Opinión
Por Mauricio Cabrera Galvis*.- La crisis venezolana se agudiza cada día, y el inicio de un nuevo período presidencial de Maduro la empeorará todavía más, pues se trata de un gobierno sin legitimidad democrática, plagado de corrupción, que ha dilapidado la gran riqueza petrolera y ha demostrado que es incapaz de manejar la economía. Por eso la tragedia humanitaria del éxodo forzado de millones de venezolanos.
A pesar de la profundidad de la crisis, el gobierno de Maduro tiene buenas probabilidades de mantenerse en el poder. En el campo interno, el soporte de los militares beneficiarios del régimen, el apoyo de una parte de la población y la debilidad de una oposición acorralada le dan todavía margen de maniobra. En el complejo ajedrez de la geopolítica internacional, Rusia y China lo apoyan y lo financian pues es su peón contra los intereses de Estados Unidos.
La mayoritaria, expresada en la declaración firmada por 13 países, incluida Colombia, es la vía de las sanciones y el aislamiento. Anuncian el rompimiento de relaciones diplomáticas y medidas tales como impedir el ingreso de funcionarios del gobierno venezolano, la negativa a los préstamos de entidades multilaterales, la suspensión de la cooperación militar y restricciones a las operaciones financieras que acabarán con el ya mermado intercambio comercial.
El único país que no firmó la declaración fue México. Pero no porque el gobierno de izquierda de López Obrador apoye el régimen de Maduro, ni porque desconozca la crisis. Es porque respeta el principio de la no injerencia en los asuntos internos, cree que las sanciones son ineficaces y que no se pueden cortar los canales del diálogo. El comunicado de la cancillería mexicana es muy claro.
Como sucedió con Cuba, las sanciones y el aislamiento alimentarán el discurso nacionalista y fortalecerán a Maduro. Por eso la apuesta de México es por la Diplomacia, y Colombia que es el principal afectado por la crisis venezolana debería seguir su ejemplo.
Cali, 6 de enero de 2019
*Filósofo, Economista y Consultor.
Nunca en la historia de la humanidad el planeta tierra había sufrido tanto como en los últimos años. Las cifras son alarmantes, el aumento de la temperatura desde 1880 ha sido de 0.8 grados celcius, lo cual esta indudablemente ligado al aumento del dióxido de carbono y de otras emisiones producidas por el hombre. Los esfuerzos para disminuir emisiones de CO2 han sido bastantes, desde el protocolo de Kyoto, hasta el acuerdo de París. Sin embargo, falta mucho para poder disminuir las emisiones de gases a nivel mundial.
Hasta hace poco, por otra parte, se visibilizó una problemática que se había ignorado por décadas: estamos inundados de plástico. Según un grupo de científicos “hay tantos residuos de plástico que podrían cubrir un país como Argentina”, indicando que el hombre en los últimos 65 años ha producido 8.300 millones de toneladas. De esa cantidad, más de la mitad se produjo en los últimos 13 años y, peor aún, el 70% se encuentra en los vertederos y en los océanos.
El Estado, junto a los grandes supermercados, debería imitar lo que pasa en Islandia. Este país, desde el pasado noviembre, devuelve a sus clientes por medio de una máquina expendedora “inversa” dinero por botellas de plástico. La suma no es muy alta -alrededor de 200 pesos-, pero ha sido un éxito total.
Esta clase de propuestas, además de ser buenas y baratas para la salud, lo son para el medio ambiente, es decir son de la llamada “economía azul”, que será impulsada por el Nuevo Liberalismo. ¿Pero en qué consiste? Esta se fundamenta en una necesidad que surge hoy para la humanidad; los productos que son buenos para la salud y el medio ambiente son caros, mientras que los que son dañinos son baratos. Así, este modelo económico consta de cuatro principios: trabajar con lo que se tiene, volver los problemas oportunidades, ser creativos e incentivar a los emprendedores para que vuelvan sus ideas realidad. Para el Nuevo Liberalismo el medio ambiente es una prioridad que con la ayuda del Estado y de su gente, se incentivará para que los emprendedores vuelvan realidad sus ideas. Por más absurdas que parezcan pueden ser la clave para un futuro sostenible. El país necesita nuevas fuentes de energía y estas sólo se generarán con la ayuda de toda la población.
Bogotá, D, C, 6 de enero de 2019
*Exsenador Liberal
Por Jorge Enrique Robledo*Cuando se supo que la Liquidadora de Saludcoop-Cafesalud, Ángela María Echeverri, había aceptado que a Medimás EPS la compraran inversionistas norteamericanos cuyo nombre el país desconoce, y una vez se exigió información detallada al respecto por los altos riesgos para Colombia de esa operación financiera, W Radio le pidió su opinión al ministro de Salud, Juan Pablo Uribe. Y aunque suene increíble, este fue capaz de decir que “el ministerio no tiene información específica, oficial, sobre una eventual venta”, porque “el negocio entre particulares tendrá otra órbita, en la responsabilidad directa de la liquidadora y también de los actuales dueños” de la EPS (https://bit.ly/2F6vHVx)
¿Exclusivamente entre privados, como un simple negocio de papayas o zapatos, la compraventa de Medimás EPS, de la que depende el derecho fundamental a la salud de 4,2 millones de colombianos y a la que el Estado le transfiere, para que haga ganancias que nadie controla, cuatro billones de pesos anuales de recursos públicos? ¿Y al gobierno tampoco deben importarle los empleos e ingresos de miles de médicos y demás trabajadores de la EPS maltratados de la peor manera y que operen o se cierren las clínicas a las que no les pagan?
