Opinión
Por José G. Hernández*.- Está muy bien que el presidente electo Gustavo Petro se haya comprometido, desde su campaña, a “cumplir fielmente la Constitución y las leyes de Colombia" (Art. 192 C.P.), sin perjuicio de promover los ajustes y reformas que pueda requerir para realizar su programa de gobierno.
El 7 de agosto deberá prestar juramento en tal sentido, y habrá de tener presente lo que, sobre su cargo señala expresamente el artículo 188 de la Carta Política: “El presidente de la República simboliza la unidad nacional y al jurar el cumplimiento de la Constitución y de las leyes, se obliga a garantizar los derechos y libertades de todos los colombianos”. Eso implica que el poder y la autoridad que se le confiere estarán al servicio de toda la colectividad, sin discriminación alguna, y no de un determinado grupo u organización política, como antecesores suyos lo pensaron y practicaron.
Son muchos los compromisos que asume el nuevo jefe de Estado. Entre otros, mencionamos los siguientes:
-El nuevo Ejecutivo deberá orientar su actividad hacia la realización de un Estado Social y Democrático de Derecho, como lo manda la Constitución, y en procura de erradicar la enorme desigualdad que afecta a millones de colombianos, en materia de alimentación, salud, educación, vivienda, propiedad de la tierra, empleo y seguridad social.
-Asumir la dirección general de la economía, para mejorar la calidad de vida de los habitantes, la distribución equitativa de las oportunidades y los beneficios del desarrollo y la preservación de un ambiente sano.
-Debe orientar sus esfuerzos a la búsqueda de una paz integral, real y efectiva, no solamente mediante la implementación y desarrollo del Acuerdo Final suscrito en 2016 con las Farc, sino con base en procesos que abarquen a otros movimientos subversivos, siempre que demuestren genuina voluntad en tal sentido, cese al fuego y renuncia a la violencia y al terrorismo que hoy practican.
-Es indispensable y urgente que el Estado actúe para garantizar de manera eficaz la vida y la integridad de los líderes sociales, defensores de derechos humanos, indígenas, campesinos, firmantes del Acuerdo de Paz y desmovilizados, así como de miembros de la fuerza pública, pues las cifras sobre crímenes y masacres son verdaderamente impresionantes, ante la actual parsimonia y tolerancia de las autoridades.
-Debe ser aprobado por el Congreso, con miras a su ratificación, el Acuerdo Regional de Escazú, sobre acceso a la información, protección, participación pública y justicia en asuntos ambientales, en América Latina y el Caribe. Y deben ser restablecidas las relaciones con Venezuela, en beneficio de los muchos colombianos que vienen siendo afectados por el actual estado de cosas. No se olvide que el Estado tiene la obligación de preservar un ambiente sano y, al tenor del artículo 9 de la Constitución, las relaciones exteriores del Estado se fundamentan en la soberanía nacional, en el respeto a la autodeterminación de los pueblos y en el reconocimiento de los principios del Derecho Internacional aceptados por Colombia, a lo cual agrega: “De igual manera, la política exterior de Colombia se orientará hacia la integración latinoamericana y del Caribe”.
Y nos quedan faltando muchos otros asuntos urgentes e importantes.
Bogotá, 29 de julio de 2022
*Expresidente de la Corte Constitucional
Por Juan Camilo Restrepo*.- Los recién nombrados ministros de Gustavo Petro, que han estado muy locuaces por estos días, han demostrado una gran habilidad para matizar en sus declaraciones las propuestas del presidente electo durante la campaña.
Y es entendible: tienen que responder ante los medios preguntas para las que todavía no tienen respuestas. Prácticamente ninguna de las propuestas de la campaña ha aterrizado aún en proyectos de ley concretos y cuantificables.
Razón por la cual no les queda a los ministros designados otra alternativa que capotear los medios con respuestas prudentes, y lo suficientemente vagas como para que cualquier cosa que se digan hoy quepa mañana en las iniciativas concretas que habrán de aparecer cuando se redacten los correspondientes proyectos de ley.
No es insólito lo que está pasando: casi siempre los gobiernos recién elegidos llegan al 7 de agosto con un morral de planteamientos generales con los que cautivaron a los electores durante la campaña pero que no sirven para gobernar. La razón principal es que en Colombia se acepta que los ofrecimientos de campaña se puedan formular desde las tarimas de la plaza pública sin tener en cuenta costos ni restricciones fiscales.
El almendrón de todo lo que está pasando lo resumió bien el ministro de Hacienda designado quien dijo aplomadamente lo siguiente: “vamos a hacer más gasto social, pero cumpliendo la regla fiscal”.
¿Las coordenadas de la regla fiscal- tal como están a la fecha- qué indican? Que la nueva administración no se puede endeudar un céntimo más; y que los ingresos- a pesar de que han mejorado sensiblemente los recaudos- no son suficientes para atender los cuantiosos gastos sociales anunciados por el nuevo gobierno.
Con lo cual, si se cumple el dicho del nuevo ministro de Hacienda, solo queda el camino de una nueva reforma tributaria para atender la presión inmensa del gasto que se viene.
