 puntos básicos hasta el 11.25%, mediante, según él, “la utilización de esa mayoría poco legítima”. Mayoría esta de una Junta integrada por 7 miembros, de los cuales 3 han sido designados por el Presidente de la República Gustavo Petro y el Gerente Leonardo Villar, cuyo mandato fue renovado por unanimidad, contando con el voto del ex ministro de Hacienda de este gobierno Ricardo Bonilla.
Como lo ha advertido el Gerente del Banco Leonardo Villar, dicha decisión obedece a que “las expectativas de inflación se mantienen elevadas”. No obstante, a ello ripostó el Ministro espetando que “eso es pura paja”. Ese es el nivel del debate planteado por él. Pero, la verdad sea dicha, si el gobierno no le quita el pie al acelerador al gasto, como se lo ha requerido el Comité Autónomo de la Regla fiscal (CARF) en forma reiterada, le toca al B de la R, como contrafómeque, activar el freno de emergencia para frenar la inflación, ahora atizada además por la guerra del Golfo Pérsico, apelando a su principal herramienta de la política monetaria tendiente a meter en cintura a la inflación.
No han faltado voces de quienes, en auxilio de la postura del Ministro Ávila y sus denuestos contra quienes se apartaron de sus designios, traen a colación el hecho de que el Banco central europeo, que preside Cristine Lagarde y la Reserva Federal de EEUU, que preside Jerome Powell, han cedido a la tentación de subir las tasas y han preferido mantenerlas estables. Empero, a ninguna de las dos juntas de esos bancos centrales les ha tocado lidiar con el desbordamiento del gasto público por parte de sus gobiernos, ni con un endeudamiento inusitado para insuflarlo, como sí le ha tocado a la actual Junta del B de la R. Los hechos son tozudos.
En efecto, desoyendo los llamados del CARF, el gobierno ha seguido gastando desenfrenadamente, sobre todo en burocracia y contratos adjudicados a dedo aceitando su maquinaria electoral. En vísperas de la entrada en vigencia la Ley 996 de 2005, de garantías, se firmaron más de 521,000 contratos directos por entidades estatales, según reportó la Contraloría. Esta contratación masiva sumó un valor superior a los $32,88 billones de pesos en enero, generando hallazgos y preocupación por la velocidad de la contratación. Se constituyó en piedra de escándalo el caso que reveló la Unidad investigativa de El Tiempo, que tuvo que recurrir a un derecho de petición para acceder a una información muy comprometedora que da cuenta del sinnúmero de contratos firmados por entidades del Gobierno central, sin mediar licitación o convocatoria pública, con Juntas de Acción Comunal, cabildos y resguardos indígenas por valor de $31 billones. Y ni se diga lo que ha pasado con el endeudamiento. Este último pasó de $1.031 billones en enero de 2025 a $1.205 billones, $170 billones más en solo un año.
Hay que traer a colación también el exagerado incremento en el salario mínimo legal, ahora vital. Mientras las centrales obreras pedían un incremento del 16%, que muchos analistas consideraron desproporcionado, la munificiencia del Gobierno fue mucho más generosa y lo elevó en el 23.78%, 7.78 puntos porcentuales por encima de la aspiración de los trabajadores. Todas estas son presiones que alimentan las “expectativas de inflación”, como lo delata el Gerente Villar.
Los tiempos en los que la Junta Monetaria, que manejaba la política monetaria y cambiaria, era un apéndice del Ministerio de Hacienda, los dejó atrás la Constituyente de 1991, al otorgarle dichas facultades a la Junta de un B de la R autónomo. Como afirmó en su momento el renombrado hacendista y Delegado a la Asamblea Nacional Constituyente Alfonso Palacios Ruda, “por fin en la Constitución se va a enterrar el leviatán, se va a enterrar ese monstruo que es la Junta Monetaria”. Y, en efecto, se le dio cristiana sepultura, aunque ahora se pretende resucitar su espíritu con actitudes como las del Ministro.
Lo que está en juego es nada menos ni nada más que la autonomía del Banco de la República. Y esta no es un dogma vacío ni una reliquia institucional: es un pilar de la estabilidad macroeconómica que ha demostrado su valía a lo largo del tiempo, aquí y en Cafarnaún. Sin embargo, en medio de recientes cuestionamientos como los del Presidente de la República Gustavo Petro, quien considera y califica como “estrafalaria la posición de los 4 de la Junta directiva del Banco de la República ponen en riesgo el nivel de vida de la población colombiana y su empleo”, todo ello se está poniendo en tela de juicio. Y sentencia diciendo que “el Banco ha perdido su real independencia”, sólo por el hecho de no compartir su decisión, de la que participaron varios miembros de Junta que fueron designados por él mismo, de lo cual se arrepiente tardíamente por no plegarse a la posición minoritaria del Ministro Ávila.
De acuerdo con la Carta entre el Gobierno y la Junta directiva del Banco Emisor debe existir coordinación, más no subordinación. Lo dijo claramente la Corte Constitucional en su Sentencia C – 426 de 2020, “la Corte ha reconocido que la Banca Central debe ejercer sus funciones bajo un amplio margen de libertad e independencia, sin injerencias de las ramas del poder público o de otros órganos del Estado, salvo las admisibles para asegurar la coordinación, y no está condicionada a las dinámicas electorales”. Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía y a quien nadie puede etiquetar de Neoliberal advierte que “cuando los gobiernos subordinan la política monetaria a sus necesidades fiscales o a cálculos de corto plazo, el resultado suele ser desastroso: inflación, pérdida de credibilidad y deterioro del bienestar general”.
Santa Marta, abril 4 de 2026
*Economista- Expresidente del Congreso y exministro de minas y energía.
www.amylkaracosta.net
Vendrá un nuevo gobierno que comprenda la realidad rural sin sesgos ideológicos
Por: José Félix Lafaurie Rivera* - Todo lo que se hace “de mala leche” … sale mal. Así le ocurrió al Gobierno con el ajuste de los avalúos rurales con rezagos de actualización mayores a cinco años a la fecha de expedición de la Ley del Plan, no solo porque, basada en el odio a los “grandes terratenientes”, termina afectando a los pequeños propietarios, sino por el afán de implementarla a partir de 2026, para lo cual el Instituto Geográfico Agustín Cosazzi- IGAC, expidió la Resolución 2057 del 30 de diciembre, vigente desde su publicación en el Diario Oficial, que se produce, con inesperada eficiencia, el 31 de diciembre.
