Opinión
“Pese a la especulación de alguna caída del gobierno de Gustavo Petro, no hay que alarmarse”.
Por Hubert Ariza*. - Ríos de información han corrido sobre las permanentes crisis del gobierno nacional, lo que ha incentivado la especulación de una abrupta caída del gobierno del presidente Gustavo Petro. Él mismo ha hablado de un golpe blando y ha llamado “brutos” a los supuestos empresarios que conspiran en su contra. La prensa extranjera, a su vez, se mantiene a la expectativa ante los bulos de que Colombia podría correr la misma suerte de Perú, Bolivia o Ecuador, donde tumbar presidentes es un deporte nacional. No hay que alarmarse. Petro terminará en paz su mandato.
a pesar de la polarización, las profundas convulsiones políticas, económicas y sociales, y de las graves amenazas de los violentos, los magnicidios y los escándalos por corrupción, somos un país con una democracia a prueba de balas. En Colombia, en los últimos 70 años, ningún presidente ha renunciado, lo han destituido, vía judicial o política, o lo han derrocado los militares; a lo sumo, la oposición y los medios les han amargado el período, y les han condenado a gobernar defendiéndose y aislados con su círculo íntimo.
Desde el Frente Nacional, todos los jefes de estado han terminado sus períodos constitucionales. El último golpe de estado que sufrió Colombia se dio en 1953 y el gobierno que surgió, de Gustavo Rojas Pinilla, apenas duró cuatro años. Y fueron los mismos partidos políticos que alentaron ese quiebre institucional y quienes le pusieron punto final a través de un acuerdo político bipartidista que dio inicio al Frente Nacional. Además, el mismo dictador ha sido el único exmandatario juzgado y condenado por el Congreso de la República. Luego fundó un partido político de corte populista –La Anapo– que también ha sido el único al que le han robado abiertamente las elecciones presidenciales, lo que dio inicio a la guerrilla del M-19, la misma organización en que militó el presidente Petro.
Solo una mente delirante puede creer que los militares se atreverían a dar un golpe de Estado. Esto no sucederá porque la Fuerza Pública acata el ordenamiento constitucional y acepta al presidente Petro como su comandante en jefe. Que haya sido guerrillero no es excusa para insubordinarse. Por el contrario, es una razón de peso para respetarlo. Porque el mayor crédito de Petro es, precisamente, haber cumplido la palabra empeñada cuando se firmaron los acuerdos de paz del M-19 con el gobierno Barco.
La era de los golpes militares, además, pasó hace rato en América Latina. Y por más que la extrema derecha grite a los cuatro vientos que Petro está desmoronando la moral de la tropa, lo que se evidencia es una fuerza pública que acata la paz total, respeta los ceses al fuego decretados por el ejecutivo con varias organizaciones armadas ilegales, se esfuerza por garantizar el orden público en los territorios, está comprometida con el respeto de los derechos humanos y con romper la impunidad de alianzas corruptas con la delincuencia organizada. Lo que está sucediendo en la JEP, con el reconocimiento de los falsos positivos, es una lección demasiado fuerte para un ejército que rectifica el camino y abandona los tiempos en los que, con la excusa de vencer al enemigo interno, eludía la verdad y cubría con impunidad muchos de los delitos de lesa humanidad de sus integrantes.
La manera como el ejército ha enfrentado el escándalo de la brigada XI en Tierralta, Córdoba, demuestra qué tan profundo es el cambio que están viviendo las fuerzas armadas, que abandonan la doctrina de unidad de cuerpo, destituyen a quienes violan los derechos humanos y enfrentan con la constitución en la mano los desafíos de los violentos. Un ejército que destituye a quienes deshonran el uniforme no se deshonrará siguiendo los delirantes llamados de quienes preferirían una dictadura a una democracia.
En el congreso no hay cómo destituir a Petro. No hay argumentos, ni expediente, ni razones de peso. Tampoco ambiente político ni una opinión pública favorable a una ruptura institucional. Insistir en ese camino sería seguir enlodando a la institución más desprestigiada de Colombia, según la última encuesta de cifras y conceptos.
Sí, es cierto, tenemos un presidente que a veces pareciera perder el rumbo de su gobierno, debilitado por sus permanentes crisis internas, atacado por la extrema derecha, cuestionado por un sector de los medios de comunicación, debilitado por los comportamientos erráticos de su círculo familiar, solitario y con comportamientos personales que contribuyen a sembrar dudas, pero las cifras muestran que tienen éxitos sus políticas en las áreas económica, ambiental y de política social, aunque falla en el tema de la seguridad, que es el eje hoy de las elecciones regionales.
En conclusión, hay que bajarse de la nube de que Petro no terminará su mandato. Lo que hay que apostar es a que se consolide la democracia, haya una oposición creativa que luche por el poder sin atajos innecesarios y un gobierno que rectifique, acierte y entregue pacíficamente el poder el próximo 7 de agosto de 2026.