El nuevo ministro de Educación dice que solicitará más recursos para cumplir la promesa de la universidad gratuita. ¿Cuánto vale? No se sabe. La nueva ministra de Agricultura advierte que procederán a comprar los inmuebles rurales improductivos. ¿Cuánto vale esto? No se sabe. La ministra designada de Salud dice que se suprimirán las EPS y que todo el esquema de salud se organizará bajo un modelo de oferta estatal. ¿Cuánto valdrá esta cirugía? No se sabe.
Se dice que se suspende toda nueva exploración de crudo hasta que se examinen 180 contratos que están firmados. ¿Cuánto puede llegar a costar esta política en términos de menores ingresos fiscales y desfallecimiento de la autosuficiencia energética del país? No se sabe.
Se aseguró durante la campaña por el candidato ganador que los pequeños mineros del carbón no debían preocuparse, pues el estado le compraría toda su producción a un precio de sustentación adecuado. ¿Cuándo valdría llevar a la práctica esta promesa en el evento de cumplirla? Nadie lo sabe. Se dijo que se reimplantaría el Idema. ¿Cuánto costaría esta iniciativa? Nadie lo sabe.
Se dijo que el gobierno engancharía a todos aquellos que acreditaran estar desempleados. ¿Cuánto costaría esta promesa de seguro de desempleo subsidiario y universal? Ni idea.
Se dijo que se promocionarían diálogos regionales “vinculantes”. ¿Qué quiere decir lo de vinculantes? Nadie lo sabe. ¿Qué repercusiones podrían llegar a tener estos diálogos “vinculantes” sobre el presupuesto pues es obvio que la gente acudirá a ellos a pedir más gasto público? Nadie lo sabe. Y así por el estilo…. La lista se haría interminable.
¿De cuánto será la nueva reforma tributaria que se necesita en términos de recaudo? Tampoco se sabe aún. Inicialmente se había dicho que sería de 50 billones, pero después un autorizado vocero del nuevo gobierno, el doctor Ricardo Bonilla, dijo que eran apenas “cifras hipotéticas de campaña”. Inclusive alguien de la campaña dijo que sería por $ 70 billones. El doctor Ocampo ha dicho que todavía no se sabe pero que se procurará acercar la cifra a la meta de los 50 billones. Nunca una reforma tributaria en el pasado se ha acercado ni de lejos a esta cifra. Siguiendo con la buena tónica de matizar los planteamientos de campaña, el ministro de hacienda ha aclarado que la meta de los 50 billones no es para recaudarlos en el primer año sino a lo largo del cuatrienio.
Por el momento no queda otro camino que seguir afilando el lápiz y las cuentas; procurar que los apremiantes proyectos de ley estén listos tan rápido como se pueda; y que se cumpla aquello de que “se hará más gasto social, pero cumpliendo la regla fiscal”.
Y mientras aparecen cuantificaciones confiables de las promesas de campaña habrá que seguir matizándolas. Como lo vienen haciendo los nuevos ministros.
Bogotá, D. C, 17 de julio de 2022
*Abogado y Economista. Exministro de Estado
Por Amylkar D. Acosta M*.- Primero fue la inflación galopante, la que sobrevino en la cresta de la ola de la reactivación de la economía global, a consecuencia de la debilidad de la oferta frente a la mayor demanda y a la interrupción de las cadenas de suministros, en momentos en los que no se terminaba de reponer y recuperar de la crisis pandémica de 2020. A ello contribuyeron la escalada alcista de los precios de los commodities, especialmente de los energéticos.
La invasión a Ucrania por parte de Rusia le sirvió de catalizador. La inflación en los EEUU en mayo alcanzó el 8.6% y en la Unión Europea el 8%, las más altas en más de 40 años. Entre tanto en Colombia el aumento anualizado del Índice de precios al consumidor (IPC) al cierre del mes de junio de este año fue de 9.7%, el más alto en 20 años, con el agravante de que para los estratos más bajos de la población dicho índice fue de 11.14%, casi dos puntos porcentuales más alto (¡!).
En el afán de frenar la inflación los bancos centrales dieron un viraje, pasando de una política monetaria expansiva a otra contraccionista, utilizando para ello el incremento de las tasas de interés de intervención. Todos ellos se han visto compelidos a emplearse a fondo, actuando con la rapidez del rayo y con gran contundencia. La Reserva federal (FED) de los EEUU marcó la pauta con sucesivos aumentos de sus tasas, siendo el del mes de junio el más agresivo, de 75 puntos básicos, el mayor en 28 años, hasta alcanzar el 8.6%, la más alta tasa en 41 años. Por su parte el Banco de la República elevó su tasa de interés de intervención desde el 4% en enero de este año hasta el 7.5% en junio, después que, por unanimidad la Junta del Emisor, con el propósito de “reanclar” las expectativas de inflación, decidió incrementarla en 150 puntos básicos (¡!).
