Opinión
Por Paloma Valencia Laserna*. - El Presidente Petro está muy molesto con los partidos a los que había invitado a ser parte de su coalición de gobierno que construiría un gran acuerdo nacional, no le aceptaron un contrato de adhesión y le exigieron concertación. Es más, oyendo a los petristas, parecieran exigir la aprobación de todas sus iniciativas sin modificación, ni comentario. Dicen que para eso ganaron y que no aprobarlas o modificarlas o criticarlas es como desafiar la democracia. Ganaron porque sectores no petristas votaron por ellos. Contrasta precisamente por eso, que esos sectores están hoy siendo excluidos del gobierno.
Me parece que olvidan que eligieron un presidente y no un emperador. Los presidentes como todos los poderes democráticos están circunscritos por límites y contrapesos: Las Cortes y el Congreso. Los congresistas también son elegidos democráticamente, también representan a los colombianos, y como tal, sus comentarios y críticas e incluso sus rechazos son legítimos.
Todos los presidentes elegidos enfrentan las dificultades del Congreso. Todos los mandatos están limitados por otros quereres democráticos, técnicos, jurídicos de los otros poderes. No todo lo que se quiere aprobar se aprueba, nunca igual… y a veces, las Cortes echan para abajo un proyecto que ha sido muy difícil aprobar. Así es la política democrática.
El caso del Presidente Petro además se le suma que ofreció un gran acuerdo y en nada escuchó a los que quisieron acompañarlo. Resultaron sordos a las sugerencias como agresivos a la crítica. La soberbia con la que actuaban permitía predecir este desenlace. Sorprende, sin embargo, que el Presidente Petro haya salido de forma intempestiva, desafiante y casi con amenazas a romper la coalición de gobierno. Es una pésima señal que se suma a la soberbia con la que gobiernan, y al profundo desconocimiento técnico de los asuntos de Estado. El escenario tiene a muchos colombianos muy preocupados: a la incertidumbre, la está sobrepasando el desasosiego.
El presidente parece querer apostarles a asuntos bastante antidemocráticos. Pasamos del acuerdo nacional a la adhesión obligada. Y los mecanismos son cuestionables. Quiere desconocer los liderazgos de los partidos, comprando, a punta de corrupción, los votos que necesita para sacar sus malos proyectos. Los efectos serán por un lado, el debilitamiento de los partidos que son fundamentales para la supervivencia de la democracia. Además, terminamos secuestrados por la corrupción política que por años ha venido saqueando a nuestra Colombia. Empoderar a los más corruptos como voceros no es trivial.
Así las reformas pasaran y fueran buenas, el gobierno quedaría atado a prácticas de las que no hay retorno. Pero, es más grave aún. Las reformas -a las que les quiero admitir buenas intenciones- son equivocadas y sus efectos serán nocivos y destructores. La reforma a la salud nos dejaría sin salud. La laboral encarecía más la vida de los colombianos y sería un tremendo golpe a la competitividad de todo nuestro sector productivo.
Colombia ha ido optando por modelos mixtos -donde operan públicos y privados- como mecanismo para superar la precariedad de los servicios prestados por el Estado, su ineficiencia y su corrupción. Por supuesto, que en el sector privado también hay episodios de corrupción, pero son más fácilmente controlables.
El presidente debe tranquilizarse. Este atrincheramiento donde sectores diversos que lo apoyaron fueron excluidos, empieza a dibujar en la realidad lo que muestran las encuestas. El presidente está perdiendo el centro que lo acompañó. Se radicaliza, insiste en destruir. Llama a las calles, parece añorar los paros, incluso celebra la lucha armada. Es un paso equivocado, deben enmendar. Volver a buscar acuerdos y tratar de construir, tarea bien difícil e ingrata. Un gobierno que no construye sobre lo construido, menos lo hará sobre lo destruido.
Bogotá, D. C, 28 de abril de 2023
*Senadora del Centro Democrático
Por José G. Hernández*. - En la Feria Internacional del Libro, que tiene lugar por estos días en Bogotá, me he permitido presentar un nuevo trabajo bibliográfico sobre temas jurídicos, en esta ocasión acerca de la necesidad de preservar, con sindéresis e independencia, el imperio y la plena observancia de los valores, principios y reglas de nuestro máximo ordenamiento: la Constitución de 1991.
