Opinión
Por Gabriel Ortiz.- Se ha dicho que una mentira muchas veces repetida se convierte en realidad y que ello da origen a lo que ahora abunda: las fake news. Esa es la técnica que viene aplicando el alcalde Peñalosa en Bogotá, cuando aparecen críticas, recibe acusaciones o debe esconder sus interminables fallas.
A la inseguridad, pésimo estado de la red vial, desastrozo manejo del tránsito, contaminación “transmilenial”, tala indiscriminada de árboles y antenas, invasión del espacio público con contendores e incumplimiento de rebajar tarifas de recolección de basuras, disecar reservas como la Van der Hammen y mil cosas más, se suman las frecuentes alzas de tarifas de transmilenio y la errónea adquisición de los articulados y biarticulados contaminantes.
Todos los desatinos del burgomaestre, son cuidadosamente maquillados con la avalancha de publicidad engañosa que se emite por los diferentes medios de comunicación. Los ríos de dinero que destina la administración para auto alabarse, podría decirse que, superan los recaudos del último impuesto de valorización. El Concejo le tolera todo, la ciudadanía parece adormecida y los órganos de control parece que solo escuchan la carreta de Peñalosa.
Su propaganda le cuelga el término “sin carreta” para enumerar las bellezas que solo él le ve a su gestión.
Nos obnubiló, deslumbró y confundió con los articulados que, pese a los estudios técnicos, adjudicó a la Volvo. Descartó los eléctricos, para traer 700 chimeneas que enfermarán a la población capitalina. Los “racimos” humanos que antes colgaban de las puertas de buses viejos de la ciudad, los trasladó a los pasillos de los articulados y biarticulados, engañando a la ciudadanía con asientos laterales.
Juiciosos estudios técnicos de la Universidad de los Andes, demuestran que los buses de transmilenio tienen licencia para contaminar. Ruedan esparciendo partículas contaminantes, a tal punto que el famoso y erróneo día sin carro que se celebró ayer, no sirvió para nada, como tampoco los que se vienen realizando desde el 2001. El profesor Luis Jorge Hernández de los Andes, dijo que ese jueves fatídico sin carro, aumenta la contaminación, por acción los transmilenios y que quienes ese día se movilizan en bicicleta, patinetas, patines y a pié, se chupan toda esa contaminación. Y esto no es carreta. Estudios médicos revelan que las enfermedades respiratorias, empezando con el cáncer de pulmón, se han incrementado en esta capital, especialmente en la población infantil.
A lo anterior se suman los índices de la inseguridad. Cada día se incrementan los atracos, robos y asesinatos en todos los barrios. Nada se diga del tránsito cada vez es más lento, que roba precioso tiempo a la ciudadanía. Se cree que poniendo el ridículo límite de 50KMH a varias avenidas se agiliza, cuando por ellas nunca se ha podido alcanzar semejante celeridad.
Esa es la Bogotá de hoy, la de Peñalosa… ¡la Capital carreta!
BLANCO: El empuje que Mónica de Greiff y Andrés López imprimen a Bogotá, con el HUB de negocios. Eso es desarrollo y no es carreta.
NEGRO: En Colombia matamos hasta los ríos. Cauca QEPD.
Bogotá, D. C, 10 de febrero de 2019
Gabriel Ortiz: Exdirectior del Noticiero Nacional y de Notisuper.
Por Yoani Sánchez*.- La ola de protestas populares que mantiene en jaque a Nicolás Maduro, junto a la proclamación de Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, ha terminado por ahondar las diferencias en América Latina.
La región está dividida entre los países que han reconocido como mandatario al presidente de la Asamblea Nacional y aquellos que mantienen el apoyo a la camarilla gobernante en Venezuela.
Salta a la vista que las cancillerías que siguen rompiendo lanzas por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) pertenecen a sus viejos aliados ideológicos como Cuba, Bolivia, Nicaragua y El Salvador. En todos esos casos, se trata también de regímenes que han recibido cuantiosos recursos de las arcas venezolanas en los últimos años. Son los mismos, además, que han aprovechado el petróleo enviado desde Caracas para entronizar sus regímenes, o al menos prolongarse en el poder y desarrollar redes de clientelismo a cambio de fidelidad política.
