Opinión
Por Jorge Gómez Pinilla. Tomado de El Espectador.-Del mismo modo que hace diez años el industrial Fabio Echeverri Correa descubrió el ‘articulito’ que se requería derogar para que Álvaro Uribe fuera presidente de Colombia por segunda vez, la última columna de Daniel Coronell podría estar aportando el ‘correíto’ que el país necesitaba para descubrir el verdadero rostro del expresidente y hoy senador Álvaro Uribe Vélez.
Por José Gregorio Hernández.-La función de administrar justicia corresponde al Estado, que la debe ejercer de acuerdo con normas previas y claras, debidamente promulgadas ante la comunidad y por autoridades competentes. Su necesidad es una de las razones para la existencia de la organización política, pues sin justicia es imposible la convivencia.
Por Amylkar Acosta M.-James Carville, asesor de campaña del ex presidente de EEUU Bill Clinton en 1992 cuando este se enfrentaba sin éxito a Bush padre, le dio un giro a la campaña con su frase “es la economía, estúpido”, al conectar a Clinton con el elector, catapultándolo desde la Gobernación de Arkansas a la Casa blanca. Traemos a colación este episodio para referirnos a la patética situación por la que atraviesa la economía venezolana, estragada por cuenta de los desatinos de la política. No se equivó el gran hacendista colombiano Esteban Jaramillo cuando dijo “dadme una buena política y os daré una buena economía”.
Por Juan Manuel Galán.-Mientras escribo esta columna, más de 8.300 colombianos han salido de Venezuela, incluyendo a más de 1.380 deportados de los cuales más de 200 son menores de edad. Esto es infame. La violación de los derechos humanos de nuestros compatriotas no es un asunto únicamente de Colombia. De la misma manera que las muertes de los refugiados en el mar Mediterráneo no es un asunto únicamente de Siria ni cosa de Afganistán, ni exclusivamente un tema de los europeos. Se trata de un asunto que le compete a toda la comunidad internacional. Si olvidamos eso, en realidad estamos olvidando parte de nuestra humanidad.
Por Mauricio Cabrera Galvis.-¿Cómo explicar el comportamiento de la economía colombiana en la que se frena el crecimiento del PIB y al mismo tiempo se reduce el desempleo? Según la teoría económica cuando se desacelera el crecimiento debería subir el desempleo y viceversa, pero eso no es lo que está sucediendo en Colombia hoy.
El fenómeno de la drogadicción entre los jóvenes es una enfermedad más extendida y más dramática cada día que pasa. Hoy casi todos los hogares sufren la terrible presencia de este mal que acaba a las personas, deteriora las relaciones familiares y destruye la sociedad. Para combatirla, casi todas las prácticas tradicionales han fracasado. Afortunadamente, la sociedad asume que la drogadicción es un mal que requiere de un manejo sicológico, educativo y de readaptación al medio social y no de la actividad represiva del Estado, en el entendido de que quien merece todo el peso de la ley y la aplicación de medidas punitivas es el productor del estupefaciente y el distribuidor del mismo: el consumidor es víctima de ellos, y del libérrimo desarrollo de su personalidad cuando decidió cultivar el vicio.
Por Gabriel Ortíz.-Este prefabricado conflicto que ha montado la trinca que hoy gobierna a Venezuela, no deja de ser un escudo para defender la politiquería y los carteles que rapan la inmensa riqueza de nuestros vecinos. Es un gobierno que cae en barrena, que ha fracasado, porque el dinero fue “donado” a otros países para ganar adhesiones –como lo vimos en la votación de la OEA-, para atender los costosísimos caprichos de las hijas de Chávez y para llenar las bolsas de Maduro, Diosdado y el cartel de los soles.
Por Jorge Gómez Pinilla. Tomado de El Espectador.-Lo que hizo el presidente Nicolás Maduro al ordenar la expulsión de colombianos humildes, es cosa de gente miserable. Semejante deportación masiva viola de manera flagrante el Derecho Internacional Humanitario, pero ante todo es una humillación adrede, no solo para los deportados sino para Colombia entera. Su propósito fue provocar una reacción similar del país ‘hermano’ (por ejemplo, la ruptura de relaciones), de modo que fuera posible convocar la voluntad nacional de los venezolanos en torno a un enemigo común y así distraer la atención sobre las graves dificultades que afronta la economía de ese país tras la caída en picada del precio del petróleo.
Por José Gregorio Hernández.-Siempre hemos sostenido que los gobiernos débiles, que para sostenerse necesitan mostrar fortaleza, son los más peligrosos en términos democráticos. Por lo general, se convierten en autoritarios y se inclinan a la dictadura, así hayan sido elegidos por voto popular. Y ello, porque, al verse en peligro de perder el poder, desatan su resentimiento contra cualquiera que los critique o controvierta; divulgue, difunda o resalte sus equivocaciones o sus faltas. Para ellos, solamente su propio interés legitima cualquier acto, aun el más abusivo.
Por Juan Manuel Galán.-La Comisión de Seguimiento a la Ley de Víctimas, ha dicho que no hay dinero para el cumplimiento de la ley. De manera más precisa, la comisión calcula que hay un faltante de 33,6 billones de pesos para garantizarles a las víctimas sus derechos de indemnización y vivienda y que los recursos destinados para la reparación integral, se han estancado en niveles cercanos al 2% del Presupuesto General de la Nación, desde hace 5 años. En respuesta, el Gobierno Nacional ha dicho que cuando se proyectó la ley 1448, en el 2011, había alrededor de 4 millones de víctimas y hoy esta cifra alcanza 7,3 millones de personas.