El libro se titula “Supremacía de la Constitución y control constitucional” y fue escrito a propósito del trigésimo aniversario -cumplido en 2022- desde la instalación del máximo tribunal, al que tuve el honor de pertenecer por espacio de nueve años.
Se trata de actualizar algunos conceptos, según la evolución de la jurisprudencia, y de subrayar la importancia de decisiones, tesis y doctrinas sentadas por la Corte Constitucional, durante más de tres décadas. Desde luego, con sentido crítico pero respetuoso, tanto en lo positivo como en lo negativo.
El papel de la Corte en la defensa de la Constitución ha sido trascendental, y a sus sentencias se debe en buena parte la innovación que hoy muestra el Derecho Público colombiano, como lo reconocen tratadistas y profesores, dentro y fuera del país. Igualmente, ha sido la Corte Constitucional la institución más atenta a la efectiva cristalización de los fundamentos proclamados por la Asamblea Nacional Constituyente en 1991: el respeto a la dignidad de la persona humana; los derechos y sus garantías; los valores de la justicia, la democracia, la libertad, la igualdad, el trabajo, el conocimiento, la paz, la prevalencia del interés general, el Estado Social de Derecho, entre otros.
Han sido muchos los aciertos de la jurisprudencia constitucional, como lo fueron en su época los de la Corte Suprema de Justicia, a la que se confió la guarda de la integridad constitucional desde el Acto Legislativo número 3 de 1910. Pero también hemos querido aludir, con la debida consideración y respeto, a algunas decisiones equivocadas, que han afectado la credibilidad y el prestigio de la corporación en diferentes momentos. Lo dijo el autor de estas líneas, inclusive en su condición de magistrado, mediante salvamentos y aclaraciones de voto, y también, desde el plano académico y como profesor universitario.
La más negativa ha sido la reciente tendencia a desconocer el derecho político fundamental del ciudadano a la acción pública de inconstitucionalidad. Los ciudadanos demandan ante la Corte -como se lo garantiza la Carta-, pero se encuentran con exigencias formalistas no previstas en la Constitución ni en las leyes, que obedecen -en cambio- al variable y personalísimo concepto de quienes han convertido tan democrático mecanismo de control constitucional en un procedimiento más difícil -para el ciudadano del común- que el recurso extraordinario de casación.
Se pretende, erróneamente, que el ciudadano demandante -que no necesita ser especialista, ni graduado en Harvard, para ejercer un derecho eminentemente popular- presente un escrito casi equivalente a un trabajo de grado o a una sentencia de la propia Corte, cuyo contenido -visto desde una subjetiva y caprichosa percepción-, tiene que reunir las condiciones de claridad, especificidad, precisión, pertinencia, subsistencia, suficiencia, y otras exigencias que ninguna norma jurídica consagra.
Ojalá los nuevos magistrados corrijan esa tendencia y respeten el derecho ciudadano.
Bogotá, 28 de abril de 2023
*Expresidente de la Corte Constitucional
Por Giovanni Décola*. - Se celebra este primero de mayo, el día internacional del trabajo. Desde su establecimiento, es una jornada de homenaje a los mártires de Chicago y a las reivindicaciones laborales.
En 1886, y pese a que el presidente Andrew Johnson, había promulgado una ley que establecía una jornada laboral de ocho horas diarias, la mayoría de las empresas, siempre incluían cláusulas que permitían al patrono jornadas entre 14 y 18 horas. La consigna de las protestas ese primero de mayo de 1886, fue: “ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa”.
La protesta iniciada en Estados Unidos el 1° de mayo de 1886, continuaron el 2 y 3 de mayo en Chicago, ciudad en donde eran deplorables las condiciones de los trabajadores. Este último día, la protesta fue disuelta brutalmente por la policía, que disparó a quemarropa sobre la multitud, dejando seis muertos y casi un centenar de heridos.
El periodista alemán Adolf Fischer, en una octavilla, hizo la siguiente proclama:
“Trabajadores: la guerra de clases ha comenzado. Ayer frente a la fábrica McCormik, se fusiló a los obreros. ¡Su sangre pide venganza! ¿Quién podrá dudar ya que los chacales que nos gobiernan están ávidos de sangre trabajadora? Pero los trabajadores no son un rebaño de carneros. ¡Al terror blanco respondamos con el terror rojo! Es preferible la muerte que la miseria. Si se fusila a los trabajadores, respondamos de tal manera que los amos lo recuerden por mucho tiempo. Es la necesidad la que nos hace gritar. Ayer, las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus maridos y a sus padres fusilados, en tanto que los palacios de los ricos se llenaban vasos de vino costoso y se bebía a la salud de los bandidos del orden….¡Secad vuestras lágrimas, los que sufrís! ¡Tened coraje, esclavos! ¡Levantaos¡”.
