Opinión
“Corte Suprema de Justicia sí debería resolver con prontitud quién habrá de desempeñar en propiedad durante los próximos cuatro años la Fiscalía General de la Nación”.
Por José G. Hernández*. - Aunque en torno a los hechos del jueves 8 de febrero frente al Palacio de Justicia en Bogotá algunos medios y usuarios de redes sociales difundieron informaciones falsas -por ejemplo, hablaron de magistrados apedreados, heridos o evacuados en helicóptero, sin que fuera verdad-, el episodio de las protestas orientadas a presionar la elección de fiscal no fue nada edificante ni apropiado para el fin que se buscaba.
En efecto, debemos reiterar que, si bien es legítimo reclamar una pronta definición en el mencionado asunto -que no es de poca monta y existen motivos válidos para evitar la interinidad que se avecina- el llamado presidencial a la protesta ciudadana, precisamente ante la Corte Suprema y el día de la sesión correspondiente, no fue lo más prudente. La Constitución garantiza los derechos fundamentales a la libre expresión, a la reunión, a la manifestación colectiva y a la protesta, pero resulta equivocado pretender que esa vía sea la más indicada con miras al oportuno ejercicio de la aludida función.
Subrayamos que, aun existiendo razones válidas, no toda controversia tiene que ser resuelta por el pueblo en las calles o frente a los edificios públicos, menos aún si -en medio de una enorme polarización política como la actual-, el movimiento puede desembocar en disturbios o vías de hecho. Además, una manifestación, marcha o movilización popular debe ser espontánea, no provocada por llamado del Gobierno, menos todavía si se trata de presionar la decisión de otra rama u órgano del poder público.
En la democracia, el sistema jurídico asigna funciones, competencias y responsabilidades, así como las reglas y procedimientos aplicables. Y la ciudadanía cuenta con otros mecanismos viables, sin riesgo de indeseables desbordamientos, que pueden ser más eficaces para exponer argumentos, opiniones o solicitudes, así como para invocar criterios, razones e interpretaciones de la normatividad vigente.
Por supuesto, en este caso, la Corte Suprema de Justicia sí debería resolver con prontitud quién habrá de desempeñar en propiedad durante los próximos cuatro años la Fiscalía General de la Nación. El presidente de la República remitió a esa corporación, desde hace más de cuatro meses, una terna de excelentes candidatas, quienes ya hicieron sus exposiciones ante los magistrados, cumple los requisitos exigidos y fueron aceptadas para el efecto por la misma Corte.
Pero la Corte no debe ser presionada. Se puede disentir de su inconveniente demora. Se puede estimar que se ha equivocado. Discrepar de sus decisiones o indecisiones, pero -desde luego- el debate debe tramitarse en el ámbito y mediante los procedimientos legales, con respeto. No por vías de hecho.
Bogotá, D.E, 15 de febrero 2024
*Expresidente de la Corte Constitucional.
“Caminamos hacia un estado en abandono, rodeado por el odio entre la dirigencia, los tres poderes, la población, los partidos políticos y las diferentes etnias”.
Por Gabriel Ortiz*. -Esa premisa a la que todos acuden para mostrar su superioridad, riqueza y fortaleza dentro de esta sociedad colombiana, sacude todas nuestras estructuras sociales.
Hay de quienes desconozcan la señal del índice superior, o del volumen del dinero. Así se gobierna, se maneja, se orienta y se obliga a actuar a este país.
Colombia hace parte de esta armazón. Don poder y don dinero, no dan lugar para la liberación de este pueblo al que, por años solo le dan ordenes, quienes pregonan que: “usted no sabe quién soy yo”
Tenemos tres poderes, que a diario nos dicen que son independientes, pero que valga la realidad, están por fuera de esos principios que la democracia ordena y se convierten en ruedas sueltas a las que la politiquería, la economía y extraños intereses convierten en marionetas.
Hemos observado en estos últimos meses, la forma como el ejecutivo y una desdibujada y feroz fiscalía, han puesto en aprietos al legislativo y al judicial que, aunque requieren reformas inmediatas, prefieren aplicar gordura a sus vistas.
En forma desmañada ejecutivo, legislativo y judicial, han entrado en una puja para culparse de la situación en que andamos. Tosca e irreflexiva, fue la citación por parte del ejecutivo de enfrentar y “encerrar” a las Cortes, para impedir que Barbosa impusiera, en su reemplazo a quien tiene comprometedores enjuiciamientos. El rifirrafe envolvió a toda una ciudadanía que desconocía los caminos a seguir.
Entre tanto la nación entera sigue atónita, frente a una violencia que se riega por campos, ciudades y barriadas. La paz total ha resultado una farsa, una comedia y bofetada al país entero. Aparecen guerrillas, paramilitares y bandidos por todas partes, que ofrecen lo divino y lo humano durante diálogos que no cumplen.
Dicen no secuestrar por dinero, pero lo practican, reclutan niños, asaltan buses escolares como ocurrió en Piamonte Cauca. Ordenan paros armados, con los que amedrentan e intimidan a millares de colombianos en campos, selvas pueblos y ciudades. A quienes no asesinan a bala, condenan a muerte por hambre y falta de medicamentos como ocurre en la zona del rio San Juan en el Chocó,
Se han apoderado de ciudades como Tuluá en el Valle, con grupos de asesinos microtraficántes que inclusive figuraban como funcionarios del municipio.