Muy mal de democracia tiene que estar Colombia para que el análisis de una determinación de este calibre lo quieran acallar con la falacia de que solo pueden opinar los propietarios de Medimás EPS, los compradores gringos y, por el Estado, la Liquidadora. Y tan es mentira, que ya ella admitió que, “al final”, el Supersalud –subalterno del Presidente de la República– tiene que aprobar “cualquier transacción en negocios de salud” (https://bit.ly/2VecLZO). ¿Insistirán en que Santos no tuvo nada que ver con la venta de Saludcoop-Cafesalud a Medimás EPS y que ahora Duque no dirá la última palabra sobre el negociazo en ciernes? A propósito del tapen-tapen, el gobierno de Duque alegó que era secreto, para no responderme si en el Consejo de Ministros de Santos se había tratado la transacción que creó a Medimás. (https://bit.ly/2CRAmbz)
No es este un debate de meras formalidades legales. Porque el caso Medimás EPS muestra cómo NO debe actuar el Estado en el muy deteriorado y corrupto sistema de salud colombiano, y más porque hace año y medio algunos, empezando por el Procurador General de la Nación (https://bit.ly/2F8q9tB) advertimos sobre el desastre en el que podía terminar el negocio que promovió el santismo. Tan negativo se anunciaba para el país, que el Tribunal Administrativo de Cundinamarca alcanzó a aprobar una medida cautelar para detenerlo, en respuesta a una demanda que interpusimos con Sofía Gaviria y José Roberto Acosta.
Ha sido tal el atropello a los que tienen que ver con Medimás –pacientes, trabajadores y proveedores–, que entre las incontables noticias negativas provocadas por la EPS en 2018, hubo tres que sacudieron el país. Procurador y Contralor, conjuntamente, le exigieron al Supersalud intervenir a Medimás, la liquidadora de Saludcoop anunció que el Estado reversaría el negocio que le dio vida a esa EPS y la Superintendencia de Sociedades sancionó con el máximo grado de control a Prestnewco y Prestmed, las propietarias de Medimás.
Así terminó la irresponsable viveza de Santos –tras la falacia de ser un “negocio entre privados”– para que, entre otras gabelas y violando la ley, Medimás pudiera quedarse con el patrimonio y los derechos de Saludcoop-Cafesalud EPS, pagándolos con facturas incobrables y créditos de mediado plazo que se cancelarían con plata que le giraría el Estado.
Y ahora quiere Duque, copiando en esto también a Santos, evadir su responsabilidad sobre lo que se decida e impedir que los colombianos –y la Procuraduría y la Contraloría– podamos mirar con lupa y opinar sobre cada aspecto del futuro de Medimás EPS, para evitar que lleguen otros vivos a hacer de las suyas, creándole además al país una amenaza mayúscula. Porque si unos gringos compran la EPS, esta quedará bajo la férula del TLC con Estados Unidos, lo que significa que sus pleitos con el Estado ya no se resolverían ante la Justicia de Colombia, sino en los extremadamente leoninos tribunales internacionales de arbitramento, como con Odebrecht y Electricaribe. Y cómo olvidar que hace unos años Afidro –en representación de las trasnacionales de los medicamentos– amenazó con el TLC si simplemente se controlaban sus precios.
Bogotá, 4 de enero de 2019.
*Senador del Polo Democrático Alternativo
@JERobledo
Historia es, desde luego, exactamente lo que se escribió, pero ignoramos si es exactamente lo que sucedió: Enrique Jardiel Poncela
Por Lorena Rubiano.-Este año se celebrará el Bicentenario de la Independencia de Colombia y el nacimiento de nuestro país como Nación.
Para muchos compatriotas será una fecha inadvertida, sosa, una celebración más y de eso se puede culpar al Ministerio de Educación que eliminó hace muchos años del pensum estudiantil la materia de historia. Ahora los jóvenes saben más del Halloween, de futbol y de rap que de los acontecimientos que labraron nuestra vida republicana.
La Ley 1916 vincula a la Nación a la celebración del Bicentenario de la campaña libertadora de 1819, y autoriza la realización con cargo al presupuesto nacional de una serie de obras de desarrollo en los municipios por los que pasó la Ruta Libertadora.