Fischer fue uno de los cinco líderes que fueron condenados a la horca por la justicia del país que se autoproclama defensor de los derechos humanos.
El día 4 de mayo, la clase trabajadora estaba enfurecida, se concentraron en la plaza de Haymarket. Se declaró estado de sitio y el toque de queda. Otra vez fueron los obreros reprimidos y varios asesinados y torturados. La proclama obrera retumbó en todo el país. Tocó a los patrones acceder a la jornada laboral de ocho horas. El deseo de los trabajadores se había cumplido.
Curiosamente, en Estados Unidos no se celebra el día del trabajo el 1 de mayo, sino el primer lunes de septiembre.
En Colombia, muchas conquistas de los trabajadores, empezaron a ser conculcados por un modelo de Estado pro rico, que privilegia al gran capital en desmedro de los más desprotegidos. A ellos se les venía premiando con más exenciones y menos impuestos, mientras a la clase trabajadora, le cercenan derechos laborales, que parecían una conquista lograda para siempre.
La reforma laboral que pretende ahora el Presidente Petro, apunta a romper con el modelo imperante, que solo le interesa que el crecimiento económico apunte exclusivamente al aumento del patrimonio de los más fuertes. La reforma apunta a devolverle a los trabajadores su dignidad.
La reforma pensional también es urgente. las nuevas pensiones, son un extraño privilegio; salarios cada día más irrisorios; contratos de trabajo leoninos en perjuicio del trabajador; cooperativas al capricho del patrón; pero lo más triste es que hace años al sindicalismo lo tienen silenciado: el régimen mafioso les recuerda a sus líderes que pueden tener la misma suerte que los mártires de Chicago…
Defendemos el progreso y desarrollo de la sociedad capitalista, para que haya una mayor creación de riqueza, pero dándole a la propiedad privada una función social y ecológica como lo demanda nuestra carta magna, y que esa creación de nueva riqueza, jamás sea a costillas de ver sacrificados los derechos de los trabajadores, sino por permitirles a ellos, la ampliación del conocimiento que les facilite desarrollar mejores técnicas de trabajo y con medios y útiles más óptimos y en condiciones fitosanitarias de inmejorable condición.
La clase trabajadora debe seguir alerta por conservar los derechos hasta hoy obtenidos, pero exigiendo más garantías entre más utilidades obtenga la empresa donde labora, y debe aprovechar esta oportunidad de oro (de tener por primera vez en su historia, un aliado sincero de sus proclamas laborales) para salir este 1° de mayo masivamente a las calles a respaldar las reformas propuestas por el Gobierno del Presidente Gustavo Petro, y advertirle a los sectores retardatarios y reaccionarios del país, que el pueblo está del lado de las reformas, y que si éstas son torpedeadas por el Congreso, no nos dejarán otro camino, que exigir la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, que haga realidad el Estado social de derecho y un país justo.
Desde esta Tribuna felicitamos a todos los trabajadores de Colombia y exhortamos a la clase empresarial a dar y ofrecer las mejores condiciones de trabajo posible a su recurso humano, sin olvidar, que sin ellos, sería imposible, la generación de nueva riqueza.
Barranquilla, 29 de abril de 2023
*Abogado administrativista.
Por Humberto Tobón*. - En lo corrido de 2023 estamos repitiendo, casi exactamente, la misma realidad en materia de inflación que se vivió en 2022. En ambos años, al finalizar el primer trimestre, el índice de precios al consumidor fue 4,56%. El dato de marzo de hace un año fue 1% y el de este alcanzó 1,05%. Al final, el acumulado de doce meses el año pasado con corte a marzo era de 8,53% y el de este fue 13,34%. Y los mensajes que manda el mercado, es que las cosas van a continuar así, no se sabe hasta cuándo.