Sin embargo, en su afán, al Gobierno se le pasó un detalle: La Ley 1912/24 establece que los valores catastrales del ajuste automático entrarán en vigor “a partir del 1º de enero del año siguiente al de su incorporación en las bases catastrales”; algo que se empezó a producir en los municipios en 2026 con la determinación del ajuste a cada predio. Por tanto, esos valores catastrales solo serán vigentes a partir del 1º de enero de 2027 y no podrán afectar el predial de 2026.
La actualización “a quemarropa” de los avalúos rurales ha sido promovida por el IGAC como una medida excepcional, masiva y automática.
Sin duda es excepcional, por una sola vez. Así la vende el Gobierno, como una de sus “bondades”, pero esa excepcionalidad lo que pretende es reparar el incumplimiento sistemático de la obligación legal de actualizar avalúos cada cinco años, poniendo a los propietarios a “pagar los platos” que rompieron los gobiernos durante décadas.
De lo “masivo y automático” siempre desconfío, porque esconde grandes injusticias. El IGAC reconoce que se afectarán 1.639.140 predios en 533 municipios, pero también que el 98,6% tiene menos de 100 hectáreas, así que, mientras Petro afirma que la medida no es para los pobres, las cifras del IGAC lo contradicen, pues el Estado mismo considera menos de 100 hectáreas como pequeña propiedad, al punto que las normas prediales la favorecen con incrementos que no pueden superar el 50% de lo liquidado el año anterior.
Para el minifundio lechero de altiplano, que se mide en fanegadas (6.400 m2), la pequeña propiedad es más pequeña, pero en algunas zonas más valiosa. Un campesino con cinco fanegadas en el altiplano cundiboyacense, que soportan 10 animales y tampoco lo sacan de pobre, puede pasar, como por ensalmo, de pequeño a mediano productor, si su predio es afectado por incrementos promedio del avalúo superiores al 1.000% en Boyacá y Cundinamarca, con lo cual, entre otras cosas, perderá beneficios ante las entidades de crédito.
A las mayores limitaciones de acceso al crédito se suma el incremento del predial, que aun con las limitaciones a su aumento anual, afectará los ingresos de pequeños productores, pues sobre un avalúo que pretende actualizar décadas de descuido gubernamental, durante años pagarán aumentos no superiores al 50%, pero sobre una base cada vez mayor. Sumando el aumento vegetativo de los avalúos al ritmo del IPC, un campesino que pagó $1.000.000 en 2025, en apenas tres años pagaría más de $3.500.000.
Por fortuna, se malogró la intención de afectar la producción agropecuaria con la disculpa de fortalecer las finanzas municipales. Vendrá un nuevo gobierno que comprenda la realidad rural sin sesgos ideológicos, que modifique el despropósito de la actualización masiva y respete el artículo 9º de la Ley 101/93, para que los avalúos catastrales de predios destinados a la producción agropecuaria, como ordena la Ley, no tengan en cuenta “ninguna consideración distinta a la capacidad productiva y la rentabilidad de los predios”.
¡Así debe ser…, que así sea!
@jflafaurie
Bogotá, D. C, 4 de abril de 2026
*Presidente de la Federación Nacional de Ganaderos,
FEDEGAN.
Hoy me refiero a dos colegas: Alfonso Castellanos y Daniel Coronell.
Por: Gabriel Ortiz. - Sin Alfonso, Colombia ha perdido al mejor de sus periodistas, el dueño de toda la sabiduría de esta profesión, que siempre manejó con destreza y decoro.
Alfonso Castellanos, ejerció como nadie el buen periodismo, que practicó y desempeñó con talento, desde la humilde libreta de apuntes, las teclas de la Olivetti, el intríngulis del linotipo, y los misterios que almacena el computador.
Esa sapiencia depositada en su mente, la distribuía entre los centenares de aprendices que lo rodearon como maestro de muchas generaciones, hasta ese día en que se nos marchó.
Cuando partió de Málaga y pisó tierra bogotana, su hermano, ese gran cronista Gonzalo lo llevó de la mano a conocer los medios. Así surgió en él, ese ángel del periodismo, que lo condujo al diario El Liberal y al tabloide El Gráfico, un vespertino ricamente ilustrado que acompañaba en las tardes al periódico El Siglo.
Desde entonces no hubo poder humano que alejara a Alfonso del “oficio más bello del mundo”: del bueno, del libre, de ese que informaba, oportuna y lealmente a todos los colombianos.
Nunca abandonó la enseñanza, tenía el mérito de penetrar la mente de los jóvenes y mayores que querían informar con honestidad, realidad, destreza y férrea ética.
Medio al que llegaba, lo encumbraba al primer lugar, porque era ese el sitio, en el que anidábamos los centenares de alumnos que tuvimos la suerte de contar con la preparación que nos depositó.
Defendió la prensa libre e independiente, la constitución, las leyes y la defensa de todas las normas que honran nuestra profesión.
Su defensa de las libertades y de la democracia, lo indujeron a crear Telenoticias, un informativo de TV, con las normas de la BBC de Londres que, siendo financiado con dineros del presupuesto, tenía total independencia del del gobierno. Acá duró poco, por las normas oficiales de entonces.
Juan Jacobo Castellanos, digno sucesor de su padre, recibió el galardón con el que el CPB honró su memoria.
Y ahora Daniel:
El acto, al que asistieron más de mil invitados, continuó con la entrega del máximo galardón al “Mérito Periodístico Guillermo Cano” al colega Daniel Coronell, quien con una brillante intervención hizo el más real análisis de nuestra profesión, digna de imponerse como cátedra en la más exigente universidad, nacional o internacional. El recinto se puso en pie para aplaudir por varios minutos a Daniel quien dejó al descubierto el peligro en que se encuentra la democracia, ante la forma como políticos de izquierda y de derecha la malogran. El periodismo investiga y con esa investigación, su herramienta básica, denuncia a quienes roban los recursos públicos.