Estos son Arauca y Tame, Arauca; Hato Corozal, Pore, Támara, Nunchía y Paz de Ariporo, en Casanare; Paya (Morcote), Pisba, Labranzagrande, Socotá (Pueblo Viejo-Quebradas), Socha, Tasco, Betéitiva, Corrales, Gámeza, Tutazá, Belén, Cerinza, Santa Rosa de Viterbo, Tibasosa, Busbanzá, Floresta, Duitama (Bonza), Paipa (Pantano de Vargas), Tópaga, Toca, Chivatá, Soracá, Tunja (Puente de Boyacá), Ventaquemada, en Boyacá; Villapinzón, Chocontá, Suesca, Gachancipá, Tocancipá, Chía (Puente del Común) y el Centro Histórico de Bogotá.
Pero además de lugares hay que resaltar los hombres y mujeres que sacrificaron sus vidas y bienes para aportar su grano de arena a la gesta emancipadora: destacamos los compatriotas del sur de Santander y la provincia de Vélez, mis valientes paisanos boyacenses y sobre todo los casanareños, que por encima de todo interés personal de su propia familia y de sus vidas, no dudaron en cabalgar y caminar por veredas y caminos, para llegar a plantar en la capital la bandera de la independencia definitiva de España.
En Pore, Casanare, población lugar histórico en los que se gestó la libertad del país y que fue el escenario donde se convocó el Congreso Provincial para dar orden y legalidad al proceso independentista, el presidente Iván Duque dio apertura a los actos oficiales por la celebración y conmemoración del Bicentenario de Colombia.
En mi concepto lo que más hay que resaltar es el papel de la mujer en la independencia, no solo por sus aguerridas participaciones en batallas ,sino también desde el punto de vista financiero de la campaña libertadora, cientos de ellas que fueron llevadas al cadalso, eran negras, blancas, indígenas, criollas y mestizas, pero todas comprometidas con la libertad.
Destacamos además de todas nuestras heroínas, a Simona Duque, de Marinilla, hija de don Andrés Duque, hacendado de la región, y de doña María Rincón, casada con don José Antonio Álzate y a la casanareña, María Rosa Lazo de la Vega heroína quedó “en la ruina tras poner todo su patrimonio a favor de la causa libertadora”.
De manera que nos unimos con gran fervor a este recordatorio para que no pase inadvertido para los colombianos, porque a través de nuestra historia honramos a quienes nos dieron la libertad y los llevaremos por siembre en nuestros corazones.
Bogotá, D. C, 4 de enero de 2018
Colombia es un país de contrastes extremos y precisamente al iniciarse el 2019, se descubre que tiene el agua más costosa del mundo.
Según estadísticas somos el tercero o cuarto país con la mayor cantidad de agua y, como tal, el precioso y vital líquido debería llegarnos gratuitamente, o a precios relativamente acordes con la abundancia de H2O que nos entregan el Amazonas, las tres cordilleras, el Chocó, considerado el sitio más lluvioso del mundo, amén del fenómeno del “Niño” que anualmente nos visita. Pero no.
Los colombianos debemos pagar por el agua que llega a nuestros hogares las tarifas más altas del globo, porque los recursos destinados a la construcción de acueductos casi siempre van a dar a los bolsillos de los jefes político-corruptos que suelen ganar las elecciones.
Se ha vuelto costumbre y es de buen recibo, andar con una botellita de agua en la mano para refrescarnos, cuando caminamos, utilizamos cualquier transporte o estamos en reuniones, visitas u oficinas. El agua embotellada lucra escandalosamente. Dicen que hay fábricas que la venden, a precios exorbitantes, en contaminantes botellitas o bolsas plásticas, sin mayor tratamiento que el que le aplican los acueductos municipales.
Apenas empezaba el 2019 cuando La W, denunció que las botellitas de agua que venden -tratada o sin tratar- los establecimientos que existen en el aeropuerto Eldorado, es la más costosa del mundo: 12 mil pesos las de 750 centímetros cúbicos. A 16 pesos el centímetro. Más cara que en los desiertos del Sahara, La Tatacoa o La Guajira.
Todos pensábamos que en el aeropuerto había a porrillo. Cualquier aguacero ocasiona inundaciones, los frecuentes danos en las alcantarillas, ponen a navegar las maletas. Pero agua potable para calmar la sed o para preparar el tetero a un bebe, hay que comprarla a un equivalente de 4 dólares. Es el terminal en donde se venden los más costosos alimentos y bebidas.
Dicen los propietarios de restaurantes, cafeterías y demás negocios, que las tarifas del concesionario Opaín por los locales no permiten ofrecer artículos a precios más cómodos y acordes con los que existen en otros terminales del orbe. Como era antes de que sacaran a quienes por años sostuvieron esos establecimientos.
Los viajeros pagan un impuesto bastante oneroso por usar Eldorado. Y si a esto se agregan las abultadas sumas que aportan las aerolíneas por los otros servicios, el negocio aeroportuario es suficientemente lucrativo, para evitar los altos arriendos que hacen imposible comprar la botellita.