Este cúmulo de cifras es importante para el análisis de los expertos, que miran tendencias y se aventuran, casi siempre sin éxito, a hacer predicciones. Pero en el diálogo ciudadano, la frase que se escucha es “todo está muy caro”.
Los alimentos, las bebidas no alcohólicas, los arrendamientos, el transporte, la energía, el agua, el gas, los restaurantes y los combustibles, son los que más contribuyen al aumento de la inflación y, por tanto, los que más afectan al bolsillo de las familias.
Al comenzar el año, existía la expectativa de que la inflación iba a descender a niveles del 5% anual, pero todo ha sido una ilusión. Hoy los cálculos de los bancos y de los organismos multilaterales, hablan de una inflación para 2023 del 9%.
Las familias intentan mantener el consumo de bienes esenciales, acudiendo al crédito, a pesar de las altas tasas de interés. Es una reacción de supervivencia en el corto plazo, aunque las consecuencias para la economía hogareña pueden agravarse en el futuro cercano, cuando se agote la capacidad de pago.
Eso sí, la alta tasa de interés de referencia del Banco de la República y las que ofrecen los bancos comerciales, han generado que muchas familias hayan desistido de la compra de viviendas, automotores y productos de lujo. También estén buscando sustitutos para ciertos alimentos que están excesivamente caros.
Se esperaría que con la caída en picada del valor de los fletes marítimos (-80%) en los últimos seis meses, la reducción de la inflación en Estados Unidos y el precio del dólar a la baja, la inflación en el país cediera lo suficiente. Pero hay factores que aguan la fiesta, como el incremento de los precios de los combustibles, el valor de los arrendamientos, la largas temporada invernal que afecta la producción de alimentos, las malas condiciones de las vías terrestres, el precio de los tiquetes aéreos y la negativa de los empresarios a bajar el costo de las mercancías que tienen en stock.
La combinación de todos estos factores, nos están anunciando que la economía colombiana apenas sí crecerá un máximo del 1%. No es un hecho exclusivo de nuestro país. La desaceleración será mundial. Algunas economías poderosas apenas sí llegarán a un crecimiento del 1,3% y es posible que algunas tengan signos negativos.
De momento, lo que se debe imponer en los hogares es la racionalidad en el gasto y la cautela con el endeudamiento, para evitar futuros dolores de cabeza.
Pereira, 25 de abril de 2023
Por Rubén David Salas Arias Pensar en la desigualdad implica un ejercicio de identificación y análisis de hilos que continuamente se entrelazan formando tejidos. Consiste en precisar hechos subsecuentes de una causa primera -la pobreza-, en los cuales se componen una serie de enlaces que forman un tejido fáctico sobre el cual interactúan los individuos. De ahí que el objetivo de un hacedor de política pública es deshilar la desigualdad: deshacer la herencia manchada de una tradición que deja el bienestar en manos de unos pocos.
Como sociedad nos enfrentamos a distintas situaciones de desigualdad y trampas de pobreza que promueven la persistencia de las problemáticas sociales en el tiempo, cruzando de largo las épocas y predominando en las poblaciones que buscan el desarrollo. Los obstáculos en un ambiente desigual se presentan desde el inicio de la vida, con la privación de una alimentación suficiente, balanceada y de calidad, la imposibilidad de acceder a educación de calidad, a servicios de salud, vivienda digna y oportunidades de desenvolvimiento personal. Estos primeros limitantes tienen gran influencia sobre el resto del desarrollo de vida, porque el cuerpo y la mente se forman desaprovechando su potencial.
Por otra parte, en ese conjunto de negaciones e imposibilidades, también se encuentra a múltiples grupos poblacionales en situaciones de desigualdad según aspectos demográficos como la edad, el sexo, el género, factores socieconomicos, étnicos, entre otros. Como sucede con la ausencia de oportunidades de educación y capacitación, empleo y emprendimiento, así como con la existencia de brechas en la remuneración, adquisición de ingresos y activos. Eso sin contar la imposibilidad de tener paz, porque se experimenta un conflicto sin seguridad, respeto por la vida, justicia, ni reparación. Dejando comunidades que pierden la esperanza y la capacidad de soñar, porque no hay tiempo para detenerse a figurar una idea de querer y deber ser, debido a que el tiempo apremia y el privilegio de proyectar posibilidades es para aquel que no le afana buscar el pan para la mesa.