En el mapa latinoamericano de las afinidades, muchos de los ejecutivos que apoyan a Maduro son parte también de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), un organismo regional en franco declive y cuyo origen estuvo más marcado por cerrar filas contra Estados Unidos que por el propósito de mejorar la vida de los habitantes del bloque. Pero la complicidad que muestran actualmente con el Palacio de Miraflores trasciende las declaraciones políticas y las notas de los Ministerios de Exteriores y ha llegado a convertirse en censura informativa hacia el interior de esos países.
En Cuba, gracias a la llegada de internet a los móviles en diciembre pasado, los ciudadanos están comparando con más inmediatez las noticias sobre las manifestaciones en Venezuela que publican los medios independientes o extranjeros, bien distantes de la fanfarria triunfalista y totalmente parcializada que publican los periódicos y la prensa oficial. La cadena Telesur, controlada por el PSUV y que se transmite en la Isla, ha hecho gala de una ceguera patológica a la hora de contar las protestas que está molestando mucho a los televidentes.
En Nicaragua, numerosos colegas periodistas se quejan de que la propaganda de Ortega también distorsiona las manifestaciones populares contra Maduro y en El Salvador, la lealtad de Salvador Sánchez Cerén está aumentando el descalabro político de su partido, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, que tiene muy pocas posibilidades en los comicios presidenciales de este febrero.
Otras naciones, como el México de Andrés Manuel López Obrador, han preferido mantenerse al margen en nombre del principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos. Una postura que le ha ganado una avalancha de críticas al mandatario, pero que ubica al país norteamericano en una posición de posible intermediario en una negociación entre las fuerzas en disputa en Venezuela. Una opción que ahora parece distante, dada la agresiva retórica de Maduro y la desconfianza del sector opositor hacia otro presunto diálogo baldío.
Sin embargo, más allá de las posiciones puntuales de cada Gobierno, lo cierto es que América Latina vuelve a dividirse y a enfrentarse. Venezuela es el nuevo cisma que sacude a la región y deja en evidencia las claras líneas que separan al continente. En la medida en que la crisis se prolongue y las presiones populares aumenten, ese abismo se irá ensanchando. Vale estar pendientes de cuáles pasos, además del apoyo diplomático, están dispuestos a dar los camaradas políticos de Nicolás Maduro.
Cuba, 6 de enero de 2019
*Semióloga y bloquera cubana.
Por José G. Hernández.-Cuando se discutía el proyecto de lo que hoy es el A.L. 1 /17, que creó la Jurisdicción Especial de Paz, JEP, decíamos que, a nuestro juicio, respecto a delitos cometidos con posterioridad a la fecha de firma del Acuerdo de Paz con las Farc (24 de noviembre de 2016), las normas pertinentes debían dar lugar a que, de manera automática, los autores quedaran sometidos a la jurisdicción ordinaria y fueran excluidos -también de manera automática- del beneficio de no ser extraditados.
Discrepamos del proyecto, que confiaba a la JEP la definición sobre si los posibles delitos fueron cometidos antes o después de la firma del Acuerdo, porque, de una parte, ella que hasta ahora iniciaría su actividad- carecería por completo de elementos de juicio para esa definición, y por otro lado, de allí dependería la determinación sobre la jurisdicción competente para decidir de fondo, lo que reclamaba un tribunal imparcial que dirimiera el asunto.
No obstante, la tesis que acogió el Congreso fue la contraria, y el artículo 19 transitorio de la reforma, declarado exequible por la Corte Constitucional (Sentencia C-674/17), estableció lo que hoy –tras nueve meses de idas y venidas y hasta de cartas extraviadas- no se ha podido aplicar en el caso “Santrich”:
“Cuando se alegue, respecto de un integrante de las Farc-Ep o de una persona acusada de ser integrante de dicha organización, que la conducta atribuida en la solicitud de extradición hubiere ocurrido con posterioridad a la firma del Acuerdo Final, la Sección de Revisión del Tribunal para la Paz evaluará la conducta atribuida para determinar la fecha precisa de su realización y decidir el procedimiento apropiado”.
Entonces, el asunto ya no está sujeto a discusión. Aunque la solución no sea satisfactoria, el punto está resuelto por norma constitucional exequible y vigente. Debe ser cumplida.
En consecuencia, la Sección de Revisión de la JEP es la llamada a definir la fecha exacta de los posibles delitos a los que se refiere el reclamo de los Estados Unidos y la solicitud de extradición de alias “Jesús Santrich”. Para hacerlo, como no tiene las pruebas, las solicita. Concede un término, y la carta rogatoria dirigida a las autoridades norteamericanas se pierde, y solamente se sabe del extravío después de vencido el término.