A lo anterior hay que agregarle el hecho de que el agua o cualquier otro líquido, por disposiciones legales y razonables, deben adquirirse una vez se pase el punto de seguridad.
Mientras tanto, a pagar o a buscar otra manera de mitigar la sed.
BLANCO: La gran preparación de Nairo y Pantano, para ganar este año el Tour.
NEGRO: Solo 4 años pagará el exfiscal anticorrupción colombiano en Estados Unidos por sus fechorías. Y lo grave: se llevó toda la información. Ganó la corrupción.
Bogotá, D. C, 4 de enero de 2019
*Exdirector del Noticiero Ncional y de Notisuper.
Por Clara López Obregón*.-El último día del año viejo, Samuel Hoyos, el novel candidato del uribismo a la alcaldía de Bogotá, hizo su presentación ante los medios de comunicación.
Propone convocar una coalición para derrotar el populismo y la corrupción que según él representan los 12 años de gobiernos de izquierda en la capital de la república, haciendo gala de un facilismo que ahorra pensar.
El profesor Wasserman escribió una interesante columna en la que delinea las normas básicas de la deliberación democrática. La primera consiste en ser capaz de replantear el argumento del contrario de tal manera que pueda afirmar: “Yo no lo habría podido decir mejor.” La segunda, sacar de ese esfuerzo alguna lección o aporte a la posición propia. Representan el principio de honestidad intelectual tan necesaria para el debate en el foro público. La tercera regla exige a los interlocutores argumentar con hechos, razones y datos verídicos para ofrecer al público una visión completa, sin distorsiones, que permita a cada cual decidir por sí mismo, sobre bases ciertas y sin ser presa de la desinformación, las falsas noticias y el miedo. Encarna el principio del respeto al elector.
Es de lamentar que un joven debute en el debate electoral con las viejas mañas de sus mayores. La deliberación democrática requiere ideas y propuestas en lugar de la repetición de noticias falsas convertidas en consignas para promover la estigmatización como la que se generalizó tan peligrosamente en el gobierno del expresidente Uribe. En ese prolongado mandato se dieron las escuchas ilegales conocidas como “chuzadas,” así como las provocaciones y las descalificaciones desde los servicios secretos del Estado y de la voz del propio primer mandatario, contra sus contradictores y las cortes que se atrevieron a no hacer su mandar. ¿Cuántas vidas costó esa intemperancia y cuánta desinstitucionalización?
Sin lugar a dudas, en el gobierno de Samuel Moreno se produjeron serios hechos de corrupción que la justicia ha examinado a fondo. Pero ni la generalización de que la izquierda es toda corrupta, ni la contraria, que el uribismo es prístino y pureza, resisten el examen de veracidad. Lo que está fuera de lugar es defenderse de la justicia acusándola de incurrir en persecución política, cuando se trata de copartidarios, y pretender enlodar a colectivos enteros de gente honesta con estigmas que les roban su individualidad y honra.
Con algo de exageración, el senador Jorge Enrique Robledo expresó en su momento: en la izquierda la corrupción es la excepción, en los partidos tradicionales, la regla. Yo aclararía, para no incurrir en lo que critico, que la corrupción es prevalente en la vieja política de los viejos y nuevos partidos tradicionales, como lo han mostrado los escándalos de la parapolítica y la mermelada que ahora el Centro Democrático busca constitucionalizar en la reforma política. También, que los partidos de izquierda deberíamos ser más autocríticos sobre la corrupción. Este cáncer es un fenómeno que la sociedad toda debe eliminar de su seno con el apoyo comprometido de todos los partidos.
Respecto del populismo, el debate también es de fondo. Yo diría que lo que distingue a la democracia de la demagogia es la sostenibilidad fiscal y, desde luego, los resultados. En 2011, cuando fui designada alcaldesa para terminar el periodo de Samuel Moreno, cuando iban ocho años de izquierda, Bogotá obtuvo grado de inversión y calificación AAA en sus finanzas. En ese contexto de finanzas sanas, los gobiernos de izquierda lograron la gratuidad en la educación pública, el mínimo vital de agua potable para los más vulnerables, un nuevo y completo esquema de vacunación, entre otros logros sociales que contribuyeron a una mejora sustancial en la calidad de vida de la población.
En efecto, en esos 12 años de izquierda, la pobreza en Bogotá se redujo a menos de la tercera parte: del 32,1 por ciento en 2003 al 10,1 por ciento en 2015. La tendencia a la baja se revirtió en el gobierno Peñalosa que cuenta con el respaldo del Centro Democrático. Para 2017, en solo dos años, ya se había elevado al 12,4 por ciento de los bogotanos.
Despachar semejante mejora social como populismo, es por decir lo menos, deshonesto intelectualmente. No. Así no es la cosa.
Bogota, D, C, 2 de enero de 2019
*Precandidata a la Presidencia y Excandidata a la Vicepresidencia de Colombia. Exalcaldesa de Bogotá y Exministra de Trabajo.