En la adultez llega la resignación por no lograr objetivos, terminando el ser en la condena de encarnar el mito de Sísifo. Pasa el tiempo y se mantienen algunas condiciones de imposibilidad inmutables, quedando la tristeza en el rostro de los viejos. Pieles cuarteadas por el paso de los años y los achaques. Lágrimas entre arrugas. Y un arrojo a la descomposición de la carne. Seres entregados a una trémula espera sin fin y un olvido sin más. Con la única certeza de que la tierra necesaria para un hombre consiste en un rectángulo de dos por dos.
Así uno podría seguir identificando los tejidos de la desigualdad, pero en términos generales, las grandes minorías que componen una gran mayoría están sin la libertad para ser en el mundo. Se mantienen esperando un milagro que incline la balanza a su favor y dejen de integrar el grupo de atrás, para pasar adelante de la fila. Es por ello que deshilar los tejidos de la desigualdad es trabajar en una sociedad justa, equitativa y con oportunidades, en la cual, la pobreza no sea un mero número monetario, y el análisis de esa problemática lleve a examinar la realidad humana para proteger la vida y la libertad. Resulta que los medios básicos para el desarrollo equitativamente distribuidos en la población y con garantía de calidad, componen las posibilidades de existencia y por consiguiente la potencial riqueza de una sociedad.
Bogotá, D. C 20 de abril de 2023
*Economista y Estudiante de Maestría en Economía de la Javeriana
Twitter: @RDSalasA
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Por Humberto Tobón*¿Cuándo empezará a disminuir la población mundial? Es la pregunta del momento, luego de ratificarse que China perdió población en 2022 y bajó a 1.411,8 millones de personas, con tendencia a seguir profundizando el fenómeno, a pesar de los esfuerzos del gobierno por lograr que las mujeres tengan más hijos.
En China la tasa de fecundidad es de 1,28 hijos por mujer, cuando el promedio de reemplazo que se requiere para poder mantener estable la población es 2,1. Pero el problema no es sólo del gigante asiático, en Estados Unidos la tasa de fecundidad es 1,64. Incluso India, que está a punto de ser el país más poblado del mundo, tiene una tasa de 2,05 y podría bajar más.
El Fondo de Población de Naciones Unidas presentó hace dos décadas sus proyecciones demográficas para el siglo XXI, y mostraba una tendencia al alza, aunque con curvas suaves, que indicaban que el planeta tendría 9.700 millones de personas en 2050 y 10.400 millones en 2080.
Sin embargo, todas estas proyecciones se han corregido, teniendo en cuenta que la tasa de fecundidad mundial podría llegar a 1,7 hijos por mujer, lo que haría que los 9.700 millones de seres humanos se logren, pero en 2065, y de allí empezará una caída que llegará a una población cercana a los 8.500 millones al finalizar el siglo. Una situación muy dramática.
La nueva realidad demográfica se entiende por la decisión de las mujeres de negarse a ser máquinas de tener hijos. Ellas han cambiado en los últimos treinta años su rol en la sociedad, acumulan más estudio y ocupan mejores posiciones en el mundo laboral. A esto se agrega la situación económica, especialmente de los jóvenes, que hace que tengan dudas sobre si formar o no una familia, y si es prudente procrear.
Un hecho que no ha permitido que el descenso poblacional sea más pronunciado, es la caída en las cifras de mortalidad, tanto de niños como de ancianos, debido a las mejores condiciones de nutrición y salud. Esto ha hecho que la esperanza de vida oscile los 75 años en el mundo y el índice de envejecimiento sea cada vez más alto.
Colombia se suma a esos ejemplos de quiebre de tendencia demográfica, al registrar en 2022 un descenso de 7,8% de nacimientos en las áreas urbanas y 8,9% en las zonas rurales, frente a 2021, de acuerdo con el DANE. La tasa bruta de natalidad llegó a 11 nacimientos por cada mil habitantes, el indicador más bajo desde hace una década y la tasa de fecundidad se ubicó en 1,7 hijos por mujer. Lo particular de la revelación del DANE, es que todos los departamentos, sin excepción alguna, vieron caer los números de los nacimientos, además de un descenso en la mortalidad el año pasado.
La pregunta que también nos debemos hacer, es ¿qué va a pasar social y económicamente cuando la población empiece a descender rápidamente y sea cada vez más vieja?
