Opinión
Por Gabriel Ortiz.-Cada foro, cada seminario, cada conferencia, cada análisis y cada conversación entre expertos, sobre la situación económica y el futuro del país, desemboca en aumentar impuestos, en escurrir los bolsillos de los colombianos de medianos o menores recursos. Esto se sabe de memoria. Habrá una Reforma Tributaria nuevamente alcabalera, aplíquese cualesquiera de los estudios encomendados a sabios o a profanos.
Por José Gregorio Hernández.-Para la Iglesia Católica, que tan mal de imagen venía en los últimos años -en especial por culpa de los curas pederastas y de las intrigas en el propio Vaticano-, la elección y posterior actividad del Cardenal Bergoglio, el Papa Francisco, han constituido un verdadero bálsamo. No creo equivocarme al decir que, además de devolver la confianza a los católicos practicantes que comenzaban a perderla o la habían perdido, el Santo Padre ha logrado que muchos de quienes se habían ido del seno de la Iglesia hayan regresado a ella.
Por Iván Duque Márquez.-En días pasados, los ministros de Hacienda, Minas y el presidente de Ecopetrol dieron una rueda de prensa para referirse a los sobrecostos de la Refinería de Cartagena, mejor conocida como Reficar.
Por Horacio Serpa.-El gobierno dijo con propiedad que los Acuerdos de La Habana deben ser consultados con el pueblo. Recientemente consideró que lo más democrático es hacer un plebiscito diseñado para la paz que se está buscando y el Congreso Nacional aprobó una ley que lo permite, a la luz de la actual Constitución. Como las Farc dijeron que no estaban de acuerdo, el Presidente Santos manifestó que de todas maneras someterá lo acordado a consideración de la ciudadanía.
Por Luis Fernando García Forero.-Observábamos recientemente el tono de algunos políticos, en la función pública, esa dificilísima actividad, que exige tanto conocimientos como inteligencia emocional, referirse a sus ciudadanos con la distancia de un gendarme.
Por Jorge Enrique Robledo.-La dolorosa tragedia de doña Rubiela Chivará, quien murió porque en enero de 2016 no recibió la operación urgente que el médico tratante le había ordenado hacerse desde mayo de 2015, demuestra que siguen el “paseo de la muerte” y los demás horrores del sistema de salud, así la omnipresente retórica del ministro Alejandro Gaviria lo niegue, mientras monta el mayor negocio de la historia de las EPS. E igual conclusión sale del deceso de Camila Abuabara, ejemplo de la dignidad de los colombianos, actitud que Juan Manuel Santos y sus cortesanos se empeñan en que deje de ser virtud nacional.
Por Juan Manuel Galán.-Decirle no a una Asamblea Constituyente no es un capricho. Es una decisión que obedece a razones jurídicas y políticas para avanzar en el fin del conflicto, sin poner en riesgo las garantías constitucionales que logramos desde 1991. Sabemos que desde el tercer ciclo de los diálogos de paz, las Farc insisten en convocar una Asamblea Nacional Constituyente, curiosamente al unísono con Álvaro Uribe Vélez.
Por Amylkar Acosta M.-Desde el Estanco del alcohol y el tabaco en la época colonial hasta el monopolio rentístico del primero en el siglo XXI han constituido la principal fuente de financiamiento del Estado, particularmente de las regiones. Entre lo que se recaudó en 2014 por concepto del impuesto aplicado a la cerveza y a los licores representó más del 50% de los ingresos tributarios de los departamentos y el 41.2% de los ingresos propios. Sólo por concepto del recaudo del impuesto a la cerveza y a los licores se recibe por parte de los departamentos anualmente una suma que supera los $2.45 billones. De allí la importancia de estos recursos para los fiscos departamentales, máxime cuando los mismos tienen como destinación específica la salud y la educación. Ello explica también la cerrada defensa por parte de los gobernadores de dicho monopolio, el cual por lo demás está amparado por la propia Constitución Política.
Por Jorge Gómez Pinilla.-Había prometido en columna anterior darle un compás de espera a Enrique Peñalosa antes de analizar su naciente gestión, pero lo ocurrido el Día sin carro encendió todas las alarmas.
Por Gabriel Ortiz.-Como venimos transitando por las sendas del descaro, de los negociados, de las mafias políticas y de los grupos privilegiados que manejan hasta el último centavo del Estado, por poco pasa inadvertido un contrato con el que se pretendía esculcar nuevamente los bolsillos de los colombianos: los avalúos de los vehículos. Era un contrato minúsculo, en medio del mega-escándalo de Sidecar.