Por Amylkar D. Acosta M*.-“Colombia es mucho más que vidas perdidas y oportunidades desaprovechadas” David Bushnell.
Colombia es una país de marcados contrastes, en donde las estadísticas más parecen una contabilidad por partida doble de nuestra pungente realidad. Excepción hecha de la recesión económica del año 1999 cuando el PIB cayó -4.5%, la economía colombiana, a diferencia de otros países de la región, ha crecido de manera sostenida. No obstante, después de llegar a crecer por encima del promedio histórico (4%) y de su crecimiento potencial (4.5%) durante el auge del sector minero-energético (2003 – 2012), con la descolgada de los precios de los commodities el crecimiento del PIB se desaceleró, a tal punto que el crecimiento potencial se redujo, ahora es de sólo 3.5% y, lo que es más grave, en los últimos tres años ha crecido por debajo de este crecimiento potencial .
Si bien entre 2010 y 2017 la pobreza monetaria absoluta bajó sensiblemente, al pasar del 37.2% al 26.9%, según la OCDE Colombia es el país más desigual de Suramérica, el segundo en Latinoamérica después de Haití y el cuarto en el mundo (¡!). La tasa de desempleo en los últimos diez años, según el DANE, pasó de dos dígitos en el 2008 (10.8%) a un solo dígito en 2018 (8.8%), pero, más de 2 millones de colombianos siguen sin encontrar empleo y según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la informalidad laboral en Colombia es la más alta del mundo con el 61.3%.
En cuanto al ingreso percápita de los colombianos, este ha crecido pero menos de lo que ha crecido en la región; el mismo deja mucho qué desear, al punto que los US $6.056 anuales que se perciben están muy por debajo del promedio en Latinoamérica (US $8.562) y representa el 50% del ingreso percápita de Chile y la novena parte del de EEUU (¡!). No obstante, merece destacarse el hecho que en la última década se haya duplicado la clase media en el país, como también el haber logrado reducir la desnutrición infantil de una generación a otras del 25% al 10%, que aunque no cumplió con la meta del Milenio representa un avance significativo.
Según la Fiscalía General de la Nación, la tasa de homicidios de 2017 fue la menor en los últimos 42 años con 11.781 crímenes; pero, al mismo tiempo, según la Directora de Incidencia Política para Colombia de la organización internacional Save the Children Luz Alcira Granada, Colombia ocupa el tercer lugar entre 175 países, con la tasa más alta de homicidio infantil en el mundo.
No hay que olvidar que Colombia estuvo al borde del abismo. Según el Índice de Estados fallidos de la revista Foreign Policy, elaborado por el centro de investigación Fund for Peace, una especie de calificación del riesgo sobre la calidad de los estados, en el 2004 Colombia se situó en el puesto 14 y en el 2005 en el 27 entre 178 países clasificados, en la “zona crítica”. Afortunadamente, en el 2006 salimos de la “zona crítica” y entramos a la “zona de riesgo” al ocupar el lugar 33 y hoy en día, como uno de los dividendos de la Paz, debido al fin del conflicto armado con las FARC, que se prolongó más de cincuenta años, Colombia está en el puesto 71, alejándose de los estados más vulnerables, aunque todavía se mantiene en alerta naranja.
Al propio tiempo, según la más reciente encuesta de Gallup la percepción que tienen los colombianos sobre su futuro no es alentador. A la pregunta de si consideran que “las cosas en Colombia están mejorando o empeorando”, un 72% responde que está empeorando y sólo el 15% responde que está mejorando. Pero, más preocupante que la cifra misma es la tendencia que muestra la encuesta, pues sólo cinco meses atrás el 23% respondió que las cosas estaban empeorando y un 59% que estaba mejorando. Es de anotar que en una encuesta realizada conjuntamente por Gallup y el Centro Nacional de Consultoría en enero de este mismo año, el 46% de los encuestados se mostraba optimista con respecto a las perspectivas de mejora y sólo el 26% tenía malos augurios y esperaba que las cosas iban a empeorar.
Otro indicador que es motivo de preocupación es el de la confianza del consumidor. Según la Encuesta de Opinión del Consumidor (EOC) de FEDESARROLLO el Índice de Confianza del Consumidor (ICC), que venía teniendo un buen comportamiento desde el cuarto trimestre de 2017, esta tendencia empezó a revertirse desde julio de este año, hasta registrar en noviembre de este año un balance de -19.6%, su valor más bajo desde marzo de 2017. Es de anotar que la demanda en Colombia tiene un peso específico en el PIB de Colombia del 65%, razón de más para preocuparse por la incidencia negativa que puede llegar a tener en el crecimiento de la economía esa pérdida de confianza del consumidor, ralentizándolo. Por su parte el Índice de Confianza industrial (ICI), Según la Encuesta de Opinión Empresarial (EOE), por tercer mes consecutivo, en noviembre se muestra a la baja y por primera vez en terreno negativo desde diciembre de 2017 y registró el -4.3%.