El “nadie sabe quién soy yo”, lo aplican las guerrillas y la delincuencia común para robar y extorsionar. Hay criminales que buscan dinero y poder. Caminamos hacia un estado en abandono, rodeado por el odio entre la dirigencia, los tres poderes, la población, los partidos políticos y las diferentes etnias.
Existe una falta absoluta de autoridad, que ninguna de las extremas en que estamos divididos, endereza. Aquí hasta el presupuesto aprobado por el congreso, se irrespeta con reparticiones amañadas. El todos contra todos, amerita con urgencia, templanza y serenidad entre izquierda y derecha, si queremos sacar a Colombia de la hecatombe. Pensando con honestidad, podremos salir adelante.
BLANCO: El café colombiano se enfrenta al te en China y Asia. Buen cambio en Fedecafé.
NEGRO: Cuidado con la libertad de prensa. Solo la Flip, condenó lo ocurrido el 8 de febrero.
Bogotá, 16 de febrero 2024
*Periodista. Exdirector Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
“El Congreso de la República tiene la palabra y la responsabilidad de no ser inferiores al reto de equilibrar las cargas y los ingresos fiscales entre la Nación y las entidades territoriales”.
Por Amylkar D. Acosta M*. - En su primera Cumbre del 2024 de la Federación Nacional de Departamentos, los 32 gobernadores se hicieron eco del clamor de las regiones en demanda del cabal cumplimiento de la autonomía territorial “para la gestión de sus intereses” prescrito por la Constitución Política en sus artículos 1º y 287. En su Declaración, firmada en Cartagena de Indias enfatizaron en que “están comprometidos con impulsar un modelo de mayor autonomía territorial”, tan venida a menos en los tiempos que corren en los que la recentralización ha sido la constante durante los 33 años de vigencia la Constitución expedida por la Constituyente de 1991.
El principal reclamo planteado al Presidente Gustavo Petro es la reforma del Sistema General de Participaciones (SGP), la bolsa de recursos que la Nación le transfiere a las entidades territoriales, los cuales tienen como destinación específica la financiación de los programas seccionales de educación, salud, agua potable y saneamiento básico. Originalmente la Constituyente creó al Situado fiscal, reglado por los artículos 356 y 357 de la Carta y estableció una senda de crecimiento de dicha transferencia hasta alcanzar el 47% de los ingresos corrientes de la Nación (ICN).
No obstante, en el transcurso de estas últimas tres décadas se ha venido dando en el país una descentralización que no dudo en catalogar como disfuncional, consistente en delegar funciones y competencias a las entidades territoriales, pero sin girarle los recursos para poder asumirlos, violando flagrantemente el artículo 306 de la Constitución Política que a la letra dice: “no se podrán descentralizar responsabilidades sin la previa asignación de los recursos fiscales para atenderlas”. Es el caso del PAE, por ejemplo.
Y lo que es peor, en lugar de cumplir con lo dispuesto cuando se creó el Situado fiscal, se reformó la Constitución mediante los actos legislativos 01 de 2001 y 04 de 2007. Como lo acotan en su Declaración los gobernadores advierten, a consecuencia de estos dos actos legislativos, en lugar del 47% “apenas llegamos a obtener un 20% de los ingresos corrientes de la Nación”. De acuerdo con un estudio del Banco de la República, entre los años 2002 y 2023, las entidades territoriales dejaron de recibir por cuenta de esas dos reformas la friolera de $387.953.907 millones de pesos constantes a diciembre de 2018.
Ni los recursos propios de las entidades territoriales, como son los ingresos provenientes del ejercicio del monopolio de los juegos de suerte y azar, han escapado a la voracidad y glotonería del centralismo, pues en la Ley 1995 de 2019 del Plan Nacional de Desarrollo (2022 – 2026), se dispuso que los mismos deben ser administrados por COLJUEGOS, una entidad del Gobierno central y no por parte de los departamentos y el Distrito capital, como lo mandaba la Ley 643 de 2001. Increíble, pero cierto!
De allí la urgencia de la reforma del SGP tendiente a incrementar gradualmente la participación de las entidades territoriales hasta el 47% de los ICN, no sin antes establecer cuáles de las funciones y competencias que le han sido delegadas deberán ser asumidas como propias por parte de ellas y en caso tal asegurarles los recursos para cubrir los gastos que las mismas le demanden. De otra parte, el Ministerio de Hacienda debe acordar con los departamentos y municipios el reintegro de los $14.8 billones de los cuales dispuso arbitrariamente el Gobierno anterior mediante el Decreto de emergencia 444 de 2000 para financiar el Fondo de mitigación de emergencias (FOME) del Sistema general de regalías (SGR), recursos estos que son propiedad de las entidades territoriales.