Las medidas tomadas por la banca central aquí, allá y acullá le pusieron el freno de mano a la economía ralentizando su crecimiento, empujándola hacia una recesión y la expectativa de un menor crecimiento de la economía ha terminado por destorcer los precios de los commodities debido a que se espera una menor demanda por los mismos. De hecho el petróleo que había alcanzado precios superiores a los US $120 el barril, en estos momentos fluctúan alrededor de los US $100, que sigue siendo alto pero su tendencia es hacia la baja.
Cuando apenas se empezaban a ver los primeros retoños de la reactivación, cada vez es más inminente un estancamiento de la economía con inflación (estanflación), que sería el peor escenario al que nos veríamos abocados a nivel global. Como es bien sabido la economía de los EEUU se contrajo - 1.6 % en el primer trimestre de 2022, después de un robusto crecimiento de 6.9% en el último trimestre del año anterior. Ahora es la Reserva federal de Atlanta la que mediante su indicador GDPNow, que pronostica el comportamiento del PIB estadounidense en tiempo real, el que prevé una nueva contracción en el segundo trimestre de -2.1%. De darse esta proyección se cumpliría con la definición técnica de recesión, al crecer la economía dos trimestres consecutivos en terreno negativo. Por lo demás, la multinacional financiera estadounidense Morgan Stanley le augura una recesión a la Zona Euro a finales del 2022, al tiempo que el Gobierno chino se ha fijado un objetivo de crecimiento para este año “en torno al 5.5%”, el más bajo en tres décadas.
Las altas tasas de interés decretadas por la FED, que se trasladan al rendimiento que ofrecen los bonos del Tesoro, torna estos mucho más atractivos para los fondos de inversión, cuyos capitales como las golondrinas alzan vuelo desde los países emergentes hacia los Estados Unidos atraídos por la diferencia de tasas. A ello se viene a añadir que, ante la inminencia de una recesión en ciernes, debido a su nerviosismo dichos capitales buscan refugiarse en la divisa americana, que es considerada moneda - reserva. Ambos factores han influido en la apreciación del dólar frente a las demás monedas del resto mundo. Es de destacar que por primera vez desde que el Euro se estrenó como moneda de curso forzoso en la Unión Europea el dólar llegó a superar la cotización del Euro.
Adicionalmente, la cotización del dólar y el precio del petróleo que por décadas habían mantenido una correlación inversa, de tal suerte que si subía la cotización del uno bajaba la del otro, se divorciaron, pero nuevamente se ha vuelto a dar, así que con la reciente caída del precio del crudo concomitantemente se ha dado también la apreciación del dólar, especialmente en los países exportadores como Colombia que ven menguados sus ingresos de divisas por este concepto. Huelga decir que todos los commodities ven afectados sus precios habida cuenta que todos ellos están denominados en dólares.
Julio, 16 de 2022
Economista. Expresidente del Congreso y Exministro de Minas yEnergía
www.amylkaracosta.net
Por Gabriel Ortiz*.- “Algo muy grave va a pasar en este pueblo”, dijo esa calurosa tarde el presidente Duque, cuando aún le quedaban 22 días para cobrar su última quincena. Y recordando el cuento de García Márquez, nos ubicamos en la actitud pendenciera del presidente Duque, con quien lo sucederá. Todo lo que va a pasar será grave.
Sus últimos días, ejercerá el poder con histeria, arrogancia y revanchismo para cobrar la derrota, exprimiendo nóminas, presupuestos y comprometiendo cosas que corresponden al ganador.
Desaforadamente Duque, está aplicando un fast track publicitario para embaucar a sus partidarios con el slogan de “trabajamos y cumplimos”, cuando la realidad ha sido otra durante sus 4 años. Las vías -del cacao y del Llano- solo pueden usarse durante 4 o 10 días, antes de que les caiga el derrumbe invernal o surjan los defectos de construcción. Hidroituángo, no tendrá placa con su nombre. El dólar se le salió de las manos, por carencia de acción, para enfrentar la inflación.
Todo lo anterior es remediable, pero jugar con el nerviosismo de la gente, es una insensatez. Los dirigentes de todos los países tranquilizan a sus gobernados para impedir que se vayan a la ruina. Imprudentemente Duque actuando con infantilismo, ha culpado a Petro de cuanto sucede.
Hay que entender que el insomnio que atormenta, por sus fallas, lo sobresalta y tensiona. Debe explicar las trizas a las que llevó la paz; los dineros OCAD-PAZ esfumados, el desplazamiento interno de nuestros campesinos, el asesinato de líderes, el abandono del campo, el desbarajuste del PAE y centenares de cosas más, muestran lo que requiere Colombia, demostrado con maestría por la Comisión de la Verdad. ¿Por qué permitimos que esto nos pasara?
Casi 23 millones de colombianos votaron contra la corrupción y por un cambio. Sobre esto nada ha dicho Duque en sus alarmantes, imprudentes y desorbitadas críticas al hombre que lo sucederá. Estamos al borde del pánico económico.
El cambio por el que votaron Petristas y Antipetristas, está en marcha con gente de comprobada responsabilidad, manejo adecuado y compromiso para alcanzar una nación sin corrupción, economía sólida y tranquilidad, que impulsen al pueblo hacia la paz, concordia, democracia y equidad.