Bogotá, D, C, 25 de septiembre de 2023.
*Periodista, internacionalista y analista político.
Tomado de El País.
“La subida de las tasas de interés es poco efectiva frente a los incrementos de las utilidades empresariales. Por eso, frente a la persistencia de la inflación, empieza a hablarse de alternativas de políticas que hasta hace poco eran herejías”
Por Mauricio Cabrera Galvis*. - Un estudio de economistas del FMI, que trata de explicar por qué la inflación mundial continúa alta a pesar de la generalizada aplicación de la receta ortodoxa de subir las tasas de interés, llega a una conclusión inesperada: “Las crecientes ganancias empresariales explican casi la mitad del incremento de la inflación en Europa, en la medida en que las empresas aumentaron sus precios mucho más que el incremento del costo de la energía importada”.
No se trata de un estudio aislado. En los análisis económicos empieza a aparecer una nueva terminología: “inflación de vendedores”, “inflación por exceso de ganancias”, “inflación por avaricia” (“greedflation”). Son términos que eran impensables hace unos años, pero que surgen de la evidencia empírica de la coyuntura actual.
La inflación reciente tuvo un origen muy distinto a la tradicional espiral de precios y salarios: la pandemia y la invasión rusa a Ucrania. En ambos casos se trata de una inflación causada por factores de oferta.
Cuando empezaron a tener efecto las medidas de estímulo adoptadas para contrarrestar los efectos de la pandemia, la recuperación de los salarios fue débil, mientras que el aumento de los márgenes de utilidad de las empresas si fue significativo.
Un estimativo del Economic Policy Institute muestra que estos márgenes pasaron del 12% al 17% después del COVID, y atribuye tal incremento al poder de mercado de las grandes corporaciones. Como consecuencia, mientras en el pasado la contribución de las ganancias empresariales a explicar el alza de los precios había sido tan baja como del 11%, en el actual ciclo inflacionario llegó hasta el 53% el año pasado. Por eso se habla de una “inflación de vendedores”.
En la medida en que las utilidades crecen más que los salarios se está produciendo un deterioro en la distribución del ingreso, lo cual por supuesto genera descontento social y político. En Inglaterra el desprestigio del gobierno conservador se atribuye en buena parte a esta “greedflation”, o inflación de la avaricia.
La subida de las tasas de interés es poco efectiva frente a los incrementos de las utilidades empresariales. Por eso, frente a la persistencia de la inflación, empieza a hablarse de alternativas de políticas que hasta hace poco eran herejías.
Reporta el periódico The Guardian que el ministro de finanzas de Inglaterra está analizando medidas para impedir que las compañías hagan exagerados aumentos de precios. En Estados Unidos se discute si resucitar viejas leyes contra los monopolios y la manipulación de precios, o establecer impuestos a ganancias extraordinarias. Inclusive la herejía mayor, el control de precios, vuelve a mencionarse.
Coletilla: Los datos y los estudios mencionados se refieren a la situación de otros países, pero en Colombia también la inflación ha demostrados ser dura de bajar. Sería muy conveniente que las autoridades investigaran si acá también existe inflación de vendedores y tomaran las medidas adecuadas para controlarla.
Cali, 24 de septiembre de 2023
*Filósofo y Economista. Consultor.
“Estas alzas de los precios en Bolsa terminarán por impactar las tarifas, dependiendo del grado de exposición en Bolsa de cada una de las empresas distribuidoras de la energía”.
Por Amylkar D. Acosta M*. - El precio de la energía en la Bolsa pasó de $374 en el mes de enero de este año a más de $1.000 el KWH, para un incremento del 300% y lo más preocupante, con tendencia al alza (¡!). Estas alzas de los precios en Bolsa terminarán por impactar las tarifas, dependiendo del grado de exposición en Bolsa de cada una de las empresas distribuidoras de la energía.
Son tres las causas fundamentales que han disparado esta espiral alcista, a saber: en primer término la inflación, que si bien ha venido cediendo en los últimos meses todavía para el mes de agosto, según el DANE, el índice anualizado del IPC se situó en el 11.43% y en lo corrido de este año marcó el 7.43%. Con el agravante de que los servicios públicos junto con el precio al alza de la gasolina son los que más han contribuido a la inflación.
En segundo lugar, tenemos los efectos del fenómeno del Niño, que empieza a hacerse sentir, influyendo en forma determinante al aumento del precio en Bolsa de la energía, toda vez que los generadores hídricos han empezado a “guardar” agua en los embalses para poder afrontar los próximos meses venideros, que se espera sean de hidrología crítica, para poder cumplir con sus contratos de venta de energía a los comercializadores de la misma.