La respuesta del Presidente Petro, aunque lacónica, fue contundente: “sí hay que cambiarlo. Estoy de acuerdo con que se tramite un proyecto de ley para transformar el SGP”. Por su parte el Gobernador del Atlántico y Presidente de la Región administrativa y de planificación (RAP) del Caribe Eduardo Verano resaltó el hecho de que el Presidente Petro les “ha dado su palabra para iniciar un proceso de cambio en el SGP”. El Congreso de la República tiene la palabra y la responsabilidad de no ser inferiores al reto de equilibrar las cargas y los ingresos fiscales entre la Nación y las entidades territoriales. Cabe advertir que para cambiar o transformar el SGP debe tramitarse un proyecto de Acto legislativo y no de Ley, por tener rango constitucional
Como se recordará, el Congreso de la República, mediante la Ley del Plan de Desarrollo (2018 – 2022) 1955 de 2019, facultó al ejecutivo para conformar una Misión de descentralización, la cual se integró por parte del anterior Gobierno a través del Decreto 1665 de 2021, contando con la Secretaría técnica del DNP. Dicha Misión, cuya coordinación ha estado a cargo del Darío Indalecio Restrepo desde noviembre de 2022, tiene por cometido “con base en el análisis del modelo de descentralización, presentar propuestas para la definición y distribución de competencias entre niveles de gobierno, orientadas a garantizar una provisión eficiente de bienes y servicios públicos mediante una adecuada aplicación de los principios de coordinación, concurrencia, complementariedad, subsidiariedad y solidaridad”.
Se anunció por parte del saliente Director del DNP Jorge Iván González que la Misión se apresta a rendir su informe el próximo mes de abril, de modo que el mismo servirá de insumo para el debate del proyecto de acto legislativo, que deberá ser muy incluyente, el cual deberá conducir a su trámite expedito por parte del Congreso de la República y de ser necesario objeto de mensaje de urgencia por parte del Gobierno, porque dicha iniciativa lo amerita. Manos a la obra!
Cota, febrero 10 de 2024
Econo0mista. Expresidente del Congreso. Exministro de Minas y Energía.
www.amylkaracosta.net
“180 días después no basta el compromiso de dejar de secuestrar, sino de liberar a los secuestrados”.
Por José Félix Lafaurie Rivera*. - Al regresar de Cuba después del sexto ciclo de negociaciones con el ELN, me siento obligado, como en rondas anteriores, a compartir con los lectores mis percepciones, algunas agridulces, otras esperanzadoras.
Sobre las primeras, el informe no presentado del Mecanismo de Monitoreo y Verificación, MMV, era importante para la decisión de prórroga del cese, pero su vocero oficial, la Misión de la ONU, a mitad de camino se inhibió en medio del escollo por las “interpretaciones” del ELN, ya no solo semánticas —secuestros que son “retenciones” y extorsiones que son “impuestos” —, sino de valoración de sus compromisos firmados.
En cuanto al secuestro, el Acuerdo de Cese al Fuego adoptó como “marco de referencia” el Derecho Internacional Humanitario; entonces, si el DIH proscribe la “toma de rehenes”, el Acuerdo también debe proscribirla y, por supuesto, obligar al ELN, precisando además que todo secuestrado es rehén, ya sea para exigir un pago o por razones “políticas”, lo cual incluye a los miembros de la Fuerza Pública, pues en el DIH para conflictos internos no existen “prisioneros de guerra”.
El tema del Mecanismo no es de poca monta, como investigador y notario frente a eventuales incumplimientos —que los hubo—, y garantía para la sociedad, en un proceso que necesita apoyo ciudadano, pero además compromete la vocería y el prestigio de la ONU. Como los espacios se llenan, al cierre de la ronda se publicó el informe del CERAC, externo y no vinculante, pero registró durante el cese 20 eventos violentos, 16 de ellos presuntas violaciones y cuatro incumplimientos.
Mi segunda percepción tiene que ver con el ambiente de dificultad en medio de discusiones circulares que parecían sin salida y obligaron al aplazamiento de la clausura. Pero bueno, la dificultad les da mayor valor a los resultados.
Pasemos a las esperanzadoras: al final, hubo resultados. El primero es la prórroga del cese por 180 días, con el compromiso de suspender retenciones económicas —secuestros extorsivos—, que ahora serán objeto de seguimiento por el MMV; no obstante, empañado por la imposición de dos condiciones: “unilateral y temporal”, pues dejar de secuestrar no es un favor unilateral del ELN a la Mesa o al Gobierno, sino una exigencia del país, y no temporal sino permanente, por ser un crimen de lesa humanidad, con o sin cese.
El segundo resultado es el compromiso de no reclutar menores, y su mancha es calificar como tales a los menores de 15 años. Aunque así lo establece el DIH, considero infame darle un fusil a un adolescente de 16 años; por ello me quedo con la mayoría de edad legal en Colombia y, sobre todo, con el Protocolo de la Convención de Derechos del Niño sobre su participación en conflictos armados (2002), que la prohíbe para menores de 18 años.
El tercer resultado es el Fondo Multidonante, sobre el cual hay que insistir en que se trata de buscar donaciones de países acompañantes, garantes o interesados, mas no para entregarle dinero al ELN, sino para actividades transformadoras de paz en los territorios, derivadas de los acuerdos de la Mesa, algo en lo seremos rigurosos para que no se desvíe un solo peso.
Ahora bien, 180 días después ha disminuido la violencia del ELN, pero no ha cesado y la zozobra persiste en los territorios; 180 días después no basta el compromiso de dejar de secuestrar, sino de liberar a los secuestrados. El ELN debe decir cuántos y quiénes son. 180 días después no basta dejar de reclutar menores, sino devolver los reclutados a sus familias.
180 días después…, la paz de Colombia está muy lejos todavía, pero menos que ayer.
Bogotá, 09 de Febrero 2024.
*Presidente FEDEGAN
@jflafaurie
“Petro hoy parece más radicalizado. El líder que tomó juramento con un discurso de unidad ha dado paso a un aguerrido luchador con agenda propia, en la que no caben ideas ajenas”.