Explicó que este oficio hay que rediseñarlo, para captar a los distraídos que cada vez se incrementan, porque ya la gente no busca los más grandes medios, sino los más rápidos. “Hay que hacer mucho más, con menos recursos”.
Daniel nos alertó ante las redes sociales, porque como caldo de cultivo de nuevas las formas populistas, de izquierda y derecha, estigmatizan y desacreditan a los periodistas.
Y habló de la inteligencia artificial que puede ser maravillosa si trabaja para nosotros, pero funesta si trabajamos para ella.
Y son análisis sin fin, pero sin salirse de la urgencia de volver a ser reporteros, investigadores y fabricantes del lead. Concluyó su discurso, que vale pena leerlo y estudiarlo en su totalidad, advirtiendo a los colegas sobre los riesgos y peligros, porque “toda información oficial es falsa, hasta que se demuestre lo contrario.
NEGRO: ¿Será real que trataron de introducir droga en el carro del presidente Petro?
Bogotá, D. C, 13 de febrero de 2026
*Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
Fue indiscutiblemente el político más descollante de Roma.
Por: Juan Camilo Restrepo Salazar*. - La novela histórica es un género ascendente en la literatura contemporánea. Cada vez crece su acogida, y nos encontramos con más y más autores que escogen el género de la novela histórica. Santiago Posteguillo, filólogo y profesor de lenguas antiguas de la universidad de Valencia, es uno de ellos.
La obra de Posteguillo -extensa y maciza- constituye ya hoy en día un fresco monumental de la historia romana. Su última novela (Los tres mundos) está dedicada básicamente a la conquista de las Galias por Julio César medio siglo antes de la venida al mundo de Cristo. Sus “tres mundos” se refieren a lo que estaba sucediendo en Las Galias, en Roma y en Egipto durante el proconsulado de Cayo Julio Cesar.
Ya van tres tomos sobre la vida de César y aún no cruza el Rubicón y todavía está lejos de llegar a los Idus de Marzo. Faltan, pues, varios tomos en los relatos de Posteguillo para completar el retrato completo de la vida el gran político romano que canceló la república y entreabrió con el sacrificio de su propia vida en los Idus de Marzo los esplendores del imperio.
Quienes no ven con buenos ojos el género de la novela histórica echan de menos la ficción como único método válido para escribir novelas. Dicen que es un género mixto que ni es historia ni tampoco literatura de ficción. No es justo este reproche a Posteguillo que se toma escrupulosamente el trabajo mediante notas de pie de página y anexos de sus novelas de enseñarle al lector qué trozos de sus novelas son estrictamente históricas (citando todas y cada una de las fuentes), y qué porciones de sus libros son meras ficciones en las que el autor se aparta de los episodios estrictamente históricos refrendadas por las fuentes.
La obra de Posteguillo -que ha ganado toda clase de premios con sus casi 5 millones de impresiones que han tenido sus libros- conforma hasta la fecha un enorme telón de boca de lo que fueros las grandezas y miserias del imperio romano.
Comienza con una trilogía dedicada a las guerras púnicas y a la familia de los Escipiones; continúa con una soberbia obra también en tres volúmenes dedicadas a Trajano, el emperador hispano que conquistó la Dacia en lo que hoy en Rumania; y ahora lleva tres volúmenes (faltan otros tantos) dedicados a la vida y obra de Julio César, al que dedica la última de sus novelas que se desarrolla en el episodio crucial que fueron las guerras de las Galias.
Quien quiera conocer la historia de Roma debe leer ineludiblemente a Posteguillo.
La conquista de las Galias tiene un especial interés en la formación política de occidente. Compendió el sometimiento a Roma de lo que hoy es Suiza, Luxemburgo, Bélgica, grandes porciones de la Alemania actual, de Francia y de la Gran Bretaña. Con las conquistas de Cesar se formó primero y se romanizó después lo que hoy es el corazón de la Europa contemporánea. Julio Cesar sostenía que todo lo que quedaba al sur del Rin debía ser parte del imperio romano.
A Julio César se le hacen muchos reproches: como que fue un invasor sanguinario que con puño de hierro sometió al imperio de Roma a los pueblos galos, y quien destruyó los cimientos de la República romana que tanto defendió Cicerón. Pero nadie podrá negarle que fue indiscutiblemente el político más descollante de Roma.
Quien quiera estudiar amenamente todo esto, debe leer infaltablemente a Posteguillo.
Bogotá, D. C, 30 de noviembre de 2025
*Abogado y Economista. Exministro de Estado
La educación debe ser asumida como política de Estado y dejar de estar al vaivén de los cambios de administración…
Por: Amylkar D. Acosta M*. -Tenemos que empezar por decir con el neurólogo y educador argentino sebastián lupina, que “la pobreza tiene graves impactos sobre el desarrollo cognitivo y emocional”, que deja huellas, secuelas imborrables. y ello es grave, de allí la importancia de la atención debida a la primera infancia, especialmente en sus primeros cinco años, que es cuando se da el mayor desarrollo del cerebro, del lenguaje, de la motricidad y del pensamiento abstracto que caracteriza al ser humano. De allí que influya tanto en dónde y en qué condiciones se nace y se crece a esta temprana edad en el futuro que habrá de deparársele en la vida a ese niño que crece y se desarrolla, la mayoría de las veces enfrentando la adversidad. Una población infantil afectada por el hambre y la desnutrición, como ocurre en muchas regiones del país, en especial la guajira, no tiene futuro y si lo llega a tener es incierto.
Superada esta etapa, insisto en que es crucial, como lo afirma la ex ministra de cultura Paula Moreno, “La preparación nivela. La educación es fundamental y lo que he visto a lo largo de los años es que cambia tu historia, tu chip y te pone en otro lugar”. Y como lo pudo establecer el estudio realizado por el codirector del banco de la república, Adolfo Meisel, “en el caso de los más pobres, la educación es la principal herramienta que les brinda la sociedad para mejorar sus condiciones de vida”. Pero, advierte que “no es suficiente con el acceso a la educación. es necesario garantizar el aprendizaje a través de una educación de calidad”. La educación de calidad, entonces, es la clave.