Pese a todos estos nubarrones, según la más reciente encuesta de Gallup International, Win y el Centro Nacional de Consultoría de enero de 2018, mientras el Índice de Optimismo Latinoamericano pasó del 37% al 16%, en Colombia, al contrario sensu, pasó del 18% al 20%, dos puntos porcentuales más. Es más, según la misma encuesta 59 de cada 100 colombianos se sienten felices, lo que le mereció a Colombia ocupar, nuevamente, el segundo puesto en el mundo, con un puntaje de 88 puntos sobre 100, apenas superada por una isla perdida en el Pacífico sur llamada Fiyi, que obtuvo 92 puntos sobre 100, en el barómetro de la felicicidad. Es decir que, en Colombia, como se dice coloquialmente, vivimos felices y contentos o mejor, como se dice coloquialmente, jodidos pero contentos (JPC).
Bien dijo el decano de los Colombianistas norteamericanos David Bushnell, que “los colombianos han demostrado su capacidad para recuperarse de situaciones peligrosas y terribles y continuar sus actividades cotidianas en circunstancias que al observador extranjero parecerían desesperadas”. La resiliencia que han mostrado y demostrado los colombianos frente a las más adversas circunstancias no tiene par en el mundo.
Medellín, diciembre 29 de 2018
www.amylkaracosta.net
Por Guillermo García Realpe.-En la primera entrega de nuestro balance legislativo hice un amplio recuento de las iniciativas que hoy son Ley de la República y que se sacaron adelante con ponencias nuestras en sendos debates en la comisión Quinta y la plenaria del Senado. De la misma forma de varias gestiones en temas sociales que hoy se traducen en brindar mejor calidad de vida a miles de familias de nuestro país.
En esta nueva entrega de nuestro informe de rendición de cuentas, conocerán de una serie de proyectos que, hacen su tránsito en esta legislatura con miras a también convertirse en Ley de la República y cuyas ponencias tengo a cargo, todas de gran interés nacional.
Dentro de las más importantes destacamos las siguientes:
Proyecto de Ley 196 de 2018 “Por la cual se autoriza la adjudicación o el otorgamiento de uso de baldíos en reservas forestales protectoras-productoras y de reserva forestal de la Ley 2 de 1959, sin sustracción y se dictan otras disposiciones”, este Proyecto tiene por objeto autorizar a la Agencia Nacional de Tierras, para que en el marco de sus funciones, otorgue el uso o adjudique los bienes baldíos que se encuentran al interior de las reservas forestales protectoras, sin que sea necesario adelantar el trámite de sustracción señalado en el artículo 210 del Decreto-Ley 2811 de 1974, con base en varios lineamientos.
Tanto el otorgamiento de uso como la adjudicación se harán con el fin que se adelanten proyectos productivos, asociados al manejo forestal sostenible, para contribuir al cierre de la frontera agropecuaria.
Proyecto de Ley 201 de 2018 “Por la cual se regula lo previsto en el parágrafo 5 del artículo 361 de la Constitución Política, relativo a los proyectos de inversión que se financiarán con recursos del Fondo de Ciencia y Tecnología e Innovación del Sistema General de Regalías”.
Este proyecto tendrá un Régimen de transición. Es decir, los programas y proyectos que se pretendan financiar con recursos del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación del SGR, que al momento de la expedición de la presente ley se encuentren registrados en el Banco de Programas y Proyectos del Sistema General de Regalías (SUIFP-SGR), tendrán un plazo máximo de seis meses, contados desde la promulgación de la presente ley, para su viabilización, priorización y aprobación por parte del Órgano Colegiado de Administración y Decisión. Esta iniciativa será de gran ayuda para las regiones colombianas con miras a fortalecer la innovación, la ciencia y la tecnología.
De la misma manera avanzamos en un proyecto de suma importancia para preservar el Medio Ambiente y la vida marina en el Archipiélago de San Andrés, Santa Catalina e Islas menores, para prohibir el ingreso, comercialización y uso de bolsas y otros materiales plásticos en ese departamento.
Es así como el Proyecto de Ley 210 de 2018 está a un debate de convertirse en Ley de la República.
También avanzamos en el penúltimo debate del Proyecto de Ley 251 de 2018 “Por medio de la cual se crean mecanismos para la defensa de los polinizadores, fomento, cría de abejas y desarrollo de la apicultura en Colombia”, esta es una muy importante iniciativa que pretende impulsar una política nacional mediante la cual se vele por la conservación de las abejas y otros polinizadores, y de esta manera promover el desarrollo apícola en el territorio nacional y la producción agrícola sostenible y de paso garantizar la seguridad alimentaria.
Según la estadística oficial, el 34 por ciento de las colmenas se han perdido en el país y es hora de diseñar políticas que propendan por su cuidado y preservación.