Por Hubert Ariza*.- Mientras un torbellino de populismo y autoritarismo sacude el continente, el mundo vive dos guerras que han puesto patas arriba el ordenamiento internacional y en Estados Unidos el expresidente Trump amenaza con regresar al poder para recomenzar su agenda de profunda derechización y aislamiento, Colombia camina sobre el filo de la navaja y nuestra democracia imperfecta se ve amenazada por el embate de la polarización y la intolerancia.
Vivimos tiempos de enorme incertidumbre, pesimismo, crispación política y posverdad. Colombia parece un barco que cruza aguas embravecidas, en una noche de tormenta perfecta, en medio de enormes glaciares, en el que el capitán paranoico advierte que hay un amotinamiento, con grumetes conspirando y los pasajeros temen que haya un colapso inminente y el futuro desaparezca. Y, sin embargo, lo único que mantiene vivos a los pasajeros, y a flote el barco, es la fortaleza de la democracia y la carta de navegación escrita en la Constitución de 1991, que les ha permitido seguir vivos, superando peores tormentas, con otros capitanes, en otras aventuras.
Colombia atraviesa el más fuerte período de polarización en muchas décadas con un presidente radicalizado frente a los ataques de la oposición de derecha, que ha cuestionado sus reformas políticas y económicas, a las que han interpuesto todo tipo de obstáculos en el Congreso, y, además, ha enfrentado la incontinencia verbal de un fiscal en abierta campaña presidencial, que ha logrado que su vicefiscal ―envuelta en un escándalo por supuestamente proteger a un delincuente― lo reemplace transitoriamente mientras la Corte Suprema de Justicia elige una fiscal en propiedad.
El jefe de Estado también ha sufrido lo que considera una arremetida política de la procuradora, quien suspendió al canciller Álvaro Leyva, que logró esquivar esa decisión durante 13 días, con todo tipo de argucias jurídicas. La sanción se dio por supuestas faltas del disciplinado en una oscura licitación de pasaportes que podría costarle al país 116.000 millones de pesos. Con su paso al costado, Leyva acepta, por fin, que no está blindado jurídicamente ni tiene licencia alguna para romper el Estado de derecho y quedarse a las malas en el cargo.
Este episodio, sumado al proceso en la Fiscalía contra Nicolás Petro, el hijo del presidente, por los escándalos que rodean la financiación de la pasada campaña presidencial, ha empujado al jefe de Estado a hablar de una supuesta ruptura institucional para sacarlo del poder y a levantar la bandera electoral, para defender en la calle su proyecto político y exigir la elección de una nueva fiscal, de la terna enviada hace varios meses a la Corte Suprema de Justicia, ante el fin del período constitucional del titular. La Corte, como era de esperar, ha actuado con independencia y no se ha dejado presionar.
El allanamiento de la Fiscalía a Fecode, para recoger supuestas pruebas de la financiación ilegal a la campaña presidencial, elevó aún más el delirio golpista y de ruptura institucional del primer mandatario. Un concepto que no comparte la mayoría de los colombianos, pero que Petro defiende con la convicción de un revolucionario dispuesto a hacerse inmolar en la Casa de Nariño, rodeado de su pueblo, antes que dejarse inmovilizar o sacar a sombrerazos del poder por la derecha.
Por eso ha convocado a las calles al pueblo. A los más de 11 millones de colombianos que votaron por el cambio en mayo de 2022; a los nadie, a las minorías y poblaciones ancestrales, a los campesinos, indígenas, negros y comunales, a sindicalistas, maestros, a los antes invisibles para el Estado, para que se hagan sentir y exijan la elección de la nueva fiscal, la aprobación de las reformas atascadas en los laberintos del Congreso de la República, y ratifiquen su apoyo a la agenda de negociaciones con los grupos armados ilegales, que en las encuestas marcan en rojo.
Petro hoy parece más radicalizado. El líder que tomó juramento el 7 de agosto de 2022 con un discurso de unidad ha dado paso a un aguerrido luchador con agenda propia, en la que no caben ideas ajenas. Y quiere a su lado a un equipo leal a esa causa. Nada de aguas tibias, ni discursos liberales. Nada de gente que quiera congraciarse con el establecimiento. Con el único que quiere estar bien es con su pueblo. Y ese pueblo aún no sale en masa a las calles. Ni se está haciendo escuchar como en períodos de crisis en países vecinos. Incluso, ni siquiera como en el estallido social contra el presidente Duque. Esa masa, sencillamente, pareciera no entender hacia dónde avanza este barco, ni qué es lo que quiere el capitán. El mensaje no llega. No se entiende. Hay mucha incertidumbre, incluso miedo de sectores que temen que el país se hunda y esta oportunidad histórica de cambio se esfume.
Desde muchas partes se escucha el SOS por esta democracia imperfecta que ha soportado tantos años de guerra, tantos golpes del narcotráfico, tanta corrupción y desidia administrativa. Por eso se requiere volver a la calma, al trámite sereno de las disputas políticas, al debate de ideas y el logro de consensos. A pensar en una mesa de diálogo donde sea posible trazar una ruta política por la unidad nacional, para sacar adelante un consenso que permita las reformas, los acuerdos de paz, la transformación del territorio, la verdadera descentralización, el fin de la polarización que mantiene intoxicada la agenda política. Antes que insistir en solucionar los problemas del planeta, es urgente pensar colectivamente en desactivar la crisis que amenaza con hundir el barco.