Durante estos 22 días, Duque debería atender lo que todos piden: optimismo y confianza, que aleje a los colombianos de los dólares caros, de la venta de sus bienes baratos y de irse de su país.
Debe cesar de atornillar a sus preferidos en cargos públicos del nuevo gobierno. Y de perpetuar las Juntas Directivas de Ecopetrol y otras entidades.
La consigna debe ser: tomar el camino que conduzca a la recuperación, el progreso y la satisfacción por que nada, nada “muy grave va a suceder en este pueblo”. ¡Oídos sordos a los profetas del desastre!
BLANCO: La designación de Luis Gilberto Murillo, en la Embajada en Washington. Otro gran acierto.
NEGRO: La sentencia absolutoria que el Fiscal profirió sobre la “ñeñé política”. Todos quedaron indultados. Nadie compro votos.
Bogotá, D. C, 17 de julio de 2022
Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
Por José G. Hernández*.- Es perfectamente normal que la opción ganadora en los pasados comicios, en cuanto -según su lema- fue elegida con el objeto de introducir cambios en el interior de la sociedad y del Estado, y para buscar la forma eficiente de aliviar a inmensos sectores de la población -que vienen siendo víctimas de la desigualdad, la violencia y el abandono-, haya anunciado proyectos de reforma constitucional y legislativa.
Como decíamos hace poco, se trata de progresar, no de retroceder, y en tal sentido recientes propuestas del presidente electo y de sus ya designados ministros deben ser consideradas, estudiadas e inclusive discutidas, con la mira puesta en el interés general, evitando la incoherencia y la improvisación, que no dejan nada bueno y pueden frustrar proyectos importantes.
Hemos visto que algunas de las ideas del próximo gobierno han venido siendo atacadas sin fundamento, sin conocer su contenido integral, sin argumentos y con criterio destructivo, como si todavía estuviera en curso la campaña. Eso es equivocado y malévolo, y muy perjudicial, no para el elegido -que ya ganó en las elecciones- sino para el país.
Ahora bien, también pensamos que no es bueno apoyar con los ojos cerrados toda propuesta, pues se corre el riesgo de precipitar trámites, sin permitir que se corrijan errores cometidos en la presentación inicial, evitando que se introduzcan ajustes o mejoras pertinentes. Por ello, desde nuestra perspectiva académica, hemos preferido esperar los textos de las iniciativas, con el objeto de verlas en su integridad y relación, de manera completa, con sus fundamentos y sustento axiológico y jurídico.
La idea no es aprobar cuanto proponga el nuevo gobierno, de manera inmediata y con criterio absoluto. No hay obra humana perfecta, y toda reforma debe ser materia de previa consideración y ponderación. Es preciso que todo se analice y se prepare bien. Por ejemplo, en materia de contenidos legislativos y procedimientos, resulta necesario consultar la jurisprudencia de la Corte Constitucional, para evitar posteriores fallos de inexequibilidad.
Se ha hablado, por ejemplo, de aplicar un nuevo “fast track” -procedimiento abreviado-, similar al que se puso en vigencia en 2016 (Acto Legislativo 1) para dictar las normas de implementación del Acuerdo Final de Paz. Ya se agotó esa etapa, y como quiera que los procedimientos constitucionales tendrían que ser modificados, tendría que tramitarse antes un nuevo Acto Legislativo, es decir, dos períodos legislativos ordinarios, que podrían aprovecharse para el estudio directo de las reformas.
En materia legislativa hay instrumentos como los mensajes de urgencia, insistencia en la urgencia, deliberación conjunta de comisiones, prioridades en el orden del día, sesiones extraordinarias (para leyes no estatutarias), y, desde luego, no desintegrar el quórum con propósito perverso, y mayor tiempo de trabajo en el Congreso.
En lo que hace a las iniciativas de reforma constitucional, es forzoso observar la totalidad de los requisitos formales que la Constitución indica, y ver que el contenido de lo que se quiere introducir en la Carta Política no la sustituya, ni altere los fundamentos que son de su esencia.
En síntesis, la mayoría de las propuestas formuladas son, en principio, plausibles. Pero -para ser eficaces, útiles y duraderas- exigen coherencia, preparación y estudio.
Bogotá, D. C, 13 de julio de 2022
*Expresidente de la Corte Constitucional.
Por Guillermo García Realpe*.- Se acerca la posesión del presidente Gustavo Petro y la verdad es que no deja de sorprendernos con su gabinete y con el equipo de colaboradores más cercanos que lo estarán rodeando y acompañando en su obra de gobierno.
Lo que Petro está armando es un equipo de lujo, nadie tiene dudas del talante, capacidades, formación académica y trayectoria de los hasta ahora designados ministros y los que suenan para ocupar las carteras faltantes que aún no se confirman.
Por ejemplo, uno de los primeros anuncios fue en Hacienda, con la designación de José Antonio Ocampo, un brillante economista y tal vez el más destacado a nivel nacional e internacional, sobre todo en Estados Unidos. Ocampo, ya había ocupado ese lugar durante el gobierno del ex presidente Ernesto Samper.