Llama la atención el informe de la OCDE en que existe una especie de determinismo asociado al origen de cada quien, pues “los niños cuyos papás no terminaron bachillerato tienen el 15% de posibilidades de llegar a la universidad, una cuarta parte de aquellos con al menos un padre que alcanzó la educación superior”. Por ello no es de extrañar la cifra que nos da la misma OCDE según la cual en Colombia sólo el 9% de los alumnos de las familias pobres llegan a la universidad, frente al 53% de las más ricas. y a ello hay que añadir el alto grado de deserción universitaria, que supera el 50%, siendo las causas económicas, sociales e institucionales las causas prevalentes de la misma.
También en este aspecto, el del acceso a la educación, el campo muestra el mayor rezago. La OCDE plantea la urgencia de cerrar la brecha que existe entre la ciudad y el campo. Según cifras del ministerio de educación, mientras un colombiano que reside en la ciudad tiene un promedio de 9.6 años de educación, otro que reside en las zonas rurales apenas sí alcanza los 6 años. Andreas Schleicher, director de educación de la OCDE, advierte que “todavía existe una gran desigualdad entre el sector rural y urbano en las escuelas de Colombia. Por eso el gobierno debe asegurar mayores recursos y construir redes de escuelas que potencien la educación…además, es necesario ejecutar inversiones para que los profesores mejoren sus carreras”. Pero el investigador alemán va más lejos y llama la atención en el sentido que “más allá del dinero, es necesario mirar qué tan eficaz es el tiempo que invierten los jóvenes en su educación. La escuela es la única oportunidad en la vida para formarse. Por eso es importante capacitar a los maestros”. El gobierno y la comunidad educativa deben tomar atenta nota de estas recomendaciones y proceder en consecuencia tomando la educación como la primera prioridad.
La educación debe ser asumida como política de estado y dejar de estar al vaivén de los cambios de administración, sujeto al regateo para que se le asigne el presupuesto que se requiere tanto para ampliar su cobertura como para su mejoramiento continuo. Ello redundará, indudablemente no sólo en el cierre de brechas, en reducir la desigualdad, en la nivelación de la cancha, sino que además contribuirá también a la mayor productividad y competitividad del país. Y a este propósito el investigador Eric Hanushek, profesor de la universidad de Stanford en EEUU, pone el dedo en la llaga al aseverar que “hay una variable que no aparece en la lista de indicadores macroeconómicos de coyuntura, pero que es uno de los determinantes más importantes del crecimiento económico de largo plazo. Se trata de los aprendizajes que alcanzan los niños y jóvenes en el sistema educativo, en especial en áreas fundamentales como la comprensión lectora y las matemáticas”.
Aparte del impacto social que tendría un redireccionamiento del aprendizaje en Colombia también tendría su impacto positivo en la economía, elevando su crecimiento potencial. Según Hanushek, “si el sistema educativo colombiano garantizara a todos los jóvenes colombianos aprendizajes mínimos, la tasa de crecimiento económico de largo plazo se incrementaría en 0.7 puntos porcentuales por año. Proyecciones económicas estiman que durante los próximos 12 años, la economía colombiana crecerá 3.7% al año para llegar a un ingreso per cápita de alrededor de 33.7 millones de pesos en 2030. Si el sistema educativo colombiano garantizara aprendizajes mínimos a todos los jóvenes que terminan la educación obligatoria, el país podría crecer al 4.4% anual y alcanzar un ingreso per cápita de 36 millones de pesos en 2030”.
Definitivamente la educación es la clave para escapar de la trampa de la pobreza y para cerrar la brecha de la irritante desigualdad de ingresos que se abre cada vez más, en desmedro de la población más vulnerada y vulnerable. Ello jamás se dará por generación espontánea, es necesario contar con una política, unas estrategias y plan de acción consensuados que comprometa seriamente al Estado en sus distintos niveles. Dada la magnitud del reto, esta no es tarea de un gobierno o de una administración, debe contar con todas las energías de todos para alcanzar unas metas de corto, mediano y largo plazo, que sean medibles, cuantificables y evaluadas periódicamente, con el fin de ajustar los medios para alcanzar tan loable finalidad. bien dijo Simón bolívar, el libertador, que “La educación es el fundamento verdadero de la felicidad” y es también el medio más expedito para nivelar la cancha, así como para la cohesión y la inclusión social.
Bogotá, noviembre 29 de 2025
*Economista. Expresidente del Congresoi y Exministro de Minas y Energía.
Cómo incorporar la comunidad en la identificación, planeación y realización de obras públicas.
Por: Fernando Cepeda Ulloa*. - Para los estudiosos de la administración pública y de la gobernabilidad democrática, lo que acaba de ocurrir con la Misión La Guajira, que se inició en diciembre del 2023, y que informa que ha tenido éxito en su propósito de lograr que más de 25.000 personas obtuvieran acceso al agua potable, a la energía y el Internet. Es un experimento que debe ser ampliamente difundido no sólo en Colombia, sino en países que han vivido situaciones similares en las cuales los esfuerzos gubernamentales o privados no logran alcanzar sus objetivos hasta el punto de qué bien pronto se llega a la conclusión de que hay zonas del país donde es inútil proponerse lograr realizaciones de envergadura.
Ese pensamiento pesimista y derrotista fue el que esta misión destruyó, por fortuna. Así lo reconoció su principal líder, Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez, claro está, con la colaboración de un valioso equipo de personas, como la doctora María Lorena Gutiérrez, presidenta del grupo Aval, Promigas y otros funcionarios del grupo y la W, el Grupo Prisa, y varias fundaciones, que se incorporaron desde el comienzo y algunas a lo largo del proceso.
El tema es de enorme importancia. No se trata de un éxito, improbable, en una situación que se anticipaba como compleja y muy difícil, sino de un experimento que debe ser traducido en términos académicos para que pueda ser utilizado por otros departamentos, por otras agencias del gobierno y en otros países. Si algo hace falta en las teorías sobre gobernabilidad democrática y en las que tienen que ver con la manera de lograr eficacia en las tareas gubernamentales, un tema que ha preocupado al Banco Mundial, al Banco Interamericano, a la desaparecida agencia de cooperación internacional de los Estados Unidos, etc.