Un primer paso es erradicar el lenguaje pendenciero e incendiario, pensar más en salvar la democracia y menos en ganar elecciones y llevarse por delante a los contradictores. No hacerlo es permitir que el país amanezca cada día con nuevas y más graves tormentas, que justifiquen a quienes se mantienen alzados en armas y aumenten el caudal de seguidores de la extrema derecha. En el continente, Bukele y Milei son estrellas polares de mentes extasiadas con el extremismo político. El espejo donde se mira la extrema derecha colombiana.
Bukele cree que está reinventado la democracia, en un modelo que pulveriza la oposición, establece un partido único, un Congreso sin oposición y un poder judicial silenciado. Milei busca lo mismo, aunque ha encontrado la resistencia vigorosa del Congreso argentino. ¿Qué tan lejos esta Colombia de contagiarse de esa enfermedad crónica de populismo autoritario que convierte el Estado en rehén de un solo hombre? Nadie lo sabe, pero esta crisis política permanente, esta tormenta perfecta que ataca a la democracia, nos amenaza sin que se escuche con fuerza la voz sensata del pueblo exigiendo un cese al fuego verbal y el respeto absoluto a la Constitución de 1991, nuestra bitácora y brújula, para llegar a puerto seguro y calmar el alebrestamiento de los grumetes que amenazan con hundir el barco.
Bogotá, D. C, 11 de febrero 2024
*Periodista, internacionalista y analista político.
Tomado de El País.
“La reportería y la ética, son la madre del periodismo de ayer, de hoy y de siempre”.
Por Gabriel Ortiz*.- Se celebra un nuevo día del periodismo, con un premio mayor, que se ha llevado el colega Oscar Domínguez, un machucateclas, como él mismo se califica, al que nada le ha quedado grande en este oficio.
Que mejor que entregarle a él, la estatuilla El Sacrificado de Arenas Betancur, que le imprime el gran honor de destacar la vida y obra de un periodista durante la época en que se ha dedicado a ejercer la profesión más bella del mundo, como la calificó nuestro Premio Nobel, Gabriel García Márquez.
Domínguez, ese reportero que se las sabe y ha vivido todas, casi se desmaya ese 10 de diciembre de 1998 en Estocolmo, cuando García Márquez, trajeado con liquiliqui, recibió el Nobel en la Sala de Conciertos y brindó en el Ayuntamiento con una elegante copa de Champaña. Bernardo Sánchez, el vicepresidente de Propal, empresa caleña, hizo el milagro que permitió a Oscar, cubrir el evento con la calidez, riqueza, profundidad y certeza que siempre ha imprimido a sus escritos.
Sus infinitas hazañas, investigaciones, recorridos y olfatos lo han llevado a auscultar la realidad de los hechos, convirtiéndolo en un todero de cuantas formas tiene el periodismo.
Nada lo ha detenido en su incontenible manera de desplegar la reportería. Desde la árida economía, la frivolidad de los deportes, hasta las entrañas de la salud incluyendo los hechos de sangre, tan repetitivos en esta violencia que por años han azotado a Colombia, son sus escenarios. Los muy cuidados zapatos, trajes deportivos y chaquetas de cuero, lo han librado del frio bogotano y de los recios veranos de pueblos, campos y ciudades de muchos países.
Su manera de ser unta de generosa amistad a cuanto personaje, colega o jefe estrecha su mano. Muchas fuentes le sueltan “chivas”, casi sin darse cuenta.
Con la misma facilidad describe un atraco, un concierto, un accidente, un asalto guerrillero o la posesión de un jefe de Estado. Su tradicional buen humor, lo convierte en el mejor conversador y contertulio dentro de las salas de redacción o fuera de ellas.
El ingenio, jocosidad, salero y donaire que utiliza en sus escritos, crónicas y reportajes, lo convierten además en uno de los más agudos humoristas del periodismo colombiano. Por ello Amparito Pérez, Andrés Monpotes, Gustavo “cóndores”, Juan Lozano y demás jurados, lo escogieron y exaltaron.
Imposible pasar por alto su gran colección de ocurrencias de niños, hermanitos, hijos y nietos de sus colegas, que resaltan las agudezas de la infancia de estos párvulos en varios de sus libros.
Este gran amigo, este gran contertulio, este exquisito reportero de todos los frentes y todos los tiempos, nos permite aconsejar a los colegas que nos suceden, no abandonar por nada de la vida, la reportería y la ética, que son la madre del periodismo de ayer, de hoy y de siempre.
Felicidades apreciado Oscar, brindamos por ti.
BLANCO: La unidad de una nación como Chile para rendir homenaje al presidente Piñera. ¡Aprende Colombia, archiva los odios!
NEGRO: Por fin el ELN dejará el secuestro extorsivo. ¿Cuánto nos costará el fondo multidonante?
Bogotá, D. C, 9 de enero de 2024
*Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
“Los recursos del SGP tienen como destinación específica la salud, la educación, el agua potable y el saneamiento básico, que se verán diezmados a consecuencia de este fallo”.
Por Amylkar D. Acosta M*. -Una de las propuestas más osadas y al mismo tiempo de las más controvertidas del proyecto de reforma tributaria que presentó en el 2022 el ex ministro de Hacienda José Antonio Campo fue el parágrafo 1º del artículo 19 de la Ley 2277 de 2022, aprobado por el Congreso y que a la letra dice: “la contraprestación económica a título de regalía de que tratan los artículos 360 y 361 de la Constitución Política no será deducible del impuesto sobre la renta ni podrá tratarse como costo ni gasto de la respectiva empresa”.