Con independencia de la investigación que debe ser adelantada en los ministerios de Relaciones Exteriores y Justicia respecto a ese increíble descuido, lo cierto es que el proceso debe seguir, y que están de por medio no solamente la libertad y la suerte procesal del señor “Santrich” -quien tiene derecho a que se resuelva sobre su caso- sino las relaciones de cooperación judicial con los Estados Unidos y, lo que es más importante, la certidumbre que debemos tener todos los colombianos acerca de la aplicación y el estricto cumplimiento del Acuerdo de Paz y de las normas de su implementación, pues los miembros de las Farc se comprometieron a no reincidir en su actividad delictiva.
Hay que superar el hecho insólito y hacer valer el Derecho sustancial. La JEP tiene la palabra.
Bogotá, D. C, 6 de enero de 2019
*Expresidente de la Corte Constitucional
Por Jairo Gómez*.- Roma, una excelente película. Majestuosa y atrevida propuesta la de Cuarón. Es una cinta que desconoce de muros porque es auténticamente universal. Es un filme que se sale del fastuoso molde de Hollywood, pero no de sus intenciones políticas.
Que la academia colme de nominaciones a Roma, tiene un claro designio: ridiculizar la política migratoria de Trump. Es un espaldarazo a los migrantes latinoamericanos, pero también a los africanos que hoy buscan mejor vida en Europa. Es una respuesta a los nacionalismos populistas que promueve la derecha ultranacionalista, hoy en la agenda del despacho oval.
Es un nuevo round entre Hollywood y la Casa Blanca; no solo la academia nominó Roma, también lo hizo con Infiltrado en el KKKLAN y, por primera vez, una producción sobre los superhéroes, La Pantera Negra, logra conquistar un escaño a mejor película. Otro ingrediente para a tener en cuenta, no es aislado: se trata de una bofetada a la excluyente propuesta de Trump de “América Primero” que ha sido interpretada, por sus seguidores, como una agencia promotora de la “supremacía blanca”.
La película de Spike Lee, inflexible crítico del magnate a quien califica de racista y no lo baja de “hijo de puta”, encontró en Hollywood su mejor aliado, tras viajar 40 años en el tiempo para contar las canalladas del Ku Klus Klan al final de la película las asocia a los acontecimientos de Charlottesville en 2017, cuando un vehículo arremetió contra una multitud que protestaba contra una manifestación de supremacistas blancos.
Es un férreo opositor a las políticas de Trump a quien también llama “agente naranja”, en clara alusión a la bomba que Estados Unidos utilizó en la Guerra de Vietnam. A eso le juega Hollywood, a desestabilizar al millonario presidente, como también lo hacen los grandes medios de comunicación de ascendencia demócratas que cuestionan la impredecible gestión del gobernante de la Casa Blanca.
En una lámpara de calor constante se ha convertido la relación entre Trump y quienes controlan Hollywood; es evidente que las historias y producciones cinematográficas que de alguna manera cuestionan los programas de gobierno, tienen relevancia y hoy se abren espacio sin controversia alguna en la meca del cine. Para la muestra un botón: una cinta insulsa, con una historia irrelevante como La Pantera Negra, fue nominada al Óscar a la mejor película.
Hace un año, en los días previos al discurso sobre el estado de la nación, varias estrellas de la gran carpa del cine mundial decidieron montarle un discurso paralelo al presidente Trump, en ese momento Mark Ruffalo lo justificó diciendo que “es más importante porque tenemos un presidente que tiene dificultades con la verdad, que tiene una agenda radical y divisiva y que gasta una enorme cantidad de tiempo centrándose en lo negativo, la desesperanza y la desesperación”.
El presidente Trump no la pasa bien con Hollywood en donde la influencia de los demócratas es inocultable y tienen en la agenda del gran cine un as bajo la manga para desprestigiar y meterle golpes bajos a los republicanos, quienes hoy ven amenazada la posibilidad de otros cuatro años en la Casa Blanca; para ellos, perder el control de la Cámara fue un duro revés a las aspiraciones del magnate que no calla y hace de lo impredecible su mejor arma.
“El verdadero poder es -ni tan siquiera quiero utilizar la palabra- el miedo”, frase que recuerda en su libro el prestigioso periodista Bob Woodward en su libro MIEDO, Trump en la Casa Blanca. Eso produce Donald Trump, y Hollywood lo sabe.
Bogotá D. C, 5 de enero de 2019
*Periodista. Analista Político.