Es esta dimensión clave. Cómo incorporar la comunidad en la identificación, planeación y realización de obras públicas. Cómo asegurar el buen manejo de los precarios recursos existentes. Cómo aprovechar los talentos disponibles para alcanzar el éxito que se busca. Es que ante el éxito anunciado explotan en la cabeza fracasos de no sé cuántos proyectos, inclusive soportados con recursos muy cuantiosos financieros y de otra naturaleza. Yo no sé cuántos acueductos en algunas regiones de Colombia son ejemplo de una gestión mal llevada que deja sin ese servicio a muchas comunidades, y así se podrían identificar múltiples proyectos fallidos. El Departamento Nacional de Planeación ya debería estar estudiando todos los detalles de esta operación de La Misión Guajira para obtener los aprendizajes necesarios para asegurar la buena fortuna en muchos de sus proyectos.
Lo ocurrido con la Misión Guajira no se puede quedar ahí como un éxito ocasional. Debe ser un tema que se traduzca en un manual de cómo realizar proyectos en un plazo determinado y con la colaboración de sectores diferentes al público, como la empresa privada y muchas fundaciones. No se puede desperdiciar un esfuerzo de esa naturaleza, y, por el contrario, hay que hacer lo posible para derivar aprendizajes efectivos que además se puedan maximizar. Sería muy deplorable que un éxito de esta naturaleza se quede ahí y que pronto se olvide para volver a la teoría de que hay regiones o lugares en Colombia donde no es posible llevar a cabo proyectos porque con frecuencia se fracasa. Fue una teoría que alimentó inclusive el pensamiento del Departamento Nacional de Planeación, en algún momento, con respecto a toda la Costa Atlántica.
Es que desperdiciamos muchos aprendizajes. Por ejemplo, la Universidad de los Andes, que se inició en forma tan precaria en unas casas viejas y en unos precarios edificios al borde del cerro de Monserrate, logró tempranamente un éxito que aún se mantiene hoy, afortunadamente, nacional e internacionalmente. Creo que algunas instituciones como la Universidad del Norte, en Barranquilla, Eafit en Medellín, el Icesi en Cali aprendieron mucho de esta experiencia, pero no ocurrió así con otras, cuya Fundación fue contemporánea a la de los Andes.
Con frecuencia digo que el éxito está prohibido en Colombia. El individual porque llevaba al secuestro y, en otros casos, por una pésima cualidad que es la envidia. Y por eso como que continuamos auto-flagelándonos como lo diagnosticó el distinguido profesor Albert Hirschman. En Colombia ha habido muchos éxitos de variadas proporciones y muy significativos, que son dignos de difusión e imitación. No contribuye mucho a nuestro desarrollo el que no sea permanente la tarea de difundir esos éxitos, individuales y colectivos.
Ojalá este nuevo éxito no entre al armario del olvido en que han quedado guardados tantos otros tan valiosos.
Bogotá, D. E, 30 de noviembre de 2025
*Analista Político, Catedrático. Exministro de Estado
Las últimas encuestas muestran las primeras luces de quienes estarían realmente en el tarjetón presidencial y los temas que impactarán la decisión del elector, entre ellos la seguridad, la corrupción y la salud
Por: Hubert Ariza*. A siete meses de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2026, para elegir el sucesor del presidente Gustavo Petro, Colombia continúa en el pozo profundo de la polarización, la desinformación, la incertidumbre y una campaña de odio de la extrema derecha contra el jefe de Estado. Todo ello a la vez que en el Caribe, los halcones de Estados Unidos están en la antesala de una agresión militar a Venezuela, lo que impactará a la región y, especialmente, a Colombia, también en la mira de esa potencia.
Las elecciones en Colombia avanzan con una derecha que se despedaza entre sí, con el hermano del expresidente Álvaro Uribe condenado a 28 años de cárcel por paramilitarismo —lo que mina la capacidad narrativa del jefe del Centro Democrático—, y una izquierda que puntea en las encuestas, gracias a la popularidad del presidente Petro, quien, a su vez, es atacado por Estados Unidos, que lo mantiene descertificado, sin visa y en la lista Clinton, y amenaza su libertad y la seguridad económica de su familia.
De hecho, las últimas revelaciones de Noticias Caracol sobre la supuesta infiltración de las disidencias de las FARC al Ejército y a la Dirección Nacional de Inteligencia, DNI, contribuyen a la narrativa de Donald Trump de que el Gobierno colombiano está en manos de un líder desquiciado y al servicio del narcotráfico.
Petro, por ello, reaccionó duro contra ese informe, al que descalificó y llamó producto de una campaña de desinformación de la CIA. Las revelaciones de Noticias Caracol han sido un banquete para la derecha, que en coro pide que el mandatario sea procesado, condenado, encarcelado y vestido con un overol naranja. Sacar a Petro del escenario político, vivo, muerto o esposado, es su estrategia para regresar al poder.
Lo paradójico es que las encuestas muestran que la mayoría de los más tóxicos enemigos del presidente Petro marcan muy abajo en las encuestas. Lo evidencian María Fernanda Cabal, Vicky Dávila y un largo listado de personajes del universo antipetrista que se mantienen desconectados de las bases populares y forman parte del margen de error de los estudios de opinión. Gritan, vociferan, especulan, amenazan, pronuncian el nombre de Petro en cada frase y dejan caer todo su rencor ante los micrófonos y las redes sociales, pero su estrategia no se traduce en votos.
Ese es el drama de la derecha: sin imaginación, ideas, soluciones, divididos, ha convertido la oposición en un multiplicador recurrente de la imagen victimizada de Petro, y ratifican que la política en Colombia gira en torno a la agenda mediática que impone el presidente.
En la carrera de relevos de la extrema derecha el mando lo tiene hoy el abogado Abelardo de la Espriella, quien no llena plazas, ni convoca multitudes, pero aparece de segundo en las encuestas, con 14,4%, según el CNC.