Por último, está el atraso en la ejecución de los proyectos de generación, destacándose entre ellos los parques eólicos en La guajira, que comprometen la entrada en operación de 2.400 MW de potencia y el de HIDROITUANGO, del cual sólo están generando 2 turbinas con 600 MW y continúa aplazada la entrada en operación de las 6 restantes, que representan 1.800 MW. También muestran atraso considerable la ejecución de los proyectos de transmisión y subtransmisión.
En estas circunstancias, resulta muy preocupante que la Unidad de planeación minero – energética (UPME), que es la responsable de la convocatoria de las subastas para la asignación de nuevos proyectos de expansión, el año pasado no abrió ninguna. Y la subasta que abrió en febrero de este año ha sido aplazada dos veces, ahora para febrero del próximo año. Y ello, en momentos en los que mientras la demanda de energía crece a un ritmo del 5%, la oferta sólo lo hace al 2.5%. Ello explica el alto grado de stress al cual está sometido el Sistema interconectado nacional, presionando al alza los precios de la energía.
El caso de la región Caribe es mucho más crítico, dado que, debido a la sobrecarga a la que está expuesta la red de transmisión de energía, a consecuencia del atraso en la ejecución de los proyectos para su robustecimiento, ha obligado a restringir la atención de la demanda. Dicho de otra manera los 2.7 millones de usuarios del Caribe vienen siendo sometidos a un racionamiento programado de energía y las térmicas que operan en la región, que debería servir sólo de respaldo, están en la base y vienen operando a full, para poder suplir la energía que de otra manera vendría desde el interior del país, de origen hídrico menos costosa.
Ello termina impactando el componente G (generación) de la fórmula tarifaria ( CU = G + T + C + D + PR + R) y, en última instancia, al usuario final vía tarifas, en mayor o menor medida, dependiendo del grado de exposición en Bolsa que tenga el respectivo operador de red, que es quien presta el servicio, en Bolsa. A mayor exposición más afectación en el monto a pagar por la factura de consumo de energía que le llega al resignado usuario final.
Peor aún, si tenemos en cuenta que el consumo de energía para el mes de agosto de este año, según la empresa XM que administra el Sistema interconectado nacional (SIN), ha crecido, en promedio, 6.23% con respecto al mismo mes del año pasado, para un acumulado de 7.005.82 GWH/mes; entre tanto, en la región Caribe ha aumentado 11.75%, consumiendo 1.978.18 GWH/mes, atribuible a las altas temperaturas de la temporada del Niño. De modo que si al alza en las tarifas le sumamos el mayor consumo ello se reflejará en un aumento desmesurado en la factura a pagar por parte del usuario, en momentos en los que está viendo afectada su adquisitiva por cuenta de la alta inflación.
Ahora bien, el impacto es mayor para los usuarios de los estratos 1, 2 y 3, que son sujetos de los subsidios, debido a que estos sólo cubren un porcentaje del denominado consumo básico o de subsistencia, del 60% para el estrato 1, hasta 50% para el estrato 2 y 15% para el estrato 3, de 130 KWH/mes para los usuarios que habitan en territorios por encima de los 1.000 metros del nivel del mar y 173 KWH/mes los que se sitúan por debajo de esa cota. El mayor consumo que se viene dando, como excede este límite se debe pagar por parte de estos usuarios con tarifa plena, sin subsidio. Es más, si el mayor consumo excede en un 50% el consumo de subsistencia se pierde el derecho al subsidio, así lo prevé el artículo 114 de la Ley 1873 de 2017 (¡!).
Cota, septiembre 23 de 2023
*Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía.
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“El país, que se debate entre el escepticismo y la desesperanza, necesita volver a creer”.
Por José Félix Lafaurie Rivera*. - Timba es un corregimiento de Buenos Aires, Cauca, departamento condenado a llorar a diario sus muertos; uno de ellos, de ayer nomás, tenía por nombre Luz Stella y por oficio enseñarle a la juventud, hasta cuando unos jóvenes de camuflado explotaron un carro bomba para matar a otros jóvenes de camuflado…, y allí cayó Luz Stella.
Días atrás, en Guachené, otro municipio caucano, murió Laura Zineth, de 14 años, en medio del fuego entre jóvenes policías que defendían a la población de jóvenes delincuentes al mando de otro joven narcoterrorista, “El Gomelo”, muerto también en el enfrentamiento. Días después, decenas de más jóvenes, con armas en cada mano —¿no están prohibidas?—, disparaban energúmenos despidiendo a su líder, en medio de una población acostumbrada a la violencia.
En Cauca, Nariño, Arauca, Sur de Bolívar, Catatumbo, como en todas las regiones azotadas por la coca y otras actividades ilícitas, se libra una guerra sin cuartel entre actores armados ilegales por el control territorial; guerra que afecta a las comunidades y de la cual hacen parte el ELN y el Autodenominado Estado Mayor Central de las Farc, EMC, el primero con un Acuerdo de cese al fuego firmado y funcionando, y el segundo con uno por firmar el 8 de octubre, lo cual implica que tienen “voluntad de paz” y, en consecuencia, deberían empezar a ser parte de la solución y no del problema.