Álvaro Leyva, será a partir del 7 de agosto el nuevo Canciller. Es una victoria para el tema de la Paz y el re acomodamiento y mejora en las relaciones internacionales tan enclenques en este último gobierno.
En educación estará al frente el ex ministro Alejandro Gaviria, un hombre estudioso del tema, con amplia trayectoria en ese campo, no en vano viene de ser rector de una de las mejores universidades del país y él tendrá el reto de avanzar en la era del saber para transformar a Colombia en materia educativa y hacer la revolución del conocimiento.
Susana Muahamad, una destacada ambientalista, caracterizada y defensora de las luchas ambientales estará al frente del Ministerio de Ambiente. Ella ya se pronunció de manera fuerte y contundente que en Colombia durante el próximo gobierno no habrá fracking, ni fumigaciones con glifosato como mecanismo de lucha antidrogas, tampoco minería en los páramos, aspectos que los ambientalistas celebramos.
En salud estará Carolina Corcho, una defensora del reconocimiento fundamental al derecho de la salud, con ella compartimos audiencias públicas en los tiempos de la pandemia, también es una defensora de la red pública hospitalaria y fue quien junto a nosotros hizo los grandes debates sobre el tema de las demoras del gobierno para adquirir las vacunas anti COVID y poner en marcha el plan nacional de vacunación.
También la nueva ministra de cultura Patricia Ariza, una histórica en el tema artístico y teatral, además defensora de los derechos de la mujer y amante de la cultura en Colombia.
Cecilia López en agricultura, muy destacada por supuesto, conoce mucho el tema económico productivo en Colombia, ex ministra de esa misma cartera, ex directora del Departamento Nacional de Planeación, una estudiosa y defensora del liberalismo progresista y de avanzada.
Alfonso Prada, en la cartera de gobierno dará con su amplia trayectoria garantías para el manejo político con las diversas bancadas en el Congreso y lo propio Luis Fernando Velasco quien será el nuevo director del Departamento Administrativo de la Presidencia, un hombre del sur, del Macizo Colombiano con toda la experiencia y los quilates para asumir ese reto.
Ahora, el nuevo embajador ante la OEA, Luis Ernesto Vargas, quien además de haber sido presidente de la Corte Constitucional, fue miembro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, fue magistrado de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con lo que se ratifica un viraje total porque va a reemplazar a un Alejandro Ordóñez, absolutamente de derecha, siempre contrario al tema de reconocimiento de derechos fundamentales, lo que se convierte en un gran mensaje para el continente de que va un hombre garantista y defensor de los derechos fundamentales del hombre y los colombianos.
Quedan aún varias carteras por designarse, una de ellas es la de trabajo, hasta ahora suena con fuerza y así lo señalan también los medios, el nombre de Francisco Maltes, actual presidente de la CUT y un destacado y reconocido dirigente sindical, ese ministerio quedaría muy bien representado con él.
Debo destacar finalmente que, la gran mayoría que estarán al frente de los ministerios son hombres y mujeres de línea de pensamiento liberal progresista, de avanzada, sociales demócratas, de un capitalismo social. A todos les auguro desde ya los mejores éxitos, el país queda en buenas manos y mejores tiempos se ven venir para Colombia.
Bogotá, D. C, 11 de julio de 2022
*Abogado y exsenador del Partido Liberal.
Por Amylkar D. Acosta M.- Retomando nuestra columna anterior, digamos que ECOPETROL se ha propuesto reducir su huella de carbono como su mayor y mejor contribución para alcanzar la meta de reducir el 51% de las emisiones de GEI hacia el 2030 a que se comprometió Colombia con la comunidad internacional y para la reducción de la contaminación del medioambiente, especialmente en los centros urbanos, ha sido la mejora de la calidad de los combustibles, a lo cual ha contribuido también la mezcla de los biocombustibles, que al oxigenar el combustibles reduce las emisiones de GEI y de material particulado. De hecho ECOPETROL viene entregando en sus refinerías gasolina con sólo 13 partes por millón de contenido de azufre y diesel con sólo 13 PPM.
ECOPETROL ha cumplido con creces los requerimientos en este sentido del Documento CONPES 3943 de 2018, la Ley 1972 de 2019 y la Resolución 40103 de 2021, al entregar en sus refinerías gasolina con sólo 13 partes por millón (PPM) de contenido de azufre y diesel con sólo 13 PPM. Adicionalmente la gasolina que se expende en las estaciones de servicio contiene 84 octanos, que sube hasta los 88 gracias a la mezcla del 10% de etanol, que para el caso de la extra pasa de 95 y 98 octanos.
Complementariamente, ECOPETROL se ha hecho el propósito de ser agua neutral en 2045 en sus operaciones y en el 2021 alcanzó su meta volante al reutilizar el 74% del agua residual. También es digno destacar el esfuerzo que viene haciendo la empresa en el proósito de eliminar el llamado “venteo” en sus campos petroleros, que no es otra cosa que la quema de gas en las teas, que contaminan el medioambiente. En lugar de quemar este gas, ahora en los campos de Chichimene, Apiay y Castilla se aprovechan en la operación de los mismos, lo cual se ha traducido en una reducción de emisiones del orden de las 44.000 toneladas de CO2 anuales.