@jairotevi
Por Mauricio Cabrera Galvis*.- Hay de todo en el Hay. En el festival de literatura también se presentan los autores de libros de ciencia, historia, política, economía, o ecología. Uno de los conversatorios más impactantes fue el que sostuvieron Patricia Lara y el sacerdote jesuita Francisco de Roux sobre el conflicto colombiano. Aunque los dos han escrito libros sobre los orígenes y el desarrollo del conflicto, lo que hubo no fue una discusión académica sino un compartir los relatos de las víctimas y lo que está haciendo la Comisión de la Verdad, que preside el padre Francisco para escucharlos y tratar de evitar que se repitan.
Muchas de las historias de las víctimas son desgarradoras. Mujeres violadas, soldados mutilados, familias destrozadas por el secuestro, madres que vieron masacrar a sus hijos o que no los vieron morir porque los desaparecieron y fueron un falso positivo. Son las heridas abiertas de una guerra demasiado larga y que deben ser reparadas.
Dos conclusiones preocupantes quedan después de oírlos. La primera es la magnitud del conflicto manifestada en la cantidad de víctimas, y la insensibilidad de la sociedad frente a esta tragedia. Más de 8 millones de víctimas registradas; más de 400.000 muertos; más 60.000 desaparecidos hacen del conflicto interno colombiano uno de los más sangrientos en relación al tamaño de su población. El mandato de la Comisión incluye tratar de entender el impacto de esta tragedia.
Contrasta el dolor de esos 8 millones de colombianos con la insensibilidad de gran parte de la sociedad, sobre todo la urbana, que no siente que el problema sea con ellos. Por eso insiste el padre Francisco en que una de las tareas fundamentales de la Comisión es escuchar esas historias y hacerlas visibles para que todos comprendamos que el asesinato de una sola persona es una herida para todo el país.
En contra del “Elogio al olvido” que propone David Rieff en el libro del mismo título, la Comisión reivindica la importancia de rescatar para la memoria lo sucedido para que no se repita. La segunda es constatar que el conflicto, si bien ha disminuido, no ha terminado porque sus causas y raíces siguen vivas y coleando en las mismas regiones que los han padecido por décadas.
Cartagena de Indias, 3 de febrero de 2019
*Filósofo, Economista y Consultor.
Monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez*.- Cuando el Papa Francisco se dirigió por primera vez a los jóvenes en Panamá, recordó sus palabras en la última Jornada Mundial de la Juventud de Polonia, en la que dijo que no sabía si podría venir a Panamá, pero que de todos modos aseguraba, que Pedro iría. Así entonces, de forma tajante, como efectivamente pudo venir personalmente, les dijo: “ahora les habla Pedro”. De igual manera, cuando terminó, en el estadio Olímpico de Ciudad de Panamá, a los más de 23.000 voluntarios, les repitió las mismas palabras, asegurándoles que no sabía si iría a Lisboa en el 2022, pero que de todos modos iría Pedro.
La Jornada mundial de la Juventud, como todos y cada uno de los encuentros con el Papa, sea en Roma, como en cada una de sus peregrinaciones a lo largo y ancho del mundo, son un verdadero encuentro con Pedro, que tiene, entre otras cosas, la misión de confirmarnos en la fe.
A eso viene Papa a cada país que visita, esa es su tarea en cada discurso u homilía pronunciada.
Ahora en Panamá, de nuevo nos habló Pedro. Y lo hizo de manera genérica, en nombre de Jesús, para que cada uno logre descubrir lo que el Señor le está diciendo de acuerdo a su situación puntual, pero también habló directamente a personas, a grupos a instituciones. Cómo no destacar su directo y apremiante mensaje al pueblo colombiano y su sentida oración en sufragio por las almas de los cadetes asesinados en Bogotá. Todo indica que esto es un hecho inédito en el protocolo Vaticano, el que un Papa ore públicamente, con nombre y apellidos, por unos jóvenes asesinados en un país. Se destacan varias cosas. El afecto que tiene por nuestro país, que visitó recientemente y al que invitó a apaciguar los corazones y a ser artesanos de la paz, pero también, su sensibilidad ante las víctimas inocentes y sus familias.