Por ello, en un país donde ponerse de acuerdo parece imposible, fue fácil para mí hacerlo con Fabio Valencia Cossio; con quien compartimos militancia conservadora y, hoy, por convicción, militancia en el Centro Democrático; pero, sobre todo, creemos en el derecho de la gente a vivir en libertad y en paz.
Nos pusimos de acuerdo porque, además de nuestras afinidades políticas, hacemos parte de las delegaciones gubernamentales en las negociaciones, él con el EMC y yo con el ELN, procesos que, uno apenas empezando y el otro avanzado, son paralelos en cuanto tienen el mismo objetivo: la paz.
A partir de esa premisa, acordamos enviar una carta –ya lo hicimos– al Gobierno, a través del Comisionado de Paz, y a los jefes de las delegaciones de los dos grupos armados ilegales, cuyo propósito es llamar la atención en que, si bien un Acuerdo de cese al fuego con el Gobierno es necesario, no lo es menos un Acuerdo entre grupos que adelantan negociaciones de paz.
Tres razones para esta invitación a un Acuerdo de cese al fuego entre el ELN y el EMC:
Primero: lo más importante, la gente que sufre en los territorios. El presidente Petro, de una parte, dejó claro que no basta con el cese al fuego, sino que toda negociación debe incluir cese de hostilidades a la población. De otra parte, los dos grupos aceptaron, como marco de referencia, el Derecho Internacional Humanitario en lo referido a la protección de la población civil.
Segundo: la confrontación entre grupos armados en proceso de negociación, al afectar a las comunidades, convoca la intervención de la Fuerza Pública, obligada a cumplir su deber constitucional de proteger a la población, lo cual deriva en eventuales “incidentes” que se convierten en obstáculos a los dos procesos.
Tercero: Los enfrentamientos entre grupos que, al mismo tiempo, adelantan conversaciones de paz, son totalmente inconsecuentes y les restan credibilidad a los procesos.
El país, que se debate entre el escepticismo y la desesperanza, necesita volver a creer. Con Fabio Valencia hemos enviado una carta por la paz, para proteger a millones de colombianos atrapados por la violencia, mientras llega esa paz de verdad, que solo será posible cuando callen los fusiles.
Bogotá, D. C, 24 de septiembre de 2023
*Presidente de FEDEGAN
@jflafaurie
Por José G. Hernández*. - La Jurisdicción Especial de Paz -JEP- está adelantando una labor trascendental. Las audiencias que ha venido convocando para escuchar a víctimas y victimarios en los casos de los denominados “falsos positivos” nos han permitido corroborar, tras años de impunidad, que no se trató de casos aislados -como se dijo siempre- sino de toda una política criminal.
Según cifras entregadas por la JEP, seis mil cuatrocientas dos (6.402) personas inocentes fueron asesinadas a sangre fría por miembros de la Fuerza Pública, en colaboración con paramilitares, y presentadas como delincuentes dados de baja en combate. Es decir, no solo fueron víctimas de tan horrendos crímenes sino calumniadas, sin haberse podido defender, porque la calumnia era posterior a su muerte.
Quién esto escribe no compartió los procedimientos aplicados en 2016 para desarrollar normativamente el Acuerdo Final de paz firmado entre esa organización guerrillera y el expresidente Juan Manuel Santos, pero hoy debe reconocer que la creación de la Jurisdicción Especial de Paz fue un acierto, en búsqueda de la verdad -que el país está conociendo-, la justicia, la reparación -que las familias de las víctimas han esperado y todavía esperan- y la garantía de no repetición. Si no fuera por la JEP, es muy probable que la impunidad se hubiera prolongado y consolidado. Aunque es evidente que falta mucho para que esa justicia se concrete y para que recaiga sobre todos los responsables.
Se dice que la justicia cojea, pero llega. Ha cojeado mucho más de lo habitual en lo que toca con estos horribles crímenes, pero ya comienza a acercarse, y lo que todos esperamos es que se haga justicia en todos los casos, y que sean sancionados todos los responsables -menores, medianos, altos y máximos-.
En las audiencias hemos podido percibir que muchos de ellos están sinceramente arrepentidos y dispuestos a decir toda la verdad. Así lo esperan las víctimas y lo reclama el país entero.
Como lo hemos manifestado varias veces, respetamos y respaldamos a nuestra Fuerza Pública, a la cual debe mucho el pueblo colombiano, desde la Independencia hasta hoy, pero una cosa es ese reconocimiento, y otra muy distinta ignorar hechos tan graves como los que están saliendo a la luz, tanto en el caso de los llamados “falsos positivos” -verdaderos crímenes de lesa humanidad- como en el ocurrido recientemente en Tierralta (Córdoba), cuando militares disfrazados de miembros de organizaciones subversivas atacaron, amenazaron y maltrataron a habitantes de la población -incluyendo mujeres y niños-.