Además, ya vendió el primer cargamento de un millón de barriles de crudo pesado ´carbono compensado´ a China. Tres de las empresas del Grupo empresarial son carbono neutral (Cenit, ODL y Bicentenario)”. Según la misma fuente, los negocios de bajas emisiones representarán entre el 30% y el 50% del Ebitda del Grupo Ecopetrol en 2040. De allí que en su plan de inversiones 2022-2024, que será por cerca de 70 billones de pesos, ya se contempla que casi el 20% se destine a la diversificación.
Otra contribución de ECOPETROL para alcanzar la meta de reducir el 51% de las emisiones de GEI hacia el 2030 a que se comprometió Colombia con la comunidad internacional y para la reducción de la contaminación del medioambiente, especialmente en los centros urbanos, ha sido la mejora de la calidad de los combustibles, a lo cual ha contribuido también la mezcla de los biocombustibles. ECOPETROL ha cumplido con creces los requerimientos en este sentido del Documento CONPES 3943 de 2018, la Ley 1972 de 2019 y la Resolución 40103 de 2021, al entregar en sus refinerías gasolina con sólo 13 partes por millón (PPM) de contenido de azufre y diesel con sólo 13 PPM. Adicionalmente la gasolina que se expende en las estaciones de servicio contiene 84 octanos, que sube hasta los 88 gracias a la mezcla del 10% de etanol, que para el caso de la extra pasa de 95 y 98 octanos.
Complementariamente, ECOPETROL se ha hecho el propósito de ser agua neutral en 2045 en sus operaciones y en el 2021 alcanzó su meta volante al reutilizar el 74% del agua residual. También es digno destacar el esfuerzo que viene haciendo la empresa en el proósito de eliminar el llamado “venteo” en sus campos petroleros, que no es otra cosa que la quema de gas en las teas, que contaminan el medioambiente. En lugar de quemar este gas, ahora en los campos de Chichimene, Apiay y Castilla se aprovechan en la operación de los mismos, lo cual se ha traducido en una reducción de emisiones del orden de las 44.000 toneladas de CO2 anuales.
De esta manera ECOPETROL no sólo no es un obstáculo para la Transición energética sino que hace parte de ella y se ha dado su propia hoja de ruta para contribuir a la misma, además de seguir siendo fuente de recursos para la Nación y las entidades territoriales para su financiamiento. ECOPETROL se ha convertido en un Grupo empresarial energético integral, ahora fortificado con la adquisición de ISA, la principal empresa transportadora de energía del Sistema interconectado nacional (SIN), eje fundamental de la Transición energética, sin el cual sería imposible integrar las FNCER a la matríz energética.
Además ECOPETROL esta a la vanguardia, junto con PROMIGAS, en el propósito de producir hidrógeno verde y azul en el país, con su proyecto en Cartagena en donde cuenta con el primer electrolizador, energético este en el cual proyecta invertir cerca de US $2.500 millones de aquí al 2040, en cumplimiento de la Hoja de ruta del Hidrógeno trazada por el Ministerio de Minas y Energía. Sobre ello hay una gran expectativa, dado el enorme potencial que posee Colombia.
Riohacha, julio 10 de 2022
www.amylkaracosta.net
Por Gabriel Ortiz*. - Llegó el 7 de agosto con una cascada de anuncios sobre lo que será el nuevo gobierno de Colombia. Todo pinta con buenos augurios, que van desde la paz -así sin calificativos-, reducción de la pobreza, empleo, salud, educación, producción agrícola, reforma tributaria estructural, defensa del ecosistema, fuera días sin IVA y tantas cosas más que devuelven el ánimo a los colombianos que votaron por Petro, o contra Petro.
La confianza se afianza y la esperanza crece, aunque muchos siguen apegados al desprestigio que reinó durante la campaña.
Alvaro Leyva, Ocampo, Cecilia López, Susana Muhamad, Carolina Corcho y la Poeta Ariza, conocidos hasta cuando escribí esta columna, son muestra clara que Petro viene con un equipo brillante, capaz y certero.
La agricultura, abandonada durante cuatro años, será piedra angular para controlar la inflación que nos tiene en vilo. De inmediato empezarán las siembras de corto plazo, con insumos y créditos baratos. La tierra no será expropiada, pero pagará altísimos impuestos si permanece ociosa.
Del Canciller Leyva, ni hablar. Ya empezó a trabajar por la paz, de la cual es experto. Recuperará el prestigio de la diplomacia colombiana. Las relaciones con Venezuela, serán objetivo inmediato, para normalizar la extensa frontera que nos separa.
José Antonio Ocampo, el hombre de la plata y el desarrollo, reafirma que seguiremos exportando petróleo y explorando gas, pero sin acudir al frackig como lo plantea la minambiente Susana Muhamad, que sacará de taquito al glifosato y las prácticas nefastas del narcotráfico y la minería ilegal.