De esta manera se pretendía dejar sin efecto la norma que permitía la deducción del monto que las empresas pagan por regalías de la base gravable del impuesto de renta por parte de la empresas extractivas, vigente desde 2005, amparadas en el concepto No. 015766 del 17 de marzo, emitido por la DIAN a solicitud de parte. De esta manera, a contrapelo de lo dispuesto en el artículo 116 del Estatuto tributario, se hizo extensiva a las empresas particulares el tratamiento que sólo estaba reservado única y exclusivamente a los organismos descentralizados. Así lo dejó establecido el Tribunal contencioso administrativo de La Guajira en Sentencia proferida el 15 de agosto de 2018, al “amparar el derecho colectivo a la defensa del patrimonio público vulnerado por la DIAN”. Fallo este que fue posteriormente anulado en segunda instancia por parte del Consejo de Estado y desde entonces empezó el tire y afloje alrededor del tema.
La empresas afectadas por la no deducibilidad demandaron ante la Corte Constitucional la inexequibilidad de dicha norma por considerar que la misma le vulneraba el principio de equidad tributaria, al gravar lo que ellas consideran un costo como si fuera renta. En su providencia C – 489 del 16 de noviembre de 2023 la dejó sin efecto, accediendo a sus pretenciones. Sostiene la Honorable Corte que “no existe un mandato constitucional que prevea la conservación de la propiedad a favor del Estado una vez el recurso natural no renovable es explotado”.
Con todo el respeto que nos merece el alto tribunal, pero ya en 1817, uno de los clásicos de la teoría económica, David Ricardo, explicaba que “si las minas fueran abundantes e igualmente fértiles no producirían ninguna renta a sus dueños. Pero, no siéndolo, la persona o país que las posee ha de recibir una renta por ellas”. Este el fundamento del artículo 360 de la Constitución Política, que a la letra dice : “la explotación de un recurso natural no renovable causará a favor del Estado, una contraprestación económica a título de regalía”. La jurisprudencia de la propia Corte reconoce inequívocamente que “lo que genera el deber constitucional de pagar regalías es el hecho mismo de la explotación de los recursos naturales no renovables” (C – 1071 de 2003).
Es claro, entonces, que la empresa extractiva de los recursos naturales no renovables paga las regalías al Estado, como contraprestación económica por el recurso extraído, del cual este “es propietario del subsuelo y de los recursos naturales no renovables”, tal como lo define el artículo 332 de la Carta. Y no puede ser de otra manera, pues se trata de un activo, tal cual como ocurre cuando se suscribe un contrato de participación o con el reconocimiento de dividendos cuando el particular toma en usufructo un bien del Estado. En ningún caso puede dar lugar a la deducibilidad del impuesto sobre la renta.
Con razón acota en su salvamento de voto el Magistrado Juan Carlos Cortés que “bajo este entendido, la mayoría no tuvo en cuenta que las regalías son una contraprestación constitucional con régimen propio y no son un costo o un gasto del contribuyente de renta”. A este respecto lo único que se le ocurrió decir a la mayoría de la Corte es que “la naturaleza jurídica de las regalías es diferente a la de los recursos que se explotan”.
Ahora bien, cabe preguntarse cuál será el impacto para el fisco de la declaratoria de inexequibilidad de la norma que proscribía la deducibilidad de las regalías del impuesto de renta. Según el Ministerio de Hacienda ello le significará a la Nación $6.6 billones menos en el Presupuesto general para las vigencias de 2023 y 2024. Esta suma equivale a la asignación presupuestal en 2023 del Departamento de prosperidad social (DPS) de la Presidencia de la República que administra los programas de más alto impacto social en favor de los más vulnerables. Hacia el 2034, según el Ministerio de Hacienda, el Estado dejaría de percibir alrededor de US $7.000 millones.
Huelga decir que aunque las entidades territoriales no dejarán de recibir las regalías provenientes del Sistema General de Regalías (SGR), sólo que el giro al mismo provendrán de la Nación y no de las empresas extractivas. Así de claro! Pero sí se verán afectadas porque siendo que la base de cálculo y liquidación de los recursos que se les transfiere a través del Sistema General de Participaciones (SGP) son los ingresos corrientes de la Nación (ICN), estos se verán menguados en la misma proporción en que se reducirán los recaudos del impuesto de renta, esto es $6.6 billones menos. Y no hay que perder de vista que los recursos del SGP tienen como destinación específica la salud, la educación, el agua potable y el saneamiento básico, que se verán diezmados a consecuencia de este fallo.
A solicitud del Ministro de Hacienda y con fundamento en el principio de Sostenibilidad fiscal, contemplado en el artículo 334 de la Constitución Política, la Corte Constitucional accedió a abrir un incidente de impacto fiscal, así se denomina, mediante Auto 003 y le otorgó al Ministro de Hacienda el término de 30 días a partir de su notificación, para que sustente las razones por las cuales considera que su decisión de tumbar la deducibilidad de las regalías del impuesto de renta se afectaría a la ciudadanía y de paso a la sostenibilidad fiscal de la Nación. La Corte Constitucional, a partir de sus propias conclusiones dispondrá si procede modular, modificar o diferir el cumplimiento de su fallo en procura de evitar alteraciones serias en cuanto al cumplimiento de la Regla y la sostenibilidad fiscal, a juicio del Gobierno amenazadas por el mismo.