La institución militar debe ser preservada. Ha resguardado las instituciones y protegido la vida y los bienes públicos y privados; por regla general, sus integrantes han mostrado entrega y valentía; y muchos han entregado su vida cumpliendo el deber. Desconocerlo sería injusto. Pero, precisamente por su honor y respetabilidad, no debe permitir que indignos miembros suyos la traicionen y avergüencen. La más interesada en que no haya impunidad por hechos tan graves como los descritos -anteriores y actuales- es precisamente la Fuerza Pública, en coordinación con la Justicia, el Gobierno y los órganos de control.
Adelante los procesos, y que se realicen los principios de verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición.
Bogotá, D. C, 20 de septiembre de 2023
*Expresidente de la Corte Constitucional.
Por Juan Camilo Restrepo*. - Acaso la política fiscal más responsable que venía desplegando la administración Petro era la de ajustar el precio de los combustibles. Primero la gasolina y luego, se había dicho, empezaría la del diésel.
Todo esto queda suspendido con el arreglo que para evitar un paro acordó inopinadamente el gobierno Petro, estableciendo un precio diferencial para los taxistas.
Esta decisión tiene en primer lugar, gigantescas dificultades operativas: ¿cómo se va a evitar el arbitraje, es decir, que los taxistas revendan a precio no subsidiado lo que reciban a precio congelado? ¿Cómo se va a controlar en las 5.500 estaciones de servicio que funcionan en el país para que no haya doble tanqueo de los carros amarillos? ¿Dónde están los sistemas de control para evitar consumos desmedidos por parte de los taxistas? ¿se va a congelar también el precio de las carreras de los usuarios? Ahora se habla de un complejo subsidio directo a los taxistas que pagará el Banco Agrario.
Pero lo más grave será que la congelación del precio del combustible a los taxistas arrastrará, sin duda, la no implementación que se tenía pensada en el precio del diésel, una vez que termine el ciclo de ajuste de la gasolina.
Hay que recordar que el diésel representa cerca del 70% del déficit del Fondo de Estabilización de los Combustibles que este año se calcula terminará en niveles de $ 26 billones. Con el precio congelado para los taxistas y, lo que es más grave, con el efecto reflejo que tendrá al imposibilitar el ajuste en el precio del combustible para el transporte de carga, la mejor y más valerosa política fiscal que venía implementando el gobierno Petro queda hecha añicos.
Y no hay que olvidar: a mayor déficit del fondo de estabilización menor margen para inversión social o para infraestructura. El costo de desactivar el paro de taxistas tendrá un efecto mucho más delicado que el que se ha percibido a primera vista. El gobierno Petro que venía matando valerosamente el tigre del subsidio a los combustibles se asustó con el cuero de un paro de taxistas.
Las posibilidades de cumplir con la regla fiscal dependen en gran medida del cumplimiento del cronograma que se había fijado para desmontar el subsidio a los combustibles que es el mayor que existe en las cuentas públicas colombianas. Será muy improbable que se pueda cumplir el año entrante con las normas de prudencia que entraña la llamada regla fiscal.
La congelación del precio de la gasolina a los taxistas tendrá entonces consecuencias mucho mayores de las que se avizoran a primera vista. Algo parecido a lo que aconteció con la congelación del precio de los peajes para 2023, que no solo terminó generando un alto pasivo para el gobierno de más de un billón de pesos (lo que cuesta resarcir a los concesionarios congelados), sino que de contera ha sembrado una nube de duda sobre el respeto que se vaya a prestar en adelante a los contratos de concesión de los que depende todo el amplio campo de la infraestructura.
Similar también a los efectos que ha tenido la congelación que se decretó en el Soat de las motos del 50% en la tarifa del seguro (también para desactivar protestas) que no ha servido para que los moteros se aseguren. La evasión del Soat sigue siendo gigantesca (78%), al paso que la cultura del no pago se fortaleció y la inseguridad en este modo de transporte sigue rampante.
Las medidas populistas por cuenta de la política fiscal nadie las termina reconociendo, pero siempre acaban desarreglando el sistema de precios con repercusiones generalmente costosas para los más débiles.
Bogotá, D. C, 20 de septiembre de 2023
*Abogado y Economista. Exministro de Estado.
“…Original e inconfundible en su estilo, impuso el volumen y voluptuosidad en la silueta de sus icónicas obras como su impronta inimitable, primando el arte figurativo, alegórico y su vocación retratista en su obra”.