Qué tanto permanezca en ese lugar está por verse, porque la derecha se resiste a aceptarlo como su líder. Tal y como sucedió con Vicky Dávila, que reinó en las encuestas unos meses, se creyó ganadora, acercó a su alrededor al duquismo, y después, semana a semana, ha visto apagar el efímero entusiasmo que generaba su nombre. Hoy ella forma parte del grupo de candidatos que odian a Petro, pero parecen odiar más a De la Espriella.
Con De la Espriella, Colombia pareciera repetir el escenario de las elecciones de 2022, cuando un outsider contestario y repentista, exalcalde de Bucaramanga, con procesos por corrupción y un historial de exabruptos mediáticos y palabrotas, llamado Rodolfo Hernández, se metió al tarjetón en la segunda vuelta y fue derrotado por Petro.
l vertiginoso ascenso de De la Espriella, un personaje polémico, desafiante y sin experiencia electoral, ni narrativa diferente a querer descuartizar a la izquierda y parecerse a Bukele, el mandatario autoritario de El Salvador, atemoriza a la mayoría de la derecha. Ellos presienten que con De la Espriella, la derecha se estrella.
No se trata de un Iván Duque, que apareció en la escena política como el elegido por Uribe, sin mancha en su historial, ni asocio alguno con el paramilitarismo. Con De la Espriella, las cosas son diferentes. Su trayectoria no es un libro en blanco, sino una enciclopedia de rumores, titulares y acusaciones. En conclusión, la derecha continúa en búsqueda de un candidato que impida el triunfo de Iván Cepeda.
Con el pasar de los días la campaña se hace cada vez más turbia y el teflón del presidente Petro más fuerte. De hecho, hoy su aprobación es del 38,9%, según el CNC, mientras que otros estudios de opinión lo ubican en el 44%. Esa cifra refleja un tremendo poder político para un presidente que ha visto transcurrir su mandato bajo toda clase de enemigos, fuego amigo, traiciones y conspiraciones, temiendo por su libertad y su vida, y que ha padecido, además, el más fuerte bloqueo del Congreso en décadas.
Esa cifra de aceptación explica el legado político que ha permitido el ascenso de Iván Cepeda y de la izquierda. Precisamente, la mencionada encuesta del CNC muestra que el 24,3% de los colombianos se identifica con el partido Colombia Humana/Pacto Histórico. A su vez, el 19,4% con el Centro Democrático, el 8,6% con el Partido Liberal, y el 4% con el Partido Conservador. Esas estadísticas evidencian el fracaso de la derecha. Nunca la izquierda ha sido tan fuerte.
Cepeda ha logrado sintonizarse con amplias capas de la sociedad y las banderas sociales de Petro, quien, por lo demás, ha sido eficaz en la estrategia de comunicación de sus logros sociales.
En conclusión, las últimas encuestas muestran las primeras luces de quienes estarían realmente en el tarjetón presidencial y los temas que impactarán la decisión del elector, entre ellos la seguridad, la corrupción y la salud. Nadie está midiendo aún el impacto real de la agresión militar de Estados Unidos en Venezuela y la presión de ese país para inclinar la voluntad popular e impedir la reelección de la izquierda.
El futuro electoral sigue siendo un acertijo. Aún falta mucho para llegar a la primera vuelta. Mayo de 2026 se ve muy lejos. Como en una carrera de ciclismo, atrás va quedando el pelotón, y los líderes de la montaña ya comienzan a mostrar su linaje. Lo dramático es que la ruta hacia la meta parece ser un camino lleno de minas, bombas y trampas mortales.
Bogotá, D. C, 30 de noviembre de 2025
*Periodista, internacionalista y analista político.
Tomado de El País.
Ojalá no se esté pensando en resucitar la figura de la reelección.
Por: José G. Hernández*. -A propósito del anuncio gubernamental sobre la convocatoria de una asamblea constituyente -que, según algunos, buscaría la reelección del presidente Gustavo Petro-, en reciente entrevista concedida a la revista Semana, el ministro de Justicia, Eduardo Montealegre expresó:
“Esa figura está prohibida en Colombia para la reelección inmediata. El actual presidente no puede hacerse reelegir inmediatamente, pero Petro podría ser candidato presidencial en 2030 sin necesidad de una constituyente. ¿Quiénes no pueden ser reelegidos? Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, quienes tuvieron dos periodos seguidos. A mí me parece que la figura de la reelección presidencial es buena, inclusive con periodos inmediatos. Lo que la Corte prohibió y dijo que era totalmente contrario a nuestro marco constitucional son reelecciones indefinidas, como las que pretendía Uribe".
Una respetuosa discrepancia: a la luz de las normas constitucionales vigentes, lo afirmado es inexacto, en cuanto atañe a la posibilidad de reelección del actual presidente de la República.
Es verdad que la Corte Constitucional, aunque en 2004 había declarado exequible el Acto Legislativo 2 de 2004 -que hizo posible la reelección del expresidente Uribe-, en 2010, mediante Sentencia C-141, declaró inexequible la Ley 1354 de 2009, la cual contemplaba un referendo para una segunda reelección del mismo exmandatario. Es decir, la Corte avaló la reelección presidencial por una vez, pero rechazó la reelección indefinida.
Pero eso no significa que hoy pueda afirmarse la posibilidad de reelección del actual presidente en 2030. El artículo 9 del Acto Legislativo 2 de 2015, que está vigente, modificó el artículo 197 de la Constitución en los siguientes términos: “No podrá ser elegido presidente de la República el ciudadano que a cualquier título hubiere ejercido la Presidencia. Esta prohibición no cobija al vicepresidente cuando la ha ejercido por menos de tres meses, en forma continua o discontinua, durante el cuatrienio. La prohibición de la reelección solo podrá ser reformada o derogada mediante referendo de iniciativa popular o asamblea constituyente”.
Como puede verse, la norma es terminante. Para plasmar de nuevo la reelección presidencial se requiere reformar la Constitución, bien sea por una asamblea constituyente o por medio de un referendo de iniciativa popular. Ni siquiera por un acto legislativo expedido por el Congreso.