Pereira, 21 de abril de 2023
*Subgerente de Planeación Regional de la RAP Eje Cafetero. Economista de la Universidad Libre. Estudió Administración Financiera en la EAN y Comunicación Social en la U Jorge Tadeo Lozano.
Por Gabriel Ortiz*. - Los matemáticos están al borde de un colapso con las normas, medidas y formas de manejar las cosas en Colombia. Una pandemia tendió sus redes para encarecer el costo de vida, seguida del incremento de las tasas de interés que impulsó la inflación.
A nadie se le ocurrió estudiar lo que vendría. El Banco de la república acudió a las tasas de interés, sin tomarse antes, el trabajo de acudir a los eruditos que escoge cada año la Real Academia de las ciencias de Suecia.
Se optó por lo más fácil: reventar la economía, sin antes haber pensado y puesto en marcha un plan agroindustrial con bajos intereses e insumos suficientes para frenar la amenaza inflacionaria. Hoy se sigue con la misma fórmula: intereses en alza, cero programas agrícolas e inflación galopante.
Llegaron las alzas de la gasolina, los servicios públicos, el transporte y las contrataciones estatales. Sumemos la barahúnda del tránsito en Bogotá, que han tomado como ejemplo otros alcaldes, sin importar el alto consumo de combustibles y la contaminación.
Así hemos llegado a más caro, más caos y menos carro para todos. A la anarquía, la carestía, la inseguridad y la falta de rutas públicas.
La población colombiana tiene que soportar esto y mucho más, ante la impericia de muchos mandatarios. El noviciado de la Alcaldesa Claudia, tiene al DC en la más grave crisis que se recuerde. Es una ciudad a media marcha. Todos en casa, porque su alcaldesa solo se enteró de su elección a los tres años. Fue entonces cuando empezó a destrozar la ciudad, a enterarse que la red vial era un solo hueco. Se inventó otro pico y placa que dejó a todos los carros en condición de varadura, con cámaras sin tecnología para controlar la velocidad que nadie puede alcanzar. Nadie sabe la dirección que toman los dineros de las multas, ni del pico y pala solidario, o de los contratos para los precarios reparcheos, que como el de la autopista norte, parecen unas artesas baratas… faltan lo de la carrera séptima y los detalles de ingeniería y los diseños del Metro.
Volviendo a nuestro acontecer económico y administrativo, vamos por una ruta que ocultan injuriando y maltratando a los periodistas y a los medios. El Congreso da palo, la ministra Corcho tapa lo que no ha logrado, el presidente se desborda con sus mensajes en internet, Cabal se desborda sin pruebas contra los comunicadores, García el del ELN, amenaza a María Alejandra Villamizar, la procuradora dice cosas infundadas y el fiscal que aspira a la Casa de Nariño, para derrochar avión y revelar trasnochadas acusaciones contra el gran caricaturista Matador, para eliminar sus críticas. El caos es total.
BLANCO: Excelente el pronunciamiento del Comité de ética de Fernando Barrero sobre los ataques infundados contra la libertad de prensa.
NEGRO: El colega Darío Restrepo, deja el periodismo. Pérdida irreparable para una nación que tanto le debe. ¡Esperamos seguir con sus valiosas enseñanzas!
Bogotá, D. C, 6 de abril de 2023
*Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
Por Juan Camilo Restrepo Salazar*. - En pocas semanas el gobierno debe presentar al Congreso y al país el Marco Fiscal de Mediano Plazo (2023). Este documento, que es el más importante estudio sobre las finanzas públicas que se hace cada año, cubre un horizonte de tiempo de 10 años. Es decir, le echa una mirada al panorama fiscal de Colombia hasta el 2033.
Es en el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) donde podremos calibrar si efectivamente todos los gastos y reformas que se están presentando son compatibles o no con los postulados de la regla fiscal, tantas veces invocada por el ministro de Hacienda como lindero infranqueable para juzgar si la catarata de gasto público que está anunciándose atropelladamente resulta compatible con la sostenibilidad fiscal del país. De allí su importancia.