Por Amylkar D. Acosta M*. – “Que la muerte nos sorprenda sedientos todavía, ejerciendo la alegría de crear. Que nos apague cuando aún estamos encendidos”. Borges
Nimbado por la fama y el prestigio bien ganados, a punta de pincel y cincel, después de sus inicios como caricaturista de El Colombiano de Medellín, el Maestro de maestros del arte contemporáneo, orgullo de los colombianos, Fernando Botero Angulo (Medellín 19 de abril de 1932 - Mónaco 15 de septiembre de 2023), pintor, escultor, dibujante y muralista, a quien los conocedores de arte sitúan a la altura del genio del Renacimiento Miguel Ángel Buonarroti, acaba de hacer el tránsito hacia su inmortalidad.
Su alternativa fue el arte y no la tauromaquia, que fue su primera tentación como vocación frustrada, la que satisfizo con la pintura. Como el mismo lo dijo, “fue mi amor puro por los toros lo que me llevó a pintarlos”. Y no solo por eso, es que a su juicio “los toros hacen la vida fácil al pintor porque es una actividad que ya de por sí tiene mucho color. El traje de luces del matador, la arena, la barrera, el público… Es un tema maravilloso, le da poesía a la pintura”. De allí sus óleos y acuarelas alusivos al arte de lidiar toros!
En su camino hacia el pináculo de su grandeza y la inmortalidad tuvo como contertulios a dos grandes de las letras, que fueron para él fuente de inspiración, León de Greiff y Jorge Zalamea, con quienes frecuentaba el famoso Café automático en la entonces gélida Santa Fe de Bogotá. Allí se la pasaban horas y horas compartiendo y departiendo alrededor de la palabra, que Botero posteriormente plasmaría en sus lienzos. Original e inconfundible en su estilo, impuso el volumen y voluptuosidad en la silueta de sus icónicas obras como su impronta inimitable, primando el arte figurativo, alegórico y su vocación retratista en su obra.
Como afirmó el gran escritor mejicano y su amigo de todas las horas Carlos Fuentes, a quien la Academia sueca le quedó debiendo el premio Nobel de Literatura, “Botero adapta el volumen sin perspectivas, sin necesidad de sombras (como nuestra pin-up de la revista Esquire) a fin de revelar su propia, personalísima, exaltación de alma receptiva”, hasta el paroxismo!
Lo describe muy bien María Paz Gaviria Muñoz, historiadora del Arte de la Universidad de Columbia y Directora de artBO, en su retrato hablado del Maestro: “el trabajo de Botero siempre ha sido conmovedor, esa representación de lo irrisorio de la vida humana, que no se queda en la ironía, sino que también nos conmueve, su expresión barroca que nos permite oscilar entre emociones profundas y otras más simples, su representación de la belleza a través de la violencia y de la violencia a través de la belleza , esto sin duda es lo que lo hace más grande”. Tal cual!
Esta es otra arista de su singularidad, que se destaca entre sus excelsas virtudes, su versatilidad, que le permitieron, como lo afirma Camilo Castaño, Curador del Museo de Antioquia, tan caro a los afectos del Maestro, no pintar “solo los aspectos más amables de la vida, sino también lo poco agradable, que también es muestra de arte, que también habla de colombianidad”.
Con su talante, su arrolladora y cautivante personalidad, así como su modo de ser y proceder, le granjearon el cariño, el afecto y la admiración no solo de los colombianos sino allende nuestras fronteras. Botero fue en el arte lo que Gabo para las letras, dos vidas paralelas y universales al mismo tiempo, coetáneos, dos figuras descollantes, encumbrados en la cima de la cultura y el arte de nuestro tiempo. Si existiera un Nobel para las artes plásticas, él se habría hecho merecedor al mismo.
El mismo se definió como “un trabajador incansable y lo hago por placer, es un pequeño éxtasis que uno siente durante horas, dedicándose a la profesión más bella del mundo”. Su obra lo trasciende, con razón sentenció que “el arte no puede desaparecer”, se perpetúa en el tiempo y en el espacio. Ese es su gran legado!
Gloria eterna para el Maestro Fernando Botero!
Riohacha, septiembre 16 de 2023
*Economista. Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía.
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- “El acompañamiento de la Comisión de Paz del Senado le da al Acuerdo de Tierras una connotación de Estado, apuntala la unión de propósitos y es un mensaje positivo para el país.”-
Por José Félix Lafaurie*. - En los primeros meses del Gobierno, cuando sus anuncios sobre reforma agraria desencadenaron una oleada de invasiones, a la que respondimos, como hoy, con un ejercicio pacífico de buena vecindad que llamamos “Brigadas Ganaderas Solidarias”, el senador Iván Cepeda, presidente de la Comisión de Paz y Posconflicto del Senado, con quien no tenía relación alguna, me contactó para proponerme construir un gran acuerdo con el Gobierno para facilitar la compra de tierras con destino a la Reforma Rural Integral.
Y así fue; conversamos y llegamos a un acuerdo posible, que el Gobierno aceptó y terminamos firmando. ¡Lo hicimos! Un mes después, como consecuencia de lo anterior, acepté la pública invitación del presidente Petro, en pleno Congreso Nacional de Ganaderos, a hacer parte de los diálogos con el Eln.