En la Comisión Quinta también se logró aprobar, en primer debate, el proyecto de Ley 97 de 2018 que crea medidas para fomentar la restauración de ecosistemas con especies nativas, por esta vía pretendemos que el país restaure entre tres y cuatro millones de hectáreas para hacerle frente a la feroz deforestación, flagelo que en el último año devastó 220 mil hectáreas en el país.
En materia de control político, logramos realizar el debate sobre la crisis de Hidroituango, ese megaproyecto eléctrico que puso en vilo a todo el país desde el pasado 28 de abril y que por fortuna hoy ha sido superado de forma gradual.
Logramos que los actores que tienen que ver con la crisis de esta mega obra confluyeran a la Comisión Quinta, y fueron escuchados el Gobernador de Antioquia, Luis Pérez Gutiérrez, de igual forma el Presidente de EPM, Jorge Londoño de La Cuesta y así mismo la Ministra de Minas, María Fernanda Suárez, ANLA, entre otros.
En marzo próximo, cuando el Congreso regrese a sus sesiones seguiremos liderando estás y muchas más iniciativas en defensa de nuestro Medio Ambiente, de los derechos de las minorías, de los animales, de la Paz y la reconciliación nacional.
¡PAZ CON LA NATURALEZA!
Bogotá, d. C, 2 de enero de 2019
*Senador Liberal
@GGarciaRealpe
Por Juan Carlos Bocanegra Chacón *.- Hoy despedimos el año, reflexionamos sobre lo vivido, lo que hicimos y dejamos de hacer. También como lo dicta la tradición, de diferentes maneras pensamos en nuestros deseos y compromisos para el 2019. Se puede decir que es un día especial en el cual podemos hacer un reconocimiento del periodo que se acaba y lo que esperamos del que se avecina.
Recordando un poco, en materia deportiva fuimos testigos de un 2018 lleno de éxitos. Caterine Ibargüen fue elegida la mejor atleta mujer del año. La selección de fútbol femenina del Atlético Huila ganó la Copa Libertadores de mujeres. En boxeo, el antioqueño Eléider Álvarez se convirtió en campeón mundial en la categoría semipesado y, con la misma jerarquía, nuestros deportistas cosecharon decenas de medallas de oro, plata y bronce en patinaje, natación y gimnasia en las competencias internacionales que participaron.
Para nuestro orgullo cucuteño, el gimnasta Jossimar Calvo ganó dos medallas de oro y dos de plata en los Juegos Sudamericanos y tres más de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. La tenista juvenil María Camila Osorio ganó también varios torneos y continúa ascendiendo en el ranking mundial de este deporte. De igual importancia, celebramos con euforia la destacada e histórica participación del Cúcuta Deportivo en el Torneo Águila y su regreso a la máxima categoría del fútbol profesional.
En el ámbito político nacional, los escándalos estuvieron a merced del día a día. La corrupción de Odebretch, la investigación de Álvaro Uribe por los falsos testigos, el video en el que aparece Gustavo Petro recibiendo fajos de dinero, las pechugas de 40 mil pesos que eran contabilizadas por algunos contratistas para robarse la plata de los refrigerios de los niños en escuelas colombianas, entre otras, fueron varias noticias que padecimos este año.
Sin embargo, debemos ser conscientes que a raíz de momentos difíciles experimentados, se generaron actos de responsabilidad y apoyo ejemplares. Los colombianos cansados de las injusticias percibidas por el sector público, salieron masivamente a votar en una consulta anticorrupción que, si bien no alcanzo el umbral necesario para ser aprobada, obtuvo el respaldo de más de 11 millones de ciudadanos. Una votación sin precedentes teniendo en cuenta que fue un ejercicio sin maquinarias políticas.
De la misma manera, debo señalar la importancia que tuvo el Congreso de la República al frenar la reforma tributaria que pretendía gravar con impuestos a toda la canasta familiar. Sabemos que nuestros congresistas no gozan de la mejor popularidad, no obstante, unidos en bloque y en una verdadera representación de la sociedad, tumbaron los impuestos que iban en contra de las clases bajas y medias del país y otras cargas tributarias que el Gobierno quería imponer con el fin de financiar un déficit presupuestal que, aún hoy, el ministro de Hacienda no ha podido explicar con claridad.
A nivel local, Cúcuta siguió soportando la crisis migratoria venezolana, se aprobó en el Concejo un impuesto de seguridad que fue rechazado por toda la comunidad, la internación de vehículos sigue en pie y continuamos esperando la tan anhelada ayuda del Gobierno nacional para mitigar la crisis socioeconómica que padecemos.
Es verdad que este año no fue sencillo para los cucuteños, pero revisando las cosas buenas y no tan buenas, aplaudo que reemplazamos la xenofobia por una conciencia de solidaridad hacia nuestros hermanos venezolanos. Pese a que hemos sido agraviados por las distorsiones que generan las malas políticas públicas planteadas para la ciudad, el motor empresarial que tenemos y la admirable clase trabajadora que corre por las venas de la Perla del Norte, hacen de esta región una fuerza viva que nunca se rendirá.