Riohacha, febrero 3 de 2024
Economista. Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía
www.amylkaracosta.net
“Paz en su tumba y mi solidaridad para doña Lily, Julio, Jaime, Alberto y Gerardo, su gran y apreciada familia”.
Por Gabriel Ortiz*.- El periodismo colombiano lamenta la partida de uno de los más grandes exponentes de la profesión, la producción de televisión, la recreación y la caballerosidad.
Julio E. Sánchez Vanegas, se nos anticipó y con él un ejercicio ético, de cuanto tiene que ver con las comunicaciones en la Colombia que lo admiró, respetó y acompaño, desde el mismo momento en que apareció en la pantalla chica, para anunciar el ingreso del más completo medio al país.
La radio fue su pasión y participación en las grandes, medianas y pequeñas estaciones, que acompañaban a la creciente audiencia que tenía como única distracción lo que se divulgara a través de las ondas hercianas.
Siempre se dio el lujo de pasearse por cuanto lugar tenía el mundo, para servirle a su cada vez más creciente audiencia. Durante las noches hacía concentrar a todo un país que buscaba parejas y ganaba dinero. Ningún artista de renombre, nacional e internacional se le escapaba.
Las noticias lo apasionaban y lo conducían a crear noticieros radiales y “panoramas” de TV, con los más atractivos, novedosos y pegajosos formatos que rompían moldes y electrizaban. Los “rating” lo perseguían, al igual que los anunciantes, que hacían largas “colas”, para ingresar a su mundo.
Quienes tuvimos la fortuna de acompañarlo y formar parte de sus proyectos, encontramos siempre al creativo, al compañero y al amigo. Cuando en los años 70 compró Emisoras Eldorado, conformó un atractivo informativo, que dirigimos el gran reportero político Eduardo Camargo Gámez, el veterano Manuel Prado y el suscrito. Me correspondió la última parte en los años 77 y 78. “Noticiario Eldorado”, se llamó el informativo que llenaba las mañanas, mediodías y noches, alcanzando extraordinaria sintonía. Un día durante nuestros frecuentes almuerzos de El Refugio Alpino para degustar el “cochinillo a la parrilla de Camilo, le propuse que hablara con sus “grandes amigos de tantas emisoras que nos llamaban a solicitarnos noticias, para conformar con ellos una gran cadena informativa. La creatividad de Julio nadie rechazaba. Así que nos fuimos a Telecom, para solicitar tres espacios diarios que nos permitieran conformar una gran cadena radial.
Así nació La Red Jes que alcanzó a enlazar 62 estaciones a lo largo y ancho del país, con las que estrenamos las selecciones de Turbay Ayala el 4 de junio de 1978. Hertz nos patrocinó la transmisión.
La ETB, nos dotó de 20 líneas telefónicas que usaban nuestros reporteros con monedas de 20 centavos, ya que entonces no existían los celulares. La Red Jes y El Noticiario Eldorado, coparon la sintonía durante mucho tiempo.
Con las 20 líneas de la ETB, Julito, el mayor de Julio “El Grande”, quien había terminado brillantemente sus estudios de Producción de TV en Italia, conformó un “DJ”, que se convirtió en el programa musical del momento.
El Noticiario Eldorado continuó por un tiempo más, que lastimosamente se truncó cuando llegaron a comprarle la emisora a Julio. Mucho lo pensó, pero no pudo rechazar la oferta de los equipos de TV que había desplazado la norteamericana ABC, para transmitir unos juegos deportivos en Ecuador.
Julio se hizo a una unidad móvil y equipos de última generación, que fueron el inicio de Producciones Jes, la empresa que mejor calidad ofreció desde entonces.
Paz en su tumba y mi solidaridad para doña Lily, Julio, Jaime, Alberto y Gerardo, su gran y apreciada familia.
Bogotá, D. C, 3 de febrero 2024
*Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
“En la actual coyuntura, es muy urgente la inmediata posesión de quien haya de asumir la Fiscalía, dado el vergonzoso desgaste institucional generado por la extraña actitud del fiscal saliente, quien -olvidando las perentorias prohibiciones constitucionales- ha asumido el papel de opositor y crítico del Gobierno, en una especie de liderazgo político que no le corresponde”.
Por José G. Hernández*.- La Fiscalía General de la Nación “está obligada a adelantar el ejercicio de la acción penal” y a investigar hechos que revistan las características de un delito que lleguen a su conocimiento por denuncia, petición especial, querella o de oficio, “siempre y cuando medien suficientes motivos y circunstancias fácticas que indiquen la posible existencia del mismo” (Art. 250 de la Constitución).
Su cabeza -el fiscal general- “será elegido para un período de cuatro años por la Corte Suprema de Justicia, de terna enviada por el presidente de la República y no podrá ser reelegido” (Art, 249). Vencido el indicado término, lo normal -que resulta de la norma- es el retiro del fiscal saliente y la toma de posesión del nuevo fiscal. Es necesario, entonces, que los órganos competentes para su postulación y elección hayan cumplido con tiempo la función que la Carta Política les confía: el presidente debe remitir oportunamente la terna de candidatos, y la Corte Suprema de Justicia debe elegir, también oportunamente, sin perjuicio del necesario examen de las respectivas hojas de vida, experiencia y antecedentes de los aspirantes.