¿Por qué lo hice? Desde esas primeras charlas con Iván Cepeda quedaron claros dos factores importantes; el primero, que la Reforma Rural Integral, como promesa de campaña, programa de Gobierno y punto de honor del presidente, se haría sin nosotros o incluso contra nosotros; y el segundo, que aún en medio de reconocidas diferencias, teníamos con el Gobierno puntos de encuentro alrededor del desarrollo rural y, en consecuencia, el mejor camino era una reforma agraria “con nosotros”, a partir de “lo que nos une”.
¿Qué nos une a los ganaderos con el Gobierno Petro? He sido reiterativo en esa respuesta: Primero: que la paz pasa, necesariamente, por la recuperación económica y social del campo. Segundo: que Colombia tiene condiciones para convertirse en potencia agroalimentaria; y tercero: el reconocimiento del derecho del campesino a la tierra, pero entendiendo que un título de propiedad no lo saca de la pobreza, sin las condiciones y bienes públicos que hacen a la tierra realmente productiva y un proyecto de vida digno; y entonces volvemos a la urgente recuperación del campo.
Hoy, a partir de su claridad sobre la política de paz del Gobierno y de sus responsabilidades desde la comisión senatorial que preside, el senador Cepeda, una vez más, mete baza en el ambiente enrarecido que generaron los proyectos de decreto del Ministerio de Agricultura, en los que, primero, se convierte en “administrativa” la extinción de dominio sobre la tierra legítimamente adquirida, y segundo, se “llama a la movilización campesina” en defensa de la reforma agraria y el acceso a la tierra.
Un político avezado como el senador Cepeda no dudó de la capacidad de generación de conflictos de los dos decretos, no solo para la Reforma Rural Integral, sino para la paz. De ahí el inmenso valor de su iniciativa de llevar la Comisión de Paz del Congreso al Ministerio de Agricultura, para abrir allí mismo un espacio de diálogo con la participación de Fedegán.
De inmenso valor el alcance acordado en esa primera reunión al acompañamiento de la Comisión, no solo como garante pasivo, sino como participante activo, como bien lo planteó la senadora Paloma Valencia, para la concertación de los decretos y el seguimiento al Acuerdo.
Ahora bien, las convicciones compartidas no son suficientes; pero hoy tenemos voluntad política y un acuerdo funcionando, con ofertas superiores al millón y medio de hectáreas y más de 700 mil viables para compra, como lo informó el director de la Agencia Nacional de Tierras en la reunión. Como nunca, hay tierras para comprar y recursos para comprarlas.
En este escenario, el acompañamiento de la Comisión de Paz del Senado le da al Acuerdo de Tierras una connotación de Estado, apuntala la unión de propósitos y es un mensaje positivo para el país.
De mi parte, el mensaje seguirá siendo: Si nos une un objetivo común…, ¡Hagámoslo!
Bogotá, D. C, 17 de septiembre de 2023
*Presidente de FEDEGAN
@jflafaurie
El Estado sí debe utilizar sus escasos recursos para favorecer a un grupo social en particular, pero es el de los más débiles y desprotegidos.
Por Mauricio Cabrera Galvis*. - Una de las características más paradójicas del capitalismo a la colombiana es la posición contradictoria ante el Estado. Son muchas la personas que piensan que el Estado es la némesis del espíritu emprendedor, un obstáculo al desarrollo de la libre empresa o un estorbo para la prosperidad de los negocios; por eso hay que reducir su tamaño y recortar el gasto público. Esas mismas personas piensan que hay que aumentar el gasto público para que el Estado pueda ayudarlos cuando tienen dificultades o compensarles las pérdidas que tengan.
En realidad, no es una contradicción exclusiva de Colombia, sino que puede decirse que es de la gran mayoría de los países capitalistas. La manida expresión de “privatizar las ganancias y socializar las pérdidas” resume bien esa postura casi universal de considerar las ganancias de las empresas como propiedad privada de sus accionistas, mientras que las pérdidas son una responsabilidad pública, es decir que el Estado y la sociedad deben asumir.
Son numerosos los ejemplos de exigencias al Estado para asuma los costos o las pérdidas de determinados negocios. En el sector agrícola son cíclicos. Los cafeteros hacen un esfuerzo de ahorrar parte de las bonanzas, pero cuando se les acaba ese ahorro exigen que el gobierno les garantice un precio mínimo para la cosecha; los arroceros reclaman subsidios para el almacenamiento de las cosechas; todos los productores solicitan créditos con tasas de interés subsidiadas, y en las épocas pasadas de revaluación pedían coberturas cambiarias.
En la pandemia, empresarios de todos los tamaños buscaban -y lo lograron- que el Estado les compensara los costos o la pérdida de ingresos causada por un fenómeno por fuera del control del gobierno.