El Gobierno había expresado que ese no era el propósito de la reiterada propuesta de una asamblea constituyente, pues el presidente Petro dijo no buscar su reelección. Es posible que haya cambiado de parecer y así se proponga, pero, mientras permanezca inmodificado el actual texto constitucional, el presidente no puede ser reelegido, ni ahora, ni en 2030.
Como se sabe, quien esto escribe ha sido contrario a la figura misma de la reelección presidencial, sea de quien sea -y con mayor razón si se permite para el período inmediato-, pues concentra el poder, rompe un elemental principio de igualdad entre los candidatos, otorga ventaja injustificada al presidente en ejercicio, cercena las posibilidades de las nuevas generaciones y da paso a actuaciones corruptas, como ya aconteció en el caso colombiano.
Ojalá no se esté pensando en resucitar la figura de la reelección. En cuanto a otras reformas constitucionales, ya llevamos sesenta y cuatro, muchas de ellas contradictorias, como las de la reelección.
Bogotá, D. C, 8 de octubre 2025
*Expresidente de la Corte Constitucional.
Durante décadas las elecciones presidenciales las definía el conflicto armado interno. Hoy lo que definirá el futuro de la democracia colombiana es la agenda internacional, y los efectos de la política de Petro en Gaza, y el desenlace en Venezuela.
Por: Hubert Ariza*. - El genocidio del pueblo palestino en Gaza, perpetrado ante los ojos del mundo por el Gobierno de Benjamín Netanyahu, se ha convertido en el nuevo ingrediente de polarización de la política colombiana, y en columna vertebral de la estrategia de posicionamiento internacional del presidente Gustavo Petro como un líder decidido a romper el cerco político intimidatorio impuesto por Israel y el Gobierno de Estados Unidos, para silenciar, desacreditar y castigar a quienes desafíen su poder y denuncien ese crimen contra la humanidad.
Desde el inicio de su mandato, era claro que la voluntad del Petro no era pasar desapercibido en la arena internacional y ser un presidente intrascendente, alineado y sumiso a la agenda de los Estados Unidos, ni condescendiente con los grupos económicos dominantes. Tampoco sería un mandatario vergonzante de su ideología y su trayectoria revolucionaria, como militante del M-19 y posterior firmante de los acuerdos de paz de 1990.
Petro siempre buscó una oportunidad para destellar y dejar huella en el escenario internacional. Su oportunidad llegó con la tragedia de Gaza, que el mandatario ha convertido en el eje de su acción política antiimperialista, en desencadenante de una estrategia de poder nacionalista, y en cohesionador de su base política, precisamente cuando la campaña presidencial de 2026 comienza a tomar forma y se van perfilando los nombres de quienes tendrán opciones reales de poder.
Petro ha dejado atrás décadas de alineamiento total de Colombia con Estados Unidos, desafiando de manera permanente al presidente Trump, de quien ha dicho que debería ir a la cárcel por su papel en el genocidio del pueblo gazatí. La cumbre de su narrativa antifascista e internacionalista, en defensa del pueblo palestino, se dio en la 80a. Asamblea General de las Naciones Unidas, que convocó la semana pasada, en Nueva York, a 130 líderes que intervinieron para decirle al mundo su visión del nuevo orden internacional en construcción. Multilateralismo, la paz global, el desarrollo sostenible y el diálogo de los pueblos, fueron objetivos escuchados.
Ante Naciones Unidas, Petro pronunció su última intervención como mandatario de los colombianos, y no dudó un instante en convocar al mundo a rechazar el crimen contra la humanidad en Gaza. Su máxima expresión del desafío a Trump fue su discurso en la céntrica zona de Time Square, en Manhattan, donde megáfono en mano pidió a las tropas estadounidenses desobedecer las órdenes de su presidente contra los pueblos inermes. El Departamento de Estado de los Estados Unidos, que buscaba de tiempo atrás una excusa para intentar castigar a Petro, a quien había descertificado apenas unas semanas en su lucha contra el narcotráfico, aprovechó la oportunidad y le retiró la visa, repitiendo los acontecimientos ya vividos en 1996 contra el presidente liberal Ernesto Samper, envuelto entonces en el llamado proceso 8000.
Lo que ha seguido es la mayor radicalización de Petro en su cruzada en defensa del pueblo gazatí. Sin visa y descertificado, se siente más empoderado, más libre para ser Petro, el internacionalista revolucionario. En este nuevo estadio de su gobierno, ha enfilado baterías para reorganizar el cuerpo diplomático, sacudir nuevamente su gabinete, acelerar su iniciativa de una Constituyente, meterle el acelerador a las reformas bloqueadas por el Congreso, inaugurar obras, entregar tierras a los campesinos, mantener un diálogo fluido con las bases sociales, dar línea sobre la escogencia del candidato de izquierda que se enfrente a la derecha en 2026, y ordenar la coordinación de las fuerzas militares con sus pares venezolanas, negando la existencia del llamado Cartel de los Soles. Ayer en Ibagué, donde no necesita visa, lanzó su campaña por la dignidad, para ratificar que va por el poder, el despertar del nacionalismo y la reelección de su proyecto político.
La mirada humanitaria en Gaza ha hecho de Petro un referente internacional, lo que enardece a la derecha colombiana, que trata sin éxito de silenciar o desvirtuar la narrativa del mandatario, presentándolo como un loco desaforado, que habla bajo los efectos de narcóticos, y repite incoherencias, como parar un genocidio, armar un ejército internacional que detenga a Netanyahu e incluso alistarse para irse a combatir por la vida en Gaza. El 35 % de colombianos que apoyan a Petro, y le aseguran un puesto en la segunda vuelta a un candidato de izquierda, por el contrario, creen en su narrativa. Por ello, lo escuchan con atención cuando habla de Gaza y Venezuela, donde el sobrevuelo de los caza F-35 da forma a la intervención militar de Estados Unidos contra el régimen de Nicolás Maduro, un fenómeno que tendría graves consecuencias para Colombia. No en vano se ha dicho que los dos países son hermanos siameses, y que lo que le ocurra a uno, impactará al otro.