Ahora, el próximo año es extremadamente importante. Volvemos a participar en unas elecciones locales de las cuales debemos ser protagonistas. Somos nosotros los llamados a cambiar el rumbo de la ciudad y tenemos que entender que no es el Gobierno el que nos dará soluciones. Las soluciones vendrán de nuestro trabajo, de nuestro esfuerzo, de nuestra honestidad y de nuestra dedicación, y en el ejercicio de la política, queridos lectores, esto significa que debemos elegir bien. Tenemos la oportunidad para actuar unidos y votar por aquellas personas que tengan procesos colectivos y profesionales de desarrollo real para los problemas locales existentes.
Yo veo una Cúcuta con sed de justicia y grandeza, doy gracias a todas las personas que construyen ciudad y les deseo para este 2019, que juntos hagamos historia.
Bogotá. D. C, 31 de diciembre de 2018
*Administrador de Empresas de la Universidad de los Andes, especialista en Gestión Regional del Desarrollo de la misma universidad. Orgullosamente cucuteño, convencido en el potencial de nuestra región e interesado en temas de emprendimiento y políticas públicas sobre desarrollo territorial.
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Por Juan Camilo Restrepo Salazar *.- Un amigo me ha enviado las siguientes predicciones de lo que puede suceder en los años venideros en materia tecnológica; las transcribo para que usted juzgue amable lector y aprovecho para desear a todos un Feliz 2019.
1- Talleres de reparación de automóviles desaparecerán.
2- El motor de gasolina/diésel tiene 20,000 piezas individuales.
Un motor eléctrico tiene 20.
Los automóviles eléctricos se venden con garantías de por vida y solo los reparan los concesionarios.
Solo lleva 10 minutos retirar y reemplazar un motor eléctrico.
3- Los motores eléctricos defectuosos no se reparan en el concesionario, pero se envían a un taller de reparación regional que los repara con robots.
4- La luz de mal funcionamiento de su motor eléctrico se enciende, por lo que conduce hasta lo que parece un lavado de autos, y su automóvil es remolcado mientras toma una taza de café y sale su automóvil con un nuevo motor eléctrico.
5- Las bombas de gasolina se irán.
6- Las esquinas de la calle tendrán aparatos que dispensarán electricidad. Las empresas instalarán estaciones de recarga eléctrica; de hecho, ya han comenzado en el mundo desarrollado.
7- Los principales fabricantes de autos ya han designado dinero para comenzar a construir nuevas plantas que solo construyen autos eléctricos.
8- Las industrias del carbón desaparecerán. Las compañías de gasolina/petróleo se irán. La perforación para el petróleo se detendrá. ¡Así que dile adiós a la OPEP! El Medio Oriente está en problemas.
9- Las casas producirán y almacenarán más energía eléctrica durante el día y luego la utilizarán y la venderán a la red.
La red la almacena y la distribuye a las industrias que consumen mucha electricidad.
¿Alguien ha visto el techo de Tesla?
10- Un bebé de hoy solo verá autos personales en museos.
El futuro se acerca más rápido de lo que la mayoría de nosotros podemos manejar.
11- En 1998, Kodak tenía 170,000 empleados y vendió el 85% de todo el papel fotográfico en todo el mundo.
En tan solo unos años, su modelo de negocio desapareció y quebraron. ¿Quién hubiera pensado que eso sucediera alguna vez?
12- Lo que sucedió con Kodak y Polaroid ocurrirá en muchas industrias en los próximos 5 a 10 años... y la mayoría de la gente no lo ve venir.
13- ¿Pensaste en 1998 que tres años después, nunca volverías a tomar fotos en una película?
Con los teléfonos inteligentes de hoy, ¿quién tiene una cámara en estos días?
14- Aun cuando las cámaras digitales se inventaron en 1975.
Las primeras solo tenían 10.000 píxeles, pero seguían la ley de Moore. Así que, al igual que con todas las tecnologías exponenciales, fue una decepción por un tiempo, antes de que se volviera superior y se convirtiera en la corriente principal en solo unos pocos años.
15- Ahora volverá a suceder (pero mucho más rápido) con Inteligencia Artificial, salud, automóviles autónomos y eléctricos, educación, impresión 3D, agricultura y empleos.
16- Olvida el libro, "Choque de futuro", bienvenido a la 4ta Revolución Industrial.
17- El Software ha penetrado y continuará penetrando la mayoría de las industrias tradicionales en los próximos 5-10 años.
18- ¡Uber es solo una herramienta de software, no son propietarios de ningún automóvil y ahora son la mayor compañía de taxis del mundo! Pregúntele a cualquier taxista si lo vio venir.
19- Airbnb es ahora la mayor compañía hotelera del mundo, aunque no son propietarias de ninguna propiedad.
Pregúntele a los hoteles Hilton si vieron eso venir.
Bogotá, D. C, 30 de diciembre de 2018
*Abogado, Economista y Exministro de Estado