Solamente razones excepcionales deben dar lugar al encargo transitorio, en cabeza de otro funcionario, si la posesión del titular elegido no es inmediata. Pero lo normal no es eso, sobre la base de la cual ha partido el Constituyente: la de que tanto la postulación como la elección se hayan tramitado con la necesaria antelación, en cumplimiento de sus correspondientes deberes constitucionales.
El proceso de selección del nuevo fiscal no debería extenderse indefinidamente, ni dar lugar al bloqueo de la transición. Ni la terna debe ser tardíamente remitida, ni la elección aplazada más allá de lo razonable, habiendo tenido el tiempo suficiente para deliberar y decidir.
Por eso ha extrañado que, en esta ocasión, sin que se vean razones objetivas para ello, muchos den por inevitable una larga interinidad, pese a que los magistrados de la Corte Suprema han tenido varios meses para examinar con amplitud la terna proveniente del Ejecutivo, compuesta por tres excelentes abogadas cuya trayectoria, preparación e independencia son públicamente conocidas. Ello se hizo evidente durante su exposición ante la Corte.
Para evitar que, en futuras elecciones, se congele el proceso de elección, por circunstancias como la que se ha divulgado en estos días -votación mayoritaria en blanco-, se debería considerar, dentro de las reformas constitucionales a la administración de justicia, una mediante la cual -en tales eventos- se prevea un término máximo para que la coyuntura se supere y la elección se produzca, sin más dilaciones. Vencido ese término sin humo blanco, se tendría la pérdida automática de competencia, que pasaría a otro órgano -por ejemplo, el Consejo de Estado o la Corte Constitucional-.
Por otra parte, en la actual coyuntura, es muy urgente la inmediata posesión de quien haya de asumir la Fiscalía, dado el vergonzoso desgaste institucional generado por la extraña actitud del fiscal saliente, quien -olvidando las perentorias prohibiciones constitucionales- ha asumido el papel de opositor y crítico del Gobierno, en una especie de liderazgo político que no le corresponde.
Lo que ha venido ocurriendo en este período no se debe repetir.
Bogotá, D. E, 31 de enero 2024
*Expresidente de la Corte Constitucional
"LA BARBARIE, LAS ATROCIDADES, LAS MASACRES, LAS DESAPARICIONES, LOS ASESINATOS, EL DESPLAZAMIENTO, LAS FOSAS COMUNES, LA INTIMIDACIÓN, etc. todos tras su codiciado trofeo: EL PODER POLÍTICO Y ECONÓMICO."
Por Carlos Ibáñez Muñoz*. - Sin ningún perfil ideológico y soportado en las evidencias narradas y probadas, la contribución de la JEP al esclarecimiento de la verdad, la no repetición y a la reparación del daño en el conflicto armado en Colombia ha sido fundamental a pesar de los obstáculos que interpusieron varios actores y protagonistas de la gran tragedia colombiana y que neutralizó a buena hora la Corte Constitucional y la comunidad internacional.
He visto desfilar por ese estrado judicial en audiencias a los actores políticos y a las fuerzas regulares e irregulares del Estado; guerrilla, paramilitares, fuerzas armadas y políticos, confesando bajo un común denominador: LA BARBARIE, LAS ATROCIDADES, LAS MASACRES, LAS DESAPARICIONES, LOS ASESINATOS, EL DESPLAZAMIENTO, LAS FOSAS COMUNES, LA INTIMIDACIÓN, etc. todos tras su codiciado trofeo: EL PODER POLÍTICO Y ECONÓMICO.
Por todo ello cuando suben al escenario de la justicia especial los protagonistas, se sacuden las redes sociales justificando o rechazando tan viles procedimientos; ello contribuye a polarizar más el país y a abrir más heridas alabando a uno u otro bando perpetradores de crímenes, ya sean guerrilleros, paramilitares, o de las fuerzas armadas so pretexto de consolidar una posición ideológica. Para todos ellos y sus macabros procedimientos debe levantarse la voz y una actitud de rechazo de la mayoría de los colombianos.
La violencia y la delincuencia permeo la sociedad colombiana como consecuencia de un Estado ausente, sin autoridad, indolente, distanciado de los anhelos populares, sociedad esta que convive con el crimen y lo tolera resignándose a ver los actores armados de distinto pelambre ideológico pasearse por sus regiones, por sus barrios y localidades imponiendo sus órdenes y violentando la democracia ante un Estado impávido y tolerante.
Si acuden los excombatientes de la Farc a confesar sus bárbaros crímenes sale la derecha a replicar y a censurar a los castro chavistas, bolivarianos o comunistas y si el turno es para los paramilitares se asoma la izquierda a denostar de sus procedimientos y a catalogarlos de fachistas, reaccionarios, exterminadores de derechos y libertades y si se presentan los militares le atribuyen al Estado el epíteto de genocida y violador de los derechos humanos.
En fin en esta tragicomedia no hay inocentes, todos fuimos actores culpables por acción u omisión e hipócritamente al permitir con anuencia del Estado que el crimen y el delito se posicionará en todas las clases sociales y se enseñoreara en Colombia.
Este proceso que vivimos y nos causa repulsa, con la fe del carbonero esperamos que muy pronto sea superado.
Enero 23 del 2024
*Doctor en Derecho y Ciencias Políticas, especialista en derecho Constitucional y Laboral. Exalcalde de Bucaramanga.