Es en el marco fiscal (MFMP) donde podremos apreciar -y lo que es muy importante: cuantificar- si, por ejemplo, la reforma a la salud que se empieza a discutir en el Congreso es compatible con la regla fiscal. El ministro de Hacienda dijo, hace poco, que esta reforma tendría un costo de $30 billones después de revisar el estimativo inicial de $ 90 billones. Pero después el ministerio de Salud afirmó, por boca del director del Adres, que el costo de esta reforma era insignificante durante el gobierno Petro, pero que en los diez años subsiguientes podría llegar a costar más de $ 118 billones: suma nada despreciable por cierto equivalente a cinco reformas tributarias.
Otro tanto sucede con los cálculos iniciales que empiezan a circular sobre la reforma pensional. Según la asociación de fondos privados la reforma incrementaría el pasivo pensional en 224% del PIB, además de otra serie de costos fiscales ocultos que entraña la iniciativa presentada.
El ministro Ocampo ha hecho agregar en todas las propuestas que entrañan nuevos pasivos fiscales que ellos no se podrán asumir sino en la medida que no contraríen los postulados de la regla fiscal.
Estas mismas preguntas le hicieron los gremios recientemente al ministro Ocampo. Entre estos y el gobierno han salido a flote diferencias protuberantes sobre el impacto fiscal que tendrían los proyectos de reforma, en especial el pensional. Es indispensable que esas discrepancias se clarifiquen pronto.
Los gremios le han pedido al gobierno que anticipe el MFMP y que produzca un documento especial sobre el asunto. Las declaraciones recientes de los gremios y las del gobierno difieren en números mayores sobre los efectos fiscales de estas reformas. Seguir adelante sin que sobre esto haya plena claridad sería una locura.
Si estas diferencias no se aclaran pronto tendrá que ser el marco fiscal de mediano plazo el que las zanje de una vez por todas. Está mucho en juego como para que queden flotando ambigüedades sobre tan grave asunto.
Llegó el momento para que la repetida advertencia del ministro de Hacienda deje de ser un mero estribillo fiscal para convertirse en un verdadero cedazo del torrente de gasto público que se le vino encima al país.
Ese cedazo será el que determine cuáles gastos se pueden ejecutar y cuáles no, y en qué secuencia se podrán realizar. Si es que realmente queremos naturalmente mantener la sostenibilidad fiscal de Colombia en los años venideros.
De allí la importancia trascendental del próximo Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) que conoceremos en pocas semanas.
Bogotá, D. C, 3 de abril de 2023
*Abogado y economista. Exministro de Estado
Por José G. Hernández*.- La Semana Santa es época propicia para la reflexión. En especial, a propósito del “proceso” seguido contra Jesús, que finalizó con su tortura y crucifixión. Fue condenado injustamente, sin ser oído ni vencido en juicio, sin derecho a la defensa, sin pruebas, por un funcionario carente de competencia, bajo la presión de los líderes religiosos. Se presumió su culpabilidad y se falló con criterio político: “Si lo dejas libre, no eres amigo del César”, le gritaron a Pilatos.
La Constitución colombiana, como los tratados internacionales sobre derechos humanos, parte del principio de la presunción de inocencia y garantiza a toda persona el derecho fundamental al debido proceso. Según su artículo 29, “Toda persona se presume inocente mientras no se la haya declarado judicialmente culpable”. A su tenor, “nadie podrá ser juzgado sino conforme a leyes preexistentes al acto que se le imputa, ante juez o tribunal competente y con observancia de la plenitud de las formas propias de cada juicio”. El artículo 248 de la Carta declara: “Únicamente las condenas proferidas en sentencias judiciales en forma definitiva tienen la calidad de antecedentes penales y contravencionales en todos los órdenes legales”.
Como ha expuesto de manera reiterada la Corte Constitucional, ello significa que “cualquier persona es inicial y esencialmente inocente, partiendo del supuesto de que sólo se puede declarar responsable al acusado al término de un proceso en el que deba estar rodeado de las plenas garantías procesales y se le haya demostrado su culpabilidad”. (…) “No le incumbe al acusado desplegar ninguna actividad a fin de demostrar su inocencia, lo que conduciría a exigirle la demostración de un hecho negativo, pues por el contrario es el acusador el que debe demostrarle su culpabilidad”. (Sentencia C-289 de 2012).