Carolina Corcho, con su maletín médico, pondrá en cintura a las EPS, que calificó como simples intermediarias con hospitales y centros de atención malogrando los servicios eficientes de salud. Se aplicará marcada diferencia entre cobertura y acceso a la salud.
Son centenares los propósitos de Petro y su gobierno. Hasta los incrédulos pausan sus recelos y escepticismos, porque encuentran otro panorama en el firmamento, que nos abrirá las puertas hacia una nación próspera, con igualdad, producción, empleo y democracia, abrazando la paz que por poco se vuelve trizas.
Sin embargo, la reforma tributaria, preocupa y agobia, especialmente a los pensionados, quienes tras años de trabajo, esfuerzo y abnegación entregaron sus años productivos y sus ahorros, y podrían quedar en la indigencia. El ministro Ocampo, estima que 8, 10, 12 o 14 millones son una fortuna para un jubilado. A ellos les quitan 12% para salud, deben asumir salud prepagada, estudio de sus hijos menores, cuotas de sus viviendas con sus impuestos, y tantas cosas más. Los reajustes anuales son irrisorios en comparación con los demás empleados. Otra cosa son las pensiones de 18 millones al infinito, de los privilegiados. Seguramente esto será tomado en cuenta y se haga justicia con ellos.
Seguramente esa inquietud, como otras de igual monto, serán despejadas por Petro y su equipo. Espero otras inquietudes.
BLANCO: Guaidó perderá el control de Monómeros. Así abaratarán los insumos agrícolas
NEGRO: Los 4 años asaltando los fondos de la paz. ¡Con corrupción se quiso hacerla trizas!
Bogotá, D. C, 12 de julio de 2022
*Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
Por Cristina Plazas*.- Hace 4 años cuando Gustavo Petro perdió las elecciones, en un discurso fuerte y rebelde, junto a su fórmula vicepresidencial Ángela María Robledo, expresaron que se declaraban en resistencia y llamaron al pueblo a las calles. Ese mismo día, se proclamaron en oposición, gritando arengas contra el clientelismo y la corrupción, manifestando: “No vamos a pedir ministerios ni embajadas ni nada, hoy somos la oposición a ese Gobierno. Somos oposición no porque no queramos, sino porque no coincidimos con él”.
Desde entonces el presidente electo ha sido oposición del gobierno Duque, muchas veces de manera irresponsable, como cuando afirmó en plena pandemia que la política de vacunación del gobierno era “un desastre vital, social y económico” y que se demorarían más de 7 años para que los ciudadanos completaran el esquema de vacunación; o cuando en 2020 desconoció la legitimidad del presidente Duque llamando a la desobediencia civil; o cuando apoyó a la primera línea que no es nada distinto a un grupo de hampones que mancharon la protesta social pacífica; pero, a pesar de todos estos episodios que mucho daño le hicieron al país, las voces de oposición son un mecanismo necesario para el sano ejercicio de la democracia de un país y así lograr propósitos comunes de los ciudadanos.
Desafortunadamente, las últimas jugarretas políticas nos dejan sin una oposición fuerte, como la que Petro hizo durante tantos años. Hoy no tenemos un político de peso en el congreso que pueda convertirse en el gran líder de la oposición , sobre todo cuando están en juego la propiedad privada, el incremento desmesurado de impuestos con fines de expropiación por parte del Estado, la reforma pensional en donde peligra el ahorro de los colombianos queriéndolo convertir en una fuente de pago populista y la propuesta de reforma al sistema de salud lo que podría implicar un retroceso significativo al acceso de este derecho, sin desconocer los grandes desafíos que aún tiene en calidad.
Hoy vemos a muchos que durante años fueron oposición, estigmatizando a quienes no están de acuerdo con el gobierno, argumentando la importancia de la unidad nacional. A mí que no me vengan con esa carreta; Petro es Petro y hasta que su gobierno no demuestre lo contrario, seguirá representando el mismo peligro, manifestado por tantos que hoy están rendidos a sus pies por contratos y puestos. Por supuesto que debe haber diálogo entre las distintas fuerzas políticas; bienvenidas todas las conversaciones, pero jamás la oposición puede perder su razón de ser: controlar y vigilar.
El Petro de ayer sería el primero en criticar la situación que hoy se está presentando. Con razón manifestaba: “La mermelada: así se expandió la corrupción. ¿Se va a permitir que entreguen a Colombia a las asociaciones políticas para delinquir?”.
Hoy pareciera haber corrido esa la línea ética, como lo dijo Sebastián Guanumen al invitar a la fiesta a todos aquellos que durante años consideró que habían saqueado al país.
Y así no más, con los métodos que tanto rechazó, Gustavo Petro, silenció a la oposición.
Bogotá, D. C, 3 de julio de 2022
*Abogada de la Universidad Javeriana con una especialización en Derecho Administrativo de la Universidad del Rosario. Exdirectora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.
