Opinión
"En esta elección presidencial colombiana nos estamos jugando lo mismo que Alemania en 1933. Podemos votar por el fanatismo..."
No se puede equiparar el accionar Constitucional y legitimo del Ejército, con el de las FARC.
Ciertamente arribamos al Gobierno en momentos difíciles para la Nación, pero siempre he dicho que las cosas fáciles ya las hizo otro.
Los gobiernos se han caracterizado por criticar sin mayor fundamento la jurisprudencia de la Corte y la doctrina constitucional.
Pero no se deben confundir los roles de los partidos políticos, responsables por excelencia de la actividad político-electoral y los “Tanques de Pensamiento“ que se deben encargar de generar ideas.
El pronunciamiento del Gobierno tiene un gran contenido político, destinado a calmar los ánimos de la galería y a mejorar la imagen presidencial ante el pueblo.
"Se requiere la inmediata y verdadera recomposición del campo con políticas para que los campesinos tengan acceso y herramientas que permitan la producción agraria".
"El fomento de la agroindustria es indispensable para el desarrollo de miles de hectáreas que sin la inversión privada no se desarrollaran".
Entre las prescripciones del fracasado decálogo del Consenso de Washington, además de la desregulación, la anorexia fiscal y la liberación de la tasa de cambio, están las privatizaciones.
Tras los debates en el Congreso sobre las compras ilegales de tierras por poderosas empresas nacionales y extranjeras y famosos bufetes de abogados, como los de Brigard & Urrutia y Néstor Humberto Martínez, para Riopaila, Cargill y Luis Carlos Sarmiento Angulo, salieron a la luz varias verdades.