Un nuevo llamado a la paz nos hizo, que recuerdo: “jóvenes alumnos de la Escuela de Cadetes de Policía “General Francisco de Paula Santander” en Colombia, asesinados por el odio terrorista. Estos jóvenes fueron ofrenda en la Misa, y como recuerdo de ellos, me permito en este Ángelus nombrarlos, y cada uno en el corazón, en voz alta en el corazón, diga esa palabra que se suele decir en estos institutos cuando se nombra a un muerto: “presente”. Que estén presentes delante de Dios… Te pedimos Señor que les des su paz y al pueblo colombiano que también le des su paz. Amén”. Aquí hubo un renovado llamado para que cese el odio terrorista, y para que juntos podamos lograr la meta de una sociedad que viva en paz, sin odios, sin rencores, si muertes fratricidas.
Nos habló Pedro, como en Colombia, cuando en Villavicencio, ante el Cristo de Bojayá nos dijo. “Colombia, abre tu corazón de Pueblo de Dios, déjate reconciliar… No se resistan a la reconciliación para acercarse, reencontrarse como hermanos y superar las enemistades. Es hora de sanar heridas, de tender puentes, de limar diferencias. Es la hora para desactivar los odios y renunciar a las venganzas y abrirse a la convivencia basada en la justicia, en la verdad y en la creación de una verdadera cultura del encuentro fraterno”. Qué bueno fuera que lo escucháramos todos y pusiéramos en práctica su llamado a la paz.
Finalmente, un dato que pocos medios destacaron. El Papa Francisco, nuevamente estuvo en Colombia. En efecto, puesto que según las normas internacionales y los artículos 17 y 21 de la Convención Internacional sobre Aviación Civil de 1944, los aviones tienen la nacionalidad del país en el que fueron registrados, es decir, hacen parte del territorio del país que representan con su bandera, al viajar el Papa Francisco en una aerolínea que tenía la bandera colombiana, durante su trayecto, y hasta que no descienda de él, estuvo en territorio colombiano. Qué alegría y que honor.
Cali, 3 de febrero de 2019
*Obispo Auxiliar de Cali
Fuente Conferencia Episcopal de Colombia
Por Jorge Enrique Robledo*.- El Tribunal Superior de Cundinamarca nos otorgó –con José Roberto Acosta y la Procuraduría– una medida cautelar que prohibió la venta de Medimás EPS a la norteamericana DBMS o a cualquier otro, si no se asegura que se cumplan unas condiciones que garanticen la salud de los colombianos y no, simplemente, las ganancias del vendedor y el comprador (https://bit.ly/2SjaeyN). Así se le dio su merecido mentís a la falsedad de que pueden hacer lo que se les dé la gana porque se trata de un negocio “entre privados”, en el que el Estado no puede intervenir, como si la ley no lo autorizara ni estuvieran en juego cuatro billones de pesos anuales de recursos públicos y el derecho a la salud de 4,2 millones de colombianos.
Lo que se busca con esta acción popular son garantías para la adecuada prestación del servicio de salud a los usuarios de Medimás, el respeto de los derechos laborales de los trabajadores de la EPS y Esimed y el cumplido pago de las deudas a las clínicas y hospitales, públicos y privados, que le sirven a Medimás. Si no fuera en la Colombia de las astucias y corruptelas, estos deberes empresariales básicos no tendrían que reclamarse ante los jueces.
Confirmando las denuncias que hicimos hace año y medio para que no se consumara dicho negocio, Medimás falló desde el inicio de su operación, fallas que se han empeorado en el trato a sus pacientes y empleados y en su incapacidad administrativa y financiera, hasta el punto de que Esimed (Medimás) tiene once clínicas cerradas con siete mil trabajadores a los que no les paga desde octubre y que el gobierno acaba de quitarle los usuarios de Sucre, Chocó y Cesar. Y sus pésimas cifras económicas están en la base de la mala calidad de los servicios que presta: tiene cuotas incumplidas por 123.260 millones de pesos de la compra de Saludcoop y Cafesalud, acumula pérdidas por 716.147 millones y deudas por 2,2 billones, frente a activos totales de 1,95 billones, luego el comprador también adquirirá no pocos pleitos con el Estado, en el que el país perderá sumas enormes si se dirimen bajo las cláusulas del TLC con Estados Unidos.
El norteamericano interesado, ¡que le remitió al presidente Duque la copia de una carta de compra por Medimás con falsedades!, tiene además toda la pinta del aventurero inexperto lanzado a capturar el chorro de los 300 mil millones de pesos mensuales de la plata pública de la UPC, al igual que la conocida impunidad de la que gozan las EPS.