Más grave la situación cuando las ayudas o subsidios se presionan con huelgas paros o bloqueos, como se ha hecho costumbre en el sector transporte. Para evitar bloqueos de las carreteras se congelan los peajes o no se aumenta el precio del diésel, manteniendo un subsidio injustificado; ante un paro de taxistas se les concede un precio diferencial de la gasolina, y la amenaza de los motociclistas se conjura subsidiándoles el SOAT.
Así el Estado se ha convertido en una vaca lechera a la que todos quieren ordeñar, pero con una doble lógica perversa: de una parte la ya mencionada “socialización de las pérdidas”, y de otra la doble moral de querer recortar el gasto público, pero aumentarlo cuando favorece mis intereses particulares y, por supuesto, se financie con los impuestos pagados por otros.
La conclusión de estos comentarios no es que el Estado no deba dar subsidios o ayudas a grupos particulares. Por el contrario, el Estado si debe utilizar sus escasos recursos para favorecer a un grupo social en particular, pero es el de los más débiles y desprotegidos. Es el principio básico del Estado Social de Derecho que proclama nuestra Constitución, y que se concreta en el artículo 334 de la Carta Política: “El Estado, de manera especial, intervendrá para dar pleno empleo a los recursos humanos y asegurar que todas las personas, en particular las de menores ingresos, tengan acceso a los bienes y servicios básicos”.
Bogotá, D. C, 17 de septiembre de 2023
*Filósofo y Economista. Consultor.
"No todo es desastroso: la Organización Mundial de Turismo destaca a Choachí, municipio montaña arriba de Bogotá, como el mejor pueblo para el turismo en el mundo".
Por Gabriel Ortiz*. - La situación económica del país se agrava y nadie parece tener la fórmula que nos saque de la encrucijada. Petro busca por todos los rincones cómo suplir los ingresos del petróleo, el carbón, el café y de todas las exportaciones que hoy tenemos. Tampoco los giros de los colombianos en el exterior que llegan 10 mil millones de dólares, ni los 5 mil millones que ingresan por turismo.
Desde luego que es plausible su meta de reemplazar el uso de los combustibles fósiles y la defensa de la inversión extranjera.
Su meta es crear 300.000 empleos en dos años, algo irrisorio en una nación cuya informalidad es superior al 65%.
Aunque debe buscar por lo menos los 20 mil millones de dólares del petróleo, se le ha ocurrido acudir al turismo para recaudar solo 10 mil millones.
La prestigiosa Revista Forbes, en un juicioso estudio sobre turismo, consideró que Colombia es el país número tres del mundo en belleza. Si tenemos tal cantidad de hermosura, podríamos atraer anualmente a millones de visitantes. Esa explosión de optimismo despertó a la industria del turismo, que ya veía desfiles de aviones, cruceros y demás medios entrando a Colombia.
La sola firma del proceso de paz de Santos, atrajo millares de personas del mundo que quisieron apreciar los efectos, frutos y beneficios de la terminación de un conflicto. Pocos imaginaron que somos un pueblo belicoso, guerrillero, intransigente, intolerante, obsecado y corrupto, que enredaría las cosas para malograr el anhelo de millones.
Esa belleza, según Forbes, la opacan nuestra manera de ser: “no nos queremos ni nosotros mismos”, decía Gabo. No tenemos una infraestructura aérea, carreteable, marítima y fluvial. Los turistas llegarían a sufrir toda suerte de dificultades. Los desbordados precios de los servicios y consumos. una mojarra en Cartagena vale millones. El corralito de piedra está invadido por la prostitución y la inseguridad. La belleza de sus murallas, las tapan con moles como el Aquarela. Es decir: no tenemos infraestructura turística, ni servicios. Así es en todo el territorio nacional. Nuestras bellezas agonizan en manos de unos desalmados que se apoderan de todo, que maltratan, asaltan, extorsionan, asesinan y borran lo que nos enaltece y alaba la Revista Forbes.
No todo es desastroso: la Organización Mundial de Turismo destaca a Choachí, municipio montaña arriba de Bogotá, como el mejor pueblo para el turismo en el mundo, y lo destaca como promotor de equidad, desarrollo, tecnología e igualdad de género. Pero Choachí no parece estar en los planes del gobierno.
El turismo es belleza, pero con servicios y seguridades.
NEGRO: La audiencia de la Voz de América, siente la ausencia de Juan Álvaro Castellanos. Se nos fue este gran colega y amigo, que por tantos años llevó los aconteceres de Colombia al mundo entero. Paz en su tumba.
NEGRO: Las amenazas contra los periodistas no tienen límite. Corruptos políticos y hampa, amenazan y asesinan a quienes tenemos la misión de informar. Esta vez es Estefanía Colmenares, directora de La Opinión de Cúcuta, ha recibido el reto, la intimidación y desafío de los corruptos y criminales.
Bucaramanga, 16 de septiembre de 2024
*Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.