Cabe subrayar lo relativo a la presunción de inocencia, toda vez que, en muchos casos, se ha convertido en letra muerta. En la actualidad, las redes sociales -con fácil repercusión en los medios de comunicación- condenan a las personas y las tienen por delincuentes, sin pruebas -que no lo es cualquier fotografía, video o audio-, sin juicio y sin condena. Basta que alguien, mediante un trino varias veces replicado, afirme que alguien es responsable de uno o varios delitos, para que su aseveración se convierta en una “verdad” que toda la sociedad acepta, aunque el afectado no haya sido sometido a un proceso, ni condenado. Sin posibilidad de defensa. Sin derecho a controvertir las supuestas pruebas.
Con ello, no solamente se vulnera el aludido postulado, sino que se desconocen impunemente otros derechos fundamentales, como la honra y el buen nombre, garantizados en el artículo 15 de la Constitución.
Por supuesto, no hablamos de las denuncias e investigaciones periodísticas serias, que muchas veces han servido para descubrir casos de crimen y corrupción y han conducido a los correspondientes procesos, sino de las irresponsables sindicaciones a las que nos hemos venido acostumbrando, que señalan a personas en concreto, muchas veces mediante la calumnia o la injuria, casi siempre por razones o con motivación política. Por ejemplo, para frustrar una candidatura o para provocar la renuncia a un cargo público, o para desprestigiar a un funcionario.
Bogotá, D. C, 5 de abril de 2023
*Expresidente de la Corte Constitucional
Por Humberto Tobón*. Es preciso reflexionar sobre lo que puede esperar Risaralda en términos de desarrollo, si el 90% de los estudiantes de colegios privados, que son los mejor preparados y con conocimiento de un segundo idioma, una vez culminan su formación media, se marchan para estudiar en otras ciudades o países, con el agravante de que la casi totalidad no regresarán a vivir en su territorio de origen.
Y en este mismo sentido, analizar el futuro que le espera a Colombia, que entre 42 países ocupó el puesto 41 en los resultados de las pruebas Pisa, perdiendo con Brasil, México, Costa Rica y Chile, que ocuparon las posiciones 40 a 38, respectivamente. La mayoría de los estudiantes colombianos menores de 16 años, no tienen comprensión lectora ni saben realizar operaciones básicas de matemáticas.
También es el momento de analizar el hecho de que varios alcaldes ocultaron información sobre el estado en que se encuentran los equipos de alerta ante los riesgos de desastres, muchos de los cuales no funcionan o desaparecieron. Con la emergencia del volcán nevado del Ruiz, se supo que hay instrumentos inhabilitados en la mayoría de los 20 municipios que limitan con el volcán.
Otra reflexión, se relaciona con la seguridad que les brindan a los ciudadanos las autoridades aeronáuticas y los organismos de control y vigilancia, sobre las operaciones aéreas, el mantenimiento de las naves y la no repetición de los hechos ocurrido con Viva Air y Ultra Air. De aquí se desprende una pregunta necesaria: ¿Es posible confiar cuando las aerolíneas de bajo costo entran en crisis, y a pesar de ello, siguen vendiendo tiquetes aéreos, defraudando la confianza de los compradores, robándoles su dinero?
En esta semana de meditación, pensemos qué será del futuro de la economía de las familias, sabiendo que la inflación sigue empujando a las autoridades monetarias para que tomen medidas sobre tasas de interés de referencia, que siguen al alza. Y una de las consecuencias que se conocen, es que más familias van a seguir desistiendo de los negocios inmobiliarios, especialmente los relacionados con las viviendas de estratos medios y bajos, debido a la falta de claridad en los programas de promoción del sector y las altas tasas de interés en el mercado, que han disparado las cuotas mensuales a niveles insostenibles.
Y en este mismo sentido, con una inflación tan alta, la calidad de vida de las personas disminuirá y miles de familias no tendrán la oportunidad de tener garantizada su alimentación diaria, un aspecto que podría profundizar la pobreza, especialmente cuando se unen las predicciones de una economía cuyo crecimiento será bastante reducido en 2023.
Hay muchas cosas sobre las cuales reflexionar y ocasión precisa para preguntarnos sobre nuestro futuro.
Pereira, 4 de abril de2023
*Economista de la Universidad Libre. Estudió Administración Financiera en la EAN y Comunicación Social en la U Jorge Tadeo Lozano. Subgerente de Planeación Regional de la RAP Eje Cafetero. Subgerente de Planeación Regional de la RAP Eje Cafetero
Estos conceptos no comprometen a la RAP Eje Cafetero, de la que soy subgerente de planeación regional.