Por Amylkar D. Acosta M*.- La historia se repite. La crisis energética global que se precipitó con la invasión rusa a Ucrania y la respuesta de los países que integran la OTAN, encabezada por EEUU, guarda mucha similitud con la crisis energética en 1973, la cual tuvo como detonante la guerra del Yom Kipur. Entonces como hoy se puso en riesgo la seguridad energética y para conjurarla las grandes potencias y las multinacionales petroleras se vieron forzadas las primeras a diversificar su matriz energética y las segundas a diversificar su portafolio de inversiones para no poner todos los huevos en una sola cesta.
En efecto, se integró a la matriz energética el gas natural, que hasta entonces era visto en la industria petrolera como un estorbo y el carbón, que había sido desplazado por el petróleo, ganó participación en la misma. Por su parte las empresas petroleras incursionaron en la extracción y comercialización de gas y carbón. Ello explica que los primeros desarrollos a escala industrial de explotación de gas natural y carbón en Colombia, a mediados de los años 70, se dieron de la mano de la Texas Petroleum Company, que se asoció para tal efecto con ECOPETROL e INTERCOR, filial de la EXXON, socia de la estatal CARBOCOL. Ambos en el Departamento de La Guajira.
Ahora que estamos en modo Transición energética desde las energías de origen fósil hacia las fuentes no convencionales de energías renovables (FNCER), que pasa por la integración de estas a la matriz energética, por la electrificación de la economía y por la eficiencia energética, una vez más, la industria petrolera ha entendido que esta reconversión no tiene reversa y por ello han venido incorporando a su portafolio de inversiones las FNCER.
Multinacionales como Shell, Repsol, Statoil, Pemex, BP, Petrobras, Total, Gazprom, Chevron y ExxonMobil, entre otras están apostándole con cuantiosas inversiones para promover y desarrollar proyectos basados en FNCER. Ellas han entendido que no les es dable nadar contra la corriente luchando contra esta nueva realidad que terminará por imponerse. Presionadas por el Acuerdo de París todas ellas están adquiriendo compromisos frente a sus accionistas y frente a la comunidad internacional de reducir su huella de carbono y el impacto de esta industria en el medioambiente y están empeñadas en acelerar su reconversión a las energías renovables.
La estatal ECOPETROL no se ha quedado atrás de esta tendencia a nivel global de la industria y se ha fijado la meta de alcanzar la neutralidad en las emisiones de carbono hacia el 2050, alineándose con el objetivo que se trazó la COP26. Con tal fin puso en marcha su estrategia Energía que transforma. Después de 65 años dedicada a la exploración, explotación, transporte, refinación y comercialización de crudos y sus derivados, Ecopetrol inició la transición energética hace unos 5 años y hoy es un grupo de energía integrado, con posiciones en renovables, hidrógeno, infraestructura y electricidad. ECOPETROL ha venido avanzando con paso firme en renovables y espera incorporar 400 MW en su matriz de suministro al 2023.
Según el Presidente de ECOPETROL Felipe Bayón, “la Transición se observa en el camino que se trazó para ser carbono neutral en 2050, siendo la primera empresa del sector en Latinoamérica en adquirir ese compromiso. En los últimos dos años ya logró reducir 490 mil toneladas de C02. Además, ya vendió el primer cargamento de un millón de barriles de crudo pesado ´carbono compensado´ a China. Tres de las empresas del Grupo empresarial son carbono neutral (Cenit, ODL y Bicentenario)”. Según la misma fuente, los negocios de bajas emisiones representarán entre el 30% y el 50% del Ebitda del Grupo Ecopetrol en 2040. De allí que en su plan de inversiones 2022-2024, que será por cerca de 70 billones de pesos, ya se contempla que casi el 20% se destine a la diversificación.
Otra contribución de ECOPETROL para alcanzar la meta de reducir el 51% de las emisiones de GEI hacia el 2030 a que se comprometió Colombia con la comunidad internacional y para la reducción de la contaminación del medioambiente, especialmente en los centros urbanos, ha sido la mejora de la calidad de los combustibles, a lo cual ha contribuido también la mezcla de los biocombustibles. ECOPETROL ha cumplido con creces los requerimientos en este sentido del Documento CONPES 3943 de 2018, la Ley 1972 de 2019 y la Resolución 40103 de 2021, al entregar en sus refinerías gasolina con sólo 13 partes por millón (PPM) de contenido de azufre y diesel con sólo 13 PPM. Adicionalmente la gasolina que se expende en las estaciones de servicio contiene 84 octanos, que sube hasta los 88 gracias a la mezcla del 10% de etanol, que para el caso de la extra pasa de 95 y 98 octanos.
Además ECOPETROL esta a la vanguardia, junto con PROMIGAS, en el propósito de producir hidrógeno verde y azul en el país, con su proyecto en Cartagena en donde cuenta con el primer electrolizador, energético este en el cual proyecta invertir cerca de US $2.500 millones de aquí al 2040, en cumplimiento de la Hoja de ruta del Hidrógeno trazada por el Ministerio de Minas y Energía.
Bogotá, julio 2 de 2022
Economista, Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía.
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