En Venezuela la temperatura no deja de subir. El termómetro estalla con cada declaración de Trump. La última lleva implícita la suerte de Colombia, el mayor productor de cocaína del mundo, el campeón mundial de cultivos de uso ilícito, que ataca el fenómeno de manera independiente a los dictámenes de Washington. Trump ha declarado al Congreso que su país está oficialmente en guerra formal contra los carteles de las drogas. Ese nuevo estado significa, ni más ni menos, que Colombia, por deducción, también está en el radar de esa nueva visión de supremacía geoestratégica de la superpotencia.
Gaza y Venezuela muestran el poder que los asuntos internacionales tienen hoy en la agenda política colombiana. Durante décadas las elecciones presidenciales las definía el conflicto armado interno. Hoy lo que definirá el futuro de la democracia colombiana es la agenda internacional, y los efectos de la política de Petro en Gaza, y el desenlace en Venezuela. La Cancillería vive tiempos de enorme presión y responsabilidad para impulsar el multilateralismo, el desarrollo sostenible y la paz mundial. La Canciller lidera esa estrategia sin visa, con una mirada ampliada del mundo.
Es evidente que una eventual intervención militar en Venezuela será un elemento demasiado poderoso en el devenir de la política colombiana, donde la derecha, alineada con sus pares de Miami, que dirigen el departamento de Estado, piden de tiempo atrás una acción militar similar contra el Gobierno de Petro. Muchas preguntas surgen al respecto. ¿Cuánto tiempo tardarán en convertirse en objetivo militar de la superpotencia los carteles colombianos de la droga? ¿Amenazarán los cazas F-35 con bombardear el Clan del Golfo, las disidencias y el ELN? ¿A través de una política antidrogas militarizada e intervencionista se buscará impedir qué Colombia elija a un presidente de izquierda que mantenga la senda de Petro? No son exageraciones. La característica del nuevo orden internacional no es la razón, sino la imposición. Y quien tiene el garrote, manda. Contra esa visión es que actúa Petro y tiene alineada la Cancillería.
Mientras en Estados Unidos los narcos disfrutan de sus inmensas fortunas, el consumo de alucinógenos no baja y el fentanilo desplaza a la cocaína, Estados Unidos estrena una nueva forma de intervención en la América de Bolívar. Ello mientras en el debate político en Colombia la lucha contra las drogas ocupará un papel central y se narcotizarán aún más las relaciones exteriores con Estados Unidos. La lucha contra las drogas es hoy el fantasma que recorre América, mientras Trump sentencia en sus redes sociales, en tono amenazante: “y ni siquiera hemos empezado”. Gaza y Venezuela marcan el futuro de Petro.
Bogotá, D. C, 5 de octubre 2025.-
*Periodista, internacionalista y analista político.
Tomado de EL País.
Digamos que es una institución en crisis. Y se puede añadir que es la expresión de la crisis del multilateralismo.
Por: Fernando Cepeda Ulloa*. - La Organización de Naciones Unidas ha sido objeto de muchas críticas a lo largo de las últimas décadas, así como de informes bien elaborados con propuestas para su modernización .Lo que ha ocurrido en el Debate General realizado ahora en septiembre es revelador de una inconformidad de muchos y por diversas razones con respecto a la operatividad de los organismos de Naciones Unidas, a tal punto que hoy se encuentran opiniones muy diversas sobre lo que se debe hacer, algunas de ellas llegan a plantear su irrelevancia y otras a sugerir un cambio de su sede principal en Nueva York.
Digamos que es una institución en crisis. Y se puede añadir que es la expresión de la crisis del multilateralismo. Y sin duda, ahora, una consecuencia de la manera como el presidente Donald Trump ha asumido un liderazgo global, sin contar con la organización que ha sido creada, precisamente, para realizar principalmente trabajos relacionados con la promoción y el mantenimiento de la paz.
Y el presidente Trump no lo niega. En su discurso durante el Debate General, no sólo se quejó de las dificultades de la escalera eléctrica que le permitía ingresar al edificio de Naciones Unidas, sino a los defectos del teleprompter, pero la alusión más significativa fue la que tuvo que ver con la ausencia total de Naciones Unidas en siete procesos de paz en los cuales él había intervenido en los últimos siete meses. Sin matices dijo: es que no recibí ni siquiera una llamada telefónica... o sea puso en evidencia la ausencia de Naciones Unidas en temas tan importantes que habían comprometido su atención, lo cual era equivalente a hablar de la irrelevancia de las Naciones Unidas, como algunos están escribiendo ahora con respecto a ella.
Pero la ausencia más notoria de Naciones Unidas estuvo en la presentación que tanto el presidente Trump como el primer ministro de Israel hicieron el lunes pasado sobre un plan de 20 puntos para resolver la grave crisis entre Israel y Palestina en la franja de Gaza. Lo mínimo que se podía esperar es que el Secretario General de la ONU estuviera presente o que sus gestiones o documentos hubieran sido objeto de alguna alusión. Pero un tema de tan enorme importancia y que es de la esencia de la razón de ser de las Naciones Unidas, se tramita sin contar con ella y, al parecer, ojalá no haya sido así, sin que ella se haya interesado por participar en el proceso.
Lo que sí se sabe es que tres personas, completamente ajenas a las Naciones Unidas, fueron claves en la preparación de los 20 puntos, y es apenas natural que nos preguntemos, ¡y en dónde estaba, entonces, la ONU?
No son pocas las propuestas que se han presentado en las últimas tres décadas sobre la reforma o modernización de las Naciones Unidas. Inclusive, con el liderazgo de Colombia, el Grupo de Río presentó un conjunto de propuestas por allá en el año 1991, que fueron oportunamente entregadas al entonces Secretario General Javier Pérez de Cuéllar. Lo importante no son tanto estas propuestas concretas, sino el espíritu que ahora anima para lograr un aggiornamento de esta institución y de sus múltiples agencias que le devuelva la confianza que se depositó en ella para realizar una tarea fundamental: la paz. Por eso asombra que en circunstancias como la que están viviendo en el Medio Oriente, no sea la protagonista principal. Entonces abundan las críticas que giran principalmente en torno de un diagnóstico que la descalifica como una entidad burocrática.
Bogotá, D. E, 5 de octubre 2025
*Analista Político, Catedrático. Exministro de Estado