Aunque el pésimo negocio para el país de Medimás lo montó el gobierno de Santos y Duque desea continuarlo –¡otra vez de acuerdo!–, lo cierto es que estas desgracias son causadas por la Ley 100 de 1993, aplicada desde entonces por todos los gobiernos. Medimás es el resultado de la corrupción de Saludcoop, incluida la que practicó el interventor que le nombró el santismo, al que se le toleró, haciendo caso omiso de mis denuncias en el Congreso, que administrara la EPS con las mismas prácticas de Palacino. Y se origina en una ley que supone que no habrá corrupción en el sector porque la elimina la simple competencia entre las EPS, que luchan entre sí –dicen– por actuar con la mayor eficiencia y pulcritud. ¡Qué tal el cuento!
Y Medimás no es la excepción sino la norma. Hay 21 EPS intervenidas por el Estado, los sufrimientos de los pacientes parecen escapados de la obra del Dante, médicos, enfermeras y demás empleados trabajan muy duro y ganan muy poco y hasta les roban –esa es la palabra– parte de sus sueldos. El ataque a la red pública hospitalaria ha sido bárbaro y a las clínicas privadas las estafan no pagándoles sus cuentas. Todo porque la Ley 100 no es para la salud de los colombianos sino para el negocio financiero con la plata de la salud de los colombianos, por lo que las EPS imponen: “primero yo, segundo yo y tercero yo”.
Colombia necesita un sistema de salud que establezca, de verdad, que su objetivo es el bienestar de las personas, para lo que requiere de las mejores condiciones laborales y óptimas clínicas y hospitales, públicos y privados, y de un Estado que cuide y controle a los unos y a los otros. Sus administradores –llámese EPS o no– tienen que operar con la mayor calidad y a los menores costos, porque deberán actuar al servicio de la gente y no al contrario. Y tendrá que funcionar con cero tolerancias a la corrupción en cada una de sus partes. Que esto es posible lo prueba lo que ocurre en otros países de economía de mercado (https://bit.ly/2HMBK3t).
Bogotá, 1 de febrero de 2018
*Senador del Polo Democrático Alternativo
Por José Felix Lafaurie*.- La política se mueve entre el pragmatismo –real politik–, al que solo le importan los resultados y nos remite a Maquiavelo; y el idealismo, al que le importan los resultados, pero mediados por “la ética”, por la convicción ideológica de lo que es bueno y es malo, que nos remite a Platón y Aristóteles.
En el primer político no hay consistencia entre su actuar y su discurso –promete y no cumple– y entre su discurso y sus convicciones, si ellas no sirven a los resultados. El segundo siempre actúa como habla y como piensa. La coherencia, madre de la confiabilidad, es el sello de sus decisiones y ejecutorias.
Coherente ha sido la política exterior de Iván Duque. El Eln no podía llamarse a engaño si no renunciaba al secuestro, al terrorismo y sus actividades criminales como condición para una negociación. No era una condición advenediza, sino clara desde la campaña y desde su posición política en el Congreso.
Duque habría negociado con terroristas con voluntad efectiva de dejar de serlo, pero nunca con terroristas “en ejercicio”. Por eso Cuba y los países garantes tampoco podían llamarse a engaño, y por eso es coherente la solicitud al gobierno cubano, del cual también se espera coherencia con sus enfáticas declaraciones de rechazo al terrorismo. Si no entrega a los cabecillas del Eln, quedará en tela de juicio su confiabilidad, que necesita para no volver a las listas negras de los países que promueven el terrorismo.
Tampoco el régimen de Maduro se podía llamar a engaño con “un nuevo mejor amigo”, pues Iván Duque lo había denunciado ante la Corte Penal Internacional en 2017. Eso es coherencia, como también su liderazgo en Latinoamérica y el mundo: en el Grupo de los 13, en la OEA, la ONU y la Unión Europea, para cerrarle el círculo al dictador. Las recientes decisiones de Estados Unidos y del Parlamento Europeo le dan la razón.
Y aunque la izquierda y algunos sectores, como era de esperarse, pusieron el grito en el cielo con el discurso de la libre determinación de los pueblos, mientras hacen oídos sordos al pueblo venezolano que, el sí, pide a gritos el apoyo del mundo, fueron también coherentes el oportuno reconocimiento de Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela al día siguiente de su proclamación; y del embajador Humberto Calderón el mismo día de su nombramiento; y la lista de 200 colaboradores de la dictadura con prohibición de ingreso a nuestro país, encabezada por Maduro y Cabello.
Bogotá, D. C, 3 de febrero de 2019
*Presidente de Fedegan